{"id":1580,"date":"2020-03-31T11:11:06","date_gmt":"2020-03-31T09:11:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/?p=1580"},"modified":"2020-03-30T11:16:26","modified_gmt":"2020-03-30T09:16:26","slug":"la-ley-de-la-mar-y-los-contramaestres-de-muelle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/31\/la-ley-de-la-mar-y-los-contramaestres-de-muelle\/","title":{"rendered":"La Ley de la Mar  y los contramaestres de muelle"},"content":{"rendered":"\n<p><em>El tiempo en el que se llevaba a cabo la transformaci\u00f3n del Puerto de Bilbao fue testigo del naufragio del barco &#8216;SS Avlona&#8217;, lo que provoc\u00f3 cr\u00edticas desde la prensa brit\u00e1nica y una encendida r\u00e9plica por parte de la gente de la mar de Bizkaia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eduardo Araujo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Las enormes olas llegaban desde el noroeste, como los manotazos de un gigante irritado que descargaba su c\u00f3lera barriendo de la superficie de la mar cualquier objeto que encontraba a su paso. El temporal arreciaba. Era la madrugada del 8 de marzo de 1901 y el fuerte viento llegaba cargado de oscuros presagios, sacudiendo amenazador las ventanas tras las cuales las gentes de mar de Santurtzi y Algorta \u2013y especialmente sus sufridas familias\u2013 daban gracias a San Telmo y San Nicol\u00e1s por encontrarse guarecidos en sus humildes pero seguros hogares, en lugar de estar en ese momento all\u00ed afuera, pisando la cubierta de sus fr\u00e1giles embarcaciones, empapados, ateridos de fr\u00edo, luchando por sus vidas, murmurando esas mismas oraciones, pero implorando ayuda y no como muestra de agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de los ojos que tras los cristales se esforzaban por penetrar en la inmensa negrura de la noche, eran arrantzales, pescadores habituales que, cuando surg\u00eda la oportunidad y para completar su escaso jornal, se dedicaban a tripular las lanchas y traineras con base en los puertos del Abra, que daban apoyo a los miles de mercantes que arribaban al puerto de Bilbao. En una \u00e9poca en la que el vapor no hab\u00eda impuesto todav\u00eda su fuerza y fiabilidad, y los veleros sufr\u00edan con la falta o con el exceso de viento y perec\u00edan contra las rocas, empujados por las olas y corrientes, aquellos hombres ofrec\u00edan a los buques sus servicios como pilotos<em> lemanes<\/em>, gui\u00e1ndoles con pericia entre los obst\u00e1culos y peligros de distintas clases, con la misma seguridad con la que un maestro de ajedrez mueve sus fichas sobre los cuadros del tablero.<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00edan una profesi\u00f3n antigua, que fue datada por escrito por primera vez en el siglo XV, pero que debi\u00f3 de realizarse ya mucho antes y que termin\u00f3 extendi\u00e9ndose por la mayor\u00eda de los puertos peninsulares. En ella, los bizkaitarras volvieron a demostrar sus extraordinarias dotes en los asuntos de la mar y, como bot\u00f3n de muestra, baste se\u00f1alar que quienes la ejercieron en el lejano puerto de C\u00e1diz, lo hac\u00edan de antiguo agrupados en una asociaci\u00f3n de nombre Colegio de Pilotos Vizca\u00ednos de C\u00e1diz.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, adem\u00e1s del <em>lemanaje<\/em> \u2013la ra\u00edz etimol\u00f3gica de esta palabra deriva de <em>lema<\/em>, t\u00e9rmino usado en euskera para denominar el tim\u00f3n de las embarcaciones\u2013, el forzado pluriempleo obligaba a aquellos marinos a ejercer, al menos, otras dos actividades relacionadas tambi\u00e9n con el incesante trasiego de buques: el <em>atoaje<\/em> \u2013remolque a remo de los buques\u2013 y el salvamento.