{"id":410,"date":"2013-12-03T17:56:53","date_gmt":"2013-12-03T16:56:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=410"},"modified":"2014-01-15T18:00:32","modified_gmt":"2014-01-15T17:00:32","slug":"james-masterton-la-voz-vasca-de-la-bbc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2013\/12\/03\/james-masterton-la-voz-vasca-de-la-bbc\/","title":{"rendered":"&#8216;James Masterton&#8217;, la voz vasca de la BBC"},"content":{"rendered":"<p><strong>Alberto Onaindia, un sacerdote abertzale que continu\u00f3 su lucha por la libertad en la Inglaterra asediada por el fascismo<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2013\/11\/30\/import_15910988_1.jpg\" width=\"614\" height=\"346\" \/><\/p>\n<div>\n<p><strong>I\u00f1aki Goiogana . Lekeitio<\/strong><\/p>\n<p>EL 25 de junio de 1940 fue un d\u00eda afortunado para Alberto Onaindia. Al igual que lo fue el 11 del mismo mes. Aquel d\u00eda, ante la inminente entrada de los alemanes en la capital francesa, cuando casi todos los que ten\u00edan posibilidades de huir se hab\u00edan marchado, logr\u00f3 un coche que lo sacara de Par\u00eds y lo transportara hasta Burdeos. El coche pertenec\u00eda a la embajada chilena y entre los que evacuaron en el mismo viaje se hallaba otro vasco, el dirigente comunista navarro Jes\u00fas Monz\u00f3n. De la ciudad girondina pas\u00f3 a Iparralde, donde se desesper\u00f3 buscando una salida al atolladero en el que se encontraba: no pod\u00eda cruzar la frontera hispano-francesa pues los m\u00e9ritos contra\u00eddos contra el franquismo eran numerosos y no deseaba quedarse en territorio franc\u00e9s colaboracionista con Alemania.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n se dio esa ma\u00f1ana del 25 de junio. El puerto de San Juan de Luz hab\u00eda sido el elegido para embarcar a las tropas polacas en retirada y en eso se hallaban sabedores de que quedaban pocas horas antes de que llegaran los alemanes al Pa\u00eds Vasco. En esa tesitura, el puerto de San Juan de Luz se hallaba abarrotado de soldados polacos, adem\u00e1s de numerosos refugiados que tambi\u00e9n deseaban embarcar y huir de la ocupaci\u00f3n. Don Alberto, haciendo uso de arrojo e imaginaci\u00f3n, pudo llegar hasta el general polaco que dirig\u00eda las operaciones, de quien logr\u00f3 una tarjeta de visita. <i>Armado<\/i> de este documento, no dud\u00f3 en saltar a una canoa que hac\u00eda el servicio entre el muelle y un destructor y se present\u00f3 ante el comandante de \u00e9ste. El destructor, poco despu\u00e9s de que embarcara Onaindia, recibi\u00f3 orden de zarpar y, aunque lo hubiese deseado, don Alberto ya no habr\u00eda podido desembarcar. El 26 de junio, junto a otros muchos refugiados de diferente procedencia llegados a Inglaterra, se hallaba ya en un centro de internamiento.<\/p>\n<p>Amistad con el lehendakari<\/p>\n<p>Don Alberto ten\u00eda motivos para no traspasar la muga y, en efecto, as\u00ed era. Nacido tal d\u00eda como hoy, festividad de San Andr\u00e9s, en Markina en 1902, se licenci\u00f3 en Teolog\u00eda en la Gregoriana y se doctor\u00f3 en el Angelicum, universidades eclesi\u00e1sticas romanas del m\u00e1ximo prestigio. En 1928 obtuvo por oposici\u00f3n una canonj\u00eda en la catedral de Valladolid y en esta ciudad castellana se inici\u00f3 en labores de acci\u00f3n cat\u00f3lica. En 1932, una vez establecida la Rep\u00fablica, reclamado por el obispo de Vitoria Mateo M\u00fagica, se estableci\u00f3 en Las Arenas, en la parroquia de Las Mercedes, dedicado tambi\u00e9n a labores de pastoral de acci\u00f3n cat\u00f3lica, especialmente con j\u00f3venes y obreros. En estos a\u00f1os republicanos trab\u00f3 estrecha relaci\u00f3n con el que ser\u00eda lehendakari Jos\u00e9 Antonio Aguirre, no solo porque Aguirre fuera feligr\u00e9s de Las Mercedes, sino tambi\u00e9n porque<!