{"id":973,"date":"2016-05-23T12:46:15","date_gmt":"2016-05-23T10:46:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=973"},"modified":"2016-05-23T12:46:15","modified_gmt":"2016-05-23T10:46:15","slug":"hijo-no-digas-que-eres-republicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/05\/23\/hijo-no-digas-que-eres-republicano\/","title":{"rendered":"\u00abHijo, no digas que eres republicano\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>LA BIOGRAF\u00cdA DE TERESA MU\u00d1OZ ES UNA SUCESI\u00d3N DE AVATARES QUE HA LOGRADO SUPERAR, CON LA GUERRA CIVIL COMO TEL\u00d3N DE FONDO<\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>Iban Gorriti<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">L<\/span>AS microhistorias de la Guerra Civil en Euskadi son infinitas. La vida puede doler hasta el punto de querer olvidar d\u00e9cadas pasadas, de no hablar de ellas, e incluso peor, en supuesta democracia, tener a\u00fan miedo a verbalizarlas por lo mal que se ha pasado y las heridas que ha dejado abiertas. Un consejo de una madre a su hijo: \u201cManuel, hijo, ten cuidado, no digas que eres republicano. Que nadie sepa lo que piensas\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_974\" aria-describedby=\"caption-attachment-974\" style=\"width: 342px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/05\/HISTORIAS.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-974 size-full\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2016\/05\/HISTORIAS.jpg\" alt=\"Teresa, en brazos de sus padres, en Altza.Foto: Familia Mu\u00f1oz Minchero\" width=\"342\" height=\"278\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-974\" class=\"wp-caption-text\">Teresa, en brazos de sus padres, en Altza.Foto: Familia Mu\u00f1oz Minchero<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La recomendaci\u00f3n es de Teresa Mu\u00f1oz Minchero, que reside en Las Landas (Francia). A sus 80 a\u00f1os quiere proteger a su hijo ya adulto, como si de una suerte de s\u00edndrome de Estocolmo le afectara. Ella las ha visto de todos los colores: es superviviente del bombardeo de Durango, ataque fascista en el que perdi\u00f3 a una hermana y otra, un brazo; su padre falleci\u00f3 en el frente de Elorrio; se evacu\u00f3 en Breta\u00f1a; su marido desapareci\u00f3 en Par\u00eds -donde viv\u00eda el matrimonio- y sus dos hijos a\u00fan hoy se preguntan cu\u00e1l era la verdadera identidad de aquel se\u00f1or, torturado de guerra&#8230; La ternura se hizo persona en Teresa el 5 de septiembre de 1935 cuando naci\u00f3 en Altza, hoy municipio anexionado a Donostia. Su padre Manuel y su madre Victorina pertenec\u00edan a una familia muy orgullosa de la Segunda Rep\u00fablica que se hab\u00eda casado \u00fanicamente por lo civil.<\/p>\n<p>Pero, un a\u00f1o despu\u00e9s, el golpe de Estado de militares espa\u00f1oles trunc\u00f3 toda una vida de progreso. En cuanto los fascistas entraron por Gipuzkoa, la familia se repleg\u00f3 y fue a Durango. Mientras tanto, el padre, Manuel (Villanueva de Tapia, M\u00e1laga, 1902), se alist\u00f3 como miliciano al Batall\u00f3n Karl Liebnecht del PCE en el que militaban guipuzcoanos, vizca\u00ednos, burgaleses, internacionalistas, navarros, asturianos\u2026<\/p>\n<p>Perdi\u00f3 la vida en combate en Elorrio, el 23 de abril de 1937. \u201cLe apodaban <i>El Ni\u00f1o<\/i> cuando era quiz\u00e1s el mayor de todos a sus 34 a\u00f1os. \u201cNo sabemos d\u00f3nde est\u00e1 su cuerpo\u201d, lamenta la familia. El comandante del Karl Liebnecht, Modesto Lacuesta Isasi, d\u00edas antes, perdi\u00f3 la vida en el bombardeo de Elorrio del 31 de marzo. Ese d\u00eda tr\u00e1gico en Elorrio tambi\u00e9n lo fue en Otxandio y en Durango. La aviaci\u00f3n legionaria italiana, impulsada por Mola, asesin\u00f3 a m\u00e1s de 336 civiles.