{"id":281,"date":"2013-03-01T13:03:09","date_gmt":"2013-03-01T12:03:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=281"},"modified":"2013-03-01T13:03:09","modified_gmt":"2013-03-01T12:03:09","slug":"el-estado-vasco-de-joseph-dominique-garat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/03\/01\/el-estado-vasco-de-joseph-dominique-garat\/","title":{"rendered":"El Estado vasco de Joseph-Dominique Garat"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_282\" aria-describedby=\"caption-attachment-282\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2013\/03\/revolucion-francesa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-282\" title=\"Revoluci\u00f3n Francesa\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2013\/03\/revolucion-francesa.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2013\/03\/revolucion-francesa.jpg 600w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2013\/03\/revolucion-francesa-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-282\" class=\"wp-caption-text\">Una imagen arquet\u00edpica de la Revoluci\u00f3n Francesa en la que se puede contemplar una ejecuci\u00f3n p\u00fablica<\/figcaption><\/figure>\n<p>La propuesta de creaci\u00f3n de un estado vasco impulsada por Joseph-Dominique Garat, senador del Imperio, a Napole\u00f3n Bonaparte, es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s sugerentes de la historia decimon\u00f3nica del Pa\u00eds Vasco. A pesar de ello, se ha mantenido relativamente oculto para el gran p\u00fablico, lo que no parece responder a ning\u00fan tipo de inter\u00e9s con trasfondo pol\u00edtico o ideol\u00f3gico, sino al hecho cierto de que se trat\u00f3 de uno de tantos planes que el Gran Corso contempl\u00f3 y finalmente desech\u00f3, quedando relegado al limbo de las realidades que pudieron ser pero nunca fueron. No trascendi\u00f3, quedando recluido al \u00e1mbito de la alta pol\u00edtica y la diplomacia como una especie de proyecto de sal\u00f3n en el que, precisamente por esta causa, nada termin\u00f3 de concretarse del todo.<\/p>\n<p>Sin embargo, su importancia es crucial, no \u00fanicamente porque prev\u00e9 la constituci\u00f3n de un ente administrativo capaz de fundir en una unidad pol\u00edtica los territorios vascos de ambos lados del Bidasoa -un planteamiento que no era estrictamente novedoso-, sino por la ideolog\u00eda y el modelo de estado que su proyecto llevaba impl\u00edcitos. Lejos de la profunda impronta provincialista que caracteriz\u00f3 a propuestas como la de las Provincias Unidas del Pirineo propugnado por Manuel de Larramendi o la propia Euzkadi que Arana ensalzar\u00e1 como patria de los vascos casi cien a\u00f1os despu\u00e9s de la era napole\u00f3nica, Garat hablaba de un estado uniforme y centralizado. El respeto a los fueros e instituciones de cada una de las provincias vascas no era para Garat una base de partida esencial, sino la propia identidad vasca vista desde un punto de vista rigurosamente moderno, en perfecta consonancia con los ideales pol\u00edticos que propugn\u00f3 la Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>Su propuesta aparece como un calco del sistema administrativo y de gobierno aplicado en Francia durante la revoluci\u00f3n y el Imperio: la naci\u00f3n moderna, distribuida administrativamente siguiendo criterios de pura racionalidad y no identitarios, se apropia de los recursos de un estado que llega a encarnar, correspondi\u00e9ndole un solo gobierno y administraci\u00f3n centralizada, una \u00fanica lengua y una \u00fanica identidad nacional. En este sentido, Garat se muestra partidario de diluir las provincias vascas siguiendo el mismo proceso que aconteci\u00f3 con las francesas, bas\u00e1ndose en criterios puramente administrativos, mezclando buena parte de Bizkaia, Gipuzkoa y Laburdi en una nueva y homog\u00e9nea provincia, dada su com\u00fan dependencia del mar. Igualmente propuso para el resto del territorio, llegando a hablar de la provincia de Nueva Fenicia, de Nueva Tiro y, en caso de ser necesario, una tercera llamada Nueva Sid\u00f3n, todas ellas sin rastro alguno de la tradicional divisi\u00f3n provincial. En este sentido, Garat puede considerarse como el primero que propugn\u00f3 un modelo de nacionalismo moderno, basado en los postulados de la Revoluci\u00f3n, para el Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n la modernidad de algunos de sus postulados, como la concienciaci\u00f3n acerca de la necesidad de una lengua vasca unificada, as\u00ed como de escuelas en las que se imparta la formaci\u00f3n en euskera a partir de los textos de Larramendi