{"id":1573,"date":"2020-03-17T12:52:28","date_gmt":"2020-03-17T11:52:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/?p=1573"},"modified":"2020-03-17T12:52:30","modified_gmt":"2020-03-17T11:52:30","slug":"las-maestras-pioneras-de-la-emancipacion-femenina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/17\/las-maestras-pioneras-de-la-emancipacion-femenina\/","title":{"rendered":"Las maestras, pioneras de la emancipaci\u00f3n femenina"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Reci\u00e9n pasado el 8 de marzo, recordar la labor que desarrollaron unas aut\u00e9nticas pioneras, hace ahora un siglo, permite recuperar las figuras de las primeras maestras que ejercieron en Bizkaia tras romper moldes y convencionalismos que pretend\u00edan coartar sus aspiraciones como mujeres<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de <strong>Miren Llona<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que estamos estrenando una nueva d\u00e9cada, merece la pena recordar c\u00f3mo fue aquella otra d\u00e9cada prodigiosa de los a\u00f1os 20 del siglo pasado para las mujeres. Qu\u00e9 duda cabe que eran tiempos dif\u00edciles, especialmente porque el derecho a la educaci\u00f3n femenina no estaba plenamente reconocido. Emilia Pardo Baz\u00e1n, intelectual y escritora de gran prestigio, defendi\u00f3 en el segundo Congreso Pedag\u00f3gico de 1892 \u00abel libre acceso de la mujer a la ense\u00f1anza oficial, permiti\u00e9ndola ejercer las carreras y desempe\u00f1ar los puestos a que le den opci\u00f3n sus estudios y t\u00edtulos acad\u00e9micos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"433\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/maestras.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1574\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/maestras.jpg 800w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/maestras-580x314.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/maestras-768x416.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption> Elbira Zipitria, con ni\u00f1os y ni\u00f1as de la ikastola Orixe. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esto, que en la actualidad resulta una obviedad, no fue ratificado en aquel simposio, en el que 260 delegados votaron a favor del derecho a la educaci\u00f3n de las mujeres, pero 290 lo hicieron en contra y 98 se abstuvieron. As\u00ed, habr\u00eda que esperar a 1910 para que las mujeres consiguieran ser admitidas en las mismas condiciones que los hombres en la universidad. La aceptaci\u00f3n de las mujeres en aquellos \u00e1mbitos que se consideraban patrimonio masculino fue muy lenta y en el curso 1929-1930, solamente el 14% del alumnado de bachiller era femenino y el 5,1% del universitario. Como dec\u00eda Trinidad Parra, una mujer de Trapagaran, nacida en 1912 y que tuvo la oportunidad de estudiar Filosof\u00eda y Letras en Salamanca: \u00abEn aquella \u00e9poca la que iba sola a Salamanca parec\u00eda que se iba a tirar a la mala vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo que no hab\u00eda creado controversia era la dedicaci\u00f3n de las mujeres a la ense\u00f1anza. Ser maestra iba a ser la \u00fanica carrera femenina legitimada socialmente y convertirse en profesora de la Escuela Normal, la \u00fanica alternativa profesional prestigiosa para las mujeres con aspiraciones intelectuales. En cierto modo, en aquella sociedad que no se hab\u00eda modernizado todav\u00eda, en la que la misoginia era ley y la desigualdad de g\u00e9nero estaba profundamente enraizada en las mentalidades de hombres y mujeres, el hecho de que el ejercicio del magisterio exigiera cualidades que tambi\u00e9n deb\u00edan compartir las madres en su papel de amas de casa -tales como la bondad, la dulzura, el esp\u00edritu de orden, el aseo, la puntualidad o la diligencia-, facilit\u00f3, lo que podr\u00edamos llamar, la feminizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, en Bilbao, por ejemplo, en 1901 hab\u00eda cerrado la Escuela de Maestros y en 1902 fue inaugurada la Normal Femenina. El ingeniero Pablo Alzola constat\u00f3 que la Normal de Maestros hab\u00eda cerrado por \u00abla falta de vocaci\u00f3n de los vizca\u00ednos\u00bb, y atribuy\u00f3 la raz\u00f3n al desarrollo industrial y mercantil de la provincia que prove\u00eda a las \u00abnaturalezas viriles\u00bb actividades m\u00e1s afines a sus cualidades. El Magisterio era reconocido como un trabajo duro y mal pagado: \u00abCon demasiados ni\u00f1os -informaba Leoncio Urabayen a los asistentes al primer Congreso de Estudios Vascos, celebrado en O\u00f1ati en 1918-, con malos locales, con insuficiente material y, sobre todo, con semejantes sueldos, \u00bfqu\u00e9 puede uno exigir sin sentirse inmediatamente desarmado?