{"id":1186,"date":"2011-04-17T13:33:56","date_gmt":"2011-04-17T11:33:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1186"},"modified":"2011-04-17T13:47:07","modified_gmt":"2011-04-17T11:47:07","slug":"la-conspiracion-de-los-potitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/17\/la-conspiracion-de-los-potitos\/","title":{"rendered":"La conspiraci\u00f3n de los potitos"},"content":{"rendered":"<p>Perm\u00edtanme que les narre una an\u00e9cdota culinaria muy instructiva al objeto de facilitar su posterior adhesi\u00f3n a cuanto aqu\u00ed les exponga: en cierta ocasi\u00f3n, fui invitado a comer a un hind\u00fa, cosa a la que este chicarr\u00f3n del norte se hubiera opuesto en redondo, de no ser, que la misma fuera cursada por una chica guap\u00edsima a cuyo encanto no pude resistirme por mucho que fuera mi recelo a probar dietas distintas a las basadas, cuando entonces, en el solomillo con patatas fritas o las alubias con sacramentos. Sea como fuere, el caso es que, all\u00ed me encontraba frente a dos inocentes tortas que dec\u00eda la carta eran de queso y pimienta, aunque para mi parec\u00edan saber a lo mismo; Tras ellas llegaron arroces de varios colores, elaboradas seg\u00fan mi anfitriona con distintos ingredientes, pero que a mi paladar se le antojaban semejantes y casi id\u00e9nticos a los degustados anteriormente en las tortas; Tambi\u00e9n los platos de pollo participaban del colorido anterior, e igualmente sab\u00edan a lo mismo que las tortas y el arroz; Con la esperanza de que el postre interrumpiera aquella monoton\u00eda gastron\u00f3mica, escog\u00ed una especie de flan compacto que promet\u00eda ser dulce, y reconozco que era algo muy distinto a lo que hab\u00eda probado nunca, pero para mi disgusto, hab\u00eda algo en \u00e9l, que resucitaba aquel sabor indescriptible que ya estaba en las tortas, el arroz y el pollo. No entend\u00ed lo sucedido hasta que pasados algunos meses estando prepar\u00e1ndome la cena, advert\u00ed que le pon\u00eda sal a todo, cayendo en la cuenta de que en nuestra cocina, la sal aparece en el pan, el queso, ensaladas, carnes, pescados y hasta en los dulces, de manera que de llegar a nuestra mesa un invitado no acostumbrado a comer los alimentos con m\u00e1s sal que la que la naturaleza tiene a bien disponer en los mismos, seguramente le suceder\u00eda lo que a mi me pas\u00f3 con la gastronom\u00eda hind\u00fa, que comprend\u00ed llevar\u00eda alguna especie que por estas merindades no usamos y all\u00ed debe ser tan com\u00fan como para nosotros lo es la sal.<\/p>\n<p>Dicen que sobre gustos no hay nada escrito\u2026Bueno, eso ser\u00eda antes de que naciera la industria dedicada a confeccionar los saborizantes y aromatizantes que las marcas ocupadas de alimentar al ganado humano introducen en la mierda que nos dan de comer para que nos sepa a gloria y distingamos su sabor del olor genuino que deja al tirar de la cadena. En cualquier caso, siendo como somos animales de costumbres, el paladar no escapa a la moda, lo que explicar\u00eda en un primer momento por qu\u00e9 a los j\u00f3venes de hoy les encantan cosas que a los de mi generaci\u00f3n nos repugna como pueden ser las patatas campesinas o las pizzas barbacoa que sinceramente, la primera vez que las prob\u00e9, las escup\u00ed crey\u00e9ndolas podridas. Esta brecha perceptiva cualquiera podr\u00eda pensar que es una estrategia pueril para escapar a la arraigada man\u00eda adulta de exigirles el correspondiente picoteo al que otros estuvimos expuestos de parte de nuestros abuelos a quienes les chiflaba los mismos ma\u00edces, palomitas y pipas que a nosotros. Pero ello no explicar\u00eda por qu\u00e9 al tiempo que nuestro gusto se distancia del suyo, el suyo tambi\u00e9n se distancia del nuestro a pasos agigantados, como lo demuestra que aborrezcan los platos t\u00edpicos de la cocina tradicional, por lo que debe haber algo m\u00e1s, a parte del mal ejemplo de comparar sus chuches con el rancho ofrecido en los comedores escolares que hasta cierto punto les disculpa.