{"id":556,"date":"2014-05-19T18:22:15","date_gmt":"2014-05-19T16:22:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=556"},"modified":"2014-05-19T18:22:47","modified_gmt":"2014-05-19T16:22:47","slug":"la-boina-de-los-vascos-txapela-buruan-eta-ibili-munduan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/05\/19\/la-boina-de-los-vascos-txapela-buruan-eta-ibili-munduan\/","title":{"rendered":"La boina de los vascos: &#8216;Txapela buruan eta ibili munduan&#8217;"},"content":{"rendered":"<p><strong>La boina o txapela es identificada como el tocado &#8216;natural&#8217; de los vascos. Las hay de todos los colores y tama\u00f1os, al igual que m\u00faltiples son las formas de colocarla. Hoy, su uso como prenda de vestir cotidiana es cada vez m\u00e1s escaso.<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_557\" aria-describedby=\"caption-attachment-557\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/05\/import_16998311_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-557\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/05\/import_16998311_1-580x324.jpg\" alt=\"La hora del aperitivo en el Hotel Eguia, de Algorta.\" width=\"580\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/05\/import_16998311_1-580x324.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/05\/import_16998311_1.jpg 614w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-557\" class=\"wp-caption-text\">La hora del aperitivo en el Hotel Eguia, de Algorta.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\"><span class=\"Mayusculas\">Amaia Mujika Go\u00f1i<\/span>. La<\/span> txapela, boneta, boina o b\u00e9ret utilizada en Zuberoa y Bearn, al menos desde el siglo XVIII, se generaliz\u00f3 como tocado civil en el Pa\u00eds Vasco peninsular a partir de la Primera Guerra Carlista, magn\u00edficamente encarnada en la figura del general Zumalakarregi, quien cubr\u00eda su cabeza con una boina de amplio vuelo. Sus m\u00faltiples cualidades de textura, color y versatilidad la convirtieron r\u00e1pidamente en el tocado preferido de los j\u00f3venes y, paulatinamente, de los mayores, relegando el uso de los tradicionales sombreros al traje de ceremonia y provocando, a partir de mediados del siglo XIX, su fabricaci\u00f3n semiindustrial en diversos puntos del pa\u00eds -Azkoitia, Tolosa y Balmaseda- a remolque de las vecinas manufacturas bearnesas de Oloron Sainte Marie y Nay. Su perfecta adaptabilidad al gusto y comodidad de quien lo lleva permite un sinf\u00edn de maneras a la hora de colocarla, y hay quien en ello ha visto reflejado el car\u00e1cter de su portador, pero de lo que no cabe duda es de que la boina, a pesar de su tard\u00eda implantaci\u00f3n en el pa\u00eds, se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo por antonomasia de la fisonom\u00eda del vasco.<\/p>\n<p><i>Txapela nahi dut buruan<\/i><\/p>\n<p><i>Minga\u00f1ean berriz euskera <\/i><\/p>\n<p><i>Bihotzan barru-barruan<\/i><\/p>\n<p><i>Biak daukadaz batera.<\/i><\/p>\n<p>As\u00ed, la estampa del vasco vestido a la usanza tradicional se caracterizar\u00e1 por llevar siempre la cabeza cubierta con una boina, us\u00e1ndola desde la ni\u00f1ez hasta el ocaso y, a\u00fan en el tr\u00e1nsito al m\u00e1s all\u00e1, le escoltar\u00e1 sujeta respetuosamente entre los dedos de la mano, erigi\u00e9ndose as\u00ed en fiel y exclusiva compa\u00f1era, \u00fanicamente abandonada en la cabecera de la cama o el banco de la iglesia. Hubo un tiempo en las iglesias labortanas en el que al levantar la vista hacia lo alto de las galer\u00edas destinadas a los hombres, te encontrabas con la pared atravesada por una larga hilera de boinas colgadas durante la misa mayor. De igual manera, los espacios de reuni\u00f3n y esparcimiento masculino como la plaza, el front\u00f3n o la feria, ser\u00e1n, a los ojos de propios y extra\u00f1os, un mar de boinas, una imagen una y otra vez captada por las primeras generaciones de fot\u00f3grafos.<\/p>\n<p><i>Abarkak oinetan<\/i><\/p>\n<p><i>Tsapel bat buruan<\/i><\/p>\n<p><i>Gerrestua gorputzean<\/i><\/p>\n<p><i>au da nire apaindura guzia.