{"id":308,"date":"2013-04-06T08:41:42","date_gmt":"2013-04-06T06:41:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=308"},"modified":"2013-04-05T17:45:04","modified_gmt":"2013-04-05T15:45:04","slug":"la-asamblea-de-municipios-de-estella-el-estatuto-de-autonomia-que-no-pudo-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/04\/06\/la-asamblea-de-municipios-de-estella-el-estatuto-de-autonomia-que-no-pudo-ser\/","title":{"rendered":"La Asamblea de Municipios de Estella: el Estatuto de Autonom\u00eda que no pudo ser"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>I\u00f1aki Goiogana<\/p>\n<p>Lekeitio<strong><\/strong><\/p>\n<p>EL 14 de junio se celebr\u00f3 el 80 aniversario de la Asamblea Municipal de Estella, producto directo de las elecciones locales que supusieron el advenimiento de la II Rep\u00fablica. En efecto, el 14 de junio de 1931 se celebr\u00f3 la conocida como Asamblea de representantes municipales de Estella, convocada para ratificar el proyecto de Estatuto de Autonom\u00eda para los territorios del sur de Euskadi, redactado por la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2011\/06\/18\/import_9735941_1.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"343\" \/><\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Antonio Aguirre se dirige a los congregados en la plaza de toros de Lizarra. (Foto: sabino arana fundazioa)<\/em><\/p>\n<p>El Estado espa\u00f1ol hab\u00eda sufrido una dictadura desde 1923 y, cuando esta cay\u00f3 en enero de 1930, la vieja \u00e9lite dirigente mon\u00e1rquica liberal-conservadora intent\u00f3 poner de nuevo en vigor el r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n. El rey y quienes le apoyaban intentaron hacer tabla rasa de los a\u00f1os de la dictadura e idearon un plan de elecciones para dotar de legitimidad a las instituciones. El Gobierno plane\u00f3, primero, unas elecciones municipales, para continuar con unos comicios provinciales y culminar el proceso con la renovaci\u00f3n de las Cortes. Un plan electoral escalonado de menor a mayor importancia pol\u00edtica, no fuera que la situaci\u00f3n se le escapara de las manos.<\/p>\n<p>Pero, previo a las elecciones, durante todo el a\u00f1o 1930 las gestiones de las fuerzas de la oposici\u00f3n para propiciar un cambio de r\u00e9gimen fueron incesantes. Entre estas, la m\u00e1s importante fue la que se conoce como Pacto de San Sebasti\u00e1n. Aprovechando el veraneo, el 17 de agosto de 1930 se reunieron en Donostia representantes de los partidos republicanos catalanes y espa\u00f1oles adem\u00e1s de delegados socialistas, que asistieron a t\u00edtulo personal. En el Pacto se acord\u00f3 el cambio de r\u00e9gimen y el restablecimiento de las libertades religiosas y pol\u00edticas, adem\u00e1s de encauzar la cuesti\u00f3n catalana por medio de un estatuto de autonom\u00eda.<\/p>\n<p>sin nacionalistas vascos Al Pacto no acudi\u00f3 ning\u00fan representante del nacionalismo vasco debido a dos razones fundamentales. Por una parte, a motivos ideol\u00f3gicos. El nacionalismo vasco de la \u00e9poca era fundamentalmente cat\u00f3lico y conservador, y quienes se reunieron el 17 de agosto de 1930 en Donostia, aunque entre ellos hab\u00eda elementos cat\u00f3licos como los convocantes Niceto Alcal\u00e1-Zamora y Miguel Maura, predicaban un liberalismo combatido con fiereza por los sectores m\u00e1s reaccionarios. Por otra parte, el nacionalismo vasco se hallaba en un per\u00edodo de refundaci\u00f3n. El nacionalismo aranista, escindido desde el a\u00f1o 1921 en dos partidos, Comuni\u00f3n y Aberri, aprovech\u00f3 los a\u00f1os de la dictadura para olvidar sus diferencias internas y, sobre las bases del fundador Sabino Arana, unificar el movimiento en 1930. Parad\u00f3jicamente, esta unificaci\u00f3n condujo tambi\u00e9n a una escisi\u00f3n, precisamente por causa del confesionalismo jeltzale. A ra\u00edz de la misma surgi\u00f3 ANV como una fuerza laica y liberal. El desprestigio de la monarqu\u00eda y las conjuras republicanas m\u00e1s o menos abiertas, m\u00e1s o menos legales, hicieron que las elecciones municipales de abril de 1931 se plantearan como un refer\u00e9ndum sobre la monarqu\u00eda. Y result\u00f3 que all\u00ed donde se pudo votar en libertad triunfaron casi sin oposici\u00f3n las opciones pro-republicanas y, en consecuencia, el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico cay\u00f3.