{"id":1044,"date":"2011-02-21T01:31:13","date_gmt":"2011-02-20T23:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1044"},"modified":"2011-02-21T02:04:02","modified_gmt":"2011-02-21T00:04:02","slug":"primera-y-segunda-introduccion-a-la-doctrina-de-la-ciencia-de-fichte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/21\/primera-y-segunda-introduccion-a-la-doctrina-de-la-ciencia-de-fichte\/","title":{"rendered":"Primera y segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la ciencia de Fichte"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=fC17RRpqAHk\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=fC17RRpqAHk<\/a>\n<p>El agudo y sutil tratamiento que el enigm\u00e1tico FICHTE confiere al capital problema de la metaf\u00edsica es sorprendente de principio a fin, como demuestra sobre todo sus escritos filos\u00f3ficos de la primera filosof\u00eda, entre los que se encuentra sus breves pero densas Primera y Segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la Ciencia de las cu\u00e1les he intentado servirme para explicar c\u00f3mo conceb\u00eda el \u201cYo\u201d dicho autor.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de la que me he valido, pertenece a la colecci\u00f3n Cl\u00e1sicos del pensamiento de la editorial Tecnos (Madrid 1987), cuya traducci\u00f3n y estudio preliminar pertenece a J.M. QUINTANA, del que he tomado varias reflexiones que aparecen en el trabajo.<\/p>\n<p>El racionalismo cartesiano traslad\u00f3 la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica al Sujeto, dejando a un lado la observaci\u00f3n del objeto, pero esa renovada intimidad se vio frenada en parte por el empuje y \u00e9xito de las ciencias emp\u00edricas que nuevamente situaron fuera del Sujeto los secretos del mundo, que deb\u00edan ser descubiertas por \u00e9ste y traducidas a leyes. En esta contraposici\u00f3n del Sujeto objeto del yo con la realidad, KANT hizo del \u201cyo pienso\u201d el principio supremo del conocimiento, pero aun en \u00e9l subsisti\u00f3 un resquicio para la exterioridad a la autoconciencia que tom\u00f3 el nombre de \u201cla cosa en s\u00ed\u201d que pas\u00f3 al campo de lo desconocido. Esta incompatibilidad entre la posterioridad del Empirismo y la prioridad del Idealismo hac\u00eda inaceptable semejante posibilidad que KANT alberg\u00f3, y la \u201ccosa en s\u00ed\u201d se convirti\u00f3 en el \u00fanico obst\u00e1culo que imped\u00eda al \u201cyo pienso\u201d convertirse en el principio absoluto. Hab\u00eda que decidir pues, entre si la absolutez que toda filosof\u00eda pretende se encontraba del lado del Sujeto o del objeto y es aqu\u00ed donde el Idealismo suprime la posibilidad que sea del objeto, qued\u00e1ndole entonces la \u00fanica v\u00eda de un Sujeto Absoluto. Hemos de tener en cuenta como nos dice QUINTANA \u201cque el Idealismo estriba en la reducci\u00f3n total del objeto de conocimiento a la actividad de la Conciencia del Sujeto o dicho de otro modo, en que todo el Ser del mundo consiste en Ser pensado y que as\u00ed es como lo ve\u00eda FICHTE de un modo taxativo en su Segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la ciencia\u201d. Es as\u00ed como el autor llega a su principal postulado el \u201cYo Absoluto\u201d -conviene aqu\u00ed refrescar las diferentes posturas que dentro del Idealismo se pueden dar y que recoge muy bien FERRATER MORA, y que en todas ellas, desde el propio DESCARTES hasta el mismo KANT, no se hab\u00edan atrevido por completo a despojar a la realidad de un m\u00ednimo ontol\u00f3gico fuera del Sujeto, cosa a la que s\u00ed se atrevi\u00f3 el Idealismo post-kantiano