{"id":491,"date":"2014-03-12T12:32:18","date_gmt":"2014-03-12T11:32:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=491"},"modified":"2014-03-12T12:32:18","modified_gmt":"2014-03-12T11:32:18","slug":"martina-la-guerrillera-de-berriz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/03\/12\/martina-la-guerrillera-de-berriz\/","title":{"rendered":"Martina, la guerrillera de Berriz"},"content":{"rendered":"<p><em>Vitoria-Gasteiz cuenta con una calle dedicada a la Coronela Ibaibarriaga, en referencia a Martina, una berriztarra que con 20 a\u00f1os sali\u00f3 de su casa para luchar como guerrillera contra la ocupaci\u00f3n francesa de principios del siglo XIX<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de<strong> Ascensi\u00f3n Badiola<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">L<\/span>A figura de Martina Ibaibarriaga, injustamente ignorada, en parte, por la oscuridad en la que quedaron sumidas las mujeres guerrilleras y, en parte tambi\u00e9n, por la falta de cr\u00f3nicas y de documentaci\u00f3n que ampar\u00f3 esa oscuridad, nos acerca a la imagen de una hero\u00edna local que luch\u00f3 junto con otras muchas mujeres desconocidas en contra de la represi\u00f3n de los invasores, as\u00ed como tambi\u00e9n con guerrilleros de la talla de Francisco de Longa, otro vizcaino que con el avance de la guerra lleg\u00f3 a hacer carrera militar y a alcanzar un cargo importante en la jerarqu\u00eda castrense, al igual que lo lograron otros guerrilleros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/03\/martina.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-492\" alt=\"martina\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/03\/martina.jpg\" width=\"481\" height=\"600\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sobre las mujeres, por el contrario, nos han llegado apenas unas l\u00edneas en alguna cr\u00f3nica o en las memorias de alguno de estos hombres que se emplearon a fondo contra los imperiales; incluso sabemos de ellas por las condecoraciones simb\u00f3licas y las pensiones vitalicias que Fernando VII concedi\u00f3 a las guerrilleras que con su valent\u00eda colaboraron en la ardua tarea de recuperar el trono, entre ellas, la duranguesa \u00c1ngela Teller\u00eda. De Martina apenas sabr\u00edamos nada si no fuera porque un nieto suyo, Ricardo Blanco Asenjo, escribi\u00f3 en un suplemento del peri\u00f3dico <i>El Imparcial<\/i> de Madrid, con fecha 7 de mayo de 1883, un relato novelesco sobre Martina al que se ha tachado m\u00e1s de leyenda que de historia real.<\/p>\n<p>Martina Ibaibarriaga Elorriaga naci\u00f3 en Berriz en 1788, fue bautizada en la iglesia de San Juan Evangelista y muri\u00f3 en el pueblo burgal\u00e9s de O\u00f1a en 1849, lugar en el que vivi\u00f3 casi toda su vida de casada despu\u00e9s de terminar la guerra de la Independencia. En su primera juventud y hasta la toma de Bilbao por los franceses, el 6 de agosto de 1808, fue vecina de Bilbao, hija del boticario Jos\u00e9 de Ibaibarriaga Ameztegi, de Munitibar, que ten\u00eda su negocio en el Casco Viejo.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s producirse el hecho de Ibeni, la batalla en la que muri\u00f3 el tambi\u00e9n conocido Luis Power, se formaron cuadrillas de ciudadanos en la capital vizcaina con la intenci\u00f3n de pelear contra los franceses y es aqu\u00ed cuando comienza la leyenda de Martina que, al parecer, se ech\u00f3 al monte como un hombre m\u00e1s para combatir a las tropas de Napole\u00f3n despu\u00e9s de que en el saqueo de Bilbao, murieran a mano de los invasores, su padre y su hermano Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Martina entr\u00f3 en la partida del guerrillero Belar, tambi\u00e9n conocido como <i>El Manco<\/i>, y es con \u00e9l cuando empiezan sus aventuras por la zona del Duranguesado y donde los franceses detuvieron a su hermana Magdalena y a su madre para saber sobre el paradero de <i>La Martina<\/i>, como era conocida en tierras vizcainas y alavesas, detenci\u00f3n de la que ha quedado constancia en el Archivo Foral del Territorio Hist\u00f3rico de Bizkaia, en un documento dirigido por el primer jefe de escuadr\u00f3n al presidente del Tribunal Criminal el 25 de agosto de 1810 sobre el interrogatorio efectuado a la