{"id":92,"date":"2012-04-27T18:24:51","date_gmt":"2012-04-27T16:24:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=92"},"modified":"2012-04-27T18:24:51","modified_gmt":"2012-04-27T16:24:51","slug":"bombardeos-cuitas-de-cely-por-bilbao-y-gernika","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2012\/04\/27\/bombardeos-cuitas-de-cely-por-bilbao-y-gernika\/","title":{"rendered":"Bombardeos: cuitas de Cely por Bilbao y Gernika"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 385px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2011\/04\/19\/import_9273373_11.jpg\" alt=\"\" width=\"385\" height=\"475\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La mano de Cely sobre una foto de ella y su madre<\/figcaption><\/figure>\n<p>IBAN GORRITI<\/p>\n<p>LA juventud de Marcelina Castro no fue de <em>agua de Bilbao<\/em>. La tragedia -escribi\u00f3 el sabio- es lo que muere dentro de una persona mientras vive. A esta nacida en el Regato, en menos de un a\u00f1o y medio, se le muri\u00f3 su hijo, Esteban, de 2 a\u00f1os y meses. Despu\u00e9s, durante su segundo embarazo, su marido, el bilbaino Mois\u00e9s Jim\u00e9nez, de 24. Tan solo 18 d\u00edas despu\u00e9s naci\u00f3 Cely. \u00abMi madre me dec\u00eda que se hizo tantas fotos conmigo siendo yo ni\u00f1a porque tem\u00eda perderme tambi\u00e9n\u00bb, relata Cely.<\/p>\n<p>Por si fuera poco, comenz\u00f3 la Guerra Civil. Madre e hija sortearon los bombardeos de la capital vizcaina. Viv\u00edan en Autonom\u00eda y cuando las sirenas anunciaban un posible ataque, corr\u00edan a \u00abrefugios que eran de muerte, hoy parecen de risa\u00bb -rememora-. Trataban de mantener el coraz\u00f3n vivo y sus ilusiones de futuro: \u00abLas ni\u00f1as \u00edbamos con juguetes a un t\u00fanel en la parte de atr\u00e1s de la plaza de toros y, m\u00e1s tarde, las amatxus nos llevaban la comida\u00bb.<\/p>\n<p>Las sirenas alertaban con \u00abtres tonos\u00bb. El primero era de acercamiento, el segundo, \u00abm\u00e1s fuerte, que llegaban\u00bb, y en el tercero, \u00abca\u00edan ya\u00bb. A Cely se le ha quedado el sonido de aquellas sirenas, como \u00abde barco cuando hay niebla\u00bb. El tercer tono era a lo bestia. \u00ab\u00a1Incre\u00edble!\u00bb. A pesar de vivir esos momentos de angustia superlativos<!--more-->, recuerda el d\u00eda del bombardeo de Gernika, el 26 de abril de 1937. \u00abM\u00e1s que los que viv\u00ed en mi propia calle. Lo de Gernika fue salir a la calle y la gente gritando <em>Gernika arde, Gernika est\u00e1 ardiendo<\/em>\u00ab, enfatiza. Tras reconocer que \u00aba\u00fan hoy me emociona m\u00e1s por la trascendencia que tuvo y ver a la gente despavorida. En los bombardeos de Bilbao corr\u00edas y hab\u00edas visto que no te hab\u00eda pasado nada, porque una ni\u00f1a no repara en da\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>La imagen de los bilbainos consternados por Gernika se mantiene fresca en la mente de Cely. \u00abEra como parte del cuadro de Picasso, que luego hemos conocido. Tambi\u00e9n se habl\u00f3 del de Durango, muy importante, pero el de Gernika, a d\u00eda de hoy, lo llevo dentro\u00bb. Otro recuerdo que jalona la infancia de esta vizcaina es la entrada de los militares espa\u00f1oles en Bilbao, el 19 de junio de 1937, diecis\u00e9is d\u00edas despu\u00e9s de la muerte del general Mola. \u00abEl d\u00eda que entraron las tropas de Franco, mi t\u00eda de 18 a\u00f1os sali\u00f3 a verles. Se lanzaron obuses y la t\u00eda mayor sali\u00f3 a buscarle y se encontr\u00f3 con cad\u00e1veres, heridos,&#8230; Una le pareci\u00f3 por la ropa su hermana. Por suerte, no lo era. Se ten\u00eda mucho miedo a la entrada de Franco con la escolta mora, que se hablaba que violaban a mujeres y a la ni\u00f1as\u00bb.<\/p>\n<p>Tal era el miedo que ten\u00edan a esta facci\u00f3n que guarda una an\u00e9cdota al respecto: \u00abTocaron a la puerta y era un moro. En casa estaba una amiga de la familia, con sus dos hijos, que se sent\u00eda muy apoyada por mi madre ya que su marido se hab\u00eda ido de gudari y desapareci\u00f3. Las dos vieron al moro y resulta que era un disfraz, de un vecino muy gracioso que se llamaba Floren. \u00a1Menuda broma! \u00a1Menudo susto!\u00bb.<\/p>\n<p>Con la llegada de los insurrectos, Marcelina decidi\u00f3 ir a Santander con su hija para embarcar y buscar la tranquilidad de Francia o B\u00e9lgica. \u00abLa despedida con la familia fue un drama, yo regal\u00e9 los juguetes a mis primos\u00bb, evoca Cely. Se dirigieron a la estaci\u00f3n del tren: \u00abPasamos toda la noche esperando un tren. Cuando lleg\u00f3 era exclusivo para los milicianos heridos. Mi madre se cans\u00f3 y volvimos a casa. La abuelita a\u00fan segu\u00eda llorando. Nos quedamos\u00bb.<\/p>\n<p>Marcelina regentaba una camiser\u00eda. Y la cosa iba bien. Tuvo que llamar a m\u00e1s trabajadoras porque no daban abasto. \u00abCos\u00edan ropa para intendencia de los milicianos y para la CNT, recuerdo ropas con los colores rojo y negro\u00bb. Cely y Marcelina fueron, en ocasiones, casi una misma persona. \u00abMi madre me protegi\u00f3 tanto&#8230; y para m\u00ed era todo\u00bb. A los actuales <em>hijos<\/em> de Bizkaia, Cely les pide que \u00abarreglen los problemas en los despachos. Que los fabricantes de armas dediquen el metal a cuberter\u00eda o maquinaria de labranza. Que no haya m\u00e1s guerras\u00bb.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta bilbaina vivi\u00f3 en primera persona junto a su madre los bombardeos que sufri\u00f3 la capital vizcaina. \u00abM\u00e1s que los que viv\u00ed en mi propia calle. 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