alem\u00e1n, cuyo m\u00e1ximo exponente es FICHTE. Con \u00e9l, como nos recuerda este enciclop\u00e9dico autor, \u201cesa brizna de Realismo que a\u00fan quedaba desaparece por completo, y es por ello el idealismo por excelencia. En tal idealismo el mundo es equiparado con la representaci\u00f3n del mundo, la cual no tiene por qu\u00e9 corresponderse con la representaci\u00f3n subjetiva y emp\u00edrica que nos recuerda a SCHOPENHAUER. De hecho, m\u00e1s que de una representaci\u00f3n se trata de un representar, es decir, de una actividad representante que condiciona el mundo en su mundanidad.\u201d<\/p>\n<p>FICHTE est\u00e1 con KANT frente a HUME en que el fundamento de la experiencia tiene que estar fuera de la experiencia, pero a diferencia del Maestro, considera que por encima de la experiencia hay que separar lo que en la experiencia permanece unido, por una lado la cosa y por otro la conciencia. De este modo nos vemos obligados a escoger una filosof\u00eda o bien de las cosas o bien de la conciencia, por lo que solamente a FICHTE se le presentan dos filosof\u00edas posibles: el dogmatismo y el idealismo. Como defensa de su visi\u00f3n idealista frente aquellos que critican dicha doctrina por su aparente falta de objeto y que la tildan de pura especulaci\u00f3n, el autor muestra las dolencias que tambi\u00e9n padecen los aparentemente fiables objetos del dogmatismo, y as\u00ed en su Primera introducci\u00f3n a la doctrina de la Ciencia , que dedic\u00f3 a la tarea apuntada, nos dice en sus p\u00e1ginas 16-17 \u201cel principio del dogmatismo, \u201cla cosa en s\u00ed\u201d no es nada y no tiene realidad alguna fuera de aquella que ha de adquirir por el hecho de que s\u00f3lo partiendo de \u00e9l pueda explicarse la experiencia. Esta prueba es anulada por el idealista diciendo&#8230;que la \u201ccosa en s\u00ed\u201d se convierte en una quimera total, no vi\u00e9ndose ning\u00fan otro fundamento de por qu\u00e9 habr\u00eda de admitirse tal \u201ccosa en s\u00ed\u201d y con ella se derrumba todo el edificio del dogmatismo\u201d. Como el propio autor reconoce, la preferencia de los sistemas a falta de raz\u00f3n suficiente para inclinar la balanza sobre uno de ellos, se debe a la personalidad de quien los piensa y seg\u00fan \u00e9l son los hombres libres quienes escogen el Idealismo.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de FICHTE era liberar al kantismo de todo rastro de dogmatismo, pero para ello su reflexi\u00f3n deb\u00eda partir del Absoluto de una Conciencia y no de un hecho. Sin embargo ello le obligaba a ver dicho Absoluto en acci\u00f3n, pues ser\u00eda primero la misma a cualquier hecho. Para \u00e9l, el Yo no se agota en su car\u00e1cter te\u00f3rico, no solo conoce, tambi\u00e9n act\u00faa -QUINTANA apunta que FICHTE sigue la estela de KANT en contemplar al Sujeto como acci\u00f3n moral- . En la acci\u00f3n, el Yo demuestra su superioridad sobre el \u201cNo-Yo\u201d y lo somete a sus fines, es la pr\u00e1ctica en donde las cosas est\u00e1n a merced del Yo. FICHTE llega al extremo de depurar al Yo como un puro obrar sin ning\u00fan ser que obre con \u00e9l &#8211; HEGEL ir\u00eda un poco m\u00e1s all\u00e1 en su fenomenolog\u00eda y nos dir\u00eda que el Esp\u00edritu est\u00e1 en constante movimiento hacia adelante- . Es la idea de una funci\u00f3n sin Sujeto; para \u00e9l todo es secundario respecto a la acci\u00f3n, para FICHTE ni el \u201cyo pienso\u201d ni el \u201cyo soy\u201d es lo \u00faltimo a lo que lleva la reflexi\u00f3n, sino el \u201cyo act\u00fao\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las repercusiones