{"id":900,"date":"2016-01-11T12:03:14","date_gmt":"2016-01-11T11:03:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=900"},"modified":"2016-01-11T12:03:14","modified_gmt":"2016-01-11T11:03:14","slug":"el-infierno-de-saturraran-entre-la-historia-y-el-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/01\/11\/el-infierno-de-saturraran-entre-la-historia-y-el-cine\/","title":{"rendered":"El infierno de Saturraran, entre la historia y el cine"},"content":{"rendered":"<p><em>La historia oral fue fundamental para reconstruir los horrores vividos en el balneario reconvertido en c\u00e1rcel en Saturraran y el cine puso im\u00e1genes a aquella dram\u00e1tica realidad<\/em><\/p>\n<p>Reportaje y fotos de <strong>Igor Barrenetxea Mara\u00f1\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">Por <\/span>mucho que lo queramos imaginar es dif\u00edcil interiorizar lo que vivieron aquellos hombres y mujeres internados en los campos de concentraci\u00f3n y c\u00e1rceles franquistas durante la guerra y la larga posguerra espa\u00f1ola. Miles de personas fueron encarceladas a medida que el ej\u00e9rcito sublevado iba liberando las distintas regiones de la pen\u00ednsula, habi\u00e9ndolo hecho ya en las que triunf\u00f3 el golpe. Su \u00fanico delito: haber militado o bien ser familiar de aquellos considerados desafectos al nuevo r\u00e9gimen. En el territorio vasco este proceso se fue dando en fechas tempranas. En Nafarroa y Araba, focos de tradicionalismo, triunf\u00f3 la sublevaci\u00f3n. Unos pocos meses m\u00e1s tarde ocup\u00f3 Gipuzkoa, el 13 de septiembre de 1936 tom\u00f3 Donostia y, finalmente, en la campa\u00f1a del norte, tras los devastadores ataques a\u00e9reos sobre Durango y Gernika (ignominia nunca admitida por el r\u00e9gimen franquista) tom\u00f3 Bizkaia, cayendo Bilbao el 19 de junio de 1937. Los militares adoptaron medidas cuartelarias para imponer el Nuevo Orden. Para llevarlas a efecto detuvieron a miles de personas que acabaron con sus huesos en las prisiones mientras otros miles eran asesinados de forma impune.<\/p>\n<figure id=\"attachment_901\" aria-describedby=\"caption-attachment-901\" style=\"width: 384px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/01\/import_8272762.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-901 size-full\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/01\/import_8272762.jpg\" alt=\"import_8272762\" width=\"384\" height=\"202\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-901\" class=\"wp-caption-text\">El balneario de Saturraran en sus a\u00f1os de esplendor.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El objetivo del r\u00e9gimen no solo era asegurar la retaguardia sino, a la vez, imponer un castigo ejemplar a todos aquellos que no hab\u00edan simpatizado con sus pretensiones contrarrevolucionarias.<\/p>\n<p>En el Pa\u00eds Vasco, se habilitaron sombr\u00edos lugares como las prisiones de Ondarreta, en Donostia; Larrinaga, en Bilbao; el chal\u00e9 de Orue, en Deusto; el convento de las monjas de Nevers, en Durango, y el colegio de El Carmelo, en Amorebieta, entre los m\u00e1s destacados, por cuyas dependencias pasaron miles de hombres y mujeres, acompa\u00f1adas de sus ni\u00f1os, acusados de diversos delitos pol\u00edticos. Y, finalmente, en 1938, en el abandonado balneario de Saturraran, situado en la costa guipuzcoana, no lejos de Ondarroa y Mutriku, hasta su cierre definitivo, en la primavera de 1944. Por sus instalaciones pasar\u00edan 4.000 mujeres y sus hijos (beb\u00e9s, ni\u00f1os de distintas edades que no pudieron dejarlos con otros familiares, por estar en prisi\u00f3n o muertos). Fue habilitado como prisi\u00f3n de mujeres aunque no reun\u00eda las condiciones para ello. Como rasgo distintivo, la administraci\u00f3n principal de la prisi\u00f3n estuvo a cargo de monjas mercedarias, con su correspondiente guardia armada, un capell\u00e1n y algunos funcionarios.<\/p>\n<p>Poco a poco fueron llegando camiones con cientos de presas procedentes de distintos puntos de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, asturianas, castellanas, andaluzas, vascas e, incluso, una americana y dos ciudadanas europeas. La mayor\u00eda de ellas eran amas de casa, algunas estudiantes y de profesiones liberales. Pronto iban a sufrir no solo las inefables condiciones de humedad y hacinamiento caracter\u00edsticas de un sobresaturado sistema penitenciario (con capacidad para 700 presas, albergaba 1.500) sino la brutalidad de sus guardianas. En total, en este balance, murieron 177 mujeres y menores (120 y 57 respectivamente), debido a la mala alimentaci\u00f3n y a enfermedades consecuencia de las negligentes condiciones de vida.