{"id":1166,"date":"2011-04-13T18:35:15","date_gmt":"2011-04-13T16:35:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1166"},"modified":"2011-04-13T18:45:35","modified_gmt":"2011-04-13T16:45:35","slug":"peligro-aditivos-alimentarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/13\/peligro-aditivos-alimentarios\/","title":{"rendered":"\u00a1Peligro! Aditivos alimentarios"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al margen de lo que haya podido leer en los Evangelios sobre si para Jes\u00fas es malo lo que entra o sale de la boca del hombre, seguramente usted habr\u00e1 o\u00eddo hablar en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n del envenenamiento colectivo al que los ciudadanos estamos siendo sometidos primero, por medio de los productos qu\u00edmicos que como los fertilizantes o insecticidas en el caso de verduras y frutas, o de hormonas y piensos transg\u00e9nicos en el caso de animales son usados en la agricultura y ganader\u00eda al objeto de aumentar sobre todo su beneficio, y segundo, por medio de la cantidad ingente de aditivos que la industria alimentaria a\u00f1ade a los anteriores para prolongar su tiempo de conservaci\u00f3n como los conservantes, potenciar su sabor como saborizantes, resaltar su aspecto como los colorantes, aumentar su dulzura como los edulcorantes, etc. Pero convencido estoy de que, nada de lo que haya podido escuchar a un vecino en el bar, a su buena madre durante la infancia, si quiera a lo expuesto por un entendido en la materia durante una inusual aparici\u00f3n p\u00fablica del todo contraproducente para los intereses publicitarios del medio que se hubiere atrevido a darle el menor p\u00e1bulo, habr\u00e1 sido suficiente para modificar sus h\u00e1bitos de adquirir tal o cual marca en el supermercado, m\u00e1s que nada, por la c\u00f3moda tr\u00e1gica confianza que todos tenemos en una instituci\u00f3n que como el Ministerio de Salud, suponemos vela por nuestra seguridad, de modo que damos por descontado que, si un determinado producto est\u00e1 a la venta en las tiendas de alimentaci\u00f3n, es porque, adem\u00e1s de sano, cuenta con todas las garant\u00edas sanitarias y no nos puede hacer ning\u00fan da\u00f1o su consumo\u2026\u00a1Para que luego digan que hay crisis de Fe! <\/p>\n<p>Yo mismo me he pillado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n comiendo esas ricas gominolas de colores en el convencimiento de que si se las venden a los ni\u00f1os de siete, cinco y hasta tres a\u00f1os, a mi no me pueden hacer ning\u00fan mal. Mas, con todo, siempre me queda la desconfianza de que algo tan dulce y sabroso si no es pecado para la Santa Madre Iglesia, al menos, deber\u00eda estar prohibido, aunque es dif\u00edcil de relacionar su ingesta con los c\u00e1nceres de colon, est\u00f3mago y es\u00f3fago que ya se ocupan todos ellos, industrias del ramo petroqu\u00edmico, agroalimentarias y miembros criminales del Ministerio, de extender su consumo entre toda la poblaci\u00f3n y colocar el veneno por todas partes, para que sea tarea imposible relacionar la epidemia con un factor en concreto.<\/p>\n<p>Gracias a la determinaci\u00f3n de Corinne Gouget quien ha dedicado una d\u00e9cada de su vida, ahora recogida en la obra hom\u00f3nima que bautiza estas l\u00edneas, a la investigaci\u00f3n de los distintos aditivos cuyos nombres misteriosos aparecidos en letra canija en las etiquetas nada dicen de su nocividad para el cuerpo humano, hecho de por si ya sospechoso de albergar mayor motivo de preocupaci\u00f3n que firmar un seguro de vida con el BBVA, ahora cualquiera podr\u00e1 saber con todo lujo de detalles, lo que se lleva a la boca y lo que da de comer a sus peque\u00f1os. Cosa que est\u00e1 muy bien para cuantos buscan comer sano, pero que nos hace la Pascua a quienes deseamos continuar ech\u00e1ndole la culpa de todo a los organismos oficiales, pues, si nosotros mismos somos incapaces de molestarnos en supervisar algo tan elemental como el buen estado de los alimentos, qu\u00e9 vamos a poderle recriminar a terceros cuyos intereses son contrarios a los nuestros.<\/p>\n<p>A uno se le revuelven las tripas con s\u00f3lo pensar que hay gente capaz de envenenar a los bebes con los potitos, a los ni\u00f1os con las chocolatinas, a los adolescentes con los refrescos, a los adultos con los embutidos y pre-cocinados y a los mayores con el laterio, con tal de lucrarse, sin importarles que sus semejantes desarrollen toda clase de patolog\u00edas. Y que Dios me perdone por lo que voy a decir \u2013 no sin antes condenar once mil ciento once veces a ETA que tanto da\u00f1o ha hecho a la clase trabajadora \u2013 pero me gustar\u00eda hacerles probar de su propia medicina al modo en como los partos le dieron de beber oro fundido a Craso.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Al margen de lo que haya podido leer en los Evangelios sobre si para Jes\u00fas es malo lo que entra o sale de la boca del hombre, seguramente usted habr\u00e1 o\u00eddo hablar en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n del envenenamiento colectivo al que los ciudadanos estamos siendo sometidos primero, por medio de los productos qu\u00edmicos &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/13\/peligro-aditivos-alimentarios\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\u00a1Peligro! 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