de este atrevido planteamiento fichtiano? La m\u00e1s destacable es la supresi\u00f3n epistemol\u00f3gica, preocupaci\u00f3n entre el conocimiento a priori y a posteriori que se tiene del mundo; todo es experiencia que se deduce a partir del Yo, pero no a modo de sacar lo particular de lo universal, sino de reflejar el contenido emp\u00edrico de la Conciencia inmediata, entendida \u00e9sta, como la que influye en s\u00ed misma la totalidad de la experiencia, que tomar\u00eda su relevancia por ser el verdadero origen activo de toda ella. Para explicarlo pone el ejemplo entre la acci\u00f3n del Yo del fil\u00f3sofo que observa, y las observaciones del fil\u00f3sofo, las primeras son originarias y las segundas reflejas.<\/p>\n<p>Todo Conciencia, tiene conciencia de s\u00ed misma como activa, pero la autoconciencia del \u201cyo activo\u201d no es conocimiento, sino intuici\u00f3n. Para poder concebirse el Yo a s\u00ed mismo, nos dice FICHTE que necesita contraponerse un \u201cNo-Yo\u201d, de modo que, al autoponerse del Yo que ser\u00eda la tesis, es necesario que \u00e9l mismo se autoimponga un \u201cNo-Yo\u201d que ser\u00eda la ant\u00edtesis -hay varios niveles a la hora de hablar del Yo: el \u201cyo psicol\u00f3gico\u201d que designar\u00eda aquello que subyace a las manifestaciones de un Sujeto, a cualquier acto mental; Ser\u00eda entendido como un substancia que permanece id\u00e9ntica debajo de los posibles actos, vendr\u00eda a ser el nombre bajo el que se recoge el conjunto de los actos mentales, ser\u00eda la posici\u00f3n de HUME; el \u201cyo epistemol\u00f3gico\u201d , que supondr\u00eda una substancia cognoscente que formar\u00eda una estructura unitaria de actos cognoscentes; Y el \u201cyo metaf\u00edsico\u201d que es concebido como substancia m\u00e1s fundamental que las anteriores y que ha sido entendido tradicionalmente como alma. FICHTE en su obra trata sobre todo del \u201cyo metaf\u00edsico\u201d pero, tanto cuando habla de intuirse o limitarse o autoconcebirse, se pasa al plano psicol\u00f3gico, y cuando habla de conocer el \u201cNo -Yo\u201d pasa al plano epistemol\u00f3gico sin avisar.<\/p>\n<p>FICHTE pretend\u00eda encontrar en el Yo el principio supremo de todo saber y como este principio deb\u00eda ser absolutamente primero, deb\u00eda remitirlo a algo Absoluto, que como \u00e9l nos explica no puede ser demostrado ni derivado de otro principio, quedando s\u00f3lo deducirlo por el camino de la reflexi\u00f3n como aquel acto puro que est\u00e1 en los cimientos de todo saber, pues como apunta en la p\u00e1gina 95 en su Segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la Ciencia \u201cmediante la demostraci\u00f3n se logra solo una certeza condicionada, mediata, como consecuencia de la demostraci\u00f3n algo es cierto si es cierta otra cosa. Pero si surge una duda sobre la certeza de esa otra, hay que enlazar esa certeza con la de un tercer elemento y as\u00ed sucesivamente.\u201d \u00c9l a lo \u00fanico a lo que aspira es a mostrar con claridad que para que cualquier experiencia se ponga en el Yo, el Yo deb\u00eda ya estar puesto, y s\u00f3lo cabe entender este puesto como autoposici\u00f3n del Yo. He aqu\u00ed el primer principio de FICHTE: la autoposici\u00f3n absoluta del Yo -m\u00e1s adelante HEGEL en su Introducci\u00f3n a la fenomenolog\u00eda cuando habla de la conciencia nos dir\u00e1 que para hablar del verdadero conocimiento es necesario comenzar por lo Absoluto y atenerse a ello, y que todo conocimiento debe comenzar por la experiencia de la propia conciencia.