<\/p>\n<p>Pero la proclamaci\u00f3n republicana de abril no fue un fin, al contrario, result\u00f3 una especie de pistoletazo de salida para distintas carreras que empezaron a disputarse en aquel momento. En el caso del nacionalismo jeltzale comenz\u00f3 una marcha de fondo en pos de un marco de autogobierno para Euskadi, un r\u00e9gimen auton\u00f3mico que permitiera desarrollar al pa\u00eds econ\u00f3mica, pol\u00edtica y culturalmente. Se puede decir que la proclamaci\u00f3n republicana pill\u00f3 con el paso cambiado al PNV. No se lo esperaba y, adem\u00e1s, el cariz liberal y de izquierda no pod\u00eda ser el m\u00e1s deseado por los jelkides de la \u00e9poca. Por su parte, la nueva Rep\u00fablica de abril adopt\u00f3 como compromisos b\u00e1sicos los acuerdos de Donostia del verano anterior. Seg\u00fan el Pacto, Euskadi, te\u00f3ricamente, pod\u00eda acceder a su autogobierno pero, al contrario de Catalunya, no hab\u00eda compromiso sobre ello. Sin embargo, estos inconvenientes no fueron \u00f3bice para que los jeltzales reaccionaran e intentaran aprovechar los nuevos vientos para lograr sus reivindicaciones.<\/p>\n<p>j\u00f3venes dirigentes La renovaci\u00f3n interna que experimentaba en la \u00e9poca el PNV implic\u00f3 tambi\u00e9n la incorporaci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de dirigentes, entre los que cabe citar a Jos\u00e9 Antonio Aguirre, Jes\u00fas Mar\u00eda Leizaola, Juan Ajuriaguerra, Manuel Irujo, etc., etc., casi todos ellos j\u00f3venes o <!--more-->muy j\u00f3venes y que a esa temprana edad se hicieron con responsabilidades partidarias y p\u00fablicas. El recelo que los jeltzales sent\u00edan por la Rep\u00fablica era mutuo y los dirigentes republicanos no dejaron de ver hasta pasados algunos a\u00f1os entre los seguidores de Arana a unos elementos reaccionarios, solo nominalmente partidarios del nuevo r\u00e9gimen y contrarios al mismo. Sin embargo, el nacionalismo vasco, por descolocado que estuviera al principio y por muchos recelos que levantara entre los republicanos, acept\u00f3 desde el primer momento el nuevo r\u00e9gimen y se amold\u00f3 enteramente a \u00e9l. As\u00ed, proclam\u00f3 que \u00absin hacer hoy la m\u00e1s m\u00ednima oposici\u00f3n a la implantaci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen, se agrupen m\u00e1s firmemente que nunca alrededor del Ideal, de la Organizaci\u00f3n y de las autoridades para que podamos presentar y mantener con toda fuerza nuestra aspiraci\u00f3n total, el gobierno del pueblo vasco por s\u00ed mismo, ante la naciente Rep\u00fablica espa\u00f1ola\u00bb.<\/p>\n<p>La inicial desorientaci\u00f3n dur\u00f3 poco y los nacionalistas vascos reaccionaron inmediatamente. El PNV, consciente de la necesidad de actuar desde el primer momento y dejar sentadas sus reivindicaciones, pas\u00f3 a encabezar un movimiento municipalista que reclam\u00f3 el autogobierno para Euskadi. A este movimiento se sumaron los municipios gobernados por los nacionalistas y, con mayor o menor entusiasmo, los carlistas e integristas. Por su parte, la atacaron o la obviaron las izquierdas obreristas y burguesas, adem\u00e1s de los mon\u00e1rquicos liberal-conservadores. Este movimiento municipalista proclam\u00f3 una rep\u00fablica federal vasca integrada en la espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Pero, si la reacci\u00f3n nacionalista al establecimiento del nuevo r\u00e9gimen fue r\u00e1pida no lo fue menos la contestaci\u00f3n republicana a las aspiraciones municipalistas. As\u00ed, si el 14 de abril se proclam\u00f3 la Rep\u00fablica, el 16 se convoc\u00f3 para el d\u00eda siguiente a unas Juntas Generales en Gernika, asamblea que fue impedida por las nuevas autoridades utilizando la fuerza p\u00fablica. Los convocantes, para evitar indisposiciones prematuras, acataron la prohibici\u00f3n. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, el 19, los municipios estatutistas declararon que el suyo era un \u00abmovimiento del pueblo hacia un r\u00e9gimen de libertad alrededor del cual pueden agruparse organizaciones pol\u00edticas de todas clases y aun aquellos que sin pertenecer a agrupaci\u00f3n alguna, simpaticen con nuestro programa francamente republicano y democr\u00e1tico (&#8230;)\u00bb.