{"id":1576,"date":"2020-03-23T10:58:44","date_gmt":"2020-03-23T09:58:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/?p=1576"},"modified":"2020-03-21T11:01:49","modified_gmt":"2020-03-21T10:01:49","slug":"de-la-tarima-a-las-trincheras-historia-de-un-capitan-de-las-milicias-vascas-julian-sansinenea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/23\/de-la-tarima-a-las-trincheras-historia-de-un-capitan-de-las-milicias-vascas-julian-sansinenea\/","title":{"rendered":"De la tarima a las trincheras: historia de un capit\u00e1n de las Milicias Vascas, Juli\u00e1n Sansinenea"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Pudo haber sido una estrella de la m\u00fasica. Sin embargo, el bar\u00edtono donostiarra Juli\u00e1n Sansinenea vio c\u00f3mo la Guerra Civil le llev\u00f3 a otros frentes. Los de la defensa de Madrid, en los que tambi\u00e9n demostr\u00f3 su val\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Carlos Iriarte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ERAN las 10.30 de la noche del viernes 13 de mayo de 1932. El bar\u00edtono donostiarra Juli\u00e1n Sansinenea sal\u00eda al escenario del Teatro Rialto, en plena Gran V\u00eda de Madrid, para interpretar el papel protagonista de la opereta <em>Katiuska,<\/em> del maestro Sorozabal, junto a la soprano Conchita Panad\u00e9s. Deb\u00eda sustituir al divo Marcos Redondo y para colmo estaba enfermo de apendicitis, pero de su actuaci\u00f3n depend\u00eda su salto a la escena de la capital. Era, nada menos que, el momento clave de su carrera. Sansinenea demostr\u00f3 lo que val\u00eda, y sobreponi\u00e9ndose al dolor dio una actuaci\u00f3n espectacular que se gan\u00f3 el aprecio de la cr\u00edtica. Frases como \u00abde espl\u00e9ndidas cuerdas vocales y de una de purad\u00edsima escuela de canto\u00bb, \u00abartista de cualidades magn\u00edficas\u00bb o \u00abde bella y extensa voz, manejada con singular soltura\u00bb acompa\u00f1aron su nombre en los peri\u00f3dicos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"908\" height=\"589\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/21-Egunero-Kalea-P\u00e1g22-23-SAF-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1577\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/21-Egunero-Kalea-P\u00e1g22-23-SAF-3.jpg 908w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/21-Egunero-Kalea-P\u00e1g22-23-SAF-3-580x376.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2020\/03\/21-Egunero-Kalea-P\u00e1g22-23-SAF-3-768x498.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 908px) 100vw, 908px\" \/><figcaption> <br>Grupo de milicianos vascos, frente a las oficinas de la Gal. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo que en aquel momento <em>Sansi<\/em> no pod\u00eda saber es que su papel de comisario pol\u00edtico ser\u00eda premonitorio del papel que desempe\u00f1ar\u00eda pocos a\u00f1os despu\u00e9s al mando de un batall\u00f3n vasco en el frente de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Juli\u00e1n naci\u00f3 a primeros de siglo en Donostia y era hermano de Luis, conocido por su destacada militancia en ANV y por ser capit\u00e1n del batall\u00f3n Euzko Indarra. Su t\u00edo Hilari\u00f3n fue presidente del Orfe\u00f3n Donostiarra, lo que quiz\u00e1s impulsase al joven <em>Sansi<\/em> hacia la carrera musical. Sea como fuere, acab\u00f3 tomando clases del maestro de Renteria Ignacio Tabuyo y para principios de los a\u00f1os 30 ya ten\u00eda papeles en <em>Marina<\/em>, de Arrieta, y <em>Las golondrinas<\/em>, de Usandizaga. Su colaboraci\u00f3n con Sorozabal le llevar\u00eda a interpretar a Pedro Stakof, el comisario del Soviet de <em>Katiuska<\/em>, con el que debut\u00f3 en enero de 1932 en el