{"id":1600,"date":"2020-05-25T09:57:37","date_gmt":"2020-05-25T07:57:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/?p=1600"},"modified":"2020-05-25T09:57:39","modified_gmt":"2020-05-25T07:57:39","slug":"max-parker-el-brigadista-que-cantaba-bilbainadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/05\/25\/max-parker-el-brigadista-que-cantaba-bilbainadas\/","title":{"rendered":"Max Parker, el brigadista que cantaba bilbainadas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">LOS VASCOS RECLUIDOS EN EL CAMPO DE CONCENTRACI\u00d3N BURGAL\u00c9S DE SAN PEDRO DE CARDE\u00d1A DEJARON EN EL BRIGADISTA MAX PARKER UN RECUERDO EN FORMA DE CANCIONES QUE MUCHOS A\u00d1OS DESPU\u00c9S EL ESTADOUNIDENSE RECOGI\u00d3 EN UN DISCO<\/h4>\n\n\n\n<p> I\u00d1AKI BERAZATEGI \/ BILBAO <\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>NTRE&nbsp;los testimonios que los combatientes de las<strong>&nbsp;Brigadas Internacionales&nbsp;<\/strong>dejaron de su paso por suelo espa\u00f1ol durante la Guerra Civil, uno de los m\u00e1s at\u00edpicos es un disco editado por Folkways, el prestigioso sello discogr\u00e1fico del Instituto Smithsoniano. Se titula&nbsp;<strong><em>Al tocar diana\/At break of dawn. Songs from a Franco prison<\/em><\/strong>&nbsp;y lo grab\u00f3 en 1982, un a\u00f1o antes de su muerte, Max Parker, un veterano del&nbsp;<em>Abraham Lincoln<\/em>, uno de los batallones de la XV Brigada Internacional, formado en su mayor\u00eda por brigadistas estadounidenses, aunque tambi\u00e9n hab\u00eda en sus filas voluntarios antifascistas canadienses, cubanos, argentinos y un peque\u00f1o contingente de irlandeses, la legendariaColumna Connolly.<\/p>\n\n\n\n<p>En el disco, el veterano brigadista,\u00a0<strong>nacido en 1912 en el Lower East Side de Nueva York<\/strong>\u00a0en una familia jud\u00eda de origen lituano, rememora sus vivencias como prisionero de guerra del ej\u00e9rcito franquista y canta un pu\u00f1ado de canciones en castellano, ingl\u00e9s, ruso, hebreo y yiddish, la lengua de las comunidades jud\u00edas askenazis de Europa Central y del Este. Son las<strong>\u00a0canciones que Max y sus compa\u00f1eros cantaban durante su cautiverio<\/strong>\u00a0en el campo de concentraci\u00f3n de San Pedro de Carde\u00f1a, situado en el antiguo monasterio cisterciense del mismo nombre, a apenas diez kil\u00f3metros de Burgos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/fotos02.deia.eus\/2020\/05\/23\/690x278\/max-parker-biliabnadas.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Resulta asombrosa la variedad estil\u00edstica de las canciones interpretadas por Max Parker con su bien timbrada voz, a capela o con un austero acompa\u00f1amiento instrumental de guitarra, concertina y piano, pero m\u00e1s asombroso a\u00fan resulta encontrar en su repertorio varias canciones populares muy cercanas a nosotros:&nbsp;<strong>un par de bilbainadas,&nbsp;<em>Un ingl\u00e9s vino a Bilbao<\/em>&nbsp;y un popurr\u00edde&nbsp;<em>Las campanas de la aurora<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>La taberna de Paloca<\/em><\/strong>; dos habaneras,&nbsp;<em>T\u00fa que brillas en el<\/em><em>cielo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El pescador<\/em>; una jota de Raimundo Lanas;&nbsp;<em>Quisiera volverme hiedra<\/em>, y la conocid\u00edsima&nbsp;<em>Asturias, patria querida<\/em>, canci\u00f3n de la que Max Parker dice en el cuaderno de notas que acompa\u00f1a al disco que tambi\u00e9n era \u00abcantada por los prisioneros vascos\u00bb con los que comparti\u00f3 cautiverio en el penal de Carde\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.deia.eus\/elementosWeb\/gestionCajas\/DEI\/Image\/2020\/\/al_tocar_diana.