<\/p>\n\n\n\n<p>El Abra hab\u00eda comenzado en 1877, de la mano de Evaristo de Churruca, una ambiciosa transformaci\u00f3n que pretend\u00eda proteger el tr\u00e1fico mar\u00edtimo de las salvajes mares del cuarto cuadrante. Mediante muelles, escolleras y diques estrat\u00e9gicamente ubicados, cerrando el paso a los trenes de olas y estabilizando la temible barra de arena de Portugalete, el ingenio del ser humano llegar\u00eda a convertir al de Bilbao en uno de los puertos m\u00e1s seguros de Europa. Sin embargo, aquella noche, los chubascos que cruzaban de oeste a este el Golfo de Bizkaia y barr\u00edan col\u00e9ricos la costa vasca, ocultaban a quien no conociese sus aguas algunas de las obras que se encontraban a medio hacer y que finalizar\u00edan tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1904. Una escollera, sobre la que se levantar\u00eda el rompeolas de Santurtzi, constitu\u00eda, por estar oculto a la vista por unas pocas brazas de agua, el obst\u00e1culo entonces m\u00e1s peligroso para el tr\u00e1fico mar\u00edtimo. Las autoridades portuarias lo hab\u00edan se\u00f1alizado con una voluminosa boya, que se iluminaba convenientemente durante la noche con un dispositivo de aceite de esquisto. Aquella llama cautiva habr\u00eda de cobrar una importancia capital en los acontecimientos que se iban a suceder en las horas siguientes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A unas pocas millas de aquella boya y en rumbo directo hacia ella, los 194 caballos de vapor del<em> SS Avlona<\/em> luchaban contra la fuerza desatada de los elementos, tratando de responder al mandato de su capit\u00e1n, que hab\u00eda reclamado la entrega de toda la potencia disponible. Era aquella una embarcaci\u00f3n mixta vapor-vela, con dos palos: trinquete cruzado y mayor con cangreja y escandalosa, construida en 1880 en Dundee por los astilleros Gourlay&amp;Bros. En el puente, su capit\u00e1n tambi\u00e9n perd\u00eda su mirada m\u00e1s all\u00e1 de la proa, tratando de buscar alguna se\u00f1al que le indicase el mejor rumbo para embocar Bilbao, puerto al que llegar\u00eda por primera vez aquella aciaga noche.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Contra la escollera <\/h2>\n\n\n\n<p>Impulsado por su m\u00e1quina y la inmisericorde fatalidad, el <em>SS Avlona<\/em> surgi\u00f3 de la oscuridad para, ignorando la boya de se\u00f1alizaci\u00f3n, chocar contra la escollera en obras de Santurtzi. Toda su estructura gimi\u00f3 con el terrible impacto, mientras en segundos la mar penetraba implacable por los rumbos abiertos en la obra viva e inundaba la sala de la caldera. La terrible explosi\u00f3n sacudi\u00f3 los vidrios de las ventanas en ambas orillas e hizo estremecerse a quienes escucharon el rugido del vapor al escapar violentamente de su confinamiento. De los 26 tripulantes y nueve pasajeros, entre los que se encontraba la mujer del capit\u00e1n, ninguno salv\u00f3 la vida y sus cuerpos fueron devueltos a la orilla por las olas durante los d\u00edas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p>La tragedia del <em>Avlona<\/em> provoc\u00f3 un debate p\u00fablico sobre las condiciones de navegaci\u00f3n del puerto, el mantenimiento de la boya de se\u00f1alizaci\u00f3n \u2013se dec\u00eda que la llama de esquisto se hab\u00eda apagado durante el temporal\u2013 y la capacitaci\u00f3n del propio capit\u00e1n. Cierto tipo de prensa brit\u00e1nica, entre los que estaba <em>The Daily Record<\/em>, aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para atacar a Bilbao y sus pilotos, acus\u00e1ndoles de \u201cser una ratonera de muerte\u201d, mal se\u00f1alizada y con una entrada angosta y letal, y de no haber intentado siquiera el rescate de los n\u00e1ufragos. Se\u00f1alaban los gacetilleros de las islas que los dos vaporcitos de los pr\u00e1cticos se hab\u00edan limitado a contemplar el suceso, \u201cc\u00f3modamente anclados al socaire del rompeolas\u201d. Respondi\u00f3 a los ataques desde aqu\u00ed, el propio Evaristo de Churruca, que precis\u00f3 que en los nueve a\u00f1os desde que se hab\u00eda colocado la boya luminosa, hab\u00edan cruzado ante ella cerca de 80.000 buques, de los que solo tres sufrieron alg\u00fan tipo de incidente y siempre a la luz del d\u00eda y con mar bella. Tambi\u00e9n se pronunci\u00f3 al respecto el comandante de Marina, V\u00edctor Mar\u00eda Concas y Palau, que a solicitud de la Asociaci\u00f3n de Navieros de Bilbao, pronunci\u00f3 estas palabras, recogidas de forma literal:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl puerto de Bilbao, es como todos los del mundo, mucho m\u00e1s peligroso cuando est\u00e1 en construcci\u00f3n, que antes y despu\u00e9s de acabado, marcada su entrada por boyas y estas luminosas, no tienen ni como boyas ni por la luz, la garant\u00eda de un