\u00bb. El alejamiento masculino de la profesi\u00f3n guard\u00f3 relaci\u00f3n, en el caso de Bizkaia, con una mejora de oportunidades laborales para los hombres y, en ese sentido, la radical feminizaci\u00f3n de Magisterio en Bilbao form\u00f3 parte de un proceso en el que coincidieron la desocupaci\u00f3n masculina de ese espacio laboral, las necesidades econ\u00f3micas de las mujeres y la creciente divisi\u00f3n de esferas por criterios de g\u00e9nero. Se impuso una l\u00f3gica aplastante por la que el Magisterio se devalu\u00f3 en el caso de los j\u00f3venes, que haci\u00e9ndose maestros parec\u00edan demostrar no valer para ganarse la vida de forma m\u00e1s beneficiosa, mientras que, en el caso de las chicas, la que destacaba en sus estudios en una familia se ganaba el privilegio de llegar a ser maestra.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, no era tan f\u00e1cil para las mujeres ingresar en la Escuela Normal puesto que muchas veces, a pesar de la val\u00eda demostrada por las ni\u00f1as en las escuelas y de las recomendaciones de las maestras para que siguieran estudiando, las familias no dispon\u00edan de medios econ\u00f3micos para destinarlos a la educaci\u00f3n de las hijas. Es muy significativo el recuerdo de la propia Dolores Ibarruri a prop\u00f3sito de su deseo de llegar a ser maestra: \u00abEstudi\u00e9, ayudada por la maestra, el curso preparatorio para ingresar en la Escuela Normal con la ilusi\u00f3n de ser maestra, [\u20ac]. Todas aquellas ilusiones de adolescente se desvanecieron ante la dura realidad econ\u00f3mica. Estudios, viajes, comida, vestidos, libros, representaban un gasto superior a las posibilidades de mis padres\u00bb. O el testimonio de la joven Charo Allende que, ganado el diploma de honor en la escuela con 12 a\u00f1os y tras el consejo de la maestra para que siguiera estudiando, recuerda c\u00f3mo en su casa decidieron que \u00abno necesitaban se\u00f1oritas, que necesitaban quien vaya a la huerta a trabajar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas que lo lograban, y llegaban a hacerse maestras, terminaban desarrollando una aut\u00e9ntica conciencia de val\u00eda personal, puesto que no solo llegar a estudiar en la Normal hab\u00eda exigido de ellas una constante superaci\u00f3n de obst\u00e1culos, sino que el ejercicio de la profesi\u00f3n, como constat\u00f3 Urabayen, era tambi\u00e9n un trabajo duro y exigente. El caso de Carmen Villegas, una mujer nacida en Bilbao en 1910, guarda los elementos determinantes para el impulso de una carrera femenina: brillantes estudios, la atenci\u00f3n de unos maestros que repararon en sus capacidades y la confirmaci\u00f3n, por parte de la familia, de tales posibilidades. \u00abSaqu\u00e9 plaza enseguida\u20ac\u00bb, rememora Carmen Villegas. \u00ab\u00a1Qui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed que con 18 a\u00f1os me nombrar\u00edan maestra de Alons\u00f3tegui! Nada m\u00e1s terminar. Y estando en Alons\u00f3tegui me present\u00e9 a las Oposiciones de Barriada y saqu\u00e9 plaza. Y cuando saqu\u00e9 la oposici\u00f3n no dud\u00e9 en empezar a trabajar, y \u00a1cuidado que era duro!