{"id":927,"date":"2016-03-06T17:28:27","date_gmt":"2016-03-06T16:28:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=927"},"modified":"2016-03-05T17:33:29","modified_gmt":"2016-03-05T16:33:29","slug":"vitoria-3-de-marzo-de-1976-jaque-a-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/03\/06\/vitoria-3-de-marzo-de-1976-jaque-a-la-democracia\/","title":{"rendered":"Vitoria, 3 de marzo de 1976: jaque a la democracia"},"content":{"rendered":"<p><strong>En la transici\u00f3n del franquismo a la democracia, los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, que se cobraron cinco vidas, fueron un aviso de que la inercia represora no cesar\u00eda tan f\u00e1cilmente<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/03\/Imagen-Zaramaga2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-928\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/03\/Imagen-Zaramaga2-580x349.jpg\" alt=\"Imagen Zaramaga2\" width=\"580\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2016\/03\/Imagen-Zaramaga2-580x349.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2016\/03\/Imagen-Zaramaga2-940x565.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2016\/03\/Imagen-Zaramaga2.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Un reportaje de <strong>Mikelats Ardanaz<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Vitoria 3 de marzo de 1976. A las 17.00 horas es convocada una asamblea de trabajadores en la iglesia de San Francisco. La iglesia se halla abarrotada y rodeada de polic\u00eda y manifestantes. El p\u00e1rroco impide la entrada de las fuerzas del orden en ella. Pero la Polic\u00eda procede a desalojar el recinto eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>-Se puede figurar, despu\u00e9s de tirar 1.000 tiros y romper toda la iglesia de San Francisco, pues ya me comentar\u00e1 c\u00f3mo est\u00e1 todo. (cambio).<\/p>\n<p>-(\u2026) \u00a1Muchas gracias! Eh, \u00a1Buen servicio!<\/p>\n<p>-Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza m\u00e1s grande de la historia. Cambio.<\/p>\n<p>-(\u2026) tengo dos secciones y media paralizadas, la otra media tiene todav\u00eda unos poquitos\u2026 o sea aqu\u00ed ha habido una masacre. Cambio.<\/p>\n<p>-De acuerdo, de acuerdo. Cambio.<\/p>\n<p>-Muy bien\u2026 pero de verdad, una masacre.<\/p>\n<p>Es una parte de la transcripci\u00f3n de la cinta que un ciudadano vitoriano pudo grabar a la frecuencia modulada de la Polic\u00eda la tarde del 3 de marzo de 1976. Vitoria \u201cla ciudad donde nunca pasa nada\u201d, seg\u00fan Jos\u00e9 Antonio Zarzalejos, enviado gubernamental a Vitoria, llevaba desde comienzos de a\u00f1o sumergida en un continuum de reivindicaciones laborales y huelgas que concluyeron aquella tarde con la muerte de cinco trabajadores y centenares de heridos.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n comenzado el nuevo a\u00f1o dieron inicio las negociaciones para la renovaci\u00f3n de los convenios colectivos en las diferentes empresas vitorianas y con ello, las discrepancias. Los problemas en cuanto al tema de la renovaci\u00f3n de los convenios comenzaron en Forjas Alavesas, pero pronto pasaron a Mevosa, Aranz\u00e1bal, Gabilondo, Ugao y Orbegozo entre otros. Si bien al principio, la negociaci\u00f3n la hac\u00eda cada empresa por su cuenta, vista la constante negativa de patronal y empresarios y visto que las consignas eran similares, unificaron la lucha y dieron paso a una movilizaci\u00f3n conjunta. Lo que se reivindicaba era un aumento salarial a 6.000 pesetas, semana laboral de 40 o 42 horas m\u00e1s media hora para el almuerzo, jubilaci\u00f3n con sueldo completo y el 100% del salario en caso de enfermedad o accidente.<\/p>\n<p>Tras los primeros fracasos en las negociaciones se decide salir a la calle; manifestaciones y huelgas ser\u00e1n las nuevas armas de reivindicaci\u00f3n y presi\u00f3n que usar\u00e1n los trabajadores para tratar de que se cumplan sus proclamas. As\u00ed, tras dos meses de lucha, numerosos detenidos y muchas horas de trabajo perdidas, se convoca una huelga general, que afectar\u00eda a toda la capital alavesa, para la jornada del 3 de marzo. Se buscaba paralizar la ciudad entera para as\u00ed presionar para que, por un lado, las condiciones fueran aceptadas y para que, por el otro, los detenidos por manifestaciones fueran liberados. Debemos recordar que a pesar de que Franco ya hab\u00eda muerto, la Ley de Asociaci\u00f3n no estaba vigente y la huelga era un recurso ilegal.