y Ohienart, entre otros autores cl\u00e1sicos. Sin embargo, pec\u00f3 de cierta ingenuidad al creer a pies juntillas en las teor\u00edas acerca del origen hebrero de la lengua vasca, a partir de la lectura de varios estudios poco rigurosos, entre los cuales el m\u00e1s conocido es la obra escrita en 1785 por Matthieu Chirinac de Labastide, titulada <em>Dissertation sur les basques<\/em>, obra mediante la que el autor franc\u00e9s pretend\u00eda demostrar la semejanza entre ambas lenguas. Garat tambi\u00e9n conoc\u00eda la teor\u00eda vasco-iberista, tan en boga en aquellos momentos merced a los estudios de Astarloa o Wilhelm von Humboldt, quien difundi\u00f3 la idea por todo el mundo.<\/p>\n<p><strong>El antecedente de Moncey<\/strong><\/p>\n<p>El senador no part\u00eda de cero cuando pretendi\u00f3 interesar a Napole\u00f3n. El general Moncey prefigur\u00f3 una soluci\u00f3n parecida cuando se apercibi\u00f3 de la actitud de las autoridades guipuzcoanas ante la penetraci\u00f3n de las tropas de la Convenci\u00f3n en 1794.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en la teor\u00eda del pacto secular, los guipuzcoanos recibieron con simpat\u00eda a los franceses, ofreci\u00e9ndoles la adhesi\u00f3n de la provincia a cambio del respeto a sus fueros e instituciones. Se trataba de la ejecuci\u00f3n del derecho de soberan\u00eda que mediante pacto les hab\u00eda unido secularmente a Castilla, girando esta vez hacia Francia. Los representantes de la provincia, que negociaron con Francia por boca de Jos\u00e9 Fernando de Echave Asu, Joaqu\u00edn Barroeta, Francisco Javier Leizaur y Jos\u00e9 Hilari\u00f3n, no ocultaban su malestar por la pol\u00edtica crecientemente nacionalista de Carlos IV, tras de quien se encontraba la sombra de Godoy, y creyeron ver en la rep\u00fablica francesa a un posible garante de las libertades vascas. Sin embargo, los altos representantes convencionales, Jacques Pinet y Jean-Baptiste Cavaignac, se cerraron a la posibilidad de ning\u00fan acuerdo a excepci\u00f3n de la anexi\u00f3n pura y simple a Francia.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando Moncey, d\u00e1ndose cuenta de que la rep\u00fablica estaba perdiendo unos aliados providenciales, sugiri\u00f3 la posibilidad de crear un estado formado por las tres provincias de Bizkaia, Gipuzkoa y \u00c1lava, cuya supervivencia vendr\u00eda garantizada por las fuerzas de la rep\u00fablica. La idea no prosper\u00f3, a pesar de que estuvo presente en las conversaciones de Basilea (1795) que restauraron la paz entre Francia y Espa\u00f1a y devolvieron la frontera a su trazado anterior, a cambio de la entrega de parte de la isla de Santo Domingo y un buen desembolso econ\u00f3mico por parte del gobierno de Carlos IV.<\/p>\n<p>Garat conoci\u00f3 el plan de Moncey, lament\u00f3 su fracaso y perge\u00f1\u00f3 un nuevo proyecto a partir de esta idea, pero ampli\u00e1ndolo a los territorios vascos del estado franc\u00e9s y a Navarra. Si bien sus estudios hist\u00f3rico-etnol\u00f3gicos le llevaron a reclamar en el \u00faltimo de sus escritos las poblaciones de Laredo o Santo\u00f1a como territorios vizcainos, el proyecto de Garat tiene el privilegio de ofrecer una imagen ins\u00f3lita en cuanto que, bas\u00e1ndose en cuestiones \u00e9tnicas y no tanto hist\u00f3ricas, propone la conformaci\u00f3n de un estado nuevo, respondiendo as\u00ed a los postulados del moderno nacionalismo y abriendo una alternativa nacionalista o prenacionalista diferente a la que finalmente, y de forma m\u00e1s bien tard\u00eda, se impuso en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Nueva Fenicia, pa\u00eds de corsarios <\/strong><\/p>\n<p>Cuando en 1807, las fuerzas francesas rebasaron nuevamente el Bidasoa, Garat, como Moncey en su d\u00eda, no perdi\u00f3 la oportunidad para ofrecer su plan a Napole\u00f3n. Su primer informe -hubo otro anterior, pero en \u00e9l \u00fanicamente se refiere a Iparralde-, data de 1808. Se titul\u00f3 <em>Expos\u00e9 succint d\u00b4un Project<\/em> <em>de reuni\u00f3n de quelques cantons de l\u00b4Espagne et de la France dans la vue de rendre plus f\u00e1ciles et la soumission de l\u00b4Espagne et la creation d\u00b4une marine puissante,<\/em> y surg\u00eda de una doble toma de conciencia: por un lado, sab\u00eda que era el momento id\u00f3neo, que Napole\u00f3n hab\u00eda tomado Espa\u00f1a y se hallaba indeciso sobre qu\u00e9 hacer con ella. Por el otro, era una oportuna contramedida para contrapesar la fuerza del viejo proyecto de secesi\u00f3n de los territorios situados entre el Ebro y los Pirineos y su anexi\u00f3n al Imperio Franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Talleyrand no ve\u00eda con malos ojos esta medida, y varios informes, como el que escribi\u00f3 el subcomisario de Marina franc\u00e9s solicitando la uni\u00f3n del puerto de Pasajes a Francia, empujaban al emperador a liquidar de una vez por todas el viejo contencioso ebropirenaico. El senador Garat aprovech\u00f3 las circunstancias pol\u00edticas para presentar el proyecto neofenicio como un compendio de ventajas para el imperio, a fin de llamar la atenci\u00f3n del emperador.