{"id":632,"date":"2014-09-29T13:42:18","date_gmt":"2014-09-29T11:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=632"},"modified":"2014-09-29T13:42:37","modified_gmt":"2014-09-29T11:42:37","slug":"mariano-luis-de-urquijo-entre-la-ilustracion-y-los-fueros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/09\/29\/mariano-luis-de-urquijo-entre-la-ilustracion-y-los-fueros\/","title":{"rendered":"Mariano Luis de Urquijo, entre la Ilustraci\u00f3n y los fueros"},"content":{"rendered":"<p><em>Las gestiones que Mariano Luis de Urquijo hizo ante Napole\u00f3n Bonaparte permitieron el reconocimiento y menci\u00f3n a los fueros vascos por primera y \u00fanica vez en un texto constitucional espa\u00f1ol del siglo XIX<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>Aleix Romero Pe\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">e<\/span>N el ensanche bilbaino encontramos una alargada v\u00eda de m\u00e1s de cien portales y dilatada historia llamada Alameda Urquijo. Su nombre se debe a un estadista vasco, Mariano Luis de Urquijo, que vivi\u00f3 a caballo entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. A pesar del magno reconocimiento que le tribut\u00f3 su villa natal, la vida de este no es muy conocida, y eso que en su d\u00eda concit\u00f3 los elogios de personalidades tan pol\u00edticamente divergentes como Camilo de Villavaso o Jos\u00e9 F\u00e9lix de Lequerica. El primero, foralista liberal, le asoci\u00f3 a la defensa de los fueros. El segundo, en cambio, relacionado el nacionalismo espa\u00f1ol, le reconoci\u00f3 un empe\u00f1o patriota como secretario de Estado de la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Dos realidades, dos lealtades discordantes, que Urquijo compatibiliz\u00f3 arrostrando las contradicciones inherentes. Ve\u00e1moslo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/09\/vascos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-633\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2014\/09\/vascos-580x386.jpg\" alt=\"vascos\" width=\"580\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/09\/vascos-580x386.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2014\/09\/vascos.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan Javier Fern\u00e1ndez Sebasti\u00e1n, los ilustrados ten\u00edan una concepci\u00f3n patri\u00f3tica de la naci\u00f3n-estado basada en la identificaci\u00f3n entre la patria y el rey, apoyando ideol\u00f3gicamente la extensi\u00f3n de las estructuras administrativas a todo el territorio donde el monarca ejerc\u00eda su soberan\u00eda. La patria grande. Armonizaban este sentimiento con otro de afecci\u00f3n a la patria peque\u00f1a, encarnada por la villa, la ciudad o la provincia. En este orden de cosas, los ordenamientos e instituciones forales constitu\u00edan la prosperidad de las entonces llamadas provincias vascongadas, es decir, eran \u00fatiles para su provecho e inter\u00e9s general. Para Urquijo el amor a la patria chica y el respeto a los fueros iban inexorablemente unidos.<\/p>\n<p>Nacido en Bilbao en 1769, nuestro personaje acompa\u00f1\u00f3 con ocho a\u00f1os a su padre, un abogado alav\u00e9s natural de Zuhatza que esperaba medrar en Madrid. Desde ni\u00f1o comprob\u00f3 c\u00f3mo el elemento de paisanaje jugaba un papel relevante en las relaciones de poder, plasmado en la abultada presencia de vascos -bastantes de ellos oriundos como su progenitor de Aiaraldea- ocupando empleos en la corte. En la Universidad de Salamanca fue consiliario de la naci\u00f3n vizcaina, que agrupaba a los estudiantes procedentes de los obispados de Pamplona y Calahorra, as\u00ed como a parte de los que proven\u00edan de los de Osma y Tarazona y del arzobispado de Burgos. Al no poder proseguir los estudios universitarios por las estrecheces econ\u00f3micas, regres\u00f3 a Madrid con una nutrida agenda de contactos ilustrados.