{"id":954,"date":"2016-04-14T12:08:48","date_gmt":"2016-04-14T10:08:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=954"},"modified":"2016-04-11T12:11:10","modified_gmt":"2016-04-11T10:11:10","slug":"historia-de-un-ultimo-verdugo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/04\/14\/historia-de-un-ultimo-verdugo\/","title":{"rendered":"Historia de un \u00faltimo verdugo"},"content":{"rendered":"<p><em>Gregorio Mayoral fue el ejecutor de la \u00faltima pena de muerte llevada a cabo en Agurain en 1897. El 27 de abril de aquel a\u00f1o fue ejecutado por el m\u00e9todo del garrote vil \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n, un posadero acusado de haber asesinado a un tratante de ganado.<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>Fernando S. Aranaz<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">El<\/span> 27 de abril de 1897 fue ejecutado en Salvatierra por el m\u00e9todo del garrote vil \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n. El condenado, que era posadero, estaba acusado de haber asesinado a un tratante de ganado aguraindarra, apellidado Arr\u00f3niz. La ejecuci\u00f3n tuvo lugar en las afueras de la villa, extramuros, en un alto que entonces se llamaba <i>la Ventica<\/i>, porque exist\u00eda all\u00ed una venta, en el camino que iba hacia Langarika y Alaitza. Muy cerca estaban las casas de labranza del barrio de las Eras de San Mart\u00edn y todo lo dem\u00e1s era campo. Actualmente all\u00ed se extiende uno de los nuevos barrios de Agurain, pero la denominaci\u00f3n de una de sus calles recuerda la antigua <i>Ventica<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/04\/import_8463765.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-955\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/04\/import_8463765.jpg\" alt=\"import_8463765\" width=\"278\" height=\"385\" \/><\/a><\/p>\n<p>El verdugo que llev\u00f3 a cabo la ejecuci\u00f3n se llamaba Gregorio Mayoral Sendino. Hab\u00eda nacido en Cavia, localidad de la provincia de Burgos, a 15 kil\u00f3metros de la capital, en 1861. La de \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n fue su tercera ejecuci\u00f3n. Antes hab\u00eda ajusticiado a un tal Domingo Bezares, en Miranda de Ebro en 1892, y a Rafael Gonz\u00e1lez Gancedo, en 1889 en la localidad de Tin\u00e9u, en Asturias. La costumbre en la \u00e9poca era la de ejecutar p\u00fablicamente a los reos en el lugar donde hab\u00edan perpetrado sus fechor\u00edas, para conseguir un efecto ejemplarizante y, tambi\u00e9n, para aplacar las ansias de venganza de los allegados de las v\u00edctimas. As\u00ed ocurri\u00f3, por ejemplo, con Juan D\u00edaz de Garaio, m\u00e1s conocido como el <i>Sacamantecas<\/i>, quien fue trasladado en 1879 a Gasteiz desde la c\u00e1rcel de Le\u00f3n para ser ejecutado, tal como se relata en la pel\u00edcula <i>Cuerda de presos<\/i>, dirigida en 1956 por Pedro Lazaga, adaptando una novela de Tom\u00e1s Salvador. En agosto de aquel mismo a\u00f1o, 1897, Gregorio Mayoral ejecut\u00f3 a Michele Angiolillo, un anarquista italiano acusado del asesinato de Antonio C\u00e1novas del Castillo, presidente del Gobierno de Espa\u00f1a, cuando tomaba las aguas en el balneario de Santa \u00c1gueda, en Mondrag\u00f3n.<\/p>\n<p>El etn\u00f3grafo aguraindarra Kepa Ruiz de Eguino ha investigado este asunto en el archivo del Ayuntamiento de Agurain y en el de Vitoria-Gasteiz, localizando adem\u00e1s art\u00edculos period\u00edsticos de aquella \u00e9poca. Ente ellos hay una entrevista publicada en el <i>Diario de Burgos<\/i> a un familiar de Gregorio Mayoral, en la que \u00e9ste es descrito como un hombre de or\u00edgenes muy humildes, que fue pastor en su juventud y que acab\u00f3 siendo verdugo para escapar del hambre. Gregorio Mayoral Sendino ejecut\u00f3 en su vida profesional a m\u00e1s de 60 reos. Era un verdugo itinerante, que acud\u00eda all\u00ed donde era contratado para una ejecuci\u00f3n. Viajaba de pat\u00edbulo en pat\u00edbulo, llevando en una funda de guitarra sus instrumentos de trabajo. Este detalle era una muestra de su profesionalidad, ya que usaba herramientas propias, ya que consideraba que las que hab\u00eda en las c\u00e1rceles y los juzgados estaban en muchos casos deterioradas y oxidadas. Gregorio Mayoral era un verdugo orgulloso de su eficacia, que alardeaba de liquidar a los reos en no m\u00e1s de segundo y medio.