Victoria Eugenia. El maestro dec\u00eda de \u00e9l que \u00abes como un chotito bravo que se come el capote, cuando se lanza hacia las candilejas emborrachado de voz\u00bb. Su buena relaci\u00f3n fue la que le llev\u00f3 a la Gran V\u00eda en mayo de aquel a\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>Tras su exitoso debut madrile\u00f1o, actu\u00f3 en diversos teatros de Madrid y Barcelona con moderado \u00e9xito, adem\u00e1s de tomar parte en varias obras ben\u00e9ficas en favor de los ni\u00f1os pobres y del trabajo de las mujeres. En diciembre de 1934 colabor\u00f3 con el zegamarra Juan Telleria, que probablemente ya hab\u00eda compuesto el futuro himno de Falange, y en aquel entonces estrenaba la obra E<em>l joven piloto<\/em>, en la que <em>Sansi<\/em> ten\u00eda un papel secundario. <\/p>\n\n\n\n<p>El golpe de estado del 18 de julio de 1936 sorprendi\u00f3 a Juli\u00e1n en Madrid, donde a finales de agosto particip\u00f3 en un concierto en beneficio de los hospitales de sangre, organizado por Uni\u00f3n Republicana, en el Teatro Calder\u00f3n. Sin embargo, la labor de retaguardia no fue suficiente para \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>En septiembre comenz\u00f3 la organizaci\u00f3n de una unidad de combate formada por vascos que se hallaban en la capital. Sansinenea acudi\u00f3 a la llamada de sus paisanos, siendo uno de los primeros miembros de las Milicias Vascas Antifascistas (MVA). Su cuartel se estableci\u00f3 en el Hogar Vasco de la Carrera de San Jer\u00f3nimo, donde a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda cantado el bar\u00edtono. Las dotes organizativas del torero Emeterio Arreba, <em>Corcha\u00edto de Bilbao<\/em>, la ayuda monetaria de diversos bancos vascos y el temprano inter\u00e9s del Gobierno de Euzkadi, permitieron reclutar y equipar a m\u00e1s de 200 milicianos, que para primeros de octubre ya se encontraban en Valmojado, a caballo de la carretera de Extremadura. Al mando estaba Vicente Lizarraga Isturiz, un navarro veterano del desembarco de Mallorca. <\/p>\n\n\n\n<p>El frente de Navalcarnero Su primera operaci\u00f3n de cierta envergadura fue el contraataque que llevaron a cabo en Navalcarnero, el 26 de octubre. Por ausencia de Lizarraga, <em>Sansi<\/em> tom\u00f3 el mando de la unidad, que se comport\u00f3 bien a pesar del fracaso general de la maniobra, lo que le vali\u00f3 la felicitaci\u00f3n de Manuel Irujo. El ambiente era bueno y las trincheras estuvieron animadas por los zortzikos del bar\u00edtono durante aquellos d\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p>El primero de noviembre, sin embargo, se reanud\u00f3 la ofensiva franquista, por lo que los vascos tuvieron que retroceder hasta Pozuelo, sufriendo muchas bajas por el camino. All\u00ed les esperaba Antonio Ortega Guti\u00e9rrez, teniente de Carabineros que hab\u00eda dirigido la defensa de Irun unas semanas antes y que ahora se hac\u00eda cargo de las MVA. Por su iniciativa, deshicieron su retroceso hasta llegar a Boadilla del Monte, desierta tras ser evacuada por los milicianos. Esta <em>conquista<\/em> fue recibida con entusiasmo en un momento de grave desmoralizaci\u00f3n y contribuy\u00f3 al prestigio de los vascos, que renombraron el lugar como Boadilla de Euzkadi, aunque el nombre no calase entre las masas. <\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed pasaron el resto del mes en una relativa monoton\u00eda que solo fue interrumpida por la llegada de refuerzos. Se trataba de una compa\u00f1\u00eda de la antigua columna vasco-catalana, nutrida de milicianos comunistas que lograron escapar de Irun, que hab\u00eda ido desde Barcelona a combatir en Madrid. Desde primeros de octubre combatieron en las cercan\u00edas