{"id":598,"date":"2014-06-30T19:35:57","date_gmt":"2014-06-30T17:35:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=598"},"modified":"2014-06-30T19:35:57","modified_gmt":"2014-06-30T17:35:57","slug":"historia-y-memoria-el-caso-de-inaki-errazti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/06\/30\/historia-y-memoria-el-caso-de-inaki-errazti\/","title":{"rendered":"Historia y memoria: El caso de I\u00f1aki Errazti"},"content":{"rendered":"<p>La memoria hist\u00f3rica la construyen personas como I\u00f1aki Errazti, un vecino de Barakaldo que hoy tiene 88 a\u00f1os y que ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo e ilusi\u00f3n a obtener informaci\u00f3n sobre la Guerra Civil y sus protagonistas, entre ellos su t\u00edo Vicente, gudari del batall\u00f3n \u2018Mu\u00f1atones\u2019.<\/p>\n<p>Un reportaje de Eduardo Jauregi Fotograf\u00edas de I\u00f1aki Errazti y Sabino Arana Fundazioa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_599\" aria-describedby=\"caption-attachment-599\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/06\/i\u00f1aki.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-599 size-medium\" title=\"I\u00f1aki Errazti | Historias de los vascos\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/06\/i\u00f1aki-580x324.jpg\" alt=\"La inscripci\u00f3n de ' Joseba Tellitu'  provoc\u00f3 la curiosidad de Errazti.\" width=\"580\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/06\/i\u00f1aki-580x324.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/06\/i\u00f1aki.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-599\" class=\"wp-caption-text\">La inscripci\u00f3n de &#8216; Joseba Tellitu&#8217; provoc\u00f3 la curiosidad de Errazti.<\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"Texto\">\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">Terminamos<\/span> este <i>curso <\/i>de <i>Historia de los vascos<\/i> con un relato con el que queremos mostrar una de las muchas -y positivas- repercusiones que suelen tener los art\u00edculos que publicamos cada semana. Y nada mejor para ello que conocer el ejemplo de I\u00f1aki Errazti.<\/p>\n<p>El art\u00edculo publicado en DEIA en diciembre de 2013, sobre el <i>batzoki<\/i> en la c\u00e1rcel de Larrinaga durante los a\u00f1os 30 del pasado siglo, sorprendi\u00f3 gratamente a I\u00f1aki Errazti, un vecino de Barakaldo que a sus 88 a\u00f1os desprende una vitalidad y optimismo envidiables, adem\u00e1s de contar con una memoria prodigiosa.<\/p>\n<p>Y s\u00e9 que le gust\u00f3 lo que en aquel texto se contaba porque su lectura le impuls\u00f3 a acercarse hasta nuestro Archivo, para conocernos y contarnos sus vivencias de ni\u00f1o, ligadas en algunos momentos de su vida a la c\u00e1rcel de Larrinaga. No vino con las manos vac\u00edas. Junto a sus relatos y proyectos de investigaci\u00f3n, nos entreg\u00f3 una reproducci\u00f3n fotogr\u00e1fica de 1934 en la que aparece con 8 a\u00f1os acompa\u00f1ando a su t\u00edo Vicente Errazti y unos amigos, dirigi\u00e9ndose a ese penal a visitar a compa\u00f1eros nacionalistas encarcelados.