{"id":363,"date":"2013-06-30T22:26:34","date_gmt":"2013-06-30T20:26:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=363"},"modified":"2013-06-28T17:29:43","modified_gmt":"2013-06-28T15:29:43","slug":"jose-felix-de-lequerica-el-vigia-en-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/06\/30\/jose-felix-de-lequerica-el-vigia-en-guerra\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 F\u00e9lix de Lequerica, &#8216;El Vig\u00eda&#8217; en Guerra"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>El 9 de junio se cumplieron 50 a\u00f1os de la muerte de este pol\u00edtico franquista<\/p>\n<p>SANTURTZI, Jos\u00e9 Ignacio Salazar Arechalde<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2013\/06\/15\/import_14838371_1.jpg\" width=\"614\" height=\"345\" \/><\/p>\n<p>Diputado en Illescas, alcalde en Bilbao, embajador en Par\u00eds y Vichy, ministro de Asuntos Exteriores, fueron algunos de los cargos que el astuto pol\u00edtico franquista consigui\u00f3 en su carrera pol\u00edtica. Obtuvo bastantes m\u00e1s, como veremos, lo que sin duda hace buena su propia definici\u00f3n como <i>carguista<\/i> de la que no dej\u00f3 de alardear toda su vida.<\/p>\n<p>Y detr\u00e1s de aquellos destinos lat\u00eda siempre el car\u00e1cter o la representaci\u00f3n del espa\u00f1olismo en Bilbao, algo as\u00ed como ostentar el t\u00edtulo de primera espada en lo que un autor como Javier de Ybarra ha llamado la \u00abpol\u00edtica nacional en Vizcaya\u00bb. Esa posici\u00f3n le granje\u00f3 en ciertos c\u00edrculos no pocas simpat\u00edas y halagos al ver en \u00e9l una especie de adalid en un territorio cuando menos inc\u00f3modo, \u00abdonde la espa\u00f1olidad ten\u00eda una emoci\u00f3n desesperada y desterrada\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de su admirador el falangista gallego Eugenio Montes.<\/p>\n<p>Integrado en el mundo de las familias de la oligarqu\u00eda vasca, antes del golpe de Estado del general Primo de Rivera form\u00f3 parte de las candidaturas mauristas mon\u00e1rquicas y de la Liga de Acci\u00f3n Mon\u00e1rquica, perdiendo y ganando elecciones. Derrotado en el distrito de Bergara en 1918, su fracaso lo vincul\u00f3 a los turbios manejos nacionalistas encabezados por su aborrecido Ram\u00f3n de la Sota. Por el contrario, la victoria mon\u00e1rquica de 1923 fue para \u00e9l puro reflejo de la pol\u00edtica nacional de su admirada plutocracia vizcaina.<\/p>\n<p>En la convulsa Rep\u00fablica su posici\u00f3n ideol\u00f3gica se fue inclinando a fuerzas claramente totalitarias, en torno al fascismo de Ramiro Ledesma Ramos, a quien ayud\u00f3 econ\u00f3micamente para lanzar su revista <i>La Conquista del Estado<\/i> y al falangismo de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera que, estallada la guerra, asumi\u00f3 con enorme entusiasmo. En este per\u00edodo lleg\u00f3 a ser detenido tras la intentona golpista del general Sanjurjo.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de &#8216;domingo&#8217;<\/p>\n<p>El semanario <i>Domingo<\/i> public\u00f3 su primer n\u00famero en Donostia un 21 de febrero de 1937. Dirigido por el periodista murciano Juan Pujol, ten\u00eda un sesgo claramente totalitario que no disimulaba. Al contrario, fascismo y nacionalsocialismo eran ideolog\u00edas que constitu\u00edan la br\u00fajula de su l\u00ednea editorial. En este nicho ideol\u00f3gico encontraron c\u00e1lida acogida autores como Calle Iturrino, Arraras, Gim\u00e9nez Caballero, Areilza y, c\u00f3mo no, el propio Lequerica.