<\/p>\n<p>A las 10 de la ma\u00f1ana, tras las pertinentes reuniones de cada empresa, se decide salir a la calle a invitar a los dem\u00e1s vitorianos a unirse a la lucha. Es una huelga que se sigue de forma masiva. Sin embargo, las manifestaciones son r\u00e1pidamente reprimidas por la Polic\u00eda que trata de tomar la ciudad para mantener el orden. Para las 17.00 hab\u00eda sido convocada una asamblea conjunta en la iglesia de San Francisco, en el barrio de Zamacola. La selecci\u00f3n de este emplazamiento no es algo casual ya que tanto trabajadores como Polic\u00eda sab\u00edan que desde la firma del Concordato con el Vaticano II en 1953 los recintos eclesi\u00e1sticos eran territorios en los que el Estado no pose\u00eda autoridad, y por tanto, salvo que tuviera la orden eclesi\u00e1stica pertinente la asamblea se podr\u00eda realizar a resguardo de la Polic\u00eda. O eso cre\u00edan al menos, porque los agentes, siendo conscientes de que no pod\u00edan entrar, decidieron romper las ventanas y disparar al interior botes de humo, gases lacrim\u00f3genos, pelotas de goma y balas. El gent\u00edo que se encontraba en la abarrotada iglesia trat\u00f3 de salir como pod\u00eda de aquel recinto en el que a duras penas se pod\u00eda respirar, pero se encontraron en el exterior con las fuerzas del orden que no dudaron en usar toda la fuerza de la que dispon\u00edan. Tal y como describe uno de los mandos policiales, en la citada transcripci\u00f3n, \u201cesto es una batalla campal (\u2026) es la guerra en pleno, se nos est\u00e1 terminando la munici\u00f3n, las granadas, y nos est\u00e1n liando a piedras\u201d. De fondo de esta conversaci\u00f3n se distinguen disparos de metralleta, gritos y bocinas de coches, que mediante el pa\u00f1uelo blanco que pon\u00edan en las ventanillas se\u00f1alaban que acud\u00edan a los hospitales a trasladar a los centenares de heridos.<\/p>\n<p>Cinco muertos El saldo m\u00e1s triste, las cinco personas que aquella fat\u00eddica tarde del 3 de marzo de 1976 perdieron la vida a manos de las fuerzas del orden. Un cuerpo de seguridad que no dud\u00f3 en mostrar y demostrar que aun habiendo muerto Franco, la larga sombra del franquismo segu\u00eda muy presente y que si bien, en teor\u00eda, se hab\u00eda dado inicio a ese periodo conocido como Transici\u00f3n a la Democracia, el camino que habr\u00eda que recorrer para llegar a ella iba a ser largo, duro y, por desgracia, sangriento.<\/p>\n<p>Las calles que aquella tarde se ti\u00f1eron de rojo, pasados dos d\u00edas se vistieron de negro para acoger al gent\u00edo que asisti\u00f3 al funeral celebrado por los fallecidos. Bajo la atenta y desafiante mirada de la Polic\u00eda, la tensa calma que caracteriz\u00f3 aquel periodo se fusion\u00f3 con el dolor de aquellos ciudadanos que ni tan siquiera pudieron reclamar responsabilidades pol\u00edticas ni policiales. Aunque el auditor militar que llevaba el caso consider\u00f3 que los hechos producidos por la Polic\u00eda Armada \u201ceran constitutivos de un delito de homicidio, conforme con el art\u00edculo 407 del C\u00f3digo Penal\u201d al no haber podido determinar qui\u00e9nes fueron los autores concretos de los disparos, el sumario fue sobrese\u00eddo. Al igual que tambi\u00e9n quedaron impunes los responsables pol\u00edticos, como el entonces gobernador civil que emiti\u00f3 la orden de desalojo, Rafael Ladin Vicu\u00f1a; el ejecutor del mando operativo de la dotaci\u00f3n policial, Jes\u00fas Quintana Saracibar; el que fuera ministro de Gobernaci\u00f3n, Manuel Fraga Iribarne, o el entonces ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Mart\u00edn Villa.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que penalmente hablando en aquel momento no hubo justicia, posteriormente, de la mano de la Asociaci\u00f3n de V\u00edctimas del 3 de Marzo se reabri\u00f3 el caso y el Gobierno vasco concedi\u00f3 la condici\u00f3n de v\u00edctimas a los fallecidos. Recientemente, la jueza argentina Mar\u00eda Servini reabri\u00f3 el caso para esclarecer los sucesos.