{"id":89,"date":"2012-04-25T18:29:40","date_gmt":"2012-04-25T16:29:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=89"},"modified":"2012-04-25T18:29:40","modified_gmt":"2012-04-25T16:29:40","slug":"gernika-olia-a-carne-quemada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2012\/04\/25\/gernika-olia-a-carne-quemada\/","title":{"rendered":"\u00abGernika ol\u00eda a carne quemada\u00bb"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2011\/07\/31\/wargernika_1.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"346\" \/><\/p>\n<p><strong>AITOR ANUNCIBAY<\/strong><\/p>\n<p>DONOSTIA. Ni fue un h\u00e9roe ni tuvo voluntad de serlo. Pero la Guerra Civil le atrap\u00f3 y, desde ese momento, se vio inmerso sin buscarlo en algunos de los m\u00e1s cruentos combates desarrollados en Euskadi y en la aterradora batalla del Ebro. Se trataba de mi abuelo, Antonio Anuncibay, quien trat\u00f3 de escapar de las balas y las bombas que desde julio de 1936 comenzaron a pulverizar vidas, partir familias y aniquilar progresos sociales. Cuando muri\u00f3, hace nueve a\u00f1os, hubo que poner en orden sus papeles. Y, entre ellos, apareci\u00f3 el relato de sus vivencias durante el cainita conflicto b\u00e9lico, escrito por \u00e9l mismo en 1970. La narraci\u00f3n muestra sus angustiosas tribulaciones por Tolosa, Hernani, Donostia, Bilbao, Elgeta, Gernika, Gasteiz, Tarragona y Murcia.<\/p>\n<p>Nacido en Altsasu, era un ferroviario de 22 a\u00f1os con novia en Gasteiz, mi abuela Mar\u00eda, quien se encontraba en territorio franquista. Su trabajo le hab\u00eda conducido hasta Tolosa, donde le rodearon las primeras escaramuzas de los sublevados. Le esperaban tres a\u00f1os de horror, en los que, obligado, tom\u00f3 parte en primera l\u00ednea de frente tanto en el bando republicano, en un batall\u00f3n de gudaris, como en el de los sublevados, tras ser apresado por las tropas de Franco.<\/p>\n<p>El 18 de julio de 1936, s\u00e1bado, estaba en Tolosa, disfrutando de su juventud. \u00abAqu\u00ed llevo mes y medio de mozo de estaci\u00f3n. Me encontraba bailando en la plaza y, de repente, se para la m\u00fasica. Nos preguntamos qu\u00e9 pasa y se dice: las fuerzas de \u00c1frica se han sublevado, ser\u00e1 cosa de cuatro d\u00edas. Nos vamos a casa y la noche pasa tranquila. A la ma\u00f1ana siguiente, me voy a mi trabajo y no pasa nada. Yo contin\u00fao en la estaci\u00f3n como todos los ferroviarios\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Testigo de la muerte<\/strong><\/p>\n<p>Su tranquilidad ten\u00eda las horas contadas. En Tolosa asisti\u00f3 a la primera de las cientos de muertes que sufri\u00f3 en directo. Era agosto. \u00abLos requet\u00e9s y falangistas rodean el pueblo\u00bb y, frente a ellos, \u00abse planta un ca\u00f1\u00f3n en el paso a nivel que dispara sobre los montes porque ellos tiran de todos sitios\u00bb. Un biplano del bando nacional se presenta para \u00abcallar el ca\u00f1\u00f3n\u00bb. Mi abuelo recuerda que el avi\u00f3n \u00abtira una bomba y mata a una se\u00f1ora cuando cog\u00eda vainas en su huerta\u00bb. \u00abEra la mujer de un compa\u00f1ero. Todo esto ocurr\u00eda en la estaci\u00f3n y fue la primera sangre que vi\u00bb, dice. Ante la inevitable ca\u00edda de la villa, explica que una jornada de agosto sale precipitadamente junto a \u00abla patrona -propietaria de la casa donde se alojaba- y sus hijos\u00bb camino de Hernani. Tal era la prisa que \u00abse qued\u00f3 la comida en la mesa\u00bb.