{"id":796,"date":"2015-06-08T11:11:41","date_gmt":"2015-06-08T09:11:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=796"},"modified":"2015-06-07T20:14:29","modified_gmt":"2015-06-07T18:14:29","slug":"cuando-navarra-debatio-la-creacion-de-un-ejercito-propio-1794","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2015\/06\/08\/cuando-navarra-debatio-la-creacion-de-un-ejercito-propio-1794\/","title":{"rendered":"Cuando Navarra  debati\u00f3 la creaci\u00f3n de  un ej\u00e9rcito propio (1794)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Durante la Guerra de la Convenci\u00f3n, las Cortes navarras sopesaron la formaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito, lo que cre\u00f3 tensi\u00f3n con el Gobierno central<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2015\/06\/olite.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-797\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2015\/06\/olite-580x356.jpg\" alt=\"HISTORIAS DE LOS VASCOS\" width=\"580\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2015\/06\/olite-580x356.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2015\/06\/olite-940x576.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2015\/06\/olite.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Un reportaje de Fernando Mikelarena<\/strong><\/p>\n<p>La pauta tradicional de movilizaci\u00f3n militar general en Navarra obedec\u00eda a lo se\u00f1alado por el Fuero General. El Apellido o llamamiento universal, que pon\u00eda en pie de guerra a las milicias del reino, convocando a todos los hombres entre los 18 y los 60 a\u00f1os, deb\u00eda realizarse en caso de invasi\u00f3n de Navarra por parte de ej\u00e9rcito extranjero por un m\u00e1ximo de tres d\u00edas. Bajo cualquier otro supuesto, el rey deb\u00eda solicitar la concesi\u00f3n de un servicio militar a las Cortes navarras, las cuales pod\u00edan concederlo o no.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esta otra posibilidad, las repetidas reclamaciones de contrafueros por los alistamientos efectuados por los virreyes en Navarra suscitaron el establecimiento en 1642 del servicio de soldados, destinados a campa\u00f1as en el exterior. Los tercios concedidos, siempre muy por debajo de lo solicitado por el virrey, se entend\u00edan como una concesi\u00f3n voluntaria destinada con car\u00e1cter temporal a empresas b\u00e9licas determinadas y con la condici\u00f3n de que el legislativo navarro designara a los oficiales y gestionase el alistamiento.<\/p>\n<p>Por otra parte, Navarra se opuso a los diversos intentos de introducci\u00f3n de un sistema de quintas, un servicio militar obligatorio, a lo largo del siglo XVIII por parte de la monarqu\u00eda, el \u00faltimo entre 1770 y 1777. Las resistencias por parte de la Diputaci\u00f3n en esa ocasi\u00f3n consiguieron que Campomanes desistiese de sus prop\u00f3sitos. Posteriormente el problema no se volvi\u00f3 a plantear, al menos durante lo que restaba de siglo, porque en la guerra de la Convenci\u00f3n se produjo un alistamiento general de todos los navarros seg\u00fan los patrones forales.<\/p>\n<p>Durante la Guerra de la Convenci\u00f3n las Cortes navarras de 1794-1796 debatieron sobre la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito navarro propio, incrementando las tensiones con el gobierno central que ya inicialmente se hab\u00eda mostrado reticente a la apertura del legislativo navarro. Las Cortes fueron convocadas porque la Diputaci\u00f3n respondi\u00f3 al virrey que solo el legislativo navarro pod\u00eda introducir modificaciones en lo relativo a la contribuci\u00f3n militar de los navarros, de cara a hipot\u00e9ticas peticiones por parte de la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Hasta junio de 1794, la demora de las autoridades navarras y de los municipios navarros en atender las continuas peticiones de los jefes militares espa\u00f1oles de cara a un incremento del n\u00famero de voluntarios solo se pali\u00f3 en los momentos en que las ofensivas francesas amenazaban m\u00e1s peligrosamente. Con todo, incluso entonces se constataron recriminaciones y deserciones.