{"id":277,"date":"2013-02-22T13:06:33","date_gmt":"2013-02-22T12:06:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=277"},"modified":"2013-02-22T13:06:33","modified_gmt":"2013-02-22T12:06:33","slug":"el-primer-golpe-de-estado-en-la-historia-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/02\/22\/el-primer-golpe-de-estado-en-la-historia-de-america\/","title":{"rendered":"El primer golpe de Estado en la historia de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_278\" aria-describedby=\"caption-attachment-278\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2013\/02\/cuadros_16041_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-278\" title=\"cuadros_16041_1\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2013\/02\/cuadros_16041_1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2013\/02\/cuadros_16041_1.jpg 600w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2013\/02\/cuadros_16041_1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-278\" class=\"wp-caption-text\">Retratos del mariscal Pedro de Garibay, izquierda, y del virrey Jos\u00e9 de Iturrigaray Ar\u00f3stegui, derecha. (SABINO ARANA FUNDAZIOA)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Nuestro personaje, Gabriel Joaqu\u00edn de Yermo y B\u00e1rcena, vino al mundo en Sodupe el 10 de septiembre de 1757, en el seno de una familia y de una comarca con fuerte tradici\u00f3n migratoria. Como era habitual entre los j\u00f3venes vascos con ciertos recursos de la segunda mitad del siglo XVIII, Gabriel recibi\u00f3 una b\u00e1sica formaci\u00f3n en letras y n\u00fameros suficiente para poder contribuir a los negocios de familiares y paisanos que se encontraban en las principales plazas comerciales de Espa\u00f1a y Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>Hacia M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, cuando cumpli\u00f3 los 18 a\u00f1os y acompa\u00f1ado de su hermano Juan Jos\u00e9, cinco a\u00f1os mayor que \u00e9l, zarp\u00f3 del puerto de C\u00e1diz en la fragata La Soledad rumbo a la casa comercial de sus t\u00edos Juan Antonio y Gabriel de Yermo en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos hab\u00edan llegado a San Miguel el Grande (Guanajuato) alrededor de 1755 en donde se vincularon a la poderosa colonia vasca (fundamentalmente compuesta por encartados y ayaleses). En pocos a\u00f1os sus t\u00edos se convirtieron en unos de los almaceneros m\u00e1s importantes de la capital, perteneciendo al poderoso Consulado de comerciantes de Ciudad de M\u00e9xico, en donde su t\u00edo Jos\u00e9 Antonio Yermo lleg\u00f3 a desempe\u00f1ar el cargo de c\u00f3nsul del partido vasco en 1786. Asimismo, particip\u00f3 de manera significativa en la Cofrad\u00eda de Ar\u00e1nzazu, patrona de los vascongados, y en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del Pa\u00eds desde 1773. Es digno de se\u00f1alar c\u00f3mo Juan Antonio Yermo apost\u00f3 claramente por aplicar el pensamiento ilustrado que abogaba la instituci\u00f3n vasca, fundamentado en el libre comercio, la desvinculaci\u00f3n y desamortizaci\u00f3n de la propiedad y en el fomento de la producci\u00f3n e innovaci\u00f3n agr\u00edcola-ganadera.<\/p>\n<p>Gabriel contrajo matrimonio con su prima, Mar\u00eda Josefa de Yermo y D\u00edez de Sollano, hija de su t\u00edo Jos\u00e9 Antonio. Tras el fallecimiento de su suegro y t\u00edo, acaecido en 1791, hered\u00f3 el giro comercial de la capital y un conjunto de propiedades entre las que destacaban la hacienda de Nuestra Se\u00f1ora de Temixco, la estancia de San Vicente el Chisco y el rancho de Tlatempa, as\u00ed como las negociaciones de abastos de carne, con ganados menores de pelo y lana, en la jurisdicci\u00f3n de Cuernavaca.