<\/p>\n<p>Al principio de mi reflexi\u00f3n, estaba convencido de que una dilatada ingesta de refrescos y comida r\u00e1pida a base de hamburguesas, perritos calientes y kebabs por parte de una poblaci\u00f3n pobre que no tiene para beber zumos de frutas naturales y masticar carne conocida, era la causante de esta deriva en el sentido del gusto, pero era imposible que la gente hubiera convertido esa bazofia en su dieta preferida de modo consciente sin que antes operase un factor oculto que determinara su volici\u00f3n animal al modo en como act\u00faan  las hormonas, por lo que era m\u00e1s apropiado ver a la Coca Cola junto a una Mc Donalds y las patatas fritas congeladas en la mesa, m\u00e1s como un efecto que como causa del desbarajuste alimenticio al que estamos asistiendo entre los j\u00f3venes y de los que ya no lo son tanto.<\/p>\n<p>Lo que para la mayor\u00eda es motivo de supervivencia para unos pocos es asunto de dinero. Con esta idea en la cabeza, empec\u00e9 a estudiar el comportamiento de la industria alimenticia y comprend\u00ed que esta, no pod\u00eda dejar al azar de las papilas y al capricho de la salud la evoluci\u00f3n en bolsa de sus accionistas que bastante ten\u00edan con los vaivenes pol\u00edticos, las continuas subidas del petr\u00f3leo y las tormentas solares que repercuten en las cosechas. Pero \u00bfc\u00f3mo pod\u00edan controlar algo tan particular como el gusto?<\/p>\n<p>Manipular el pensamiento por medio de la propaganda es algo que se conoce desde el nacimiento de la Historia y dirigir la voluntad sexual a trav\u00e9s de patrones cinematogr\u00e1ficos hace m\u00e1s de un siglo que se hace, motivo por el que me chiflan las rubias como Kim Basinger y apenas presto atenci\u00f3n a las morenas como Angelina Jolie, aunque siempre los haya con fijaciones extravagantes estilo Pipi Calzaslargas. Pero en asuntos nutricionales, no pod\u00eda imaginar c\u00f3mo esto se pod\u00eda conseguir, hasta que me pregunt\u00e9 no sobre el \u00bfc\u00f3mo? sino sobre el \u00bfpara qu\u00e9? Plantearme esta cuesti\u00f3n me permiti\u00f3 vislumbrar el tortuoso sendero que me conducir\u00eda a la clave sobre la que se cimenta la \u201cConspiraci\u00f3n de los potitos\u201d pues intu\u00ed que manipular el gusto podr\u00eda servir para garantizar a una determinada marca como Nestl\u00e9 una clientela fija que consumiera sus productos de por vida sin necesidad de invertir demasiado en publicidad que no es moco de pavo y bien merece dedicarle todos los esfuerzos cient\u00edficos en laboratorio y estudios psicosociales de tendencia grupal y comportamiento colectivo, que para algo est\u00e1n las universidades, a fin de obtener tan magn\u00edfico objetivo empresarial.<\/p>\n<p>Motivaci\u00f3n semejante agudiza el ingenio de cualquiera, m\u00e1s si ha estudiado el funcionamiento psicosom\u00e1tico del cerebro, pues es en \u00e9ste y no en los extremos nerviosos de lo que Zubiri denominara \u201cInteligencia sentiente\u201d donde se encuentran los secretos de nuestras apetencias, fobias y comportamientos y no en la punta de la lengua, de igual forma que en all\u00ed nadie buscar\u00eda la capacidad ling\u00fc\u00edstica de los hablantes y su facultad para aprender idiomas, funcionamiento extraordinariamente bien trabado en compuestos qu\u00edmicos ya conocidos y manejados por las distintas industrias para ayudar al hipot\u00e1lamo a segregar las sustancias adecuadas que como la endorfina implicada en la reducci\u00f3n del dolor y aumento del placer, la serotonina, \u00edntimamente relacionada con la emoci\u00f3n y el estado de \u00e1nimo: su ausencia lleva a la depresi\u00f3n, problemas con el control de la ira, el desorden obsesivo-compulsivo, o el suicidio y tambi\u00e9n asociada a un incremento del apetito por los carbohidratos y problemas con el sue\u00f1o\u2026 la norepinefrina fuertemente asociada con la puesta en \u201calerta m\u00e1xima\u201d de nuestro sistema nervioso, incrementa la tasa cardiaca y la presi\u00f3n sangu\u00ednea e importante para la formaci\u00f3n de memorias, la dopamina relacionada con los mecanismos de recompensa en el cerebro que es promovida por  drogas como la coca\u00edna, el opio, la hero\u00edna, nicotina y el alcohol, cuyo exceso puede provocar la temida silenciosa esquizofrenia. Por el contrario, su ausencia es responsable de la enfermedad de Parkinson\u2026para que queden asociados a cada producto.