<\/p>\n<p>Sus recuerdos son imborrables. Con una claridad de visi\u00f3n como si de ayer se tratase, I\u00f1aki nos cont\u00f3 c\u00f3mo llevaban vino a los amigos presos en Larrinaga (porque en aquellos a\u00f1os llevaban a la gente a punta pala a la c\u00e1rcel, dec\u00eda\u2026) y traspasaban el caldo mediante la goma de las lavativas que en toda casa hab\u00eda, por entre el enrejado que separaba a los reclusos de los familiares y amigos en la estancia que exist\u00eda para las visitas. Incluso les pasaban las monedas de dos reales -de plata, las m\u00e1s peque\u00f1as-, forzando la malla met\u00e1lica, para que pudieran comprar algo en el economato de la c\u00e1rcel. Sin embargo, los recuerdos m\u00e1s duros y tr\u00e1gicos de la c\u00e1rcel de Larrinaga llegar\u00edan tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando iba al penal a llevar a su t\u00edo Vicente Errazti comida en las cestas que se utilizaban habitualmente.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Capit\u00e1n Errazti <\/span>Vicente Errazti fue durante la guerra capit\u00e1n de la compa\u00f1\u00eda <i>Salaberri<\/i> del batall\u00f3n <i>Mu\u00f1atones<\/i>. Le visit\u00f3 un d\u00eda en Elgeta, antes de que el batall\u00f3n se retirara a principios de marzo del 37, acompa\u00f1ando a su madre, y pudo ver la l\u00ednea del frente desde una de las trincheras que cortaban la carretera, camino de Bergara. Aquel d\u00eda no se dio ni un solo disparo, aunque los soldados sublevados se encontraban a pocos metros de distancia y se les ve\u00eda f\u00e1cilmente haciendo incursiones de ida y vuelta desde sus posiciones a los caser\u00edos m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>I\u00f1aki estuvo muy ligado a su t\u00edo. Nunca olvidar\u00e1 el culatazo que se llev\u00f3 y que \u00e9l presenci\u00f3 desde la carretera, en frente del actual batzoki de Burtze\u00f1a, cuando le vio detenido dentro de un cami\u00f3n, procedente de Laredo, camino de Bilbao. Al reconocerlo y saludarle efusivamente con los brazos en alto, provoc\u00f3 el amago del saludo de su t\u00edo que se cort\u00f3 r\u00e1pidamente con un fuerte golpe por parte del militar que ten\u00eda a su lado.<\/p>\n<p>Luego vendr\u00edan las visitas casi diarias a la c\u00e1rcel de Larrinaga ya que le condenaron a muerte. Al igual que la mayor\u00eda de los familiares que visitaban a los presos en la c\u00e1rcel para llevarles comida, todos hac\u00edan el mismo itinerario: entrar por la puerta met\u00e1lica y lateral de la c\u00e1rcel y dejar en el suelo del patio la cesta con una nota indicando para qui\u00e9n era. Al d\u00eda siguiente se recog\u00eda la cesta vac\u00eda y se dejaba la llena. En esas idas y venidas a la c\u00e1rcel, lo primero que hab\u00eda que hacer era leer la nota que pon\u00edan en la parte exterior del muro de la c\u00e1rcel con el nombre de los asesinados el d\u00eda anterior&#8230; \u00a1Era lo m\u00e1s terrible! Unos d\u00edas la lista podr\u00eda contener 20, 30 o 5 nombres\u2026 \u201cSi antes de llegar a la c\u00e1rcel -nos explicaba I\u00f1aki- te cruzabas con alguien que bajaba con dos cestas en las manos y la cara llena de l\u00e1grimas y rota de dolor, ya se sab\u00eda lo que le hab\u00eda ocurrido\u201d.<\/p>\n<p>I\u00f1aki recuerda especialmente las navidades del 37, cuando se corri\u00f3 la voz de que hab\u00eda llegado a Bilbao el <i>verdugo de Burgos<\/i>. Entonces, si bien en el patio de la c\u00e1rcel de Larrinaga se ajusticiaba a un n\u00famero de presos determinado mediante garrote vil, todos los d\u00edas sal\u00edan en camiones para Derio muchos m\u00e1s hombres que iban a ser fusilados en los muros de cementerio. I\u00f1aki tuvo la suerte de no ver nunca el nombre de su t\u00edo en ninguna lista.