{"id":1007,"date":"2011-02-12T02:15:58","date_gmt":"2011-02-12T00:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1007"},"modified":"2011-02-12T02:22:10","modified_gmt":"2011-02-12T00:22:10","slug":"malos-habitos-culinarios-pimientos-y-mayonesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/12\/malos-habitos-culinarios-pimientos-y-mayonesa\/","title":{"rendered":"Malos h\u00e1bitos culinarios: Pimientos y mayonesa"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"con las manos en la masa - sinton\u00eda del programa de tv \u00b7 Vainica Doble y Sabina\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/pCxFbGXtQF0?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Cuando no hab\u00eda neveras, ni c\u00e1maras frigor\u00edficas para preservar los alimentos en su estado \u00f3ptimo, acudieron en nuestro auxilio, salsas, rebozados, empanados y especias varias, tra\u00eddas de tierras lejanas al \u00fanico efecto de disfrazar putrefacciones, malos olores e im\u00e1genes desprovistas de delicadeza para cualquiera que no huyera la mirada de aquello que se le sirviera a la mesa. Muchas fueron las t\u00e9cnicas como el salaz\u00f3n o almibarado que durante siglos colaboraron para disponer de los productos fuera de temporada o para mantenerlos en condiciones digeribles durante largos periodos de almacenaje en la despensa, hasta la aparici\u00f3n del laterio, el arte de la conserva al vac\u00edo y la pasteurizaci\u00f3n que los dejaron a todos ellos sin funci\u00f3n, pero no sin uso, pues para entonces los paladares se hab\u00edan familiarizado de tal modo a su polizona presencia imprescindible en nuestra cultura gastron\u00f3mica que, pese a carecer ya de utilidad alguna para las que fueron creadas, llamadas y adoptadas, quedaron como pintoresca y folkl\u00f3rica raz\u00f3n est\u00e9tica del gusto, olvid\u00e1ndose por entero el origen de su mal gusto.<br \/>\nLas elites y clases pudientes pronto desterraron de su cocina toda presencia que delatase un antepasado humilde dif\u00edcil de rastrear en la her\u00e1ldica y genealog\u00eda familiar pero que por detalles como un sencillo pimiento rojo sobre un buen solomillo pod\u00eda evidenciar como fraudulento su pretendido nuevo status y elaborado pedigr\u00ed, porque, solo a los pobres de solemnidad y gente de mal vivir, se le puede ocurrir semejante fechor\u00eda, acostumbrados como han estado siempre a comer carne de \u00ednfima calidad cuyo sabor precisa esconderse bajo fuertes fragancias como el ajo frito, fundidos de queso roquefort, delitos culinarios solo superados por las hamburgueser\u00edas Borrikin y Malc Omas, donde la pe\u00f1a m\u00e1s hortera gusta ponerle mayonesa a todo lo que se mueva. En consecuencia, en una sociedad c\u00edvica y desarrollada como la nuestra, que farda por el mundo entero de contar con los mejores chef del momento, cabr\u00eda esperar cuando menos, que en los bares y restaurantes de nuestras ciudades, la costumbre de ponerle mayonesa, y pimiento rojo a todo desapareciese, si no por amor a la buena cocina, al menos por miedo a que su establecimiento coja fama de tener los alimentos en malas condiciones o provenientes de sobras de supermercado, a riesgo de convertirse con el tiempo en un cinco estrellas del comedor social del barrio.<br \/>\nY no es que yo la tenga tomada con el pimiento rojo o padezca freudiana fobia a la mayonesa. Lo que sucede es que, no soporto que me impongan su presencia a todo momento y sin previo aviso que todo lo pringa, porque empiezo a estar muy harto y un d\u00eda de estos voy a pagar con un billete de veinte untado en dichas sustancias para ver que tal le sienta al hostelero de turno\u2026Yo comprendo, e incluso alabo, a quienes llevan por montera y galones haberse hecho a si mismos, pero lo cort\u00e9s, no quita lo valiente, y si uno quiere pertenecer a la clase media o alta de la sociedad, ello no se logra por medio solo del consumo\u2026 con sumo cuidado se han de escoger locales y clientelas que ofrezcan y exijan la debida libertad de comer juntos o separados las carnes y sus acompa\u00f1antes, para evitar equ\u00edvocos, sospechas, malos pensamientos, y sobre todo rumores, para no continuar con malos h\u00e1bitos a los que nuestros antepasados llegaron por necesidad, que no por gusto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando no hab\u00eda neveras, ni c\u00e1maras frigor\u00edficas para preservar los alimentos en su estado \u00f3ptimo, acudieron en nuestro auxilio, salsas, rebozados, empanados y especias varias, tra\u00eddas de tierras lejanas al \u00fanico efecto de disfrazar putrefacciones, malos olores e im\u00e1genes desprovistas de delicadeza para cualquiera que no huyera la mirada de aquello que se le sirviera &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/12\/malos-habitos-culinarios-pimientos-y-mayonesa\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Malos h\u00e1bitos culinarios: Pimientos y mayonesa<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4280,401],"class_list":["post-1007","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-alimentacion","tag-educacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1007"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1007\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1011,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1007\/revisions\/1011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1007"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}