<\/p>\n<p>Mientras las bombas estallaban en pueblos y ciudades, Lequerica teorizaba en <i>Domingo<\/i> sobre el sentido de la guerra, los contendientes y las consecuencias que la victoria de los suyos iban a generar. Escudri\u00f1ando en los m\u00e1s de treinta art\u00edculos que escribi\u00f3 en este medio, primero con el seud\u00f3nimo de <i>El Vig\u00eda<\/i> y luego con su nombre, se puede trazar con cierta profundidad su perfil ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La sublevaci\u00f3n militar ten\u00eda como misi\u00f3n, entre otras, luchar contra la descomposici\u00f3n de la unidad de la patria. Era preciso acabar con el nacionalismo vasco por m\u00faltiples razones pero en dos de ellas incidi\u00f3 de una manera especial. Para Lequerica la naci\u00f3n vasca era un simple invento de Sabino Arana y, en su consecuencia, algo absurdo, antihist\u00f3rico y, empleando sus palabras, \u00abpropio de la dura l\u00f3gica de las cabezas de una tierra sin excesiva agilidad mental\u00bb.<\/p>\n<p>Por otro lado, el catolicismo del nacionalismo vasco a\u00f1ad\u00eda un grado de responsabilidad a sus dirigentes haci\u00e9ndoles responsables de la guerra en el Pa\u00eds Vasco. Sin el clero separatista -incluyendo aqu\u00ed al Seminario de Vitoria y a muchos religiosos jesuitas, capuchinos, carmelitas y de otras \u00f3rdenes- afirm\u00f3 con rotundidad \u00abno tendr\u00edamos hoy la guerra en Euzkadi\u00bb. La cr\u00edtica a ese catolicismo la extendi\u00f3 a escritores como Fran\u00e7ois Mauriac que en los momentos desesperados de la agon\u00eda de Bilbao hab\u00eda salido en la defensa de la libertad del Pueblo Vasco. Para Lequerica las palabras de Mauriac no eran sino una lamentable conjura de una parte del catolicismo contra el r\u00e9gimen de Franco.<\/p>\n<p>Lo que llam\u00f3 con desprecio \u00abcuritas euzkadianos\u00bb era una obsesi\u00f3n no exclusiva de nuestro personaje. Otras cabezas pensantes del r\u00e9gimen, acaso m\u00e1s \u00e1giles que las del resto de sus conciudadanos, como la de Areilza, hac\u00edan vibrar a los espectadores del teatro Coliseo cuando \u00e9ste arremet\u00eda contra \u00abla gran verg\u00fcenza del clero separatista\u00bb.<\/p>\n<p>Y la victoria de Franco, su victoria, exig\u00eda alejar, relegar o exterminar a los vencidos. Lo dijo Lequerica en otro Coliseo, el <i>Espa\u00f1a<\/i> de Sevilla, cuando era ya alcalde de Bilbao ante el ministro de Educaci\u00f3n Nacional Pedro Sainz Rodr\u00edguez, proclamando la victoria absoluta y la imposibilidad de concordia alguna con el bando vencido. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces con lo que llam\u00f3 poblaci\u00f3n indeseable de exiliados? Su deseo primero fue deportar a los desafectos a \u00c1frica o Am\u00e9rica. Consciente de lo imposible de la medida, confi\u00f3 en su asimilaci\u00f3n para lo que trajo a colaci\u00f3n los ejemplos de Italia y Alemania.<\/p>\n<p>Ambos dictadores fueron ejemplo de lo que hab\u00eda que obrar en el futuro. Se entusiasm\u00f3 con la pol\u00edtica industrial de Hitler y Mussolini y a \u00e9ste le calific\u00f3 de genial italiano de quien surg\u00eda un nuevo orden social y le ensalz\u00f3 como genio constructor que sab\u00eda tambi\u00e9n utilizar las viejas piedras de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>En Adolf Hitler vio al gran l\u00edder en el que se deb\u00eda reflejar Espa\u00f1a para acabar con sus enemigos. El Internacionalismo rojo y el Internacionalismo blanco fueron en Alemania un grave problema \u00abhasta la hora decisiva de Hitler\u00bb.<\/p>\n<p>Tan ilustre intelectual no tuvo reparo alguno en utilizar en estos art\u00edculos insultos e improperios sin cuento, poco adecuados para quien iba a ser considerado el diplom\u00e1tico m\u00e1s se\u00f1ero del r\u00e9gimen de Franco. El can\u00f3nigo Onaindia era calificado de traidor, los vencidos eran unos delincuentes de derecho com\u00fan, curas, m\u00e9dicos y maestros estaban comprometidos con los cr\u00edmenes de Bizkaia y el Gobierno vasco simplemente ejerc\u00eda una dictadura de la estupidez.