<\/p>\n<p>Alguna vez incluso entr\u00f3 dentro del penal, a la misma sala de visitas donde pocos a\u00f1os antes hab\u00eda estado. Sin embargo, las diferencias en tres a\u00f1os eran m\u00e1s que notables: el n\u00famero tanto de visitantes a un lado de la separaci\u00f3n como de presos al otro, se hab\u00eda multiplicado mucho (al menos por 10 en el lado de los presos); y hab\u00eda un pasillo central de separaci\u00f3n entre las dos zonas por donde se paseaban los guardias con, no una, sino dos rejas a cada lado. No hab\u00eda, por tanto, posibilidad de pasar nada de un lado al otro, y el griter\u00edo era ensordecedor.<\/p>\n<p>Como indicaba al principio de este art\u00edculo, la lectura sobre el <i>batzoki<\/i> de la c\u00e1rcel de Larrinaga -que I\u00f1aki no conoc\u00eda seguramente por su corta edad en aquellos a\u00f1os- hizo aflorar todos estos recuerdos y su voluntad de transmitirlos.<\/p>\n<p>Las vivencias del pasado de I\u00f1aki Errazti han estado muy unidas, desde siempre, con la figura de su t\u00edo, la guerra, etc. Y fue de una manera casual, leyendo una entrevista en DEIA, a Jos\u00e9 Ram\u00f3n Garai, miembro de <i>Intxorta 1937 kultur taldea<\/i> y responsable del nuevo Centro sobre el frente en Elgeta, lo que le ha llevado a investigar una historia personal durante los \u00faltimos a\u00f1os que todav\u00eda hoy en d\u00eda no ha finalizado por completo.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\"><strong>Detalles sobre Elgeta<\/strong>. <\/span>En aquella entrevista le sorprendi\u00f3 enormemente que no se citara en la relaci\u00f3n de batallones que estuvieron en Elgeta el nombre del batall\u00f3n <i>Mu\u00f1atones<\/i> (cuando \u00e9l hab\u00eda estado all\u00ed, con ellos, y con su t\u00edo que era capit\u00e1n de una de las compa\u00f1\u00edas). Su inter\u00e9s por corregir este dato y hacer merecida justicia para con quienes all\u00ed estuvieron dando la vida por Euskadi, hizo que regresara de nuevo a aquel escenario y se pusiera en contacto con los organizadores de aquella iniciativa. Con ellos mantuvo varias entrevistas. Su memoria fotogr\u00e1fica, y reveladora, volvi\u00f3 una vez m\u00e1s a sorprender a los responsables del centro, d\u00e1ndoles informaci\u00f3n de c\u00f3mo estaba Elgeta aquel d\u00eda que lo visit\u00f3 un d\u00eda de invierno del 37: d\u00f3nde estaban las cocinas donde se preparaba la comida para los soldados (que no bajaban a comer, sino que se las sub\u00edan a la l\u00ednea del frente), el lugar donde permanec\u00eda un r\u00fastico quitanieves, las trincheras, los desniveles del suelo (corregidos en los a\u00f1os 60), etc. etc.<\/p>\n<p>Recorriendo la localidad, llam\u00f3 poderosamente su atenci\u00f3n la grabaci\u00f3n de dos cruces y el nombre de <i>JOSEBA TELLITU &#8211; MU\u00d1ATONES<\/i> en una de las piedras exteriores que forman parte de la pared de una vivienda situada junto a la carretera. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda aquel Joseba Tellitu? Parec\u00eda obvio que fuera alg\u00fan gudari del se\u00f1alado batall\u00f3n. Pero&#8230; \u00bfle habr\u00eda conocido su t\u00edo (fallecido en 1988)? \u00bfPor qu\u00e9 aparec\u00eda su nombre grabado en piedra?, \u00bffue alguien importante? A partir de aquel momento, la localizaci\u00f3n de esta <i>placa mortuoria<\/i> hizo que I\u00f1aki Errazti dedicara su tiempo en averiguar qui\u00e9n fue Joseba Tellitu y obtener respuesta a sus muchas preguntas. En Barakaldo -localidad de I\u00f1aki Errazti- hay muchos habitantes apellidados Tellitu. Pregunt\u00f3 a sus amistades, familia y vecinos; se acerc\u00f3 al Ayuntamiento y al registro de defunciones; y all\u00ed encontr\u00f3 los primeros