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Neoclasicismo <\/span>A finales de 1791 se atrevi\u00f3 a traducir una obra de Voltaire insertando un pr\u00f3logo donde abogaba por la adopci\u00f3n del neoclasicismo. Gracias a sus amistades conseguir\u00eda al a\u00f1o siguiente que el conde de Aranda lo incluyera en la lista de candidatos a oficiales en la Secretar\u00eda de Estado. Mientras Bizkaia y el resto de las provincias vascas sufr\u00edan los diversos avatares de la Guerra de la Convenci\u00f3n, la carrera de Urquijo como bur\u00f3crata progresaba. El 13 de agosto de 1798 -despu\u00e9s de una breve experiencia como secretario de embajada en Londres- fue habilitado para despachar los asuntos de la Secretar\u00eda de Estado, entonces el ministerio m\u00e1s importante de la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica. Se ha descrito a su labor de gobierno, que se dilatar\u00eda por dos a\u00f1os, como la m\u00e1s ilustrada del siglo XVIII. Trat\u00f3 de impulsar todos aquellos proyectos de reformas que hab\u00edan sido frenados bien por miedo o esperando un contexto m\u00e1s id\u00f3neo. Como el otorgamiento a los obispos espa\u00f1oles de la facultad de otorgar dispensas matrimoniales, una nacionalizaci\u00f3n expropiadora con la que se enajenaba al Papa un privilegio que costaba cada a\u00f1o varios miles de ducados a las arcas espa\u00f1olas. Censur\u00f3 los abusos de celo de la Inquisici\u00f3n, en la idea, seguramente, de suprimir el odiado tribunal. Impuls\u00f3 la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y las actividades culturales con la pretensi\u00f3n de instrumentalizarla al servicio de la Monarqu\u00eda, como quedar\u00eda suficientemente demostrado en su patrocinio de la expedici\u00f3n de Alexander von Humboldt por las Am\u00e9ricas espa\u00f1olas. En pol\u00edtica exterior estuvo con las manos atadas por las aspiraciones din\u00e1sticas de los reyes, que justificaron el mantenimiento de la alianza militar con Francia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se convirti\u00f3 en protector de los intereses del Se\u00f1or\u00edo de Bizkaia. Prometi\u00f3 a la Diputaci\u00f3n que su \u00abentra\u00f1able afecto patri\u00f3tico\u00bb se verificar\u00eda en \u00abpromover por cuantos medios sea posible la conservaci\u00f3n, aumento y prosperidad de los leales vasallos que S. M. tiene en ese Se\u00f1or\u00edo\u00bb. No solo protegi\u00f3 los intereses vizcainos, sino que tambi\u00e9n consigui\u00f3 disipar la amenaza que se cern\u00eda sobre las Conferencias Forales -las reuniones que celebraban los representantes de las tres provincias vascongadas y Navarra para tratar asuntos de car\u00e1cter pol\u00edtico, econ\u00f3mico e institucional-, como recuerda Joseba Agirreazkuenaga. Por ello recibi\u00f3 como premio el nombramiento de diputado y Padre de la Provincia de Bizkaia. Ca\u00eddo en desgracia a finales de 1800, Urquijo fue confinado en Bilbao, donde asisti\u00f3 con preocupaci\u00f3n a las pol\u00e9micas y parcialidades que se desataron como consecuencia de la construcci\u00f3n del Puerto de la Paz en Abando. Predic\u00f3 la paz y la uni\u00f3n general, advirtiendo que de lo contrario \u00abel pa\u00eds se perder\u00eda\u00bb, pero sus palabras no fueron escuchadas. Tras las juntas generales celebradas en julio de 1804 se desat\u00f3 una <i>matxinada<\/i> que fue extendi\u00e9ndose por los pueblos y anteiglesias vizcainas, conocida como <i>el mot\u00edn de la Zamacolada<\/i>. Nuestro personaje adopt\u00f3 ante la rebeli\u00f3n una postura clara: \u00abSoy un espa\u00f1ol, soy un vizca\u00edno y no quiero que el pa\u00eds se pierda por cuatro cabezas infelices\u00bb. Arriesg\u00f3 su vida rescatando a los miembros de la Diputaci\u00f3n que se hallaban retenidos en Abando y alberg\u00e1ndolos en su casa. Abog\u00f3 por la convocatoria de unas juntas generales extraordinarias en Gernika, que revocasen el plan militar contrario al fuero adoptado en las ordinarias, evitando la intervenci\u00f3n de la corona. Aunque aquellas cumplieron todos los requisitos formales, como recalca Luis de Guezala, los ej\u00e9rcitos reales terminaron invadiendo el Se\u00f1or\u00edo y Urquijo fue denunciado por la facci\u00f3n zamacolista como instigador del tumulto. Hab\u00eda conseguido evitar un derramamiento de sangre, pero este servicio no fue \u00f3bice para que, con otros prohombres vizcainos, fuese condenado en una clara muestra de despotismo. Aun reducido a la clase privada, sus enemigos en Madrid tem\u00edan su ascendiente e influencia.