de San Mart\u00edn de Valdeiglesias y tras separarse de los catalanes pasaron por Brunete y Navalcarnero. La retirada del 1 de noviembre los llev\u00f3 de vuelta a la capital, donde quedaron en reserva y donde a finales de dicho mes, se reunir\u00edan con el resto de sus compatriotas. <\/p>\n\n\n\n<p>Formado ya un verdadero batall\u00f3n vasco, la unidad pas\u00f3 al c\u00e9ntrico frente de Moncloa, donde el ya teniente coronel Ortega se puso a cargo de una nueva brigada, la 40\u00aa. <\/p>\n\n\n\n<p>Frente al paseo que apropiadamente lleva el nombre del compositor de zarzuelas Ruperto Chap\u00ed, los vascos defendieron con u\u00f1as y dientes sus posiciones, hasta que en enero de 1937 fueron trasladados al sector vecino, frente a la Perfumer\u00eda Gal. Desde aqu\u00ed, un grupo de voluntarios irundarras se lanz\u00f3 a reconquistar las oficinas de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Nos metimos por una ventana negra como el infierno!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Yo me llev\u00e9 un susto tremendo porque se le ocurri\u00f3 dar un salto a un gato!\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Era otro golpe de suerte, el edificio hab\u00eda sido abandonado. La moral estaba por los cielos. En los ratos libres, <em>Sansi<\/em> tocaba un piano que encontraron entre las ruinas del barrio, acompa\u00f1ando a los milicianos que cantaban aquella de \u00abAqu\u00ed venimos los barbis, que los ful\u00e9s ya se han ido\u00bb. En sus trincheras se escuchaban conversaciones en euskera, incluso se lanzaban voces al enemigo que los reporteros a duras penas pod\u00edan transcribir. Por esas fechas, Lizarraga, que volv\u00eda a mandar el batall\u00f3n, resum\u00eda as\u00ed la raz\u00f3n de su lucha: \u00abAl defenderle [a Madrid], defendemos el estatuto vasco\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No todos los vascos que se hallaban en Madrid estaban en buena situaci\u00f3n. El viejo conocido de Juli\u00e1n, Juan Telleria, se hallaba detenido por su conexi\u00f3n con Falange. Su aval fue suficiente para ponerlo en libertad, lo que le salv\u00f3 la vida. No fue el \u00fanico que vel\u00f3 por la seguridad de sus paisanos: la Delegaci\u00f3n del Gobierno de Euzkadi en Madrid se dedic\u00f3 a esta tarea durante varios meses, como relat\u00f3 Jes\u00fas Gal\u00edndez en <em>Los vascos en el Madrid sitiado<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>La buena racha de las Milicias Vascas lleg\u00f3 a su fin cuando se les encomend\u00f3 tomar el Hospital de Cirug\u00eda Infantil del Instituto del C\u00e1ncer, que se levantaba en una colina a un centenar de metros delante de sus posiciones. Sin m\u00e1s opci\u00f3n que la del ataque frontal, y sin posibilidad de recibir apoyo artillero, los vascos se empe\u00f1aron en tomar la posici\u00f3n a lo largo de varias semanas. El batall\u00f3n sufri\u00f3 bajas muy severas, incluida la del propio Sansinenea, que tuvo que permanecer hospitalizado varias semanas. <\/p>\n\n\n\n<p>De su estancia en cama se conservan varias cartas dirigidas a su amada, que se encontraba en Barcelona. Era, nada menos que, Conchita Panad\u00e9s, la soprano con la que coprotagoniz\u00f3 <em>Katiuska<\/em> en el momento \u00e1lgido de su carrera. Tras salir del hospital, Juli\u00e1n asumi\u00f3 el mando del batall\u00f3n con el rango de capit\u00e1n, ya que Lizarraga parti\u00f3 a combatir en Euskadi. Como los personajes que hab\u00edan interpretado juntos, Conchita y Juli\u00e1n contrajeron matrimonio en abril, en una ceremonia oficiada por el teniente coronel Ortega. <\/p>\n\n\n\n<p>En el frente el alto mando desisti\u00f3 en sus intentos de reconquistar la Ciudad Universitaria, trasladando sus