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En esta extraordinaria grabaci\u00f3n, Max Parker desgrana sus recuerdos y evoca tanto las penurias sufridas en Carde\u00f1a m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s como los momentos felices que deparaba a los prisioneros la interpretaci\u00f3n de estas canciones. En el disco encontramos tambi\u00e9n varios cantos de trinchera de la Guerra Civil:\u00a0<em>Jarama valley<\/em>,\u00a0<em>The Connolly column<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Si me quieres escribir; una<\/em>\u00a0ranchera norte\u00f1a,\u00a0<em>Ya no me vengas<\/em>; un fandanguillo,\u00a0<em>Desde C\u00e1diz<\/em>, o una adaptaci\u00f3n del tango\u00a0<em>Tomo y obligo<\/em>, popularizado por Carlos Gardel en 1931 y titulado aqu\u00ed\u00a0<em>Al tocar diana<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El monasterio de Carde\u00f1a hab\u00eda sido habilitado como campo de concentraci\u00f3n por el ej\u00e9rcito franquista a finales de 1936 con el fin de internar all\u00ed a los gudaris y combatientes republicanos hechos prisioneros en el Frente Norte. Seg\u00fan los informes oficiales, ten\u00eda capacidad para 1.200 prisioneros, aunque, al igual que el resto de los presidios y campos de concentraci\u00f3n franquistas, dicha capacidad fue muy pronto superada, sobre todo a partir de la primavera de 1937, cuando comenz\u00f3 a desmoronarse el norte republicano y los franquistas comenzaron a hacer miles de prisioneros vascos, santanderinos y asturianos, que fueron hacinados en este y otros campos y presidios de Burgos, como los situados en Lerma, Aranda de Duero y Miranda de Ebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esta primera etapa, el campo fue utilizado principalmente para formar batallones de trabajadores que, una vez completados, eran transferidos a otros lugares en los que se requer\u00eda el concurso de esta mano de obra esclava.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PARA EXTRANJEROS&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n cambi\u00f3 a primeros de abril de 1938, cuando el Cuartel General de Franco design\u00f3 al campo de Carde\u00f1a como el lugar donde deb\u00edan concentrarse todos los presos de nacionalidad extranjera hechos prisioneros por los nacionales, quedando Carde\u00f1a oficialmente desde ese momento como \u00fanico campo para extranjeros de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio en la situaci\u00f3n del campo se produce pr\u00e1cticamente a la par que la&nbsp;<strong>captura de Max Parker por las tropas franquistas en las inmediaciones de Gandesa<\/strong>, donde se hab\u00eda atrincherado la XV Brigada Internacional, y que fue tomada por los nacionales el 3 de abril de 1938.<\/p>\n\n\n\n<p>Max Parker hab\u00eda llegado un a\u00f1o antes a Espa\u00f1a, en marzo de 1937, movido por su compromiso antifascista despu\u00e9s de haberse fogueado en su ciudad natal en la<strong>&nbsp;lucha contra el Bund nazi y los seguidores de Mussolini<\/strong>, que crec\u00edan como setas venenosas en los barrios alemanes e italianos de Nueva York. Tras recibir entrenamiento durante tres semanas en Figueres y otros dos meses en la albacete\u00f1a Madrigueras, fue destinado como ch\u00f3fer de un cami\u00f3n en el segundo escuadr\u00f3n del Regimiento de Transportes de la XV Brigada Internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el propio brigadista indica en las notas del disco, los ch\u00f3feres sol\u00edan ser elegidos entre los voluntarios americanos, dado que estos estaban m\u00e1s familiarizados que los de otras nacionalidades en la conducci\u00f3n de veh\u00edculos. A bordo de su cami\u00f3n ruso, Parker transport\u00f3 durante nueve meses suministros y soldados en algunos de los frentes m\u00e1s peligrosos de la Guerra Civil: Brunete, Belchite, Teruel y Gandesa, en cuyas proximidades fue hecho prisionero.