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Falta de atenci\u00f3n m\u00e9dica <\/span>Otro elemento sumamente tr\u00e1gico fue que en Saturraran, aunque no fue un caso \u00fanico, las monjas se aprovecharon de su posici\u00f3n para negociar con los alimentos de las presas, la codiciada leche para los ni\u00f1os, la carne o el pescado eran bienes de lujo que ellas se encargaban de vender en el mercado negro, de estraperlo, o en el economato, donde las presas deb\u00edan pagar por sus propios productos. Aquellas adversas condiciones se ve\u00edan agravadas por la falta de higiene y de una atenci\u00f3n m\u00e9dica primaria b\u00e1sica, puesto que no hab\u00eda ning\u00fan m\u00e9dico en la prisi\u00f3n (era el de la localidad que asist\u00eda a las presas con cierto rechazo), contrayendo enfermedades como meningitis, raquitismo, infecciones intestinales, bronquitis, sarampi\u00f3n, difteria, etc. \u00danicamente, la ayuda exterior, los paquetes que facilitaban las familias y, tambi\u00e9n, la solidaridad de los vecinos, los pescadores de Ondarroa o de los caser\u00edos de Mutriku, que se apiadaban de sus terribles condiciones, hicieron posible su supervivencia.<\/p>\n<p>La madre superiora, sor Mar\u00eda Aranzazu, adquiri\u00f3 el sobrenombre entre las presas de <i>La Pantera blanca<\/i> por su crueldad. Las monjas se comportaron, en general, con una actitud desp\u00f3tica y af\u00edn a los ideales de desprecio al vencido que propugnaba el r\u00e9gimen. Aunque el recuerdo de las presas sobre ellas era ambivalente, las hubo crueles, otras que fueron sensibles con su sufrimiento y padecimientos, y algunas, finalmente, optaron por renunciar a la vida religiosa, el r\u00e9gimen se sirvi\u00f3 bien de las instituciones religiosas para ayudarle en su pol\u00edtica de control social, dentro y fuera de los muros. Despu\u00e9s de todo, aparte de tener que redimir sus presuntos pecados y delitos, el <i>bondadoso<\/i> r\u00e9gimen busc\u00f3 la manera de redimir a los presos. En unos casos, con los tristemente famosos campos de trabajo para la reducci\u00f3n de penas o la organizaci\u00f3n de talleres (costura, plancha, etc.). En este nuevo marco pol\u00edtico y social, el gran proyecto del franquismo resid\u00eda en constituir una sociedad libre del pecado y de los presuntos horrores (y errores) del liberalismo y la democracia republicana, para dar pie a un Estado cat\u00f3lico y tradicional, con el objetivo de desterrar los males del comunismo. Por eso, con una disciplina f\u00e9rrea y brutal se impuso el catolicismo en las rutinas carcelarias, asistencia obligatoria a misa, cantar los himnos del r\u00e9gimen y tender el brazo en alto\u2026 de lo contrario, ca\u00edan severos castigos, o bien recompensas para quienes se persignaban.<\/p>\n<p>Todo esto tambi\u00e9n ven\u00eda destinado a quebrar la voluntad y doblegar a los presos y presas, para convertirlos en una masa obediente y disciplinada (aunque sin acabar nunca de redimir su pecado). Si bien, no lo conseguir\u00eda con aquellas mujeres irredentas, pol\u00edticamente comprometidas, que pugnaron siempre, con valor, por defender su dignidad frente a las humillaciones que les infligieron.<\/p>\n<p>El otro elemento s\u00f3rdido y vergonzoso fue el rapto de los ni\u00f1os. Siguiendo las directrices del psiquiatra comandante Vallejo N\u00e1jera, se busc\u00f3 la manera de separar a las madres presas de sus hijos, consideradas la <i>estirpe del mal<\/i>.<\/p>\n<p>Los estudios pseudocient\u00edficos del mencionado psiquiatra fueron realizados a trav\u00e9s del Gabinete de Investigaciones Psicol\u00f3gicas. Desde esas teor\u00edas se pensaba que la \u00fanica manera de evitar que los ni\u00f1os sufrieran el contagio del comunismo era apart\u00e1ndolos de su tutela. Para ello se cre\u00f3 el Patronato de San Pablo, que a la larga se iba a encargar de 30.960 ni\u00f1os, que los repartir\u00eda entre cerca de 258 instituciones con el fin inocularles el ant\u00eddoto contra el mal de sus padres: la doctrina cristiana y el patriotismo espa\u00f1ol. Muchos de ellos perdieron su identidad, se negaron a volver a ver a sus padres o ingresaron en instituciones religiosas queriendo redimir los pecados de sus progenitores. Solo algunos consiguieron reencontrase con sus familias.