{"id":571,"date":"2014-06-04T19:21:54","date_gmt":"2014-06-04T17:21:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=571"},"modified":"2014-06-04T19:21:54","modified_gmt":"2014-06-04T17:21:54","slug":"los-vascos-se-ven-en-el-mapa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/06\/04\/los-vascos-se-ven-en-el-mapa\/","title":{"rendered":"Los vascos se ven en el mapa"},"content":{"rendered":"<p>El &#8216;Civitates Orbis Terrarum&#8217; recogi\u00f3 en 1572 las primeras im\u00e1genes cartogr\u00e1ficas de enclaves de Euskal Herria.<\/p>\n<p>Un reportaje de Marian \u00c1lvarez.<\/p>\n<figure id=\"attachment_572\" aria-describedby=\"caption-attachment-572\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/06\/import_17088465_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-572 size-medium\" title=\"Imagen de Bilbao recogida en el 'Civitates Orbis Terrarum' realizado por Franz Hogenberg a partir de un dibujo original de Johannes Muflin.\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/06\/import_17088465_1-580x324.jpg\" alt=\"Imagen de Bilbao recogida en el 'Civitates Orbis Terrarum' realizado por Franz Hogenberg a partir de un dibujo original de Johannes Muflin.\" width=\"580\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/06\/import_17088465_1-580x324.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/06\/import_17088465_1.jpg 614w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-572\" class=\"wp-caption-text\">Imagen de Bilbao recogida en el &#8216;Civitates Orbis Terrarum&#8217; realizado por Franz Hogenberg a partir de un dibujo original de Johannes Muflin.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El Museo Guggenheim Bilbao, el festival de cine de San Sebasti\u00e1n y el de jazz en Vitoria-Gasteiz, la cocina vasca\u2026 son s\u00f3lo algunos ejemplos de lugares, acontecimientos o realizaciones a los que com\u00fanmente se asocia la expresi\u00f3n poner en el mapa, queriendo indicar con ello la relevancia y repercusi\u00f3n a nivel internacional que alcanzan y su contribuci\u00f3n a divulgar a los cuatro vientos qui\u00e9nes somos y d\u00f3nde estamos los vascos. Y, sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, podemos afirmar que efectivamente as\u00ed es. Su excelencia es la mejor tarjeta de visita que podemos emplear, pero no conviene olvidar que \u00e9sta no es sino una tarjeta renovada, modernizada, para un espacio, Euskal Herria, presente desde antiguo en los mapas del mundo. Y mostrar aquella presencia es, precisamente, el objeto de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>Hace ahora 442 a\u00f1os, en 1572, en la ciudad alemana de Colonia, ve la luz la obra titulada Civitates Orbis Terrarum, primer volumen de una serie de seis, aparecidos sucesivamente en 1575, 1581, 1588, 1598 y 1617, que conformaron lo que cabe calificar como el primer gran atlas de las ciudades del mundo y al que la Editorial Taschen, en una moderna reedici\u00f3n, no duda en publicitar como el Google Earth del a\u00f1o 1600.<\/p>\n<p>Este gran proyecto editorial nace de la mano de Georg Braun (1541-1622), can\u00f3nigo de la catedral de Colonia, y de Franz Hogenberg (1535-1590), correspondiendo al primero la recopilaci\u00f3n de datos geogr\u00e1ficos y estad\u00edsticos para la redacci\u00f3n de los textos y la promoci\u00f3n editorial de la obra; y al segundo la responsabilidad de grabar la mayor\u00eda de las representaciones, vistas y plantas de ciudades que un numeroso plantel de pintores y dibujantes, a modo de corresponsales, realizaban sobre el terreno. El resultado fue una notabil\u00edsima colecci\u00f3n compuesta por 363 planchas, grabadas con una o dos im\u00e1genes, alcanzando el conjunto un n\u00famero superior a 500 representaciones de ciudades de todo el mundo, en su mayor\u00eda europeas, aunque contando tambi\u00e9n con una importante presencia de localidades de Oriente Medio, \u00c1frica, las costas del \u00cdndico y Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes publicadas respond\u00edan en general a dos diferentes modelos de representaci\u00f3n, las plantas o vistas cenitales y las vistas de p\u00e1jaro, una suerte de visi\u00f3n a\u00e9rea que mostraba la ciudad desde un lugar elevado y reconocible, pr\u00f3ximo a la urbe, siendo indudablemente estas \u00faltimas las que mayor \u00e9xito cosecharon entre el p\u00fablico dada su f\u00e1cil lectura y comprensi\u00f3n. Precisamente para acrecentar su popularidad las vistas se presentaban adornadas con orlas y escenas de car\u00e1cter costumbrista, con tipos y personajes que recreaban ambientes e indumentos caracter\u00edsticos, proporcionando al lector informaciones adicionales sobre lugares que pod\u00eda visitar y conocer sin salir de casa.