datos, algunos reveladores, pero otros contradictorios. Seg\u00fan la partida de defunci\u00f3n existente en el Registro, Joseba Tellitu, natural de Barakaldo, y casado, falleci\u00f3 en Igorre, en abril de 1937. Seg\u00fan los datos que maneja Errazti, el batall\u00f3n <i>Mu\u00f1atones<\/i> abandon\u00f3 la posici\u00f3n de Elgeta el 4 de marzo, pero bien podr\u00eda ser que este gudari, quiz\u00e1 inicialmente herido, fuera trasladado al hospital de sangre que hubo en Igorre y falleciera all\u00ed. Sin embargo, como las cr\u00f3nicas hablan de un fallecido ese d\u00eda 4 de marzo, Errazti intuye que fue Tellitu y que la informaci\u00f3n del registro es err\u00f3nea.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\"><strong>En busca de descendientes<\/strong>. <\/span>En la partida de defunci\u00f3n aparec\u00eda un dato que inquiet\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a nuestro investigador particular y que le anim\u00f3 a seguir <i>tirando del hilo<\/i>. Si bien el referenciado no ten\u00eda hijos cuando falleci\u00f3, su mujer -Gloria Aranzamendi Atxa- constaba que estaba encinta. Ante esto, \u00bfvivir\u00eda el hijo de aquel gudari? \u00bfPodr\u00eda encontrarse con \u00e9l, conocerle y contarle sus informaciones? Hab\u00eda que saber primero si la mujer de Tellitu viv\u00eda y fuera ella o su hijo los que podr\u00edan recibir la historia que quer\u00eda contarles I\u00f1aki.<\/p>\n<p>Nuevas investigaciones en registros, preguntando aqu\u00ed y all\u00e1, casi casi puerta por puerta, dieron sus resultados. I\u00f1aki contact\u00f3 con Miren, una sobrina de Gloria, quien le confirm\u00f3 que el hijo de su t\u00eda, que llev\u00f3 el mismo nombre que su padre, falleci\u00f3 a los tres a\u00f1os de edad. Esta desgracia le caus\u00f3 una fuerte depresi\u00f3n. Sin embargo, con el tiempo se recuper\u00f3, volvi\u00f3 a casarse pero ya no tuvo m\u00e1s hijos. Trabaj\u00f3 en la Margen Derecha, en una casa durante muchos a\u00f1os, pero lamentablemente falleci\u00f3 a finales de los a\u00f1os 90. Con esta noticia la b\u00fasqueda de familiares directos del gudari Joseba Tellitu se cerraba de golpe. Pero las ganas de I\u00f1aki Errazti por conservar nuestra memoria, transmitir ese pasado a los presentes, herederos o familiares cercanos (hermano\/as, cu\u00f1ado\/as,\u2026) del gudari Tellitu siguen anim\u00e1ndole a continuar con esa actividad de bucear en nuestra historia, y recabar informaci\u00f3n, aunque solo sea una historia particular y an\u00f3nima, como lo han sido las de los miles de gudaris que lucharon en la guerra.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La memoria hist\u00f3rica la construyen personas como I\u00f1aki Errazti, un vecino de Barakaldo que hoy tiene 88 a\u00f1os y que ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo e ilusi\u00f3n a obtener informaci\u00f3n sobre la Guerra Civil y sus protagonistas, entre ellos su t\u00edo Vicente, gudari del batall\u00f3n \u2018Mu\u00f1atones\u2019.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[42,31542,58663,47203,58662,6163,58664,233],"class_list":["post-598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-blog","tag-deia","tag-errazti","tag-historias","tag-inaki","tag-memoria","tag-sabino","tag-vascos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=598"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":600,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/598\/revisions\/600"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}