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Historia oral <\/span>En 1944, siguiendo la pol\u00edtica que ya estaban aplicando en otros penales del territorio peninsular, el destacamento hospicio pas\u00f3 por Saturraran, llev\u00e1ndose a todos los ni\u00f1os mayores de 3 a\u00f1os. Saturraran, como otros tantos penales provisionales, fue, posteriormente, desmantelado y poco queda de sus instalaciones, salvo una placa conmemorativa. A partir de ah\u00ed, es la historia oral la que ha tenido que completar muchas de las lagunas que la documentaci\u00f3n no ha recogido, sobre todo, aquellas experiencias personales \u00fanicas e intransferibles de las miles de presas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en esta encomiable labor de reconstrucci\u00f3n del pasado, tambi\u00e9n ha contribuido el cine con <i>Estrellas que alcanzar<\/i> (2010), de Mikel Rueda y el documental <i>Prohibido olvidar<\/i> (2010), de Josu Mart\u00ednez y Txaber Larreategi.<\/p>\n<p>El primero de los trabajos fue presentado en el Festival de San Sebasti\u00e1n, y fue un sincero intento por parte de su joven director vasco por acercarse a un tema que hab\u00eda estado muy en boga (dando pie a otras pel\u00edculas como <i>El l\u00e1piz del carpintero<\/i> o <i>Las 13 rosas<\/i>), el valor de la recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Euskadi fue, sin duda, una de las comunidades que m\u00e1s pronto se empe\u00f1\u00f3 en resarcir a los represaliados por el franquismo y compensar a las v\u00edctimas tan tristemente olvidadas. No obstante, faltaba en ese encomiable af\u00e1n, un filme que pudiera recoger desde otro singular punto de vista el gravoso peso del pasado.<\/p>\n<p>Rueda emprendi\u00f3, con escasos medios, una importante labor. Aunque la reconstrucci\u00f3n del penal, en el largometraje, no acaba de ser fiel del todo a los hechos, en rasgos generales s\u00ed es capaz de trasmitir, y ah\u00ed radica su relevancia, el sufrimiento, dolor y maltrato recibidos por parte de las presas. Y, en ese otro punto fuerte, recoge la inquebrantable voluntad de muchas de ellas de resistir esta cruda realidad mediante la rebeld\u00eda no violenta, como cuando las presas se encierran en el comedor de la prisi\u00f3n con el fin de entregar a una Comisi\u00f3n de la Cruz Roja sus quejas, que desvelan la situaci\u00f3n de cruda indefensi\u00f3n que padecen.<\/p>\n<p>Finalmente, el acto ser\u00e1 reprimido pero eso no evita apreciar el enorme simbolismo que se traduce en esta lucha c\u00edvica por sus derechos y dignidad.<\/p>\n<p>Otro elemento a destacar, un tanto controvertido, es que la historia fuera rodada \u00edntegramente en euskera, lo cual, para algunos cr\u00edticos, le restaba credibilidad porque era impensable que en aquel contexto se pudiera hablar este idioma. Adem\u00e1s, no todas las presas eran vascas. Sin embargo, su licencia nos permite observar, en positivo, que la sociedad actual s\u00ed puede reivindicar esos rasgos culturales propios frente a la intolerancia mostrada por el franquismo contra cualquier identidad que no fuera la considerada estrictamente espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Como complemento a <i>Estrellas que alcanzar<\/i>, cabe destacar el documental <i>Prohibido olvidar<\/i>, antes mencionado. Trabajo encomiable que recupera la voz de las v\u00edctimas, los traumas vividos, un recorrido intenso y sumamente crucial sobre sus experiencias en aquel infierno de intolerancia, violencia, humillaciones y, sobre todo, miedo y represi\u00f3n. Sus directores logran un destacable equilibrio entre el valor del testimonio y el sentimiento que nos hace recuperar, en primera persona, un cap\u00edtulo tan oprobioso de lo ocurrido en tierras vascas. As\u00ed, el cine nos proporciona, junto a la Historia, un registro de la memoria que nos ayuda a repensar esos acontecimientos, asumirlos, valorarlos y, sobre todo, juzgarlos para que no puedan volver a repetirse.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia oral fue fundamental para reconstruir los horrores vividos en el balneario reconvertido en c\u00e1rcel en Saturraran y el cine puso im\u00e1genes a aquella dram\u00e1tica realidad<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[79287,37162,42171],"class_list":["post-900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-carceles-franquistas","tag-historia-de-los-vascos","tag-saturraran"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=900"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":902,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/900\/revisions\/902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}