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante seis d\u00edas con sus correspondientes noches, sin apenas dormir, Parker hab\u00eda transportado tropas con su cami\u00f3n de un lugar a otro del desorganizado y fluctuante frente de Gandesa con el fin de reforzar las l\u00edneas republicanas, que se ve\u00edan impotentes para frenar la ofensiva lanzada por el ej\u00e9rcito franquista a primeros de marzo a lo largo del frente de Arag\u00f3n en direcci\u00f3n al Mediterr\u00e1neo para cortar en dos el territorio republicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El desconcierto en las l\u00edneas republicanas era tal que, en la noche del sexto d\u00eda, y por una indicaci\u00f3n err\u00f3nea del oficial al mando de las tropas que transportaba, Parker cruz\u00f3 inadvertidamente con su cami\u00f3n las l\u00edneas enemigas y fue hecho prisionero. El brigadista neoyorquino cont\u00f3 que pudo salvar la vida gracias a que el italiano que lo detuvo hab\u00eda vivido una temporada en Nueva York y simpatiz\u00f3 con \u00e9l tras entablar una breve conversaci\u00f3n en ingl\u00e9s. Peor suerte corrieron varios de los soldados republicanos que transportaba, que fueron ejecutados por orden del espa\u00f1ol que acompa\u00f1aba al captor del brigadista neoyorquino. Probablemente, aunque Parker no lo indica, el italiano que intercedi\u00f3 por \u00e9l deb\u00eda ser un mando de la Divisi\u00f3n Flechas, anteriormente Brigada Flechas Negras, que en 1937 hab\u00eda combatido contra el ej\u00e9rcito vasco en diversos frentes de Bizkaia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras pasar la noche encerrado en un establo, fue reagrupado con otros brigadistas prisioneros, la mayor\u00eda brit\u00e1nicos e irlandeses, entre los que se encontraba el dirigente del IRA Frank Ryan, cuya graduaci\u00f3n de capit\u00e1n le hac\u00eda candidato a la pena de muerte. En las horas siguientes los brigadistas, unos 150, fueron trasladados a la prisi\u00f3n militar de Zaragoza, donde \u2013como se esperaba\u2013 un Consejo de Guerra sumar\u00edsimo conden\u00f3 a muerte a Ryan, aunque las presiones del gobierno de Irlanda lograron que la pena fuera conmutada. Parker, que hab\u00eda aprendido algo de castellano y ejerc\u00eda de traductor oficioso de los brigadistas prisioneros tuvo durante este tiempo trato directo con Ryan y lo describi\u00f3 como un hombre \u00abinteligente, equilibrado, incorruptible y fuerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de unos d\u00edas, Parker, Ryan y el resto de los brigadistas prisioneros en Zaragoza fueron trasladados de nuevo. En esta ocasi\u00f3n al lugar de su cautiverio definitivo, el campo de concentraci\u00f3n de Carde\u00f1a, de donde fue conducido a Donostia en febrero de 1939 como paso previo a su repatriaci\u00f3n a Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">UN VASCO OCULTO&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9nes fueron los gudaris an\u00f3nimos y cantarines a los que, probablemente, hay que atribuir la ense\u00f1anza de las canciones que Max aprendi\u00f3 durante su cautiverio? Carl Geiser, comisario pol\u00edtico del batall\u00f3n Lincoln y compa\u00f1ero de cautiverio de Parker en Carde\u00f1a, public\u00f3 en 1986&nbsp;<em>Prisoners of the good fight<\/em>, libro en el que relata su experiencia en la Guerra Civil, como combatiente primero y como prisionero despu\u00e9s. El libro de Geiser constituye, junto con el testimonio del propio Parker, una de las principales fuentes de conocimiento de lo que suced\u00eda intramuros del campo de Carde\u00f1a durante el periodo en que funcion\u00f3 como centro de detenci\u00f3n de extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Su primer recuerdo amable de Carde\u00f1a tiene que ver precisamente con un prisionero vasco del que tampoco sabremos su nombre. Relata Geiser que a su llegada a Carde\u00f1a, \u00e9l y el resto de los brigadistas que formaban parte de su expedici\u00f3n fueron introducidos para pasar la noche en una especie de altillo con el suelo cubierto de paja por todo colch\u00f3n. Cuando trataban de acomodarse para dormir, escucharon unos t\u00edmidos golpecitos procedentes del suelo de madera de la estancia. Intrigados, retiraron la paja que lo cubr\u00eda y, para su asombro, alguien desde el piso inferior levant\u00f3 varias tablas del piso y asom\u00f3 su cabeza, tocada con una boina. Tras decirles, pu\u00f1o en alto, \u00ab\u00a1Salud, internacionales!