<\/p>\n<p>Repercusi\u00f3n pol\u00edtica La tarde del 3 de marzo de 1976, poco antes de que la Polic\u00eda desalojara la iglesia, se reun\u00eda la Comisi\u00f3n Mixta Gobierno-Consejo Nacional para tratar el proyecto de Ley de Asociaciones Pol\u00edticas. Estaban en aquella reuni\u00f3n, entre otros, Alfonso Osorio (ministro de la Presidencia), Adolfo Su\u00e1rez (como ministro de la Gobernaci\u00f3n, sustituyendo a Manuel Fraga que se encontraba en Alemania), Rodolfo Mart\u00edn Villa (ministro Relaciones Sindicales) y el propio Arias Navarro (presidente de Gobierno). Terminada la reuni\u00f3n, con la batalla de Vitoria en marcha, Adolfo Su\u00e1rez, como ministro de Gobernaci\u00f3n en funciones, acudi\u00f3 al despacho para tomar el mando de la situaci\u00f3n. Poco tuvo que hacer, salvo enviar un nuevo mando operativo a la ciudad y disuadir a un desbordado y dubitativo Arias Navarro de decretar el estado de excepci\u00f3n en la capital alavesa; que lejos de mejorar la situaci\u00f3n, har\u00eda ver que el nuevo Gobierno no era capaz de mantener el orden en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Este hecho no qued\u00f3 como una simple an\u00e9cdota, no al menos para uno de los personajes clave y determinante de este periodo, el rey Juan Carlos. Este pronto comenz\u00f3 a juzgar la actuaci\u00f3n de los personajes que se encargar\u00edan de llevar el rumbo de la nueva pol\u00edtica y por ello, cuando tuvo ocasi\u00f3n de hablar con el ministro Osorio, de gran confianza para el monarca, no dud\u00f3 en preguntarle por la actuaci\u00f3n de Adolfo Su\u00e1rez. Osorio, como ya lo hicieran otros ministros, resalt\u00f3 la buena actuaci\u00f3n del que entonces era ministro Secretario General del Movimiento, destacando adem\u00e1s su capacidad de liderazgo en una situaci\u00f3n tan complicada como la de aquellas jornadas.<\/p>\n<p>El rey se fij\u00f3 y vio en aquellos d\u00edas la figura que ser\u00eda la pieza visible del cambio de gobierno que conducir\u00eda a la democracia: Adolfo Su\u00e1rez. El Gobierno de Arias Navarro, el primero de la Monarqu\u00eda, se hallaba desbordado por las continuas pugnas pol\u00edticas, crisis econ\u00f3mica y conflictividad laboral y por ello cada paso que daba se analizaba con minuciosidad. Sin embargo, se vio que los pasos que daban iban en direcci\u00f3n contraria adonde se dirig\u00eda la pol\u00edtica nacional. Debemos recordar que las huelgas del 3 de marzo no solo suponen un punto de inflexi\u00f3n en una tendencia huelgu\u00edstica en alza, sino que tambi\u00e9n es el trimestre con mayores movilizaciones y mayor conflictividad laboral, con m\u00e1s de 17.000 huelgas.<\/p>\n<p>Los trabajadores gasteiztarras con la lucha de esos escasos tres meses demostraron que la organizaci\u00f3n sindical impuesta por el franquismo estaba obsoleta y que una nueva y diferente forma de organizaci\u00f3n y representaci\u00f3n laboral era posible, viable y efectiva. Dejaron claro tambi\u00e9n que el pueblo quer\u00eda participar en la vida pol\u00edtica y que a partir de ese momento ser\u00eda pieza fundamental del juego pol\u00edtico. Hicieron ver adem\u00e1s que los m\u00e9todos y formas utilizadas por la Polic\u00eda, y los mandos recibidos, segu\u00edan siendo iguales que en el periodo precedente, dejando ver que la larga sombra del franquismo segu\u00eda muy viva y habr\u00eda de ser apagada con la luz de la democracia. Con todo, se vio que, el primer Gobierno de la Monarqu\u00eda, y en especial su presidente Arias Navarro, era incapaz de liderar un pa\u00eds que reclamaba el cambio y no la continuidad del legado franquista.<\/p>\n<p>Celebrados los funerales, aprobada una nueva ley sobre la regulaci\u00f3n del derecho de asociaci\u00f3n pol\u00edtica y celebradas las pertinentes reuniones, los trabajadores volvieron a sus puestos de trabajo. Mientras que unos ficharon en sus puestos habituales, Pedro Mar\u00eda Mart\u00ednez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, Jos\u00e9 Castillo y Bienvenido Pereda lo har\u00edan en el libro de la historia, en las p\u00e1ginas negras del sombr\u00edo cap\u00edtulo de la Transici\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la transici\u00f3n del franquismo a la democracia, los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, que se cobraron cinco vidas, fueron un aviso de que la inercia represora no cesar\u00eda tan f\u00e1cilmente Un reportaje de Mikelats Ardanaz Vitoria 3 de marzo de 1976. 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