<\/p>\n<p><strong>En el ayuntamiento de Bilbao<\/strong><\/p>\n<p>El 19 de agosto de 1938 Jos\u00e9 F\u00e9lix de Lequerica tom\u00f3 posesi\u00f3n de su cargo de alcalde. Hasta el 22 de marzo de 1939 ostent\u00f3 la vara de mando en el Ayuntamiento de Bilbao. El todo poderoso ministro del Interior, a la saz\u00f3n Serrano Su\u00f1er, le nombr\u00f3 alcalde de la Comisi\u00f3n Gestora sustituyendo a Jos\u00e9 Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Careaga, y ya en su primera intervenci\u00f3n dejaba claro el principio rector de su gesti\u00f3n que no era otro que ejecutar una \u00bb pol\u00edtica nacional dentro de los postulados de la nueva Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>La labor de depuraci\u00f3n de funcionarios municipales que iniciara Areilza tras la conquista de Bilbao, la continuaron sus sucesores, incluido Lequerica, conjug\u00e1ndola con una pol\u00edtica de incorporar en determinados puestos del Ayuntamiento, desde guardas y conserjes hasta m\u00e9dicos, a lo que llamaban caballeros mutilados del bando vencedor.<\/p>\n<p>Algunas decisiones adoptadas por el Ayuntamiento que nuestro personaje presid\u00eda mostraban de manera descarnada la voluntad que le guiaba. De gran contenido simb\u00f3lico fue la concesi\u00f3n de la medalla de oro de Bilbao al general Alfredo Kindel\u00e1n \u00aben atenci\u00f3n a los m\u00e1ximos servicios prestados por las Alas Nacionales a este pueblo durante la Santa Cruzada colaborando con las Fuerzas de Mar y Tierra en su gloriosa liberaci\u00f3n que se realiz\u00f3 la inolvidable tarde del s\u00e1bado 19 de junio del 37\u00bb .<\/p>\n<p>Hemos cre\u00eddo oportuno incluir el texto literal del acuerdo municipal porque dif\u00edcilmente se puede inferir mayor ofensa a los bilbainos que padecieron los bombardeos de la aviaci\u00f3n nazi al servicio de Franco durante los 11 meses de guerra, que ofreciendo la medalla de la villa a uno de los responsables de las <i>Alas Nacionales<\/i> que tanto dolor y p\u00e1nico ocasionaron. En documentos brit\u00e1nicos recientemente descatalogados se muestra a Kindel\u00e1n junto con otros militares espa\u00f1oles como Varela, Queipo, Aranda y otros aceptando sobornos de importantes cantidades de dinero.<\/p>\n<p>En consonancia con sus ideas, Lequerica no tuvo inconveniente alguno en cumplir con las normas dictadas por el Servicio Nacional de Primera Ense\u00f1anza y destruir los libros de las escuelas p\u00fablicas doctrinalmente antipatri\u00f3ticos o antirreligiosos, o de autores enemigos del Movimiento Nacional. En igual l\u00ednea de adoctrinamiento, restableci\u00f3 la fiesta del maestro y la fiesta del ni\u00f1o para honrar a personajes como F\u00e9lix Serrano y celebrar homenajes a la bandera y otros \u00abactos de amor a Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Su paso ef\u00edmero por el Ayuntamiento de Bilbao no dejaba de ser un peque\u00f1o escal\u00f3n en el ascenso a mayores responsabilidades de alguien que, como dec\u00eda la propia Corporaci\u00f3n en la felicitaci\u00f3n por su nombramiento como embajador en Francia, era l\u00f3gico \u00abencumbrar a los m\u00e1s altos puestos\u00bb ya que se trataba de uno de \u00ablos mayores valores nacionales\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Lequerica y la memoria<\/strong><\/p>\n<p>Embajador en Par\u00eds y luego en Vichy, colabor\u00f3 desde 1939 con las autoridades franquistas en las entregas del presidente de la Generalitat Lluis Companys, del socialista bilbaino Zugazagoitia y del periodista Cruz Salido, todos ellos fusilados tras las farsas de los consejos de guerra de los militares de la Dictadura. En ese puesto no dej\u00f3 de interpretar los acontecimientos de la guerra mundial en clave antisemita frente al temor de que el gobierno franc\u00e9s de Paul Reynaud llegara a \u00abencender en uni\u00f3n de la juder\u00eda americana la contienda de continente a continente\u00bb.