{"id":494,"date":"2014-03-18T11:02:16","date_gmt":"2014-03-18T10:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=494"},"modified":"2014-03-18T11:02:16","modified_gmt":"2014-03-18T10:02:16","slug":"leizaola-ministro-de-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/03\/18\/leizaola-ministro-de-justicia\/","title":{"rendered":"Leizaola, ministro de Justicia"},"content":{"rendered":"<p>Ma\u00f1ana se cumplen 25 a\u00f1os de la muerte de Jes\u00fas Mar\u00eda Leizaola, quien fuera consejero de Justicia con Aguirre y, posteriormente, lehendakari. Su gran preocupaci\u00f3n durante la guerra fue evitar las ejecuciones de enemigos<\/p>\n<p>Un reportaje de<em> Xabier Irujo Ametzaga<\/em><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">ma\u00f1ana<\/span>, 16 de marzo, se cumple el 25 aniversario del fallecimiento de Jes\u00fas Mar\u00eda Leizaola, ministro de Justicia y de Cultura del Gobierno de Euskadi durante la guerra y lehendakari en el exilio tras la muerte de Jos\u00e9 Antonio Aguirre en 1960. Es una tarea muy dif\u00edcil resumir en un art\u00edculo cuarenta a\u00f1os de carrera pol\u00edtica activa y expresar todo el dolor que se condensa en aquellos a\u00f1os de guerra y destierro. No obstante, de todas las facetas de este pol\u00edtico y humanista vasco, la figura de Leizaola destaca por su inquebrantable fe en la justicia y los derechos humanos que hicieron de \u00e9l un pol\u00edtico de talla universal.<\/p>\n<p>El periodista brit\u00e1nico George Steer conoci\u00f3 bien a Leizaola. De \u00e9l dice en su obra <i>El \u00e1rbol de Gernika<\/i> que trabaj\u00f3 denodadamente para crear un sistema de justicia que viera los delitos evitando el innecesario derramamiento de sangre y la demagogia pol\u00edtica. La labor del ministro de Justicia en tiempos de guerra no fue f\u00e1cil. Leizaola tuvo que conducir la ira p\u00fablica a trav\u00e9s de los estrechos canales legales. Tal como se\u00f1alaron Steer y el embajador norteamericano Claude G. Bowers, Leizaola, el antimarxista, cre\u00f3 un tribunal de justicia vasco formado por dos representantes de cada uno de los partidos pol\u00edticos que formaban el Frente Popular, por lo que s\u00f3lo hab\u00eda en el mismo dos miembros de su partido, el PNV. Un tribunal cuyas decisiones fueron justas, y sus ejecuciones escasas. Ning\u00fan otro tribunal fue tolerado en Bizkaia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/03\/import_16599337.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-495\" alt=\"import_16599337\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/03\/import_16599337.jpg\" width=\"567\" height=\"363\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero las circunstancias de la guerra pronto se hicieron patentes. El 25 de septiembre de 1936 la aviaci\u00f3n rebelde bombarde\u00f3 Bilbao y, en represalia, la multitud abord\u00f3 los barcos prisi\u00f3n <i>Cabo Quilates<\/i> y <i>Altuna Mendi<\/i>, fondeados en el muelle de la r\u00eda. El balance: setenta personas asesinadas. D\u00edas despu\u00e9s, el 2 de octubre, un grupo de marineros del acorazado <i>Jaime I<\/i> abordaron el <i>Cabo Quilates<\/i> y asesinaron a 38 presos m\u00e1s. A esto se sumaban las ejecuciones de las penas de muerte del tribunal de justicia. Fueron un total de veinte. Especialmente amarga fue la que recay\u00f3 sobre el esp\u00eda austriaco Wilhelm Wakonigg. Tal como relata Steer, Wakonigg fue juzgado en audiencia p\u00fablica el 18 de noviembre, bajo la presidencia del juez decano de Bilbao y, declarado culpable de espionaje, fue condenado a muerte. Tanto Leizaola como el yerno del reo y responsable de la Ertza\u00f1a, Luis Ortuzar, lo visitaron la tarde anterior a su ejecuci\u00f3n. \u00abA las 7.15 de la ma\u00f1ana siguiente -contin\u00faa Steer-, despu\u00e9s de vestirse muy cuidadosamente y de dar un tir\u00f3n de despedida al nudo de la corbata en el espejo antes de salir de la prisi\u00f3n, fue fusilado en Zamudio con los ojos sin vendar. El pelot\u00f3n de fusilamiento le estrech\u00f3 la mano antes de la descarga, y su muerte fue inscrita en el padr\u00f3n municipal de esa localidad\u00bb.