{"id":469,"date":"2014-02-19T13:36:47","date_gmt":"2014-02-19T12:36:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=469"},"modified":"2014-02-17T19:37:49","modified_gmt":"2014-02-17T18:37:49","slug":"la-longeva-historia-de-amor-del-socialista-y-la-emakume","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/02\/19\/la-longeva-historia-de-amor-del-socialista-y-la-emakume\/","title":{"rendered":"La longeva historia de amor del socialista y la emakume"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><strong>Sebasti\u00e1n y Teodora son de los pocos matrimonios que llegan juntos a los casi cien a\u00f1os de edad, tras superar adem\u00e1s las alambradas del fascismo<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_470\" aria-describedby=\"caption-attachment-470\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/02\/teo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-470\" alt=\"Teodora y Sebasti\u00e1n, abrazados y sonrientes en su hogar de Bilbao. (Iban Gorriti) \" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/02\/teo-580x324.jpg\" width=\"580\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/02\/teo-580x324.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/02\/teo.jpg 614w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-470\" class=\"wp-caption-text\">Teodora y Sebasti\u00e1n, abrazados y sonrientes en su hogar de Bilbao. (Iban Gorriti)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hay vidas, cuerpos al fin y al cabo, que no se entiende c\u00f3mo siguen vivos con las barricadas que han tenido que sortear. Y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1: que un amor juvenil enraizado siga floreciendo revolucionado con savia nueva y sabidur\u00eda, que ni se crea ni se destruye.<\/p>\n<p>\u00c9l, 99 a\u00f1os; ella, 97. \u00c9l, anarquista en la guerra, y socialista de civil; ella, siempre nacionalista vasca. Juntos suman 196 a\u00f1os, tres grupos de siglas -CNT, PSOE y PNV-, y siguiendo con las cifras, dos corazones que laten juntos en Bilbao. Abrazados a una historia com\u00fan de las de quilates de coraje, de las que ojal\u00e1 no tengan que repetirse nunca.<\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n Mend\u00edvil Urquijo cumplir\u00e1 cien a\u00f1os el pr\u00f3ximo enero. Fue miliciano, militar del Eusko Gudarostea del lehendakari Aguirre, a quien conoci\u00f3, y fugitivo. Naci\u00f3 el 20 de enero de 1915 en el barrio de San Vicente de Barakaldo, en el seno de una familia socialista, obrera. Estudi\u00f3 en la escuela p\u00fablica del momento, pero sus padres, socialistas, pagaban, adem\u00e1s, porque su hijo fuera tambi\u00e9n a estudiar a la escuela laica de aquella localidad.<\/p>\n<p>Con 16 a\u00f1os, en 1931, comenz\u00f3 a trabajar en la cooperativa de Altos Hornos de Barakaldo. Al estallar la Guerra Civil, march\u00f3 como miliciano voluntario a combatir en el frente de Gipuzkoa. Ya como militar, con el grado de teniente del decimocuarto Cuerpo del Ej\u00e9rcito de Euzkadi, particip\u00f3 en la batalla de Villareal y en la defensa de Bilbao. Fue la cara visible del batall\u00f3n Bakunin, de la CNT.<\/p>\n<p>En su intento de escapar tras el acordado Pacto de Santo\u00f1a, le apresaron en el barco en el que pretend\u00edan exiliarse en Francia \u00abpara reanudar la lucha\u00bb, matiza Mend\u00edvil. Fue juzgado y condenado en octubre de 1938. Al poco, huy\u00f3 de la c\u00e1rcel de Escolapios de Bilbao, y tras m\u00faltiples peripecias, atraves\u00f3 la frontera pirenaica, siendo internado en el campo de concentraci\u00f3n de Gurs. Durante la Segunda Guerra Mundial fue enrolado en las Compa\u00f1\u00edas de Trabajadores Extranjeros al mando de los ocupantes nazis, trabajando en la construcci\u00f3n de fortificaciones en Normand\u00eda, lo que aprovech\u00f3 para colaborar activamente con la resistencia francesa. En diciembre de 1943 logr\u00f3 escapar de la vigilancia fascista alemana y permaneci\u00f3 en la clandestinidad hasta la liberaci\u00f3n de Francia. En junio de 1949 regres\u00f3 a Euskadi, acogi\u00e9ndose a los decretos de indulto, aunque hubo de esperar hasta 1961 para ver definitivamente cancelado su expediente.