<\/i><\/p>\n<p>S\u00ed, en un primer momento, la boina se identific\u00f3 por ser el tocado de las \u00faltimas generaciones que vistieron el traje popular, no concibi\u00e9ndose baserritarra, artzai o arrantzale sin txapela, este cubrecabezas trascendi\u00f3, a finales del siglo XIX, al \u00e1mbito urbano, siendo adoptado por los reyes y arist\u00f3cratas que visitaban las playas de Biarritz y La Concha, por los hijos de la burgues\u00eda local que lo alternaban con el sombrero, por los comerciantes e industriales en su devenir diario, y por la clase obrera, que lo convierte en uniforme de trabajo junto con el mah\u00f3n y la alpargata, extendiendo con ello su \u00e1rea de influencia a los pueblos de alrededor y, paulatinamente, al resto de la pen\u00ednsula. Cruzar\u00e1 tambi\u00e9n el Atl\u00e1ntico, con las sucesivas di\u00e1sporas, llegando a lugares donde jam\u00e1s se hab\u00eda visto prenda tan rotunda y sencilla a la vez, convertida, seg\u00fan L. de Castresana, en \u00abla tarjeta de visita con la que el vasco, desde lo alto de su peque\u00f1o m\u00e1stil negro, saluda al mundo pregonando su identidad\u00bb. Una vez conocida, la moda y la personalidad de algunos de sus famosos portadores hicieron el resto, convirti\u00e9ndola en un complemento de uso universal y unisex, calificada seg\u00fan el contexto como prenda revolucionaria (<i>Che<\/i> Guevara), chic (Coco Chanel), literaria (Hemingway), deportiva (Ren\u00e9 Lacoste), patri\u00f3tica (Francia ocupada), glamurosa (Ava Gardner) o militar (boinas verdes).<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">gorra nacional vasca <\/span>Este largo periplo ha sido el responsable de que la boina se identificara, a partir de la Primera Guerra Carlista, como gorra nacional de las provincias vascas, llam\u00e1ndose de igual manera en otros idiomas: b\u00e9ret basque, beretto dei basque, basque cap, basken m\u00fctze. Sin embargo, y aunque indudablemente nos cabe el m\u00e9rito de haber sabido darle carta de naturaleza al adaptarla perfectamente a la idiosincrasia del Pueblo Vasco, la boina no deja de ser un cubrecabezas sencillo, pr\u00e1ctico y de f\u00e1cil elaboraci\u00f3n, tricotada en lana y con muchos primos hermanos entre los tocados masculinos europeos, dispersos en el espacio-tiempo.<\/p>\n<p>Empezando por los m\u00e1s antiguos de Cerde\u00f1a, Eslovenia, Dinamarca e Iberia, datados a partir de la Edad del Bronce y estudiados por Manso de Zu\u00f1iga, y continuando por los que se pueden ver entre la gran variedad de formas reproducidas en los c\u00f3dices medievales, al coincidir con la generalizaci\u00f3n del uso del tocado masculino, la evoluci\u00f3n nos lleva hasta la Edad Moderna, periodo en el que la especializaci\u00f3n gremial diferenciar\u00e1 el oficio de los boneteros, dedicados a la elaboraci\u00f3n a punto de aguja de cubrecabezas redondos de lana y que, al igual que las boinas modernas, someter\u00e1n al abatanado, moldeado, te\u00f1ido y prensado. Este bonete es el que evolucionar\u00e1 y adoptar\u00e1 una gran variedad de formas, hechuras y texturas que bajo la influencia de los sucesivos estilismos y modas se ir\u00e1n utilizando hasta el siglo XIX: copa sencilla o doblada, birrete, carme\u00f1ola, galota y gorra\u2026 lo que ha generado que se confundan t\u00e9rminos y modelos a la hora de explicar los antecedentes hist\u00f3ricos de la boina y sus cong\u00e9neres europeos, como los scottish bonnet o alemanes, las gorras de la guardia suiza o la faluche de los estudiantes franceses, entre otros.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Unamuno, la boina fue para su generaci\u00f3n niveladora, pero su versatilidad a la hora de colocarla sobre la cabeza trasmite car\u00e1cter, coqueter\u00eda, impertinencia, desaf\u00edo o desenvoltura; su paleta crom\u00e1tica se\u00f1ala est\u00e9ticas, ideolog\u00edas o dualidades y el tama\u00f1o nos habla de procedencias y connotaciones sociales, por todo lo cual se puede decir que la boina lejos de uniformizar distingue e identifica a su portador. Sirva como apunte lo que se dec\u00eda en Donostia all\u00e1 por los a\u00f1os 50: \u00abEl navarro en Pamplona usa la misma boina que en Madrid, el donostiarra la lleva en la ciudad y para ir a Madrid se pone sombrero; y el bilbaino viste con sombrero en Bilbao y con boina cuando va a Madrid\u00bb.