esfuerzos a la Casa de Campo. La 40\u00aa Brigada pas\u00f3 a cubrir todo el campus, limit\u00e1ndose a su defensa. El anhelo de reconquistarlo, como paso previo para marchar a combatir en los montes de Euskadi, se desvanec\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>El apoyo de Irujo La jefatura de las Milicias Vascas, cada vez m\u00e1s presionada para abandonar sus rasgos de identidad, se sinti\u00f3 desarropada por el Gobierno de Euzkadi, cuyo inter\u00e9s se volc\u00f3 en la Brigada Vasco-Pirenaica que se estaba creando en Catalunya. Irujo, que sin duda fue el mayor entusiasta de las MVA en el PNV, trat\u00f3 de gestionar la entrega de una ikurri\u00f1a y nuevos uniformes \u2013dise\u00f1ados a imagen y semejanza de los de los miqueletes guipuzcoanos\u2013 y organiz\u00f3 la creaci\u00f3n de un himno para la unidad con m\u00fasica de Sorozabal y letra de <em>Sansi<\/em>. Su intento cay\u00f3 en saco roto. <\/p>\n\n\n\n<p>Los milicianos m\u00e1s j\u00f3venes se hab\u00edan convertido en entusiastas de la l\u00ednea de militarizaci\u00f3n emprendida por el PCE y con Sansinenea como \u00faltimo de los jefes originales del batall\u00f3n, la resistencia a este proceso no pas\u00f3 de la correspondencia con Irujo. Las viejas Milicias Vascas Antifascistas se convirtieron en el 158\u00ba Batall\u00f3n y la ikurri\u00f1a desapareci\u00f3 de los brazos de los vascos. <\/p>\n\n\n\n<p>La unidad pas\u00f3 el resto de la guerra en la Universitaria, rotando por las distintas facultades, y el Hospital Cl\u00ednico. All\u00ed se enfrentaron d\u00eda tras d\u00eda a la muerte que surg\u00eda de las entra\u00f1as de la tierra, la letal guerra de minas. La agon\u00eda lleg\u00f3 a su fin el 28 de marzo de 1939, cuando Madrid fue rendida a pocos metros de las posiciones de los vascos. <\/p>\n\n\n\n<p>Juli\u00e1n Sansinenea abandon\u00f3 el batall\u00f3n antes o durante el golpe de Casado y debi\u00f3 tratar de escapar del pa\u00eds por Alicante, ya que fue hecho preso y trasladado al campo de concentraci\u00f3n de Albatera. Telleria no tendr\u00eda ocasi\u00f3n de saldar su deuda y fue fusilado. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPensar\u00eda en \u00e9l su viuda, Conchita, cuando cantaba estas palabras en 1941?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa estrella azul de mi querer <\/p>\n\n\n\n<p>ya nunca m\u00e1s brillar\u00e1, <\/p>\n\n\n\n<p>el fuego aquel que me abras\u00f3 <\/p>\n\n\n\n<p>lo apagar\u00e1 mi dolor; <\/p>\n\n\n\n<p>aquel af\u00e1n que yo sent\u00ed <\/p>\n\n\n\n<p>jam\u00e1s ser\u00e1 para m\u00ed.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>El autor<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Iriarte<\/p>\n\n\n\n<p>(Zarautz, 1994) Estudiante de 4\u00ba de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Su especializaci\u00f3n se centra en la Historia Contempor\u00e1nea de Espa\u00f1a, con hincapi\u00e9 en la Guerra Civil. Es socio del Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefrema) con el que ha llevado a cabo su investigaci\u00f3n sobre las Milicias Vascas madrile\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras salir del hospital, Juli\u00e1n asumi\u00f3 el mando del batall\u00f3n con el rango de capit\u00e1n, ya que Lizarraga parti\u00f3 a combatir en Euskadi<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pudo haber sido una estrella de la m\u00fasica. Sin embargo, el bar\u00edtono donostiarra Juli\u00e1n Sansinenea vio c\u00f3mo la Guerra Civil le llev\u00f3 a otros frentes. Los de la defensa de Madrid, en los que tambi\u00e9n demostr\u00f3 su val\u00eda Carlos Iriarte ERAN las 10.30 de la noche del viernes 13 de mayo de 1932. 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