<\/p>\n<p>Esperanto Sebasti\u00e1n Mend\u00edvil ha sido uno de los hombres m\u00e1s activos en la Uni\u00f3n de Excombatientes de la Guerra Civil. Trabaja por el reconocimiento de los derechos de los militares republicanos y en la asociaci\u00f3n de exprisioneros del campo de concentraci\u00f3n de Gurs. Simpatiz\u00f3 con la CNT, siglas anarquistas que le \u00abdecepcionaron\u00bb, asegura, porque, a su juicio, los ideales eran unos y \u00ablos actos no correspond\u00edan\u00bb. A \u00e9l le enamor\u00f3 del anarquismo, su apuesta por la cultura. Fue incluso uno de los que apostaba ya entonces por el idioma esperanto como universal. Lo aprendi\u00f3. Tambi\u00e9n le gustaba que se estuviera en contra de las drogas, lo que tampoco se cumpl\u00eda. Ahora bien, mantiene su sue\u00f1o de salud y libertad; de ser libre y solidario. Por todo ello, decidi\u00f3 abrazar los axiomas pol\u00edticos de su hogar y se afili\u00f3 al PSOE.<\/p>\n<p>Teodoroa Urquiaga Loizaga ha sido siempre del PNV. \u00abMuy nacionalista\u00bb, exclama. Naci\u00f3 el 17 de agosto de 1917 en Ansio, y de familia de Arratia. \u00abNuestro caser\u00edo, el de los Loizaga, estaba donde hoy est\u00e1 el BEC, en Barakaldo. Mi padre solo sab\u00eda euskera y dec\u00eda: \u00a1hay que hablar solo en vascuence!\u00bb, explica sobre sus or\u00edgenes. A continuaci\u00f3n matiza al periodista que su nombre de pila real es Cecilia, aunque \u00abtodos me conocen como Teo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Militante de coraz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ella no fue parte del Ej\u00e9rcito vasco; sin embargo, milit\u00f3 con toda su munici\u00f3n emocional en el del coraz\u00f3n. \u00abYo fui siempre por delante de \u00e9l en todo su recorrido. No fue nada f\u00e1cil\u00bb, manifiesta con una naturalidad sobresaliente.<\/p>\n<p>Sabiendo que el bando republicano de la pareja se replegaba hacia Cantabria, ella ya estaba all\u00ed. \u00abYo quer\u00eda estar cerca de \u00e9l\u00bb, apunta la emakume del batzoki de Barakaldo. Tras las fugas de su marido y pasarlas canutas, ya ella en Francia, llegar\u00edan a reunirse. As\u00ed, por ejemplo, antes estuvo exiliada en un campo de concentraci\u00f3n en una isla en la que lleg\u00f3 a perder a la hija de meses del matrimonio, ni\u00f1a llamada Isabel que su padre no lleg\u00f3 a conocer por el franquismo, por el nazismo. Sin embargo, el t\u00f3pico de que son personas de otra pasta se hace realidad cuando \u00e9l es capaz de escribir: \u00abEn una vida en la que cada d\u00eda te acecha la muerte, no debe haber lugar para el odio\u00bb. En 1949 regresaron vivos a su hogar junto a sus hijos Miguel e Hip\u00f3lito, nombres del padre de ella y del de \u00e9l. Sebasti\u00e1n fue contable y ella peluquera, regente del <i>Sal\u00f3n de belleza el capricho<\/i>, \u00abmuy progre, dejaba fumar a mis clientas ya entonces\u00bb, enfatiza Teo. \u00abY para terminar\/os debo recordar a todos los que sufristeis\/que sin poder olvidar\/debemos perdonar\u00bb, rima Mend\u00edvil a la vida marcando el paso hacia el siglo.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sebasti\u00e1n y Teodora son de los pocos matrimonios que llegan juntos a los casi cien a\u00f1os de edad, tras superar adem\u00e1s las alambradas del fascismo Hay vidas, cuerpos al fin y al cabo, que no se entiende c\u00f3mo siguen vivos con las barricadas que han tenido que sortear. Y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1: que un amor &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/02\/19\/la-longeva-historia-de-amor-del-socialista-y-la-emakume\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La longeva historia de amor del socialista y la emakume<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-469","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=469"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/469\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":474,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/469\/revisions\/474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}