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">hoy, multicolor <\/span>La boina, hoy multicolor, ha sido tradicionalmente blanca, roja, azul y negra. Ser\u00e1 la boina de este \u00faltimo color la que se generalice con la industrializaci\u00f3n, pero las fuentes hist\u00f3ricas nos remitir\u00e1n a la azul como la m\u00e1s utilizada, a ambos lados de la frontera, durante todo el siglo XIX; una tonalidad, por otra parte, muy arraigada en la est\u00e9tica vasca. El color es tambi\u00e9n lenguaje y as\u00ed la boina blanca o roja signific\u00f3 a su portador como carlista o liberal durante la Primera Guerra Carlista, intercambiadas en la Segunda y heredada la colorada por los requet\u00e9s en la guerra del 36 y, por derivaci\u00f3n, por los miembros de las FET y las JONS en \u00e9poca franquista. En la actualidad, la boina roja participa del uniforme festivo de Iru\u00f1ea y Baiona, singulariza a tamborileros y danzantes de nuestro folclore y distingue, cada vez menos, todo hay que decirlo, a las fuerzas del orden que repiten el tocado de sus predecesores forales. La negra sigue siendo la reina entre quienes la han llevado tradicionalmente como parte de su atuendo y la azul es la elegida por aquellos que pasean sus a\u00f1os con coqueter\u00eda por calles y plazas.<\/p>\n<p><i>Gaur Euskadi modernoa heldu dela eta <\/i><\/p>\n<p><i>Ertzainak txapelaren truke gorra du buruan<\/i><\/p>\n<p><i>Zure jantziarengatik ezagutuko zaitut.<\/i><\/p>\n<p><i>Orain nola egin?<\/i><\/p>\n<p>Si el color identifica, el tama\u00f1o importa y a mayor vuelo m\u00e1s prestancia, al menos en Bilbao, siguiendo la estela de las amplias boinas carlistas que tanto en el pa\u00eds como en el Pirineo se usaban y que a\u00fan hoy define, en palabras de Emilio Pirla, de la bilbaina Sombrerer\u00eda Gorostiaga, la procedencia del cliente. Cuando m\u00e1s al este, m\u00e1s grande y cuanto m\u00e1s al sur, m\u00e1s peque\u00f1a, con tama\u00f1os que oscilan entre diez y catorce pulgadas, con una equivalencia aproximada de entre 23 y 32 cent\u00edmetros de vuelo, al utilizar como unidad de medida la media pulgada de vara castellana que, a groso modo, supone un cent\u00edmetro por talla, presentando un amplio abanico desde la encogida y escasa <i>soso-kabi<\/i>, relegada para el trabajo, a la airosa y de vuelo para salir a la calle, sin olvidar la de talla gigante que alcanza los 36 cent\u00edmetros (16 pulgadas), destinada a coronar a los campeones con el t\u00edtulo de txapeldun o para ir a San Mam\u00e9s.<\/p>\n<p>El uso de la boina como prenda del vestido cotidiano ha ca\u00eddo en desuso, al igual que la mayor\u00eda de los cubrecabezas que hasta los 60 eran considerados complemento ineludible del buen vestir y hoy son vistos como una convenci\u00f3n o incluso un estilismo caduco. Relegada a la cabeza de nuestros mayores y suplantada, en el caso de algunos j\u00f3venes, por gorras y gorros for\u00e1neos (que parad\u00f3jicamente recuerdan a los antiguos txanos de marineros y labradores), es utilizada principalmente como prenda identitaria y, al tiempo, rechazada por lo mismo, pero tambi\u00e9n adoptada por j\u00f3venes dise\u00f1adores locales con el fin de dotarla de una imagen moderna, como las boinas de tela reciclada de Truca Rec o la colaboraci\u00f3n de Loreak Mendian con Boinas Elosegui, de Tolosa, para su l\u00ednea oto\u00f1o-invierno 2013. Su declive ha ido acompa\u00f1ado por un movimiento asociativo prodefensa y promoci\u00f3n del uso de la boina que, repartido por los estados de Francia y Espa\u00f1a, organiza actividades y premios en torno a la significaci\u00f3n o concepto que de ella tienen. En Euskalerria las primeras manifestaciones se iniciaron en los 60, con la celebraci\u00f3n de concursos mundiales en las localidades de Otxandiano y Tolosa, premiando la colocaci\u00f3n, la est\u00e9tica, el tama\u00f1o y la originalidad de la chapela, hoy extendidos a numerosos puntos del territorio, certificando una vez m\u00e1s la singularidad que tan sencillo cubrecabezas tiene entre los vascos.<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito sobre la txapela y de todos hemos aprendido algo pero sirva este art\u00edculo como recuerdo al \u00faltimo que le ha dedicado una monograf\u00eda, el etn\u00f3grafo Antxon Aguirre Sorondo (G. B.), que hizo suya la m\u00e1xima de <i>txapela buruan eta ibili munduan<\/i> siguiendo la senda abierta por Joxe Miel de Barandiaran.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La boina o txapela es identificada como el tocado &#8216;natural&#8217; de los vascos. Las hay de todos los colores y tama\u00f1os, al igual que m\u00faltiples son las formas de colocarla. 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