madre de Martina, de nombre Magdalena Elorriaga, sobre el paradero de su hija, <i>\u00abla muchacha vestida de hombre que hace parte de la banda de Belar, alias el Manco\u00bb<\/i>, as\u00ed como el interrogatorio a la hermana de la muchacha bandida. El papel de los guerrilleros fue fundamental en la guerra contra el franc\u00e9s puesto que las fuerzas regulares del ej\u00e9rcito se vieron apoyadas por estos ante los insuficientes medios con los que contaban y no fue hasta muy avanzada la contienda cuando la guerrilla se integr\u00f3 en el ej\u00e9rcito regular. Hombres y mujeres de la guerrilla que pertenec\u00edan a diversas clases sociales, y que apenas ten\u00edan instrucci\u00f3n militar, tuvieron que agruparse por partidas al mando de uno de ellos, generalmente el m\u00e1s experto y audaz. Fueron los guerrilleros los que resucitaron el ataque por sorpresa, que unos a\u00f1os despu\u00e9s fuera utilizado con gran \u00e9xito por Zumalacarregi. Atacaron las avanzadas enemigas, asaltaron convoyes y correos, minaron sus fuerzas y, en definitiva, consiguieron la desmoralizaci\u00f3n de un enemigo desigual en cuanto a que este era muy superior en n\u00famero, t\u00e1ctica militar, potencia armament\u00edstica, log\u00edstica y experiencia.<\/p>\n<p><b><span class=\"MayusculasNegrita\">Divisi\u00f3n Iberia<\/span><\/b><\/p>\n<p>As\u00ed se inmortalizaron en Navarra, Javier Mina y su sobrino; en las monta\u00f1as de Burgos, el cura Jer\u00f3nimo Merino; en Salamanca, Juli\u00e1n S\u00e1nchez, <i>El Charro<\/i>; en La Mancha, el m\u00e9dico Juan Palarea; en Catalunya, el bar\u00f3n de Eroles y, c\u00f3mo no, el vizcaino Francisco Tom\u00e1s de Antxia, m\u00e1s conocido como <i>Francisco de Longa<\/i>, guerrillero que lleg\u00f3 a ser general en el ej\u00e9rcito regular y bajo cuyo mando estuvo Martina Ibaibarriaga cuando ingres\u00f3 en la Divisi\u00f3n Iberia, seg\u00fan documentan las memorias del guerrillero Mina.<\/p>\n<p>Fueron los guerrilleros tal pesadilla para los invasores que el general franc\u00e9s Soult expidi\u00f3 en Andaluc\u00eda un decreto en el que se expresaba: <i>\u00abNo hay ning\u00fan ej\u00e9rcito espa\u00f1ol fuera del de S. M. cat\u00f3lica don Jos\u00e9 Bonaparte. As\u00ed que todas las partidas que existan en las provincias, cualquiera que sea su n\u00famero y cualesquiera que sean sus comandantes, ser\u00e1n tratadas como reuniones de bandidos y los individuos de ellas cogidos con las armas en la mano, ser\u00e1n fusilados y sus cad\u00e1veres expuestos en los caminos p\u00fablicos. Los guerrilleros est\u00e1n hostigando cada d\u00eda m\u00e1s a los franceses\u00bb<\/i>. Para los franceses y autoridades aut\u00f3ctonas colaboracionistas, todos los guerrilleros fueron <i>brigants<\/i>, es decir, bandidos, y fueron numeros\u00edsimos los juicios del Tribunal Extraordinario de lo Criminal, un tribunal exclusivamente franc\u00e9s contra ellos, bandidos a la fuerza, que al carecer de todo ten\u00edan que dedicarse al pillaje por los pueblos para poder obtener mantas, dinero y comida, hasta el punto de llegar a ser temidos casi tanto como los franceses. En este punto es donde comienza la confusi\u00f3n entre la Martina bandida y la Martina guerrillera; una confusi\u00f3n que tambi\u00e9n puede estar alimentada porque muchas de estas partidas atacaron en las poblaciones a los alcaldes y cargos afrancesados que colaboraron con el invasor. En su devenir, Martina lleg\u00f3 a estar al mando de una partida compuesta por cincuenta hombres, tal y como documentan las memorias de Mina cuando dicen de ella: <i>\u00abEl 3 de julio se puso fin, cerca de Murgia, a las correr\u00edas de una partida que estaba haciendo estragos en \u00c1lava y Vizcaya, encabezada por una mujer llamada Martina\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><b><span class=\"MayusculasNegrita\">Embarazada<\/span><\/b><\/p>\n<p>Mina era implacable con las guerrillas que degeneraban en comportamientos de bandidaje. Al jefe navarro le presentaron a Martina y a los suyos en Santa Cruz de Campezo, a su vuelta de la visita al feudo de Longa en el norte de Burgos y decidi\u00f3 entonces hacerlos conducir ante Longa para que este dispusiese de ellos. <i>\u00abEl fornido cabecilla vizca\u00edno hizo fusilar a