<\/p>\n<p>En ese primer momento de la autoposici\u00f3n del Yo, el Yo es ilimitado en todos sus aspectos y por ende \u00e9l mismo es toda la Realidad &#8211; hemos de tener en cuenta que, como dice FERRATER-MORA cuando habla de la voz yo, \u201cFICHTE concibe el yo como una realidad anterior o previa al sujeto y al objeto como la Realidad que se pone as\u00ed misma, y con ello pone lo que se opone a ella.\u201d .Hasta aqu\u00ed ser\u00eda la primera fase de lo que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n denomina dial\u00e9ctica del Yo: el Yo se pone a s\u00ed mismo como Absoluto, pero de la misma forma que se ha puesto a s\u00ed mismo, se contrapone por necesidad el \u201cNo-Yo\u201d que \u00e9l mismo se autoimpone, que tambi\u00e9n es absolutamente \u201cNo-Yo\u201d. Pero una vez ha aparecido el \u201cNo-Yo\u201d como ambos, tesis y ant\u00edtesis ser\u00edan incompatibles y en su lucha perecer\u00eda el Yo al \u201cNo-Yo\u201d FICHTE requiere de una s\u00edntesis para que tal resultado escatol\u00f3gico no acontezca -que como recuerda QUINTANA en su estudio, es natural al Idealismo- . Esta s\u00edntesis la ofrece la mutua limitaci\u00f3n y ambos, lejos de destruirse o negarse, se complementan formando a la otra parte, d\u00e1ndose el conjunto (Yo &#8211; \u201cNo-Yo\u201d). De este modo, aparecen por una lado el \u201cYo puro\u201d y por otro el \u201cYo emp\u00edrico\u201d o individual y el \u201cNo-Yo\u201d que ser\u00eda el mundo o la naturaleza. A este respecto conviene recordar \u00edntegramente los pasajes que en las p\u00e1ginas 88-89 de la Segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la Ciencia nos ofrece:\u201d Se objeta la doctrina de la Ciencia que nosotros, personalmente, en el concepto del Yo no podemos pensar otra cosa que nuestra querida persona, como contrapuesta a las dem\u00e1s personas (&#8230;) \u00bfqu\u00e9 quiere decir propiamente esta objeci\u00f3n formulada con tanto atrevimiento? \u00bfhabla de la originaria s\u00edntesis real del concepto de individuo con lo cual pretenden ellos decir que en este concepto no hay sintetizada otra cosa que el concepto de un objeto en general del ello y su distinci\u00f3n de otros iguales a \u00e9l que en consecuencia son tambi\u00e9n un ello y nada m\u00e1s que la individualidad? (&#8230;) . En virtud de la distinci\u00f3n entre un objeto y sus iguales, no se origina otra cosa que un objeto determinado y en modo alguno una persona determinada. Con la s\u00edntesis del concepto de persona ocurre algo muy distinto. El concepto de la yoidad encontrada en nosotros mismos, es transferido a algo que este primer poner ha sido puesto con un Ello como un simple objeto, como algo fuera de nosotros, y es unido sint\u00e9ticamente con Ello, y s\u00f3lo en virtud de esta s\u00edntesis surge para nosotros un T\u00fa. El concepto de T\u00fa aparece por la uni\u00f3n del Ello y del Yo. El concepto del Yo en esta contraposici\u00f3n como concepto de individuo, es la s\u00edntesis del Yo consigo mismo (&#8230;)\u201d. Pero no debemos de tomar esta s\u00edntesis equivocadamente, como si se hubiera diluido el Yo en el \u201cNo-Yo\u201d o viceversa, ni tampoco debemos entenderlo, como posteriormente hiciera SCHELLING, como una plena identidad de Sujeto-objeto ni en su principio ni en su final.