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces, la plaza parec\u00eda m\u00e1s una condena que un premio a unos estudios abnegados. Las Escuelas de Barriada se situaban en lugares alejados y en el extrarradio de los pueblos. Llegar al puesto de trabajo era una gran aventura que pon\u00eda a Carmen en contacto con la realidad urbana y romp\u00eda absolutamente con los estrechos moldes de la feminidad dom\u00e9stica: \u00abYo iba a Zab\u00e1lburu a las 5.00 de la ma\u00f1ana\u00bb recuerda Carmen Villegas. \u00abCog\u00eda el tranv\u00eda de Santurce. Sub\u00eda la cuesta de Sestao y bajaba a Galindo. Y en Galindo me esperaba a m\u00ed el tren porque sal\u00eda a las 7.00. Y el jefe me hac\u00eda se\u00f1as para que corriera. Y yo dec\u00eda pero si no puedo\u2026 Si m\u00e1s que esto\u20ac\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la identidad femenina sobrevinieron autom\u00e1ticamente: asumir la libertad de movimientos por el espacio p\u00fablico, lo mismo que experimentar la realizaci\u00f3n personal por medio del trabajo pasaron a ser atributos de una identidad femenina nueva en la que ser mujer y desarrollar una vocaci\u00f3n profesional no entraba ya en contradicci\u00f3n. En el caso de Carmen Villegas, sus aspiraciones fueron defendidas incluso despu\u00e9s del matrimonio: \u00abNo le admit\u00eda a nadie que yo no trabajara de maestra\u20ac No tengo ni una baja en los cincuenta a\u00f1os que he sido maestra. Yo no admit\u00eda que podr\u00eda dejar la escuela\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, hace unos cien a\u00f1os, cuando solo se nos permit\u00eda ser maestras, aquellas mujeres fueron precursoras de cambios trascendentales para la emancipaci\u00f3n femenina, especialmente en lo que se refiere a la experimentaci\u00f3n del trabajo como fuente de satisfacci\u00f3n y de \u00e9xito personal. Carmen afirma: \u00abCambi\u00e9 el barrio. Eso lo puedo decir\u20ac He sido con toda mi alma maestra. La escuela ha sido de mucha lucha, pero yo era feliz\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de las m\u00e1s insignes impulsoras de los derechos pol\u00edticos y civiles de las mujeres durante los a\u00f1os 20 y 30 del siglo pasado fueron maestras: Mar\u00eda de Maeztu, que en 1915 fund\u00f3 la Residencia de Se\u00f1oritas en Madrid con el fin de facilitar la realizaci\u00f3n de estudios superiores a las j\u00f3venes estudiantes; Benita Asas Manterola, presidenta desde 1924 de la primera asociaci\u00f3n feminista que exig\u00eda el sufragio para las mujeres; Josefina Ol\u00f3riz, una de las primeras mujeres elegidas concejala en el Ayuntamiento de Donostia en 1925; Adelina M\u00e9ndez de la Torre, experta en pedagog\u00eda experimental y la \u00fanica mujer ponente en el primer Congreso de Estudios Vascos en 1918; Polixene Trabudua, maestra de Sondika y activista del nacionalismo vasco; Elbira Zipitria, pedagoga y fundadora durante la Segunda Rep\u00fablica de la primera ikastola.<\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de los 20 del siglo XX fue verdaderamente prodigiosa y alumbr\u00f3 muchos cambios de gran calado para las mujeres. Adem\u00e1s de las maestras, muchas otras mujeres modernas desafiaron las convenciones de la \u00e9poca, siendo no solo las primeras bachilleras y universitarias, sino tambi\u00e9n las primeras oficinistas y administrativas; las primeras deportistas, periodistas y abogadas y c\u00f3mo no, tambi\u00e9n las primeras concejalas, candidatas de partido o diputadas. Fueron muchas las mujeres que se atrevieron a desafiar la norma que establec\u00eda que su lugar era exclusivamente la familia y el hogar, y gracias a ellas un nuevo mundo de posibilidades se abri\u00f3 para todas nosotras.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reci\u00e9n pasado el 8 de marzo, recordar la labor que desarrollaron unas aut\u00e9nticas pioneras, hace ahora un siglo, permite recuperar las figuras de las primeras maestras que ejercieron en Bizkaia tras romper moldes y convencionalismos que pretend\u00edan coartar sus aspiraciones como mujeres Un reportaje de Miren Llona Ahora que estamos estrenando una nueva d\u00e9cada, merece &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/17\/las-maestras-pioneras-de-la-emancipacion-femenina\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Las maestras, pioneras de la emancipaci\u00f3n femenina<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[51010,266,156474],"class_list":["post-1573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-8-de-marzo","tag-bizkaia","tag-maestras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1573"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1573\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1575,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1573\/revisions\/1575"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}