<\/p>\n<p>Finalidad militar<\/p>\n<p>No era, sin embargo, la curiosidad cient\u00edfica renacentista la raz\u00f3n \u00fanica de estas publicaciones. En un momento de continuas tensiones entre los grandes Estados en su lucha por el dominio del mundo, los atlas constitu\u00edan una magnifica fuente para el conocimiento del territorio, que pod\u00edan emplearse como herramienta para el dise\u00f1o de estrategias en campa\u00f1as militares. En relaci\u00f3n con esa posible utilizaci\u00f3n militar, es el propio autor del Civitates, Georg Braun, quien en la introducci\u00f3n de la obra explica que el prop\u00f3sito de las escenas costumbristas a que alud\u00edamos m\u00e1s arriba, no era otro que el de impedir que los turcos, en su avance por Europa, pudiesen valerse de las informaciones sobre la forma y estructura de las ciudades que las vistas proporcionaban, y ello porque como musulmanes les estaba vedado tanto la representaci\u00f3n como el uso de dibujos con figuras humanas.<\/p>\n<p>Las vistas del Civitates se acompa\u00f1aban de textos en lat\u00edn que describ\u00edan aspectos hist\u00f3ricos, sociales y econ\u00f3micos de las ciudades, redactados en tono ciertamente elogioso, puesto que, conviene no olvidar, la finalidad primera de la obra era la comercial y conven\u00eda, por tanto, estimular a la posible clientela. Su \u00e9xito fue enorme, reimprimi\u00e9ndose y reedit\u00e1ndose en numerosas ocasiones, no s\u00f3lo en la versi\u00f3n latina, sino tambi\u00e9n en franc\u00e9s y alem\u00e1n, lenguas m\u00e1s accesibles a la pujante burgues\u00eda mercantil de la \u00e9poca. Sus vistas se convirtieron en arquetipos, im\u00e1genes copiadas con ligeras variaciones y reutilizadas en publicaciones posteriores, hasta bien entrado el siglo XVIII.<\/p>\n<p>En este gran mapa de las ciudades del mundo del siglo XVI, el Pa\u00eds de los Vascos ya ten\u00eda su lugar. Eran tres, concretamente, las im\u00e1genes de nuestra tierra all\u00ed reproducidas, dos de ellas (Bilbao y Donostia) en cierta medida l\u00f3gicas y m\u00e1s sorprendente la tercera, centrada en una vista del t\u00fanel de San Adri\u00e1n. Todas ellas se convertir\u00e1n en estereotipo mil veces repetido, pero tambi\u00e9n en referente ineludible para cualquier estudio relacionado con la fisonom\u00eda y el aspecto de las urbes, en tanto en cuanto ellas son las primeras im\u00e1genes impresas de nuestro territorio de que tenemos noticia.<\/p>\n<p>Donostia, sin el Urumea<\/p>\n<p>La vista de San Sebasti\u00e1n aparece publicada en el tomo primero del Civitates, compartiendo la plancha con una vista de la ciudad de Burgos. Tomada desde el cerro de San Bartolom\u00e9, donde, a mano izquierda, se sit\u00faa la figura martirizada del santo que da nombre a la ciudad, la panor\u00e1mica fue dibujada por Joris Hoefnagle, ofreciendo una bella imagen de las bah\u00edas de La Concha y la Zurriola, con la ciudad amurallada al cobijo del monte Urgull y algunos detalles que nos hablan de su dedicaci\u00f3n comercial y marinera: naos en construcci\u00f3n, m\u00e1stiles en el puerto, lancha de pesca\u2026 Si bien, a rasgos generales, la morfolog\u00eda de la villa resulta correcta, son evidentes algunos errores en la representaci\u00f3n (el m\u00e1s notorio, sin duda, la ausencia del r\u00edo Urumea) y en el texto que la acompa\u00f1a. En \u00e9l se dan datos ciertos, que hablan de su gran pujanza mercantil (frecuentado por gran n\u00famero de mercaderes germanos, aunque sobre todo c\u00e1ntabros, que all\u00e1 transportan diversos g\u00e9neros de mercanc\u00edas y de all\u00ed las exportan a otras partes del mundo), combinados con otros m\u00e1s cuestionables, relativos a la absoluta seguridad de su puerto (muy espacioso, en el que las naves obtienen refugio seguro y resguardad\u00edsimo de las enfurecidas olas y del soplo inclemente de los vientos) o a la riqueza agr\u00edcola de su entorno (un campo rico en vino, trigo y lana), debidos quiz\u00e1s a la inexactitud de las fuentes empleadas o a la confusi\u00f3n con lugares m\u00e1s o menos pr\u00f3ximos (podr\u00eda ser el caso de, este s\u00ed, seguro puerto de Pasajes) que, desde la distancia y para un no iniciado, pueden acabar siendo lo mismo.