<\/p>\n<p>De este modo Gabriel de Yermo se convirti\u00f3 en uno de los representantes m\u00e1s comprometidos de los hacendados, mineros y comerciantes que conformaban el selecto Consulado de comerciantes de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>Sus razones<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 llev\u00f3 a Yermo a destituir por la fuerza al representante del rey en Nueva Espa\u00f1a? Durante los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Carlos IV, los habitantes de la Nueva Espa\u00f1a padecieron el arbitrio del aciago gobierno de Godoy, representado en M\u00e9xico por su hombre de confianza, el virrey Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Vicente de Iturrigaray y Ar\u00f3stegui (1742-1815), gaditano de originen navarro, quien se encarg\u00f3 de agraviar los intereses de los agentes m\u00e1s activos de la econom\u00eda novohispana y especialmente a Gabriel Joaqu\u00edn de Yermo. La explotaci\u00f3n de la colonia como fuente de ingresos para la metr\u00f3poli, sin respetar a las fuerzas productivas de la Nueva Espa\u00f1a, hac\u00eda que se resintieran los pilares de la econom\u00eda de M\u00e9xico y despert\u00f3 en la incipiente elite criolla un sentimiento de profundo agravio que influir\u00e1 decisivamente en los acontecimientos posteriores.<\/p>\n<p>A partir de marzo de 1808, empezaron a llegar noticias de la pen\u00ednsula, tales como la entrada de las tropas napole\u00f3nicas en territorio espa\u00f1ol, la abdicaci\u00f3n de Carlos IV en su hijo Fernando, su posterior renuncia de la Corona a favor de Jos\u00e9 Bonaparte y el levantamiento popular de las gentes de Madrid el 2 de mayo, que crearon un profundo estado de miedo e incertidumbre en la poblaci\u00f3n de Nueva Espa\u00f1a. El debate jur\u00eddico e ideol\u00f3gico que surgi\u00f3 entre los representantes de la Real Audiencia (cuerpo vinculado a los intereses de los espa\u00f1oles en la colonia) y el Ayuntamiento de la Ciudad de M\u00e9xico (representante de la ascendente burgues\u00eda mexicana) por determinar qui\u00e9n deber\u00eda gobernar la colonia en el interregno provoc\u00f3 que ambas partes fueran radicalizando su discurso a lo largo de los meses estivales.<\/p>\n<p>Para los peninsulares, la convocatoria de la celebraci\u00f3n de un congreso de ciudades por el virrey Iturrigaray, tal y como defend\u00edan los criollos, derivaba irremediablemente en la independencia de la Nueva Espa\u00f1a, y con ello la imposibilidad de enviar las remesas de plata tan necesarias en Espa\u00f1a para frenar el avance franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Yermo pudo comprobar que la presunci\u00f3n de que la colonia se pod\u00eda perder era un sentimiento m\u00e1s extendido de lo que se imaginaba. Pronto comenz\u00f3 a percatarse de que los espa\u00f1oles europeos de la capital estar\u00edan dispuestos a aventurarse en una asonada que destituyera al sospechoso virrey.<\/p>\n<p>En la medianoche del 15 de septiembre y detr\u00e1s de la catedral de M\u00e9xico se dieron cita m\u00e1s de trescientos j\u00f3venes (la mayor parte de ellos, empleados espa\u00f1oles de comercio, junto a alg\u00fan empleado de Correos y unos pocos criollos) con la intenci\u00f3n de asaltar la residencia virreinal. Yermo recuerda c\u00f3mo se produjeron los acontecimientos y se\u00f1ala que \u00abreunidos, pues, en los pasajes se\u00f1alados entraron en el palacio del virrey a los tres cuartos para la una de la ma\u00f1ana del d\u00eda 16, y se apoderaron de los guardias, del virrey y de toda su familia, sin que hubiera m\u00e1s desgracia que la muerte de un granadero del Regimiento del Comercio\u00bb. Controlada la situaci\u00f3n, se procedi\u00f3 a dar aviso al arzobispo y a los oidores de la Audiencia del triunfo del golpe de Estado y de la reclusi\u00f3n del virrey.<\/p>\n<p>Los promotores intelectuales del golpe acudieron prestos a oficializar la separaci\u00f3n del virrey y a proceder a nombrar al viejo mariscal de campo Pedro de Garibay como su sustituto. El nuevo gobierno procedi\u00f3 urgentemente a encarcelar a los opositores del partido criollo y a repatriar a la pen\u00ednsula al destituido virrey para que fuera juzgado. La urgencia de estos movimientos resultaba vital si quer\u00edan evitar cualquier conato de resistencia en la colonia.<\/p>\n<p>El golpe de Estado -sostiene Lorenzo Zavala- dividi\u00f3 la naci\u00f3n entre adictos al partido ca\u00eddo y seguidores del nuevo cambio. Para los primeros hab\u00eda miedo de expresar en p\u00fablico lo que pensaban por el temor a ser reprimidos por los Voluntarios, mientras que los funcionarios, los comerciantes y sus empleados y la jerarqu\u00eda de la Iglesia novohispana tomaron partido por los golpistas.