<\/p>\n<p>Tras unos d\u00edas alojado en la vivienda de unos familiares de su casera, se traslada a Donostia, donde se re\u00fane en la estaci\u00f3n de Atotxa con otros ferroviarios. \u00abNos organizan para hacer guardia en el Puente de Hierro y para llenar sacos terreros en la playa. Se duerme en un coche de la estaci\u00f3n y as\u00ed continuamos hasta el 13 de septiembre\u00bb, escribe. Esa jornada, cinco columnas nacionales de mayor\u00eda requet\u00e9 se hacen con el control de la capital. El frente est\u00e1 pr\u00e1cticamente estabilizado en la frontera con Gipuzkoa, en su mayor parte en manos de los facciosos. No hay tiempo que perder. Mi abuelo se embarca hacia las 21.00 horas en un pesquero gallego \u00ablleno de mujeres, ni\u00f1os y hombres; casi todos mareados\u00bb. \u00abSi hubiera habido marejadilla, nos habr\u00edamos hundido, pues el barco iba al ras del agua\u00bb, ilustra.<\/p>\n<p>El destino de la nave era Bilbao, sede del Gobierno vasco y bajo la legalidad republicana. Durante su viaje, subi\u00f3 la tensi\u00f3n. \u00abCuando \u00edbamos navegando a la altura de Mutriku, el barco peg\u00f3 un estampido. Cre\u00edamos que era el buque <em>Almirante Cervera<\/em> -nav\u00edo de las tropas franquistas que bombardeaba las costas cant\u00e1bricas-, y result\u00f3 ser una biela del motor. Quedamos a la deriva y, a fuerza de pitar, vino el barco compa\u00f1ero. Con grandes maniobras, pudo tirarnos un chicote para el amarre. As\u00ed navegamos cierto tiempo hasta que se solt\u00f3 de nuevo, e hizo otra maniobra\u00bb, explica. Pese a todo, mi abuelo no obvia que tuvieron \u00abgran suerte porque el barco no se hundi\u00f3 ni apareci\u00f3 el fantasma <em>Cervera<\/em>, pues por la tarde estuvo bombardeando las afueras de San Sebasti\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda del 14 de septiembre atracaron en Bilbao, donde nuevamente se re\u00fane con trabajadores de su gremio en la estaci\u00f3n de Abando. Pero el Botxo tampoco era el refugio m\u00e1s pl\u00e1cido. Los bombardeos por aviones alemanes e italianos son l\u00e1tigos que castigan desde el cielo. \u00abSuenan las sirenas y nos metemos en el t\u00fanel de Cantalojas. Pasa la alarma, salimos, y la oficina del Gobierno vasco y las v\u00edas del tranv\u00eda de la calle Hurtado de Amezaga quedan destruidas\u00bb, se\u00f1ala. El recuerdo de estos bombardeos resulta ilustrativo: \u00abAs\u00ed pasamos el tiempo, entre bombardeo y bombardeo. Las sirenas ponen en tensi\u00f3n toda la ciudad. Las mujeres con los ni\u00f1os se vuelven locas\u00bb.<\/p>\n<p>El 7 de noviembre se crea el Estado Mayor del Ej\u00e9rcito vasco, compuesto por 25.000 hombres repartidos en 27 batallones de infanter\u00eda, que se unen a los m\u00e1s de 10.000 milicianos del poco activo frente. Antonio Anuncibay es una de las personas reclutadas. \u00abEl batall\u00f3n m\u00edo se organiza en noviembre por unos se\u00f1ores de la Telef\u00f3nica de San Sebasti\u00e1n\u00bb, relata, y matiza que su escuadra se encargaba de tirar las l\u00edneas telef\u00f3nicas a las posiciones de batalla.