<\/p>\n<p>Los hechos de septiembre y octubre de 1936 convencieron a las autoridades vascas de la necesidad de trasladar a los presos a las prisiones de El Carmelo y Larrinaga de Bilbao a fin de asegurar su seguridad y mejorar su calidad de vida. En colaboraci\u00f3n con Antonio Careaga, director de Justicia; de Jos\u00e9 Aretxalde, secretario general de Justicia y director de Prisiones, y de Joaqu\u00edn Zubiria y Venancio Aristegieta, la situaci\u00f3n de las prisiones vascas mejor\u00f3 radicalmente. Tal como relata Jos\u00e9 Ignacio Salazar en su libro <i>1937: Bilbao conquistada<\/i>, el Ministerio de Justicia optimiz\u00f3 las condiciones sanitarias y el r\u00e9gimen alimenticio. En estrecha colaboraci\u00f3n con la Cruz Roja internacional, se fomentaron las visitas de los inspectores internacionales y el contacto permanente de los presos con sus familiares. Una de las primeras medidas adoptadas por el nuevo ministro de Justicia fue la puesta en libertad en octubre de 1936 de todas las mujeres detenidas en las prisiones vascas, un total de 156.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Marcha a las c\u00e1rceles <\/span>No obstante estas medidas, el 4 de enero de 1937 se produjo un nuevo bombardeo sobre Bilbao. Tras este hecho se organiz\u00f3 una manifestaci\u00f3n que march\u00f3 por el centro de la ciudad, pasando delante de la Sociedad Bilbaina, sede del ministerio de Gobernaci\u00f3n del Gobierno vasco, donde el ministro Telesforo Monz\u00f3n sali\u00f3 al encuentro de los manifestantes y pidi\u00f3 su disoluci\u00f3n. Algunos se disiparon pero otros marcharon contra algunas de las c\u00e1rceles de Bilbao, penetrando hacia las cinco de la tarde en las prisiones de Casa Galera, Carmelo, Larrinaga y los \u00c1ngeles Custodios. Tan pronto se tuvo noticia de los des\u00f3rdenes, el Ministerio de Defensa envi\u00f3 unidades militares y de la Ertza\u00f1a para detener a los manifestantes. Junto a estas fuerzas, se envi\u00f3 un batall\u00f3n de la UGT algunos de cuyos miembros, lejos de detener la masacre, participaron activamente. Por fin, la presencia f\u00edsica de los ministros Juan Astigarribia, Juan Gracia y Monz\u00f3n -junto con la de Leizaola y Aguirre- pudo detener la matanza hacia las 8 de la tarde. Un total de 224 presos hab\u00edan sido asesinados. El Gobierno de Euskadi abri\u00f3 una investigaci\u00f3n, se procedi\u00f3 a arrestar a los presuntos culpables y en marzo de 1937 se dict\u00f3 auto de procesamiento contra 61 personas. Se tomaron medidas de todo orden, empezando por la depuraci\u00f3n de los funcionarios de prisiones y se evitaron m\u00e1s derramamientos de sangre. Y se decidi\u00f3 suspender la aplicaci\u00f3n de las penas de muerte.<\/p>\n<p>La guerra de 1936 hab\u00eda comenzado como un alzamiento militar contra el Gobierno de la Rep\u00fablica. En aplicaci\u00f3n de los art\u00edculos 237 y 238 del c\u00f3digo militar, los participantes en dicho golpe de estado eran responsables de conspiraci\u00f3n y rebeli\u00f3n. Asimismo, los pilotos alemanes capturados por las tropas vascas fueron juzgados y sentenciados por bombardear y ametrallar poblaciones abiertas. El aviador alem\u00e1n Hans Joachim Wandel, capturado el 13 de mayo cuando su Heinkel He51 fue derribado, admiti\u00f3 que hab\u00eda participado en el bombardeo de Gernika. La causa se vio en la sala segunda de la audiencia de Bilbao de la calle Mar\u00eda Mu\u00f1oz. Tal como expres\u00f3 el reportero del <i>Nevada State Journal<\/i>, \u00abse considera que las posibilidades de escapar de la muerte de Wandel son m\u00ednimas despu\u00e9s de haber admitido su participaci\u00f3n en la destrucci\u00f3n de Gernika\u00bb. De hecho, Wandel fue condenado a muerte el 25 de mayo. Sin embargo, la pena de muerte no fue firmada por el lehendakari. Pero los miembros nacionalistas vascos del Gobierno de Euskadi se opusieron a la ejecuci\u00f3n de penas de muerte, movidos fundamentalmente por razones de orden ideol\u00f3gico y religioso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la fiscal\u00eda del Tribunal Popular de Bizkaia se hab\u00eda mostrado reticente a aplicar penas de muerte. Tal como refiere el fiscal Germ\u00e1n I\u00f1urrategi en sus memorias, \u00ablo pens\u00e9 mucho antes de aceptar el cargo. No hab\u00eda nacido para pedir penas de muerte y en aquella situaci\u00f3n algo me dec\u00eda