<\/p>\n<p>De esta dial\u00e9ctica del Yo vemos que por una parte, se da el Yo limitando al \u201cNo- Yo\u201d que ser\u00eda la filosof\u00eda pr\u00e1ctica y por otro un segundo momento en el que el Yo aparece limitado como por el \u201cNo-Yo\u201d , que se tratar\u00eda de la filosof\u00eda teor\u00e9tica. Esto nos sit\u00faa ante el problema epistemol\u00f3gico del conocimiento. \u00bfCu\u00e1l es en este sistema filos\u00f3fico el verdadero contenido del conocimiento? Si buscamos el conocimiento en las cosas mismas, tiramos por tierra los principios del Idealismo; as\u00ed pues, FICHTE situ\u00f3 dentro del propio Yo lo que deb\u00eda ser conocido. Para ello no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que rizar el rizo y fundamentar su prop\u00f3sito en que aunque la actividad cognitiva del Sujeto considere inevitable a los objetos como dados y existentes en s\u00ed, lo cual no es \u00f3bice para que sea el propio sujeto quien les otorgue dicha propiedad para poder funcionar -algo parecido vino a decir el propio NIETZSCHE aunque con otro sentido, cuando nos explica que la noci\u00f3n de Sujeto se apoya en el supuesto de la idea de substancia, pero que \u201cla idea de substancia ciertamente es consecuencia del Sujeto y no el contrario, pues si nos quedamos sin Sujeto, no se podr\u00edan dar las condiciones necesarias para imaginar una substancia\u201d- . La impresi\u00f3n de alteridad que provoca el mundo externo proviene del yo que produce el contenido material del conocimiento de forma necesaria y espont\u00e1nea. Esta f\u00f3rmula es la que se ha llamado Real-Idealismo fichtiano, que se contrapone al Idealismo cl\u00e1sico por ser inmanente y no trascendente -aunque como muy bien se\u00f1ala QUINTANA en el estudio preliminar en su p\u00e1gina XVII \u201cel Idealismo no se opone al Realismo para FICHTE sino al dogmatismo\u201d- y que consiste, como muy bien lo define FERRATER-MORA en su diccionario, \u201cen aquella doctrina seg\u00fan la cual ni el \u201cNo-Yo\u201d es resultado de la proyecci\u00f3n del Yo, ni el Yo es una derivaci\u00f3n del \u201cNo-Yo\u201d.<\/p>\n<p>Una vez apuntalado en el propio Yo, el contenido material del conocimiento en esta acci\u00f3n pasivo-refleja conocido como Real-Idealismo, FICHTE puede dar cuenta de la sensaci\u00f3n, la intuici\u00f3n sensible, el entendimiento, el juicio y la raz\u00f3n sin mayores problemas.<\/p>\n<p>Si se aceptan los dos primeros principios de FICHTE todo va como la seda, pero aparece la cuesti\u00f3n que entorpece su discurso de por qu\u00e9 le es necesario a un \u201cYo Absoluto\u201d autoimponerse un \u201cNo-Yo\u201d. La explicaci\u00f3n pasa de la esfera te\u00f3rica a la esfera pr\u00e1ctica y se nos dice que el Yo pr\u00e1ctico-acci\u00f3n se impone al \u201cYo te\u00f3rico\u201d-reflexi\u00f3n y el \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d necesita de la superaci\u00f3n del \u201cNo-Yo\u201d para dar cuenta del \u201cYo Absoluto\u201d, pero esta explicaci\u00f3n que FICHTE considera factible sigue sin dar cuenta del por qu\u00e9 el \u201cNo-Yo\u201d Absoluto se despliega sin m\u00e1s, en lugar de replegarse sobre si misma. En otras palabras \u00bfpor qu\u00e9 el Yo pr\u00e1ctico se torna en te\u00f3rico?. La respuesta vendr\u00eda a ser que si el \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d fuera esencialmente actividad pura y se desplegar\u00eda sin resistencia hacia el infinito, el Yo pr\u00e1ctico coincidir\u00eda con el Yo Absoluto y no habr\u00eda que explicar la autolimitaci\u00f3n del Yo. El mundo no es un medio para su despliegue sino su posibilidad de acci\u00f3n y su infinitud no es su propiedad sino el fin hacia el que tiende su actividad. El \u201cNo-Yo\u201d que es inevitable al \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d es ese ideal de infinitud que busca el \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d.