<\/p>\n<p><strong>Escaramuzas<\/strong><\/p>\n<p>A finales de noviembre llega el bautizo del horror. Parten hacia las estribaciones del Gorbea, donde \u00abpasa el invierno con duelos de artiller\u00eda y escaramuzas\u00bb. El siguiente destino: Markina. \u00abAqu\u00ed, duelo de artiller\u00eda y combates. El general Mola nos tira octavillas diciendo: <em>Gudaris, rend\u00edos, que os arraso<\/em>\u00ab. Finalizando el invierno de 1937, le trasladan a Elgeta, donde el frente se mantuvo hasta la primavera. \u00abEl 31 de marzo vemos el bombardeo de Durango. Por fin, llegan a nosotros con gran bombardeo a\u00e9reo, <!--more-->ametrallamiento y ca\u00f1oneo desde las 8.00 horas hasta las 20.00. Yo ese d\u00eda lo paso con dos paquetes de cigarros y un panecillo. Y as\u00ed muchos d\u00edas\u00bb, narra.<\/p>\n<p>La superioridad del material b\u00e9lico faccioso es abrumadora. \u00abEl enemigo dispon\u00eda de gran lujo de aviaci\u00f3n, artiller\u00eda y mandos. Los bombardeos eran a placer, a alturas de 100 metros, y los ametrallamientos a 50 metros. Los cazas limpiaban las carreteras, destruyendo todos los coches que ve\u00edan. La aviaci\u00f3n alemana nos tra\u00eda locos y no nos dejaba descansar\u00bb, recuerda. La apisonadora franquista les obliga a replegarse en Eibar, donde asiste a los \u00faltimos momentos antes de su ca\u00edda, el 26 de abril de 1937. \u00abNos persigue la aviaci\u00f3n. Nos metemos en Eibar a las ocho de la tarde. As\u00ed marcaba el reloj del Ayuntamiento. Nos bombardean y hacen bajas al <em>Batall\u00f3n<\/em> <em>Prieto<\/em>. A la salida -del refugio- no estaba el reloj por la presi\u00f3n del bombardeo\u00bb, expone.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n recoge que se retiran a Bilbao con \u00absalida r\u00e1pidamente hacia Gernika\u00bb, que esa misma jornada hab\u00eda sufrido el bombardeo de la Legi\u00f3n C\u00f3ndor alemana y la Aviaci\u00f3n Legionaria italiana. \u00abGernika ard\u00eda y ol\u00eda por todos sitios a carne humana quemada\u00bb, evoca. A la ma\u00f1ana siguiente parten hacia Amorebieta. \u00abNos segu\u00edan bombardeando y ametrallando por todos los sitios\u00bb, manifiesta. La extensi\u00f3n de las fuerzas sublevadas a lo largo de Bizkaia es imparable. Lemoa, Bedia y Galdakao son las localidades sobre las que su batall\u00f3n se repliega hasta alcanzar Bilbao, tambi\u00e9n asediado e incapaz de mantener su<em> Cintur\u00f3n de Hierro<\/em>. El texto dejado por mi aitona resalta que en la capital vizcaina \u00abel enemigo est\u00e1 en Archanda\u00bb, donde se dieron \u00abgrandes combates y bombardeos\u00bb, tras lo que partieron hacia G\u00fce\u00f1es. \u00abDe aqu\u00ed, rotos de moral, un compa\u00f1ero y yo nos fuimos a Barakaldo, donde unos familiares\u00bb, afirma.<\/p>\n<p>Todo estaba perdido. Los franquistas entraron en Bilbao el 19 de junio tras negociar la rendici\u00f3n y, precisamente en Barakaldo, la capitulaci\u00f3n fue ante los italianos. \u00abAqu\u00ed se encontraba un batall\u00f3n nacionalista al cargo de dicho pueblo. Y as\u00ed nos lo comunic\u00f3 el comandante de dicho batall\u00f3n, entreg\u00e1ndonos a todos a los italianos\u00bb, afirma.