<\/p>\n<p>Luis Villoro escribi\u00f3 a su vez que, despu\u00e9s de la asonada de Yermo y la destituci\u00f3n de Iturrigaray, todo volvi\u00f3 aparentemente al mismo estado en que antes se encontraba, con el mismo c\u00f3digo legislativo y con las mismas instituciones, aunque en el fondo todo hab\u00eda cambiado. El orden existente ya no se sosten\u00eda en la estructura jur\u00eddica tradicional que respetaba al criollo; sus representantes legales -el virrey y el Ayuntamiento- hab\u00edan sido derrocados por la fuerza. El resto, autoridades de gobierno -Audiencia, Arzobispado, Inquisici\u00f3n y posteriormente la Regencia espa\u00f1ola-, no solo aplaudieron esta medida, sino que adem\u00e1s se hicieron responsables de ella. Con este golpe se destruy\u00f3 la legalidad existente.<\/p>\n<p>Lo que en un principio pareci\u00f3 un triunfo realista, con el paso del tiempo, demostrar\u00eda que la destituci\u00f3n del virrey por la fuerza y la consiguiente detenci\u00f3n de los l\u00edderes criollos partidarios de un cierto autonomismo en la colonia se convertir\u00e1n en la chispa que har\u00eda prender el fuego de la libertad en las colonias espa\u00f1olas en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>2013, el Bicentenario \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Gabriel de Yermo demostr\u00f3 su compromiso con su patria creando el cuerpo de los Lanceros de la Hacienda de San Gabriel, tambi\u00e9n conocido como <em>los negros de Yermo<\/em>, a finales de 1810 cuando se pensaba que las hordas del padre Hidalgo, l\u00edder de la insurgencia mexicana, acabar\u00edan asolando la capital mexicana. Su decisiva participaci\u00f3n en la batalla del Monte de las Cruces, provocar\u00e1 el cambio de rumbo del ej\u00e9rcito independentista. Los insurgentes abandonar\u00e1n el valle de M\u00e9xico a pesar de su triunfo, y su determinada resistencia contra los enemigos hasta su muerte, en 1813, ser\u00e1n recompensadas por la Regencia quien ofrecer\u00e1 a Yermo un t\u00edtulo de Castilla, que el encartado rehusar\u00e1 porque \u00abnunca apeteci\u00f3 m\u00e1s lustre o condecoraci\u00f3n que su cuna de nobleza ejecutoriada, y sus propias acciones\u00bb.<\/p>\n<p>Pocos meses antes de fallecer escribi\u00f3 a la Corte reclamando el derecho de igualdad de negros, indios y castas fieles a la corona: \u00abPor eso la constituci\u00f3n (1812) dej\u00f3 aun a los descendientes de \u00c1frica abierta la puerta del merecimiento, para que puedan ser ciudadanos despu\u00e9s de haberlos declarado espa\u00f1oles, y los que obren bien, como los benem\u00e9ritos defensores que elogiamos (los empleados de sus haciendas), tendr\u00e1n los mismos derechos que los dem\u00e1s ciudadanos desde que se les expida la carta que ha ofrecido la naci\u00f3n. Nosotros deseamos que llegue este d\u00eda y que una educaci\u00f3n m\u00e1s cuidadosa los prepare para todos los empleos a que ya tienen derecho en proporci\u00f3n de su m\u00e9rito y virtudes\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Sin duda estamos ante un personaje a simple vista contradictorio, hijo de una \u00e9poca convulsa en donde choca lo viejo con lo nuevo de donde nacer\u00e1 una nueva era.<\/p>\n<p>El 7 de septiembre de 1813, Gabriel Joaqu\u00edn de Yermo falleci\u00f3 de pulmon\u00eda, dejando ocho hijos y un noveno que nacer\u00eda pocos d\u00edas despu\u00e9s. Orden\u00f3 que su cuerpo fuera amortajado con el h\u00e1bito de Nuestro Padre San Francisco y que se le diera sepultura en la capilla de Nuestra Se\u00f1ora de Ar\u00e1nzazu, en el atrio del convento de San Francisco de la capital mexicana.<\/p>\n<p>Nadie como Gabriel de Yermo representa el conflicto pol\u00edtico surgido en el verano de 1808 entre los intereses de los ricos espa\u00f1oles europeos y las ilusiones criollas que anhelaban la autonom\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica de la colonia. Adem\u00e1s de esta caracter\u00edstica, Yermo pertenece a ese grupo de hombres \u00abilustrados\u00bb, avanzados en lo econ\u00f3mico e incluso en lo social, pero que no transigieron ni un \u00e1pice en ceder poder pol\u00edtico a la emergente burgues\u00eda criolla.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro personaje, Gabriel Joaqu\u00edn de Yermo y B\u00e1rcena, vino al mundo en Sodupe el 10 de septiembre de 1757, en el seno de una familia y de una comarca con fuerte tradici\u00f3n migratoria. 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