<\/p>\n<p>Pese a todo, la gravedad de la situaci\u00f3n b\u00e9lica motiv\u00f3 que el 21 de junio de 1794 las Cortes navarras decidieran en una reuni\u00f3n en la que previamente a ella se jur\u00f3 \u201cguardar un escrupuloso silencio\u201d sobre cuanto se iba a tratar, de llamar al Apellido (o movilizaci\u00f3n general) conforme al Fuero para llamar a 20.000 hombres. Esa decisi\u00f3n habr\u00eda empujado a diversos miembros del legislativo navarro a elaborar documentos acerca de la conveniencia de que Navarra contara con un cuerpo militar estable propio. Se presentaron tres memoriales, uno del conde de Echauz, otro an\u00f3nimo y otro del marqu\u00e9s de San Adri\u00e1n.<\/p>\n<p>El memorial de Echauz plantea un servicio estable de 6.000 hombres, recurri\u00e9ndose al Apellido en caso de invasi\u00f3n. Para contar con ese \u201cservicio estable u ordinario de campa\u00f1a\u201d de 6.000 hombres hac\u00eda falta formar un cuerpo de 18.000, que se dividir\u00edan en tres tercios que se alternar\u00edan en el servicio estable cada uno durante dos meses. Los 18.000 hombres estar\u00edan mandados por un Comandante General que estar\u00eda sujeto \u201c\u00fanicamente al Reyno junto en Cortes o en Diputaci\u00f3n\u201d. Los mandos se elegir\u00edan entre la nobleza.<\/p>\n<p>Tropa ligera El memorial an\u00f3nimo hablaba de que los oficiales y soldados que entraran \u201ca servir en este cuerpo\u201d deber\u00edan ser navarros y de que \u201cla constituci\u00f3n de este cuerpo ser\u00e1 de tropa ligera\u201d. En tiempo de paz estos batallones no permanecer\u00edan fijos en Navarra, sino que podr\u00edan salir fuera para adquirir experiencia militar y para fomentar el ascenso en la carrera militar de sus integrantes. Por otra parte, el nombramiento de mandos ser\u00eda a propuesta de las Cortes o de la Diputaci\u00f3n, siempre entre navarros que tuvieran la graduaci\u00f3n correspondiente. Tambi\u00e9n se planteaba el establecimiento de un colegio de cadetes. No obstante, tambi\u00e9n se suger\u00eda un segundo plan que se hac\u00eda \u201cindispensable atendidas las actuales cr\u00edticas circunstancias\u201d.<\/p>\n<p>Se propon\u00eda que todo navarro estaba \u201cobligado a servir a la Patria desde la edad de 17 a\u00f1os hasta la de 56\u201d. Los solteros de entre 17 y 56 a\u00f1os ser\u00edan los primeramente movilizados, asumir\u00edan los destinos m\u00e1s alejados y har\u00edan instrucci\u00f3n militar en sus pueblos una hora todos los domingos, mientras los casados se ejercitar\u00edan con mayor intervalo temporal. Hacia el final del documento se habla de la necesidad de inculcaci\u00f3n de valores navarristas puesto que se dice \u201cpara que nadie ignore desde su ni\u00f1ez las obligaciones que ha contrah\u00eddo por nacer en Navarra, dever\u00e1n imprimirse las que fuesen en preguntas, y respuestas, para que las aprendan de memoria\u201d. Esto deber\u00eda \u201cense\u00f1arse en las escuelas despu\u00e9s de los compendios de Religi\u00f3n que regularmente se dan\u201d.<\/p>\n<p>El tercer plan fue redactado por el marqu\u00e9s de San Adr\u00edan. Los c\u00e1lculos aplicados por San Adri\u00e1n a la poblaci\u00f3n navarra, ponderados por par\u00e1metros relativos al n\u00famero de soldados similares a los empleados para la conformaci\u00f3n del ej\u00e9rcito prusiano, fijaban en 10.556 hombres los que constituir\u00edan \u201cel cuerpo militar de Navarra\u201d, estructurados en once batallones y 91 compa\u00f1\u00edas. Este nuevo sistema precisar\u00eda de un alistamiento general regular de todos los individuos de cada pueblo, introduci\u00e9ndose algunos criterios de exenci\u00f3n. Como es de suponer, los cargos de oficial\u00eda quedaban reservados para los nobles. El mando de los batallones ser\u00eda fijado por las instituciones del reino entre \u201cPersonas entresacadas del ex\u00e9rcito\u201d por m\u00e9ritos de graduaci\u00f3n y de m\u00e9rito militar, \u201cprefiriendo para dichos empleos en igualdad de circunstancias a los que tubieren la calidad de naturales del Reino\u201d. Habr\u00eda dos batallones en cada merindad, a excepci\u00f3n de en la de Pamplona, donde habr\u00eda tres, habiendo un cuartel en la capital de cada distrito.