<\/p>\n<p>Ministro de Asuntos Exteriores durante unos meses, es cierto que su posterior tarea diplom\u00e1tica como inspector de embajadas, embajador en Washington y delegado permanente en las Naciones Unidas ha gozado de mejor prensa. Pensamos, sin embargo, que alabarle en el desempe\u00f1o de esos puestos por su acierto y eficacia, puede ser acaso el peor de los reproches. Bueno es recordar que la habilidad diplom\u00e1tica no se desarroll\u00f3 en el pa\u00eds de las maravillas, sino en un r\u00e9gimen de hecho, en la Dictadura del general Franco con la que, por otro lado, estaba perfectamente identificado.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo art\u00edculo firmado como <i>El Vig\u00eda<\/i> y publicado en <i>Domingo<\/i> al d\u00eda siguiente de la conquista de Bilbao, marcaba la l\u00ednea de los vencedores hacia los vencidos que no era otra sino la de su eliminaci\u00f3n, negando hasta su memoria, ideas que nos recuerdan las reflexiones de Almudena Grandes en su novela <i>El lector de Julio Verne<\/i>: \u00abes como si aquello nunca hubiera pasado, como si nadie se acordase de nada\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, Lequerica refiri\u00e9ndose a los exiliados vascos profetiz\u00f3 que se disolver\u00edan poco a poco para concluir \u00aby despu\u00e9s nada, el olvido, la extinci\u00f3n; y tal vez los hijos de un fan\u00e1tico perdido junto al Orinoco o al Amazonas guardar\u00e1n un recuerdo\u2026 As\u00ed se termina el problema vasco\u00bb. Era lo que exig\u00eda la victoria absoluta. La supresi\u00f3n del bando vencido y la negaci\u00f3n de todo derecho a la memoria con un solo fin: el olvido, como si la guerra y los exiliados nunca hubiesen existido. Pero aquello pas\u00f3, vaya s\u00ed pas\u00f3, y es obligado precisamente para que no se olvide, recordar esas palabras de hierro expuestas por quien fue considerado por la revista <i>Domingo<\/i> como uno de los escritores \u00abm\u00e1s cultos, m\u00e1s inteligentes y m\u00e1s agudos\u00bb o por el ministro franquista Fernando Mar\u00eda Castiella como el embajador que cumpli\u00f3 su misi\u00f3n \u00abcon inmenso tacto y habilidad\u00bb, opiniones que hoy volvemos a leer en autores que cuando menos, vamos a ser aqu\u00ed un tanto diplom\u00e1ticos, podemos considerar desmemoriados.<\/p>\n<p>Aquel seud\u00f3nimo que utilizara en los primeros meses de 1937 sirve para caracterizar su actuaci\u00f3n en una \u00e9poca ciertamente poco dorada. Vigil\u00f3 desde las p\u00e1ginas de la prensa falangista a nacionalistas y republicanos, desde su despacho de la casa consistorial bilbaina al vecindario de la villa conquistada y en las embajadas espa\u00f1olas de Par\u00eds y Vichy a los exiliados expulsados de su tierra. Vigilancia que le fue, no lo dudamos, de enorme utilidad para lograr otros cargos, llegando a ser procurador y vicepresidente de las Cortes Espa\u00f1olas, en el r\u00e9gimen de Franco.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 9 de junio se cumplieron 50 a\u00f1os de la muerte de este pol\u00edtico franquista<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[24888],"class_list":["post-363","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-jose-felix-de-lequerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=363"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":365,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/363\/revisions\/365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}