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Napole\u00f3n le pidi\u00f3 consejo <\/span>En 1808, con la crisis pol\u00edtica y din\u00e1stica desatada en Espa\u00f1a, Urquijo volvi\u00f3 a cobrar protagonismo. Despu\u00e9s de intentar evitar que Fernando VII viajara a Baiona, Napole\u00f3n le pidi\u00f3 consejo sobre las reformas constitucionales necesarias para el reino. Aunque hab\u00eda condenado el \u00abedificio g\u00f3tico\u00bb, repleto de fueros, que era Espa\u00f1a, en sus reflexiones se\u00f1al\u00f3 que los derechos vascongados y navarros deb\u00edan ser considerados. A diferencia de otros ordenamientos particulares, destacaba en estos su labor hist\u00f3rica positiva al propiciar la divisi\u00f3n de la propiedad y su comercio, evitando la amortizaci\u00f3n de la tierra. Pero adem\u00e1s, si se suprim\u00edan poni\u00e9ndolas \u00abal nivel de las dem\u00e1s\u00bb, era de temer alguna agitaci\u00f3n. Con estos argumentos, Urquijo, con la complicidad de los diputados vascongados y navarros, defendi\u00f3 el reconocimiento de los fueros en la Constituci\u00f3n de Baiona trat\u00e1ndolo directamente con los Bonaparte. Fue una gracia del emperador la que permiti\u00f3 insertar en una Constituci\u00f3n de tono centralista un art\u00edculo, el 144, que remit\u00eda a las siguientes Cortes su destino. Es la primera y \u00fanica menci\u00f3n a los fueros en un texto constitucional espa\u00f1ol del siglo XIX. Fue una victoria p\u00edrrica.<\/p>\n<p>De 1808 a 1813 colabor\u00f3 desde su posici\u00f3n de ministro de Estado en la instalaci\u00f3n de la Monarqu\u00eda josefina, estimulando la adopci\u00f3n de medidas antifeudales y anticurialistas. Su empe\u00f1o, con un pa\u00eds desgarrado por el conflicto, tuvo un aire quijotesco, a la vez que el apego de las provincias vascas disminu\u00eda como consecuencia de las frecuentes exacciones de los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos. En 1810 Napole\u00f3n desgaj\u00f3 los territorios situados a la orilla izquierda del Ebro, causando un hondo pesar en nuestro personaje, quien envi\u00f3 varias misiones diplom\u00e1ticas a Par\u00eds para convencer al emperador de que desistiera de su empe\u00f1o expansionista. En vano. Urquijo descubri\u00f3 demasiado tarde que Bonaparte le hab\u00eda enga\u00f1ado con sus promesas de no injerencia pol\u00edtica. En 1817 Urquijo mor\u00eda precozmente en el exilio, en Par\u00eds. Terminaron los d\u00edas de un ilustrado que, pese a mantener la pretensi\u00f3n de universalidad y de uniformidad, defendi\u00f3 el particularismo como excepci\u00f3n, siempre que supusiera un elemento de progreso. Incapaz de vislumbrar las consecuencias \u00faltimas del liberalismo, o tal vez aminor\u00e1ndolas, su modelo territorial es el de una Monarqu\u00eda centralizada -patria grande-, donde unas pocas provincias mantendr\u00edan su propio estatus jur\u00eddico como garant\u00eda de lealtad y buen gobierno -patria peque\u00f1a-. Un legado que posteriormente ser\u00eda retomado por el fuerismo liberal.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las gestiones que Mariano Luis de Urquijo hizo ante Napole\u00f3n Bonaparte permitieron el reconocimiento y menci\u00f3n a los fueros vascos por primera y \u00fanica vez en un texto constitucional espa\u00f1ol del siglo XIX Un reportaje de Aleix Romero Pe\u00f1a eN el ensanche bilbaino encontramos una alargada v\u00eda de m\u00e1s de cien portales y dilatada historia &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2014\/09\/29\/mariano-luis-de-urquijo-entre-la-ilustracion-y-los-fueros\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Mariano Luis de Urquijo, entre la Ilustraci\u00f3n y los fueros<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[89898,59765,59766],"class_list":["post-632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-historias-de-los-vascos","tag-ilustracion-y-los-fueros","tag-mariano-luis-de-urquijo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=632"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/632\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":634,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/632\/revisions\/634"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}