los ocho m\u00e1s criminales, pero tuvo que perdonar a La Martina, por estar embarazada, incorpor\u00e1ndola a ella y a los dem\u00e1s a su fuerza. Con el tiempo aquella mujer lleg\u00f3 a ser oficial en la Divisi\u00f3n Iberia y para sorpresa de Wellington lleg\u00f3 a combatir como tal en la batalla de Vitoria\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Lo cierto es que esta mujer tuvo relaci\u00f3n con otros personajes importantes de la \u00e9poca como fueron: el ya mencionado Francisco de Longa, nacido en Cenarruza y que dirigi\u00f3 la victoriosa acci\u00f3n de la Venta del Hambre en el macizo de Ordu\u00f1a, apoder\u00e1ndose de 5.000 uniformes completos y de 10.000 pares de zapatos y que con el tiempo lleg\u00f3 a ser general; el navarro Francisco Espoz y Mina, de 30 a\u00f1os, quien combat\u00eda al lado de su t\u00edo Javier; el guerrillero Mariano Renovales, con quien luch\u00f3 en el sitio de Zaragoza, y aunque no existe dato alguno sobre la participaci\u00f3n de Martina en la batalla de Vitoria -de la que en 2013 se ha celebrado el 200 aniversario- existe la teor\u00eda de que seguramente tuvo que participar bajo un nombre masculino por razones de intendencia y de ah\u00ed surge tambi\u00e9n el legendario nombre de Manuel Mart\u00ednez. Las memorias de Mina informan sobre Martina como parte de la Divisi\u00f3n Iberia, bajo el mando de Longa y, pese a que no sabemos m\u00e1s de su actuaci\u00f3n, s\u00ed que conocemos la peripecia de dicha Divisi\u00f3n que se moviliz\u00f3 por el eje de Murgia hasta Gamarra menor. A esta participaci\u00f3n se atribuye la presentaci\u00f3n que hizo Longa de esta valiente mujer al propio Wellington, quien dicen que se sinti\u00f3 muy impresionado al comprobar que aquel soldado tan valeroso era, en realidad, una mujer.<\/p>\n<p>Parece ser que tras la guerra, Martina abandon\u00f3 la vida militar, se cas\u00f3 con F\u00e9lix Asenjo y se retir\u00f3 a vivir al pueblo burgal\u00e9s de O\u00f1a, tras afrontar un juicio por bandidaje, cuyo expediente se conserva en un archivo de Pamplona, seg\u00fan algunas fuentes bibliogr\u00e1ficas. Martina fue absuelta y Fernando VII le otorg\u00f3 el t\u00edtulo honor\u00edfico de capit\u00e1n y cobr\u00f3 una pensi\u00f3n vitalicia en agradecimiento por los servicios prestados, tal y como se informa en la <i>Revista de las Armas y Servicios del Ej\u00e9rcito Espa\u00f1ol<\/i>, n\u00ba 543. Abril 1985, pp. 70 en la que se cita: <i>\u00abMartina Ibaibarriaga bajo el nombre del Ilmo. coronel Manuel Mart\u00ednez sigui\u00f3 cobrando su paga de coronel en su casa hasta 1849, a\u00f1o en la que muri\u00f3 a la edad de 61 a\u00f1os\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Leyenda o realidad, hay una calle en Vitoria-Gasteiz que recuerda a la Coronela Ibaibarriaga y con ello, las singulares andanzas de la legendaria guerrillera vasca totalmente desconocida por el p\u00fablico en general, motivo por el que en 2013 me decid\u00ed a escribir una novela en la se diese vida al personaje de Martina, una mujer de rompe y rasga cuyas aventuras debieron ser apasionantes para una chica de clase acomodada como ella, que ten\u00eda tan solo 20 a\u00f1os de edad cuando sali\u00f3 de su casa para terminar su andanza militar en la batalla de Vitoria. Martina Ibaibarriaga, realidad o no, es ya <i>Martina Guerrillera<\/i> en la ficci\u00f3n literaria, una gran historia de amor, guerra y aventuras para una gran \u00e9poca y posiblemente para una gran mujer.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vitoria-Gasteiz cuenta con una calle dedicada a la Coronela Ibaibarriaga, en referencia a Martina, una berriztarra que con 20 a\u00f1os sali\u00f3 de su casa para luchar como guerrillera contra la ocupaci\u00f3n francesa de principios del siglo XIX<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[47172,37162,47173,47174],"class_list":["post-491","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-berriz","tag-historia-de-los-vascos","tag-martina-ibaibarriaga","tag-mujeres-guerrilleras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=491"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":493,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions\/493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}