\u00bb, se identific\u00f3 como vasco, se interes\u00f3 por su estado de salud y de \u00e1nimo y les ofreci\u00f3 su ayuda. La sorpresa de los brigadistas fue may\u00fascula y tuvieron que insistir al inesperado visitante para que regresara al piso inferior, no fuera a ser descubierto.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro, Geiser dice que los vascos prisioneros en Carde\u00f1a en el a\u00f1o que estuvo preso antes de su repatriaci\u00f3n a Estados Unidos pertenec\u00edan a los batallones&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n de la Sal, Saseta y Salsamendi<\/em>, pero ese dato, por s\u00ed solo, no indica que los brigadistas \u2013656, seg\u00fan Geiser\u2013 no mantuvieran contactos con otros prisioneros vascos \u2013o asturianos, o santanderinos\u2013 pertenecientes a otras unidades militares republicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La canci\u00f3n que da t\u00edtulo al valioso documento sonoro que dej\u00f3 Max Parker es, como se ha dicho, una adaptaci\u00f3n del popular tango&nbsp;<em>Tomo y obligo<\/em>. Fue hecha por los brigadistas cubanos prisioneros en Carde\u00f1a y describe con crudo humor algunas de las escenas de la vida cotidiana en el campo. Su letra, transcrita con las mismas incorrecciones fon\u00e9ticas que aparecen en la interpretaci\u00f3n de Max Parker, puede ser un buen colof\u00f3n para este acercamiento a una p\u00e1gina de la historia que no deber\u00eda ser olvidada nunca:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Al tocar diana, por la ma\u00f1ana, lo dice a gente todos a formar,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>entrar en fila, salir al patio, y la bandera despu\u00e9s saludar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al sopa de ajo, al primer plato, para el almuerzo nos suelen llamar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>con desagrado muy bien marcado. Soy prisionero tienes que aguantar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy nos daban los dos chuscos, que es cosa que no var\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el modo en que envenenaban la comida en el penal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las lentejas y jud\u00edas te las dan todos los d\u00edas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>bajo una lluvia de palos que no te dejan comer<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todas las tardes nos dan sermones. &#8216;Hermanos m\u00edos&#8217; nos suelen llamar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Unos se\u00f1ores que con sotana debajo llevan traje militar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si tienes piojos, no te preocupes; en todas partes nos van a encontrar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tiene paciencia, mi camarada. Soy prisionero tienes que aguantar.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS VASCOS RECLUIDOS EN EL CAMPO DE CONCENTRACI\u00d3N BURGAL\u00c9S DE SAN PEDRO DE CARDE\u00d1A DEJARON EN EL BRIGADISTA MAX PARKER UN RECUERDO EN FORMA DE CANCIONES QUE MUCHOS A\u00d1OS DESPU\u00c9S EL ESTADOUNIDENSE RECOGI\u00d3 EN UN DISCO I\u00d1AKI BERAZATEGI \/ BILBAO ENTRE&nbsp;los testimonios que los combatientes de las&nbsp;Brigadas Internacionales&nbsp;dejaron de su paso por suelo espa\u00f1ol durante &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/05\/25\/max-parker-el-brigadista-que-cantaba-bilbainadas\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Max Parker, el brigadista que cantaba bilbainadas<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[],"class_list":["post-1600","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1600"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1600\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1601,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1600\/revisions\/1601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}