--more--> don Alberto empez\u00f3 a colaborar asiduamente en el diario <i>Euzkadi<\/i>, de cuyo comit\u00e9 pol\u00edtico formaba parte Aguirre, y porque, junto al futuro lehendakari y otras personalidades, fund\u00f3 la AVASC, la Agrupaci\u00f3n Vasca de Acci\u00f3n Social Cristiana. Durante el quinquenio republicano sin guerra, la actividad p\u00fablica de Alberto Onaindia fue incesante como organizador de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, como conferenciante de temas sociales y como predicador en numerosos p\u00falpitos repartidos por toda la geograf\u00eda vasca y espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Durante la guerra, don Alberto tuvo tambi\u00e9n una actividad muy destacada. A \u00e9l le correspondi\u00f3 viajar a Roma, en octubre de 1936, en representaci\u00f3n del PNV y dar cuenta en el Vaticano de las razones por las que el Partido Nacionalista al iniciarse la guerra se hab\u00eda decantado por la democracia y no por el bando rebelde. Tambi\u00e9n le correspondi\u00f3 hacer de mediador entre el Gobierno de Euzkadi y el PNV y algunos elementos franquistas. Pero, durante los meses de guerra en Euskadi, su actividad m\u00e1s conocida fue la desempe\u00f1ada en la rendici\u00f3n de las tropas vascas al ej\u00e9rcito italiano en el denominado Pacto de Santo\u00f1a, adem\u00e1s de su labor en la denuncia internacional del bombardeo de Gernika, acci\u00f3n de guerra de la que fue testigo ocular.<\/p>\n<p>Tras la guerra en Euskadi, don Alberto viaj\u00f3 a Barcelona donde, a petici\u00f3n de Manuel Irujo, ministro del Gobierno republicano, intent\u00f3 restablecer el culto p\u00fablico en las iglesias radicadas en territorio republicano. Esta misi\u00f3n, en la que puso todo su inter\u00e9s como en todas las que asumi\u00f3, no pudo coronarla con \u00e9xito debido, sobre todo, a los impedimentos puestos por el vicario general de Barcelona, empe\u00f1ado en demostrar que en la Espa\u00f1a leal no hab\u00eda condiciones para la apertura de templos para el culto. Al final de la contienda civil y hasta la ca\u00edda de Par\u00eds, don Alberto se convirti\u00f3 en la cabeza visible y jefe de facto del clero vasco represaliado por su postura antifranquista. En esta labor tuvo ocasi\u00f3n de entrevistarse con numerosas personalidades civiles y eclesi\u00e1sticas con el fin de dar cuenta de la situaci\u00f3n por la que atravesaban los sacerdotes presos y exiliados y, sobre todo, tuvo ocasi\u00f3n de enviar al Vaticano innumerables informes a fin de poner al Papa y a su secretario de Estado al d\u00eda de lo que realmente ocurr\u00eda en el Pa\u00eds Vasco durante la guerra. Cabe decir que don Alberto, adem\u00e1s de ser la cabeza visible del clero vasco represaliado, actu\u00f3 como consejero para asuntos eclesi\u00e1sticos del lehendakari Aguirre.<\/p>\n<p>&#8216;Ovejas ca\u00eddas&#8217;<\/p>\n<p>Una vez en tierras inglesas, Onaindia no perdi\u00f3 tiempo en ponerse a actuar. Inmediatamente, durante los d\u00edas de internamiento en Empress Hall, se puso en contacto y al servicio de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica brit\u00e1nica, pero su ofrecimiento cay\u00f3 en saco roto. Desde la guerra civil, sobre todo desde la publicaci\u00f3n de la Carta Colectiva de los obispos espa\u00f1oles a sus hom\u00f3logos del mundo de julio de 1937, el episcopado brit\u00e1nico, con su primado el arzobispo de Westminster Arthur Hinsley a la cabeza, se entreg\u00f3 a las tesis profranquistas entendiendo que la guerra civil espa\u00f1ola no fue m\u00e1s que una guerra de religi\u00f3n en la que el bando rebelde representaba las tesis cat\u00f3licas frente al republicano, aut\u00e9ntica representaci\u00f3n del mal. Los sacerdotes vascos que se mostraron leales a la Rep\u00fablica eran, seg\u00fan esta tesis, ovejas ca\u00eddas en el error.