<\/p>\n<p>Gregorio Mayoral es descrito como un hombre bajito y regordete, de rostro cetrino y expresi\u00f3n tranquila, que vest\u00eda con sencillez pueblerina. Fue pastor en su pueblo, pero su familia se traslad\u00f3 a Burgos capital, buscando un futuro mejor. All\u00ed, Gregorio ejerci\u00f3 de zapatero y de pe\u00f3n de alba\u00f1il, ingres\u00f3 en el Ej\u00e9rcito, pero no val\u00eda para la vida militar, as\u00ed es que sin trabajo y debiendo atender a su anciana madre, decidi\u00f3 presentarse a concurso como funcionario del Estado, para un puesto que hab\u00eda quedado vacante, el de verdugo. A su madre le cost\u00f3 muchas l\u00e1grimas aceptar el nuevo oficio de Gregorio, pero al final el sueldo de 1.750 pesetas anuales acab\u00f3 con sus reticencias.<\/p>\n<p>El escritor Ricardo Gull\u00f3n, quien entrevist\u00f3 a Mayoral poco antes de su muerte, expres\u00f3 c\u00f3mo el verdugo \u201casumi\u00f3 siempre su oficio con naturalidad, como si despachar a los condenados fuera ejercicio tan normal como tramitar un expediente de aguas\u201d. Gregorio Mayoral muri\u00f3 en Burgos en octubre de 1928, de muerte natural. Ejerci\u00f3 su oficio casi hasta aquel d\u00eda. Ya viudo, viv\u00eda en una pobre vivienda de las afueras de la capital castellana, al cuidado de su nieta Paquita, puesto que su hija y madre de la peque\u00f1a se hab\u00eda fugado con un soldado. Nunca tuvo remordimientos por los condenados que hab\u00eda enviado al otro mundo, por el contrario lo consideraba como un trabajo normal, en el que actuaba siguiendo \u00f3rdenes oficiales y que ejerc\u00eda con la m\u00e1xima profesionalidad. A\u00fan m\u00e1s, Gregorio Mayoral se sent\u00eda, seg\u00fan sus palabras, orgulloso de haber conseguido humanizar el garrote vil. Una pel\u00edcula, \u00e9sta de Luis Garc\u00eda Berlanga con gui\u00f3n de Rafael Azcona, <i>El Verdugo<\/i>, realizada en 1963, se inspir\u00f3 en la figura de Gregorio Mayoral, a quien interpret\u00f3 Pepe Isbert.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">El garrote vil<\/span> Gregorio Mayoral realiz\u00f3 diversas mejoras en este instrumento. \u201cNo hace ni un pellizco &#8211;manifest\u00f3 en una entrevista con el periodista Jos\u00e9 Samperio-, ni un rasgu\u00f1o, ni nada; es casi instant\u00e1neo, tres cuartos de vuelta y en dos segundos&#8230;\u201d. Sus colegas admiraban el trabajo de Mayoral, destacando la precisi\u00f3n y rapidez con que manejaba el garrote vil.<\/p>\n<p>El Ayuntamiento de Salvatierra, cuyo alcalde era Domingo de Azkarraga Zabala, solicit\u00f3 la conmutaci\u00f3n de la pena de muerte de \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n, firmada por numerosos vecinos. Se trataba de una iniciativa del vitoriano Guillermo El\u00edo Molinuevo, quien en 1916 llegar\u00eda a ser alcalde de Vitoria, que result\u00f3 infructuosa. Mart\u00ednez Lagr\u00e1n fue trasladado a Agurain en tren, desde la c\u00e1rcel de Vitoria, el viernes d\u00eda 26 de abril. Lleg\u00f3 a las cinco de la madrugada y, tras realizar los tr\u00e1mites procedentes, fue puesto en capilla a las ocho de la ma\u00f1ana. La v\u00edspera hab\u00eda llegado a la villa el verdugo, Gregorio Mayoral. El Gobierno Civil de \u00c1lava record\u00f3 al Ayuntamiento de Agurain la prohibici\u00f3n de establecer puestos de venta de comidas y bebidas, as\u00ed como la de la venta ambulante en el sitio de la ejecuci\u00f3n y en el trayecto de la capilla hasta el mismo \u201ca fin de que en el acto resulten el recogimiento y el debido respeto\u201d. La estancia del verdugo en Salvatierra origin\u00f3 al Ayuntamiento un gasto de 31 pesetas y 30 c\u00e9ntimos.<\/p>\n<p>Gregorio Mayoral dispuso la argolla de hierro en torno al cuello de \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n, realiz\u00f3 su trabajo con eficacia, cubri\u00f3 el rostro del ejecutado con un pa\u00f1o negro y se march\u00f3, tan silencioso y sereno como hab\u00eda llegado, comentando como sol\u00eda \u201ccon la m\u00fasica a otra parte\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la historia de \u00c1ngel Mart\u00ednez Lagr\u00e1n y Gregorio Mayoral Sendino, cuyas vidas se cruzaron, fatalmente para el primero, una ma\u00f1ana del s\u00e1bado 27 de abril de 1897, festividad de la Virgen de Montserrat. Historia que, una vez m\u00e1s, nos demuestra que no es lo mismo hacer justicia que ajusticiar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gregorio Mayoral fue el ejecutor de la \u00faltima pena de muerte llevada a cabo en Agurain en 1897.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[79315,79314,89898],"class_list":["post-954","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-agurain-en-1897","tag-gregorio-mayoral","tag-historias-de-los-vascos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=954"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":956,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954\/revisions\/956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}