<\/p>\n<p>Los soldados se ejercitar\u00edan dos meses al a\u00f1o, en los meses de abril y mayo. Cada dos a\u00f1os, en los mismos meses mencionados, se juntar\u00edan todos los batallones para ejercitarse en cuestiones de t\u00e1ctica militar de mayor enjundia. \u201cEsta misma repetici\u00f3n de campamentos propagar\u00e1 insensiblemente por el Pa\u00eds, un cierto entusiasmo y esp\u00edritu Militar que har\u00e1 Marcial y Guerrero el car\u00e1cter de todos los Navarros\u201d. Con todo, en el cuartel de cada merindad habr\u00eda siempre cinco compa\u00f1\u00edas permanentemente dispuestas.<\/p>\n<p>Las peticiones de llamada al Apellido de 21 de junio y de 22 de agosto, as\u00ed como esas propuestas de alteraci\u00f3n de la constituci\u00f3n militar del reino, no habr\u00edan sido del agrado del gobierno de Madrid. El 23 de agosto el virrey contest\u00f3 a la segunda de las solicitudes de llamada al Apellido afirmando que no le parec\u00eda oportuno y recomendando que se formaran batallones de voluntarios. Una semana antes, las tres personas comisionadas por las Cortes ante el gobierno de Madrid y ante el rey (el obispo de Pamplona, el marqu\u00e9s de Fontellas y el representante de Tudela y dramaturgo Crist\u00f3bal Mar\u00eda Cortes) se hab\u00edan entrevistado con Carlos IV, a quien expresaron la preocupaci\u00f3n de las instituciones navarras por la precaria defensa del reino de Navarra ante los franceses.<\/p>\n<p>En su correspondencia con las Cortes navarras los delegados se hac\u00edan eco de que el rey no solo estaba \u201cinstruido (\u2026) del estado actual de ese reino y necesidades de socorro, sino que tambi\u00e9n lo estaba de varias expresiones que se han vertido en el Congreso con alguna imprudencia, sobre lo que ha instado para saber si podr\u00eda contar seguramente con la fidelidad de V. S.\u201d, aludiendo con ello a las cuestiones de alcance que se hab\u00edan debatido en los \u00faltimos meses. Los comisionados respondieron al monarca con \u201cfuerza y vigor (\u2026) asegurando que ese fidel\u00edsimo Reino derramar\u00eda la \u00faltima gota de sangre, antes que apartarse del dominio de tan digno Due\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Desconfianza del virrey Hacia julio de 1795 cuando Pamplona y toda Navarra estuvieron a punto de caer a manos de los franceses, el virrey Castelfranco no se recat\u00f3 de expresar su desconfianza hacia las instituciones navarras. Durante todo aquel mes se esforz\u00f3 para que las Cortes se trasladaran a Olite, animando a la poblaci\u00f3n a evacuar la ciudad. Castelfranco se mostraba sospechoso de la fidelidad de los pamploneses ya que mencionaba en dicho documento la posibilidad de que, \u201csitiada Pamplona, no resistiera el tiempo que debe esperarse por haber en ella las gentes y efectos que, por su n\u00famero, devilidad u otras circunstancias, puedan ser obst\u00e1culo a la buena defensa\u201d.<\/p>\n<p>Asimismo, el virrey dec\u00eda que \u201cla prebenci\u00f3n impone siempre al enemigo, as\u00ed como se aprobecha de los descuidos y confianzas temerarias. Estas son las precapciones juiciosas que se siguen en la guerra, y el que resiste su execuci\u00f3n y pr\u00e1ctica pasar\u00e1 por la nota de descuidado o de preparador de las glorias del enemigo\u201d. En su decisi\u00f3n de no abandonar Pamplona, las Cortes hicieron referencia a esas insinuaciones como \u201chideas de una sombra\u201d y defendieron la probada fidelidad demostrada por el reino.<\/p>\n<p>Finalmente, la firma de la paz de Basilea el 22 de julio y el \u00e9xito del representante espa\u00f1ol en sortear las solicitudes francesas de negociar aspectos que afectaran \u201cla integridad del territorio peninsular de Espa\u00f1a\u201d, conviniendo \u201cen someter a examen la cesi\u00f3n de Santo Domingo y la Luisiana\u201d, zanjar\u00eda cualquier pol\u00e9mica, si bien Godoy se instalar\u00eda en la desconfianza ante Navarra.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la Guerra de la Convenci\u00f3n, las Cortes navarras sopesaron la formaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito, lo que cre\u00f3 tensi\u00f3n con el Gobierno central Un reportaje de Fernando Mikelarena La pauta tradicional de movilizaci\u00f3n militar general en Navarra obedec\u00eda a lo se\u00f1alado por el Fuero General. 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