faro en tierra y esto lo sabe cualquier hombre de mar, por consiguiente en una noche tremenda como la del accidente, ning\u00fan capit\u00e1n que conozca su deber pretender\u00eda tomar un puerto, en el que entraba por primera vez; no debiendo hacer responsable a nadie, por nuestra parte, de lo acaecido por imprudencia del vapor, no por defecto del puerto ni de su servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto es sensible, no lo es menos los rumores que se dirigen a los pr\u00e1cticos por no haber hecho lo posible para el salvamento de las gentes del <em>Avlona<\/em>. En la noche de referencia, a pesar de ser el vapor <em>San Miguel <\/em>que hoy poseen los pr\u00e1cticos, mucho mejor que los dos con que antes hac\u00edan el servicio, mal pod\u00eda estar fuera del puerto, cuando buques tan poderosos como los vapores <em>Musques, Lucero<\/em> y<em> Pizarro<\/em> y otros extranjeros, estaban de arribada y no procede a los que podemos mirar la cuesti\u00f3n de alto, como V. E. y los respetables miembros de esa Asociaci\u00f3n y el que suscribe, hacernos eco de rencillas de muelle, de los que culpan a un peque\u00f1o vapor de no estar fuera, cuando ellos con los grandes trasatl\u00e1nticos se colocaron al socaire, con much\u00edsima raz\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por encima de todas, la respuesta m\u00e1s certera y dolorosa la hab\u00edan dado a lo largo de los siglos los marinos de Santurtzi, Algorta, Zierbena, Portugalete\u2026 que se hab\u00edan dejado la vida cumpliendo la Ley de la Mar, ese mandamiento \u00fanico, que llevan grabado a fuego en el alma los que tienen la piel cuarteada por el salitre y que proclama que la solidaridad con el pr\u00f3jimo en dificultades es el primer deber a bordo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solamente cinco a\u00f1os antes del naufragio del <em>SS Avlona<\/em>, al acudir al rescate del vapor ingl\u00e9s <em>Raleigh\u2019S Cross<\/em>, que hab\u00eda varado en el Banco del Nordeste, la lancha de <em>lemanaje<\/em><em>Martinchu<\/em>, de Algorta, hab\u00eda zozobrado, perdiendo la vida seis de sus diez tripulantes. Los humildes pescadores y pilotos del Abra pagaron infinidad de veces con sus vidas el impulso generoso de proteger a los que sufren y la lista de aquellos que zarparon en auxilio de sus semejantes y jam\u00e1s volvieron es infinita. El escritor y navegante c\u00e1ntabro Rafael Gonz\u00e1lez Echegaray defini\u00f3 a quienes, desde la c\u00f3moda distancia e incluso la plena indiferencia, se limitan a criticar despiadadamente los esfuerzos que realizan otros como \u201ccontramaestres de muelle\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agradecimientos <\/strong>\n\nA mi buen amigo, Juan Mari Rekalde, que me dio a conocer esta y otras muchas historias de marinos, sin cuyo competente <em>lemanaje<\/em> no hubiese podido yo escribir este art\u00edculo. A Roberto Hern\u00e1ndez, por su magn\u00edfica ilustraci\u00f3n del <em>SS Avlona<\/em>, realizada con mimo para esta publicaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>El autor<\/strong>\n\nEduardo Araujo: Periodista santurtziarra y apasionado de la mar. En la actualidad conduce el programa \u2018Itsas tantak\u2019, que se emite todos los domingos, de 22.00 a 23.00 horas, en Onda Vasca.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo en el que se llevaba a cabo la transformaci\u00f3n del Puerto de Bilbao fue testigo del naufragio del barco &#8216;SS Avlona&#8217;, lo que provoc\u00f3 cr\u00edticas desde la prensa brit\u00e1nica y una encendida r\u00e9plica por parte de la gente de la mar de Bizkaia Eduardo Araujo Las enormes olas llegaban desde el noroeste, como &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/31\/la-ley-de-la-mar-y-los-contramaestres-de-muelle\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La Ley de la Mar  y los contramaestres de muelle<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-1580","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1580"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1580\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1581,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1580\/revisions\/1581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}