<\/p>\n<p>A falta de apoyo de la jerarqu\u00eda local, don Alberto intent\u00f3 emigrar a los Estados Unidos, pero con similar mala fortuna, y por la misma raz\u00f3n, los obispos estadounidenses opinaban en general como los brit\u00e1nicos en cuanto a la naturaleza de la guerra civil y sobre el papel de los sacerdotes vascos.<\/p>\n<p>Excluido de ocupaciones pastorales, Onaindia, teniendo en cuenta que en Londres hab\u00eda numerosos exiliados europeos cat\u00f3licos y, entrevistado con ellos, ide\u00f3 una asociaci\u00f3n internacional que agrupara a los cat\u00f3licos dem\u00f3cratas con el fin de mostrar al mundo aliado que ser cat\u00f3lico no estaba re\u00f1ido con la democracia. De hecho, una parte importante de la opini\u00f3n pol\u00edtica cat\u00f3lica se hab\u00eda alineado con las opciones totalitarias, sobre todo en Espa\u00f1a, Francia e Italia. Por el contrario, muchos protestantes se dec\u00edan dem\u00f3cratas y apoyaban a los aliados. La asociaci\u00f3n aglutin\u00f3 a cat\u00f3licos belgas, holandeses, franceses, italianos, polacos, checos, adem\u00e1s de vascos y catalanes. Esta Uni\u00f3n Internacional Democratacristiana, como se afirm\u00f3 en una nota de prensa hecha p\u00fablica con motivo del centenario de la enc\u00edclica <i>Rerum Novarum<\/i>, proclam\u00f3 la inalienabilidad de los derechos de la \u00abpersona humana y de las naciones todas, grandes o peque\u00f1as, sin distinci\u00f3n de raza o color, a una vida libre e independiente dentro de las normas que marca la moral cristiana, frente a la pol\u00edtica de campos de concentraci\u00f3n y de agresiones del nazismo alem\u00e1n\u00bb. La nota a\u00f1ad\u00eda que \u00abesta libertad reclama un <i>m\u00ednimum<\/i> de bienestar econ\u00f3mico compatible con la dignidad personal, con el recto funcionamiento de la familia y los dictados de la justicia social. El hombre no es una m\u00e1quina; es un ser moral con un destino eterno. La sociedad humana es un organismo natural, a cuyo bien com\u00fan deben contribuir todos en la medida equitativa de sus facultades, y todos tambi\u00e9n deber\u00e1n participar en una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n de los bienes de la tierra.\u00bb<\/p>\n<p>Justicia social y justicia para los pueblos grandes y peque\u00f1os reclamaba la IDCU en sus siglas en ingl\u00e9s, las bases sobre las que despu\u00e9s de la contienda mundial se erigir\u00edan las organizaciones democristianas. A la altura de 1941 esto era una verdadera novedad, ya que nunca antes las organizaciones democristianas se hab\u00edan organizado en una asociaci\u00f3n internacional que las aglutinara a todas. Sobre estos postulados, don Alberto buscaba tambi\u00e9n hacer un lugar para Euskadi en el plano internacional con vistas a la posguerra. En definitiva, pretend\u00eda que la asociaci\u00f3n sirviera para contribuir a solucionar los problemas sociales y nacionales con una base social cristiana. La asociaci\u00f3n no tuvo una vida muy fruct\u00edfera debido al escaso peso de muchos de sus miembros y a las diferencias internas de los distintos partidos cat\u00f3licos representados en \u00e9l, algunos de ellos inclinados hacia posturas conservadoras y dictatoriales hasta la ocupaci\u00f3n alemana. Pero no por ello cabe dejar de citar este intento. Fue el antecedente de las internacionales democristianas de la posguerra y fue un logro, en gran medida, personal de don Alberto.