que ten\u00eda que pedir algunas\u00bb. Y cuando Manuel Irujo fue nombrado ministro de Justicia en mayo de 1937, detuvo por decreto la aplicaci\u00f3n de las ejecuciones favoreciendo el intercambio de prisioneros de guerra y presos pol\u00edticos, entre ellos el de los pilotos alemanes. Y as\u00ed le fue condonada la pena al \u00fanico piloto alem\u00e1n juzgado y condenado por participar en la masacre de Gernika. Y si estas medidas son extraordinarias, y lo son m\u00e1s a\u00fan en tiempo de guerra, m\u00e1s lo es la aceptaci\u00f3n de las mismas por la poblaci\u00f3n vasca, que asumi\u00f3 sin protestas la condonaci\u00f3n de sentencias.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Un precedente <\/span>Desde un punto de vista jur\u00eddico, los casos contra los pilotos alemanes representan un importante precedente en el \u00e1mbito de la jurisprudencia referente a los bombardeo de terror. Los juicios que tuvieron lugar en Bilbao en primavera de 1937, cuyos dict\u00e1menes se basaron en los principios contenidos en las convenciones de La Haya de 1864, 1899 y 1907 sobre bombardeos a\u00e9reos y en la declaraci\u00f3n del Comit\u00e9 de No Intervenci\u00f3n de mayo de 1937, tienen mucha relevancia, ya que se trata de los primeros y \u00fanicos juicios en los que los encausados fueron sentenciados y condenados por participar en episodios de bombardeo de terror.<\/p>\n<p>En junio de 1937 el Gobierno vasco se retir\u00f3 a Turtzios, dejando Bilbao a cargo de la junta de defensa encabezada por Leizaola. A fin de evitar represalias, Leizaola decidi\u00f3 quedarse en Bilbao hasta pocas horas antes de la ca\u00edda de la ciudad, con pleno conocimiento de que si era capturado se enfrentar\u00eda a un pelot\u00f3n de fusilamiento. Orden\u00f3 la liberaci\u00f3n de los m\u00e1s de mil presos que se albergaban en Larrinaga y El Carmelo. Tal como apuntaron Steer y Bowers, Leizaola permaneci\u00f3 toda la noche en la prisi\u00f3n para asegurarse de que los presos no fueran linchados. Las tropas rebeldes controlaban ya la margen derecha y la mayor parte de la izquierda. Los presos fueron as\u00ed liberados y trasladados hasta la cuesta de Bego\u00f1a, para que pudieran reunirse con los suyos. Tal como narra el propio Patxo Gorritxo en <i>No busqu\u00e9 el exilio<\/i>, retazos de las cuales conservamos en el Basque Archive de la Universidad de Nevada, esta operaci\u00f3n la realiz\u00f3 este comandante de gudaris del batall\u00f3n <i>Kiriki\u00f1o<\/i>, asistido por Zubiria, con un grupo de gudaris de los batallones <i>Otxandiano<\/i> e <i>Itxas Alde<\/i>. Es preciso subrayar que los gudaris a cargo de esta operaci\u00f3n hab\u00edan perdido m\u00e1s de 200 compa\u00f1eros en dos semanas. Cuando por la ma\u00f1ana los reclusos estaban siendo conducidos a las filas del bando rebelde algunos agitadores salieron al paso de la columna de presos para protestar. Leizaola se present\u00f3 y, coloc\u00e1ndose entre aqu\u00e9llos y la multitud, anunci\u00f3 que \u00e9l personalmente hab\u00eda ordenado su liberaci\u00f3n. Ning\u00fan preso fue linchado. Terminado su trabajo, el ministro tom\u00f3 camino del exilio, hacia Santander, poco antes de caer Bilbao.<\/p>\n<p>Steer concluy\u00f3 el cap\u00edtulo 34 de su obra refiri\u00e9ndose al ministro vasco en estos t\u00e9rminos: \u00abSer\u00eda dif\u00edcil exagerar el valor y la sangre fr\u00eda de Leizaola aquella noche. No era \u00e9l, como el resto de nosotros, un hombre de guerra o un hombre que amara el peligro. En el fondo de su coraz\u00f3n detestaba la guerra: a nosotros nos gustaba. Leizaola era un abogado de reconocida integridad. Los rasgos simples, alargados, de su rostro, la tez oscura, sus ojos melanc\u00f3licos de mirada fija y sincera, todo en \u00e9l era sobrio, poco militar, en el sentido m\u00e1s refinado y religioso del t\u00e9rmino. Incluso sus ropas eran negras, y siempre llevaba una boina oscura\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Ese era Leizaola.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ma\u00f1ana se cumplen 25 a\u00f1os de la muerte de Jes\u00fas Mar\u00eda Leizaola, quien fuera consejero de Justicia con Aguirre y, posteriormente, lehendakari. 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