<\/p>\n<p>Consciente de que tras la derrota de la armada combinada franco-espa\u00f1ola en Trafalgar (1805) Napole\u00f3n contaba con la hegemon\u00eda terrestre pero se hallaba en seria desventaja frente a los brit\u00e1nicos en el mar, el laburdino present\u00f3 Nueva Fenicia como un estado eminentemente mar\u00edtimo, capaz de generar flotas corsarias a fin de imposibilitar el tr\u00e1fico militar y comercial del Reino Unido, organizando una especie de guerrilla del mar: tripulaciones de corsarios que se lanzar\u00edan sobre los mares de las dos Vizcayas, situados precisamente en la ruta de Inglaterra a las dos Indias. Se volver\u00eda a ver sobre el oc\u00e9ano lo que no se ha visto desde hace un siglo; una verdadera guerra de filibusteros que desolar\u00eda la marina mercante inglesa y formar\u00eda tripulaciones que, en nuestras escuadras y flotas, no tardar\u00edan en combatir y vencer a la marina militar de esos insolentes dominadores de los mares.<\/p>\n<p>Joseph-Dominique Garat fue un abogado, periodista y orador laburdino que tom\u00f3 parte en los acontecimientos que conformaron el proceso revolucionario franc\u00e9s desde sus proleg\u00f3menos hasta su culminaci\u00f3n imperial. Como tal, estaba profundamente imbuido por estos ideales, tanto que lleg\u00f3 a votar, junto a su hermano mayor Dominique y no sin reticencias, la derogaci\u00f3n de los fueros vascos en la noche del 4 de agosto de 1789. Cuando lleg\u00f3 el Imperio, crey\u00f3 ver en Napole\u00f3n la figura que ser\u00eda capaz de hacer realidad sus aspiraciones. No en vano, el emperador hab\u00eda creado estados de nueva planta a lo largo y ancho de Europa desde antes de su ascenso al trono imperial -en tiempos del Directorio (1794-99) reorganiz\u00f3 pr\u00e1cticamente sin oposici\u00f3n el mapa pol\u00edtica italiano-, lo que anim\u00f3 a Garat a proponerle la constituci\u00f3n de un estado vasco adherido al Imperio. La idea pareci\u00f3 atractiva a Napole\u00f3n, que solicit\u00f3 a Garat que profundizara en ello, fruto de lo cual result\u00f3 un extenso informe sobre los vascos y otros pueblos antiguos de Espa\u00f1a, pero para entonces el rumbo de la guerra le aconsej\u00f3 un control directo de los territorios situados entre el Ebro y los Pirineos. Con fecha 8 de febrero de 1810, un decreto imperial desgaj\u00f3 unilateralmente estos territorios de los dominios de Jos\u00e9 Bonaparte, cuyas protestas no lograron revertir la decisi\u00f3n. Se formaron cuatro gobiernos -Vizcaya, Navarra, Arag\u00f3n y Catalu\u00f1a-, cuyos responsables, todos ellos militares, respond\u00edan directamente ante Par\u00eds, rompiendo toda vinculaci\u00f3n con la Espa\u00f1a josefina y formando una especie de administraciones transitorias que en el caso catal\u00e1n derivaron en la anexi\u00f3n (1812). La derrota napole\u00f3nica trunc\u00f3 estos designios, retornando la situaci\u00f3n al estatus quo anterior a 1807.<\/p>\n<p><strong>(Art\u00edculo de\u00a0 I\u00f1igo Bolinaga)<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La propuesta de creaci\u00f3n de un estado vasco impulsada por Joseph-Dominique Garat, senador del Imperio, a Napole\u00f3n Bonaparte, es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s sugerentes de la historia decimon\u00f3nica del Pa\u00eds Vasco. A pesar de ello, se ha mantenido relativamente oculto para el gran p\u00fablico, lo que no parece responder a ning\u00fan tipo de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/03\/01\/el-estado-vasco-de-joseph-dominique-garat\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El Estado vasco de Joseph-Dominique Garat<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[24873,24872,24871],"class_list":["post-281","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-garat","tag-napoleon","tag-revolucion-francesa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=281"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":285,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions\/285"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}