<\/p>\n<p>La villa de Bilbao, grabada por Hogenberg a partir de un dibujo original de Johannes Muflin, se ofrece a la vista tomada desde el alto de Mirivilla y fechada en el a\u00f1o 1544, si bien su publicaci\u00f3n no tendr\u00e1 lugar hasta 1575, formando parte del volumen segundo del Civitates. La imagen presenta una perspectiva que alcanza todo el curso de la r\u00eda hasta la desembocadura, mostr\u00e1ndonos a \u00e9sta como la gran arteria vital de la villa, surcada por embarcaciones de alto porte que testimonian su car\u00e1cter eminentemente comercial, como bien se describe en el texto que la acompa\u00f1a: Por aqu\u00ed pues, por lo com\u00fan, suele importarse cualquier cosa que Inglaterra, o B\u00e9lgica o Galia manda. Y cuanto Espa\u00f1a con otros comunica, por aqu\u00ed mismo suele exportarse. Entre las dem\u00e1s cosas que son transportadas est\u00e1 la lana (\u2026) cada a\u00f1o se cargan cincuenta naves, en las cuales confirman que son transportadas cincuenta mil sacos y m\u00e1s. Puerto, pues, de salida de la lana castellana, embarcada en nav\u00edos construidos tambi\u00e9n en el territorio, Bilbao es todav\u00eda el peque\u00f1o n\u00facleo de las siete calles, rodeado por las anteiglesias de Abando, Bego\u00f1a y Deusto, terrenos de huertas y caser\u00edas dispersas a las que Braun describe, como ya lo hiciera en Donostia, como un para\u00edso agr\u00edcola y ganadero, rico en grano, vinos, frutas y carnes. Muestra, en cambio, su sorpresa, y no ser\u00e1 ni la primera ni la \u00faltima vez a lo largo de la historia, por el aspecto de las j\u00f3venes vascongadas que avanzan con la cabeza alta y desnuda, y con el pelo cortado y sin embargo, no sin elegancia. Aqu\u00ed es costumbre que las doncellas antes de casarse no cultiven ni cubran sus cabellos.<\/p>\n<p>Tipos, trajes y tocados<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s fuera esta singularidad del peinado y tocado de las mujeres vascas la que despert\u00f3 la curiosidad y el inter\u00e9s de los autores y la que explicar\u00eda la tercera estampa que en el Civitates se nos dedica, una anomal\u00eda para la obra, ya que no se trata de la vista de una ciudad, sino de una colorista galer\u00eda de tipos femeninos que enmarcan un paraje natural de nuestra geograf\u00eda, la Sierra de San Adri\u00e1n. Publicada en 1598 en el quinto tomo de la obra, responde tambi\u00e9n a un dibujo de Joris Hoefnagle fechado en el a\u00f1o de 1567. La imagen central de la estampa, el t\u00fanel de San Adri\u00e1n, situado entre las sierras de Aizkorri y Altzania y enlace entre el Goierri guipuzcoano y tierras de Araba, nos acerca a un camino que, desde \u00e9poca romana y hasta entrado el siglo XIX, fue la v\u00eda de comunicaci\u00f3n entre Francia y Castilla, lugar de tr\u00e1nsito de reyes y ej\u00e9rcitos, bandoleros y pr\u00f3fugos, peregrinos en ruta a Santiago y, por supuesto, naturales de la zona. Es este trajinar de viandantes lo que sirve de excusa al autor para deleitarnos con una extraordinaria panor\u00e1mica de costumbres sociales y civiles, de tipos, trajes, tocados, armas y enseres varios, representativos de un marco geogr\u00e1fico que va de Gasteiz a Baiona, que, por s\u00ed sola, merecer\u00eda un art\u00edculo completo en esta secci\u00f3n. Ser\u00e1 en otra ocasi\u00f3n. Este ha sido el momento de divulgar, recordar y valorar, una vez m\u00e1s, nuestra presencia en la historia, a trav\u00e9s si se quiere de un hecho menor pero que en su d\u00eda constituy\u00f3 el gran proyecto editorial del siglo XVI. Y all\u00ed tambi\u00e9n estuvimos presentes.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El &#8216;Civitates Orbis Terrarum&#8217; recogi\u00f3 en 1572 las primeras im\u00e1genes cartogr\u00e1ficas de enclaves de Euskal Herria.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[58638,505,233],"class_list":["post-571","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-cartografias","tag-mapa","tag-vascos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=571"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":573,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571\/revisions\/573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}