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba Teresa con tan solo dos a\u00f1os, en brazos de la abuela Victorina, quien hasta que falleci\u00f3 recordaba c\u00f3mo pasaban los aviones \u201ccon cruces negras de San Andr\u00e9s\u201d y c\u00f3mo se tiraron al monte pensando estar a salvo y, sin embargo, los cazas les persegu\u00edan ametrallando. \u201cNos contaba que volaban tan bajo que les ve\u00edan las caras\u201d, enfatiza la familia.<\/p>\n<p>Una hermana de Victorina tambi\u00e9n llamada Teresa falleci\u00f3 a su lado, por una bomba, y otra que se llama Milagros perdi\u00f3 en ese momento un brazo. La beb\u00e9 Teresa \u201ctuvo la suerte\u201d -matiza la familia- de que su madre cay\u00f3 sobre ella al suelo salv\u00e1ndole. \u201cYo ten\u00eda dos a\u00f1os y no recuerdo nada de aquello\u201d, confirma quien reside hoy en una casa entre dos municipios: Tosse y Saubion. \u201cHay documentos en los que pone que mi hermana muri\u00f3 en Durango fusilada, pero muri\u00f3 por una bomba a mi lado\u201d, corrobora Teresa.<\/p>\n<p>Curada Milagros en un hospital de campa\u00f1a, todas viajaron en un barco carbonero ingl\u00e9s a la Breta\u00f1a francesa. Estando all\u00ed, a pesar de la paz, muri\u00f3 otro beb\u00e9 de Victorina \u201cpor una insolaci\u00f3n\u201d. Aquella mujer, acabada la guerra no quer\u00eda volver porque \u201clos alemanes son asesinos, bandidos\u201d y los autodenominados nacionales \u201cdec\u00edan que los rojos hab\u00edan quemado Durango y es mentira\u201d, repet\u00eda.<\/p>\n<p>En su regreso, los franquistas les dejaron en Irun. Victorina se afinc\u00f3 con los suyos en Hernani. Teresa busc\u00f3 trabajo en Par\u00eds limpiando casas. Conoci\u00f3 a un espa\u00f1ol refugiado y tuvieron dos hijos: Manu y Eva. El primero naci\u00f3 en Hernani. La segunda en la capital francesa.<\/p>\n<p>La alegr\u00eda volvi\u00f3 a tornarse tristeza. El padre desapareci\u00f3. \u201cCasi no le conocimos. Mi madre no tiene claro c\u00f3mo se llamaba. Dice que Javier, pero sus amigos le llamaban Mario y tambi\u00e9n aparece como Gabino. Es triste, pero s\u00e9 poqu\u00edsimo de mi padre\u201d, lamenta Manu, el hijo <i>republicano<\/i> de Teresa. \u201cTengo el recuerdo -apostilla- de estar comiendo todos en la mesa en Hernani junto a un se\u00f1or que era mi padre, un torturado en la guerra al que le hab\u00edan arrancado las u\u00f1as de los pies\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA veces me paro a pensar c\u00f3mo hubiera sido nuestra vida sin las guerras: normal, y, sin embargo, nos ha roto todo\u201d, reflexiona Manu. Y adem\u00e1s est\u00e1 la no reparaci\u00f3n porque \u201cmientras que en Francia los combatientes son h\u00e9roes; aqu\u00ed son personas totalmente olvidadas\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La biograf\u00eda de Teresa de Mu\u00f1oz es una sucesi\u00f3n de avatares que ha logrado superar, con la Guerra Civil como tel\u00f3n de fondo<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[10215,37162,59762,89849],"class_list":["post-973","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-guerra-civil","tag-historia-de-los-vascos","tag-iban-gorriti","tag-teresa-munoz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=973"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":975,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/973\/revisions\/975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}