<\/p>\n<p><strong>Prisi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas lo trasladan a Gasteiz, donde permanece en prisi\u00f3n. Queda libre a los pocos d\u00edas gracias a que mi abuela pone los hechos en conocimiento de un alto mando policial, amigo de mi aitona. Se encarga de borrar de los archivos toda menci\u00f3n a su condici\u00f3n de soldado republicano \u00abUn gran se\u00f1or y amigo me avala y, despu\u00e9s de estar unos d\u00edas detenidos, nos sueltan\u00bb, relata. Pero la guerra no hab\u00eda finalizado, y su libertad ten\u00eda un precio. El Ayuntamiento le ordena que se presente en la zona de reclutamiento para ingresar en el <em>Batall\u00f3n<\/em> <em>Flandes<\/em>, formado en noviembre de 1937 bajo \u00f3rdenes franquistas, y que contaba con agrupaciones de soldados prisioneros. La instrucci\u00f3n la llevan a cabo en Agurain durante el invierno. Entre tanto, mis abuelos contraen matrimonio.<\/p>\n<p>En pleno verano lo movilizan para acudir al frente de Levante, a Castell\u00f3n, ahora como soldado de los sublevados, dentro de la compa\u00f1\u00eda de ametralladoras en la funci\u00f3n de practicante -sanitario encargado de las curaciones-. \u00abNo sab\u00edamos a d\u00f3nde \u00edbamos. Bajamos del tren y nos llevaron a un olivar. All\u00ed estuvimos todo el d\u00eda hasta la noche, que llegaron unos camiones. Salimos con direcci\u00f3n desconocida hasta que llegamos al frente. El pueblo se llamaba Prat del Comte. All\u00ed empezaron los tiros\u00bb, destaca.<\/p>\n<p>Era finales de julio de 1938 y mi abuelo se encontraba en uno de los escenarios m\u00e1s sangrientos de la Guerra Civil: la Batalla del Ebro. \u00abSalimos de este frente y fuimos a otro hasta llegar a la Sierra de Pandols. Los cad\u00e1veres se apilaban y los buitres volaban por encima\u00bb, subraya. Despu\u00e9s abandonan \u00abesta maldita sierra\u00bb hasta llegar a Gandesa. \u00abCur\u00e9 de 60 a 70 excombatientes de ambas partes. Fui felicitado por el capit\u00e1n de la compa\u00f1\u00eda y el m\u00e9dico\u00bb, asegura.<\/p>\n<p>Extenuado, los mandos le conceden permiso para regresar a Gasteiz. \u00abLlegu\u00e9 con una conjuntivitis ocular aguda y sin dentadura\u00bb. Recuperado, los mandos no le dan tregua. Ahora lo env\u00edan a Murcia y Cartagena, la \u00faltima ciudad republicana en rendirse al ej\u00e9rcito de Franco. El 30 de marzo de 1939, la IV Divisi\u00f3n de Navarra, donde estaba integrado el batall\u00f3n de mi abuelo, desfila por la ciudad y el 1 de abril se da por finalizada la guerra. El 3 de julio lo licencian en Algorta. \u00abAqu\u00ed me separ\u00e9, de momento, de los <em>cuatro jinetes del apocalipsis<\/em>. El d\u00eda 15 reingreso en la Renfe con dos a\u00f1os de sanci\u00f3n por abandono del trabajo en Tolosa\u00bb, finaliza el relato.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni fue un h\u00e9roe ni tuvo voluntad de serlo. Pero la Guerra Civil le atrap\u00f3 y, desde ese momento, se vio inmerso sin buscarlo en algunos de los m\u00e1s cruentos combates desarrollados en Euskadi. 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