<br \/>\nEn resumen, FICHTE primero considera que para que pongamos dentro del Yo nada, \u00e9ste ya debe estar puesto por s\u00ed mismo, pero en el primer momento de la autoposici\u00f3n del Yo \u00e9ste es ilimitado, y del mismo modo que se autoimpuso su \u201cYo absoluto\u201d se autocontrapuso un \u201cNo-Yo\u201d igualmente absoluto. Para evitar una continua confrontaci\u00f3n que llevar\u00eda a la eliminaci\u00f3n del propio Yo aparece la s\u00edntesis bajo la categor\u00eda de limitaci\u00f3n que permite coexistir al Yo con el \u201cNo-Yo\u201d. El \u201cYo absoluto\u201d de este modo se separa en dos partes que se complementan y este \u201cYo Absoluto\u201d el conjunto en el que se engloban el \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d (Yo individual) y el \u201cNo-Yo\u201d Absoluto que ser\u00eda el mundo, la realidad, de modo que para el \u201cYo pr\u00e1ctico\u201d su finalidad \u00faltima es superar la dificultad que el \u201cYo Absoluto\u201d se impuso con el \u201cNo-Yo\u201d absoluto. Para demostrarlo, como dice FERRATER-MORA cuando habla de FICHTE, \u201cel autor parte de la evidencia del principio de identidad, cuya estructura formal se transforma acto seguido en contenido material, pues la identidad del principio no es otra cosa que la identidad del Yo consigo mismo. A este primer principio de la doctrina de la Ciencia se a\u00f1ade un segundo principio demostrado as\u00ed mismo por su correlaci\u00f3n con un principio l\u00f3gico: el de contradicci\u00f3n. La escisi\u00f3n de la realidad en un Yo que se pone as\u00ed mismo y en un \u201cNo-Yo\u201d que se contrapone al primero requiere una s\u00edntesis que anule sin destruirlos los dos momentos. Esta s\u00edntesis consiste en la limitaci\u00f3n de las dos posiciones anteriores, seg\u00fan la cual en el Yo se contrapone el \u201cYo divisible\u201d, un \u201cNo-Yo divisible\u201d. Con ello quedan asentados los tres principios de los que parte y a los que vuelve toda filosof\u00eda\u201d . Hasta aqu\u00ed vendr\u00eda a ser lo expuesto en las obras de su primera filosof\u00eda, entre ellas La primera y segunda introducci\u00f3n de la doctrina de la ciencia, y El fundamento de toda doctrina de la ciencia.<br \/>\nEn cualquier caso, el asunto tratado por Fichte viene a replantear en t\u00e9rminos despojados de cualquier sacralizad la cuesti\u00f3n Teol\u00f3gica de c\u00f3mo fue posible la Creaci\u00f3n d\u00f3nde lo Absoluto en su mismidad dio origen a lo contingente y las discusiones posteriores que llegaron al laberinto de Spinoza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El agudo y sutil tratamiento que el enigm\u00e1tico FICHTE confiere al capital problema de la metaf\u00edsica es sorprendente de principio a fin, como demuestra sobre todo sus escritos filos\u00f3ficos de la primera filosof\u00eda, entre los que se encuentra sus breves pero densas Primera y Segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la Ciencia de las cu\u00e1les &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/21\/primera-y-segunda-introduccion-a-la-doctrina-de-la-ciencia-de-fichte\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Primera y segunda introducci\u00f3n a la doctrina de la ciencia de Fichte<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4367,155],"tags":[4371,99684,4372],"class_list":["post-1044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","category-general","tag-fichte","tag-filosofia","tag-idealismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1044"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1048,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1044\/revisions\/1048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}