<\/p>\n<p>Trabajo en los medios<\/p>\n<p>El contacto con los exiliados europeos cat\u00f3licos y su experiencia period\u00edstica le sirvi\u00f3 tambi\u00e9n para acceder a la administraci\u00f3n brit\u00e1nica y a la BBC. Como m\u00e1s arriba se apuntaba Onaindia hab\u00eda sido un propagandista social muy activo durante la Rep\u00fablica. Ya desde los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura de Primo de Rivera, hab\u00eda empezado a colaborar en la prensa vallisoletana y a crear peri\u00f3dicos estudiantiles. A principios de los a\u00f1os 30, cuando hab\u00eda vuelto a Euskadi, sus art\u00edculos en la prensa nacionalista (<i>Euzkadi<\/i>, <i>El D\u00eda<\/i>, <i>La Voz de Navarra<\/i>) se prodigaron, escribiendo centenares de colaboraciones sobre temas sociales, pol\u00edticos y religiosos. Las colaboraciones period\u00edsticas de don Alberto en el Reino Unido tomaron dos v\u00edas. Por un lado, las charlas radiof\u00f3nicas de la BBC dirigidas al p\u00fablico espa\u00f1ol y, por otro, los art\u00edculos period\u00edsticos que redactaba a petici\u00f3n del ministerio de Informaci\u00f3n y que \u00e9ste distribu\u00eda en la prensa latinoamericana.<\/p>\n<p>El objetivo de los mismos no era igual; mientras las charlas radiof\u00f3nicas buscaban no soliviantar al r\u00e9gimen espa\u00f1ol mediante un tono neutro en los comentarios, los art\u00edculos con destino a Suram\u00e9rica ahondaban en la lucha de los aliados y la necesidad de que los cat\u00f3licos se alinearan con ellos abandonando las posturas favorables al Eje. Muchos de los comentarios y art\u00edculos de <i>James Masterton<\/i>, <i>Egizale<\/i>, <i>Father Zuluaga<\/i>, etc.- seud\u00f3nimos utilizados por el sacerdote markinarra en Inglaterra- ten\u00edan tem\u00e1tica religiosa, tratada siempre desde la fidelidad absoluta a la Iglesia y desde la \u00f3ptica social-cristiana. Estas colaboraciones se prolongaron en el tiempo y continuaron m\u00e1s all\u00e1 de la guerra mundial.<\/p>\n<p>Alberto Onaindia, mientras permaneci\u00f3 en el exilio londinense, tambi\u00e9n atendi\u00f3 a problemas m\u00e1s pr\u00f3ximos. Tuvo un trato muy frecuente con la delegaci\u00f3n del Gobierno vasco e intent\u00f3 intermediar en el conflicto que enfrent\u00f3 a la representaci\u00f3n vasca con Luis Ortuzar, en la \u00e9poca director de la naviera Continental Transit. Ambos se arrogaban la representaci\u00f3n de las acciones de la naviera que creara el Gobierno de Agirre durante la guerra civil para suministrar v\u00edveres a Euskadi que ante la falta de acuerdo lleg\u00f3 a los tribunales. En este enfrentamiento entre vascos poco pudo hacer Onaindia y el conflicto se prolong\u00f3 hasta la finalizaci\u00f3n de la guerra mundial.<\/p>\n<p>Otro gran problema que ocup\u00f3 mucho tiempo a don Alberto fue la lamentable situaci\u00f3n econ\u00f3mica en la que se hallaban 11 de los sacerdotes vascos exiliados con los ni\u00f1os en el vapor <i>Habana<\/i>. Estos curas, ninguneados por gran parte de la jerarqu\u00eda inglesa viv\u00edan en el l\u00edmite de la pobreza y con grandes privaciones. Onaindia se preocup\u00f3 por ellos pero su situaci\u00f3n no mejor\u00f3 en gran medida hasta su repatriaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Onaindia permaneci\u00f3 en Londres hasta la finalizaci\u00f3n de la guerra mundial, cuando volvi\u00f3 a Francia. En esta \u00e9poca sigui\u00f3 colaborando con la BBC y a la vez empez\u00f3 a escribir para la radio francesa donde, firmando como <i>Padre Olaso<\/i>, logr\u00f3 que sus comentarios fueran seguidos por millones de radio-escuchas, manteniendo siempre sus ideales social cristianos y nacionalistas vascos. No regres\u00f3 del exilio hasta el fallecimiento del dictador. Don Alberto muri\u00f3 el 18 de julio de 1988.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Onaindia, un sacerdote abertzale que continu\u00f3 su lucha por la libertad en la Inglaterra asediada por el fascismo<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[37172,42815,37171,37173],"class_list":["post-410","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-alberto-onaindia","tag-bbc","tag-james-masterton","tag-jesus-monzon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=410"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":440,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions\/440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}