<\/p>\n<p>cuatro para uno El 8 de mayo, los representantes municipales encargaron a la Sociedad de Estudios Vascos la redacci\u00f3n de los \u00abEstatutos navarro, guipuzcoano, alav\u00e9s y vizca\u00edno respectivamente, que articulados entre s\u00ed constituir\u00e1n el Estatuto vasco\u00bb. Tambi\u00e9n establecieron un calendario de actuaciones que deb\u00eda terminar con la Asamblea del Pa\u00eds a celebrar en Iru\u00f1ea el 31 de mayo. Tras este encargo se hallaban, adem\u00e1s de los jeltzales, las fuerzas carlo-integristas, pero ya empezaban a poner resistencia las izquierdas. Estas, tras la constituci\u00f3n por orden gubernamental de las gestoras provinciales, reivindicaron para los \u00f3rganos provinciales la facultad de redactar el proyecto estatutario. Seg\u00fan esto, por un lado, se hallaban los municipios elegidos democr\u00e1ticamente y liderados por los jeltzales reivindicando el Estatuto vasco y, por otro, las fuerzas republicanas y obreristas que sosten\u00edan que era a las gestoras constituidas administrativamente por el Gobierno provisional de la Rep\u00fablica a quienes correspond\u00eda redactar la norma estatutaria. Para salir de este impasse, mientras Euzko Ikaskuntza redactaba el proyecto de norma, los municipios intentaron ganar la voluntad de la izquierda pero los resultados fueron negativos.<\/p>\n<p>Con algunos d\u00edas de retraso sobre la fecha prevista debido a la complejidad del asunto, el 31 de mayo la Sociedad de Estudios Vascos hizo entrega del proyecto de Estatuto a los alcaldes y \u00e9stos empezaron a preparar la asamblea que deb\u00eda celebrarse en Iru\u00f1ea el 14 de junio. El tiempo urg\u00eda pues se deseaba que el texto estatutario estuviera en Madrid antes de la primera reuni\u00f3n de Cortes a fin de que fuera uno de los textos legales a estudiar por el Parlamento. La antev\u00edspera de la asamblea la comisi\u00f3n de alcaldes se traslad\u00f3 a Iru\u00f1ea para ultimar los detalles y all\u00ed se encontr\u00f3 con una desagradable sorpresa. Los tradicionalistas navarros, supuestamente favorables al texto de EI, hab\u00edan convocado un mitin y el gobernador civil no estaba dispuesto a autorizar ambos eventos el mismo d\u00eda. Como salida al entuerto la comisi\u00f3n de alcaldes decidi\u00f3 trasladar la asamblea a Lizarra, municipio del que era natural el diputado jeltzale Manuel Irujo y gobernado por Fortunato Aguirre, tambi\u00e9n nacionalista. A pesar de carecer casi de tiempo material la Asamblea pudo organizarse para el domingo 14 de junio de 1931.<\/p>\n<p>Para las 11:30 del domingo 14 el teatro estaba lleno de delegados y de algunos periodistas que acudieron al acto y comenz\u00f3 la reuni\u00f3n para discutir el proyecto de Estatuto punto por punto. Mientras tanto, el p\u00fablico se congreg\u00f3 en la plaza de los Fueros donde se celebr\u00f3 una misa de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Euskadi-vaticano En la asamblea, de todas las enmiendas discutidas y aprobadas la que con el tiempo m\u00e1s dio que hablar fue la que hac\u00eda referencia a las relaciones entre la Euskadi aut\u00f3noma y el Vaticano. El proyecto presentado por Euzko Ikaskuntza reservaba al Estado estas relaciones, pero la moci\u00f3n que present\u00f3 el alcalde Azpeitia dec\u00eda: \u00abLas relaciones entre la Iglesia y el Estado quedan reservadas al Estado vasco, el cual negociar\u00e1 un Concordato con la Santa Sede\u00bb. Con \u00e9sta y otras enmiendas qued\u00f3 aprobado el proyecto de Estatuto General del Estado vasco, un estatuto de m\u00ednimos a decir de los jeltzales. Por la tarde se celebr\u00f3 un mitin en la plaza de toros al que pudieron asistir muchos de los congregados en la ciudad del Ega. Los que no entraron en el recinto pudieron seguir los discursos a trav\u00e9s del servicio de megafon\u00eda. Con estos tr\u00e1mites quedaba cubierta la fase de elaboraci\u00f3n del Estatuto y el texto fue remitido a Madrid. Sin embargo, nada m\u00e1s iniciarse la elaboraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n se vio que el proyecto de la Sociedad de Estudios Vascos tendr\u00eda poco recorrido. No solo se opon\u00edan los aspectos tradicionalistas del Estatuto con el liberalismo de la Constituci\u00f3n. Tampoco casaban la concepci\u00f3n unitarista de la carta espa\u00f1ola con el federalismo propugnado por los vascos. Los oponentes del Estatuto sacaron a colaci\u00f3n lo que denominaron el Gibraltar vaticanista, pero esto no dej\u00f3 de ser el pretexto necesario. Se enfrentaban dos concepciones del pa\u00eds: una, que partiendo de la base propon\u00eda una relaci\u00f3n federal con el Estado y, otra, que jerarquizaba las relaciones entre Euskadi y el Estado favoreci\u00e9ndole a \u00e9ste.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL 14 de junio se celebr\u00f3 el 80 aniversario de la Asamblea Municipal de Estella, producto directo de las elecciones locales que supusieron el advenimiento de la II Rep\u00fablica. 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