<br \/>\nConocida la motivaci\u00f3n y descubierto el procedimiento, me bast\u00f3 pensar c\u00f3mo lo har\u00eda un gran ejecutivo de una gran multinacional de la alimentaci\u00f3n para dar con la gallina de los huevos de oro, no sin antes consultar a un socio de la industria farmacol\u00f3gica que me asesorara para perpetrar un plan magistral que nos aportar\u00eda a ambos fabulosos beneficios ininterrumpidos, pues si a uno le supondr\u00eda crear consumidores-esclavos de su producci\u00f3n de por vida, al otro no le vendr\u00eda mal que la poblaci\u00f3n que amenazaba con no enfermar por culpa de Pasteur, Fleming, Patarroyo y compa\u00f1\u00eda, gracias a una mala alimentaci\u00f3n padecer\u00edan enfermedades cr\u00f3nicas que sin poner en riesgo el sistema de producci\u00f3n &#8211; eso ser\u00eda como tirar piedras sobre su propio tejado \u2013 les har\u00edan dependientes de los f\u00e1rmacos como el prozac, la insulina o las distintas pastillas para paliar los efectos de las distintas enfermedades que est\u00e1n de moda como la bulimia, la anorexia, la obesidad, caries y las anteriormente citadas, por no citar las relacionadas con las vacas locas y envenenamientos parecidos al del aceite de colza.<br \/>\nCon esta especulaci\u00f3n en la cabeza, un buen d\u00eda &#8211; me ahorro los detalles &#8211; prob\u00e9 un potito de esos que se da de comer a los beb\u00e9s y \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Que asco! Aquello sab\u00eda igual de mal que las nuevas golosinas, los aperitivos de sabor a campesinas, las hamburguesas de Mc Donalds o los refrescos sin gas. La experiencia me puso en la buena direcci\u00f3n y me trajo a la mente lo sucedido en el restaurante hind\u00fa. \u00bfSer\u00eda posible que una Multinacional implicada en el ramo de la alimentaci\u00f3n con una amplia gama de productos desde las papillas hasta el agua embotellada pasando por los chocolates, la leche en polvo, los zumos de frutas, los embutidos, etc, con la que alguien si lo deseara impulsivamente pudiera alimentarse desde la cuna hasta el ata\u00fad, estuviera manipulando el gusto de los seres humanos desde la primera infancia para que m\u00e1s adelante buscase inconscientemente con ansiedad su sabor y secreto placer en el que fuera educado y acostumbrado y que una vez encontrado lo reconociese para serle fiel d\u00eda tras d\u00eda? \u00bfEra eso posible?<br \/>\nTodo me indicaba que m\u00e1s que posible, era probable. Cosas parecidas ya se han descubierto en otras ramas de la industria como en la automovil\u00edstica donde la casa Ford vend\u00eda a sabiendas coches a los que les explotaba el motor sin importarles la suerte que corr\u00edan sus pasajeros, o las empresas tabacaleras que a\u00f1aden sustancias altamente cancer\u00edgenas por su alto valor adictivo con tal de enganchar a su marca a los fumadores como hace la Philip Morris. Pero la convicci\u00f3n me lleg\u00f3 al recordar la observaci\u00f3n que mi sabia madre hizo con ocasi\u00f3n del cambio alimenticio operado en mi hermana Lamia: esta, llevaba diez a\u00f1os siendo alimentada por mi madre con comida casera a base de carne picada, pescado fresco desmenuzado, leche de vaca, jam\u00f3n York y ocasionalmente lasa\u00f1a y raviolis. Cuando se fue de viaje a Brasil durante un mes, yo me ocup\u00e9 de cuidarla y no me compliqu\u00e9 la vida, le di un preparado que estaba de moda para mascotas, creo que se llamaba \u201cTriskas\u201d Cuando regres\u00f3 mi madre y con ella la rutina acostumbrada, Lamia ya no quer\u00eda comer lo que mi madre le daba y sin embargo, salivaba en cuanto ve\u00eda la lata de Triskas. Ni mi madre ni yo, que ya hab\u00eda estudiado psicolog\u00eda, dudamos en que en aquella comida para mascotas deb\u00eda haber alg\u00fan ingrediente que convert\u00eda a los pobres animales en adictos a su producto y les hac\u00eda aborrecer el de otras marcas\u2026<br \/>\nAs\u00ed, entre unas cosas y otras, he llegado a la conclusi\u00f3n de que las multinacionales de la nutrici\u00f3n han dado con alguna clase de compuesto que introducido en los preparados para los beb\u00e9s, sea en forma de zumos, agua, papillas o potitos, les hace adictos al mismo como le suced\u00eda a mi hermana Lamia, sustancia que seguramente tambi\u00e9n se hallar\u00e1 en toda su gama de productos, de modo que los futuros ni\u00f1os, adolescentes y adultos lo busquen desesperadamente en todos los alimentos y s\u00f3lo calmen su ansiedad cuando por casualidad un producto de la marca les satisfaga plenamente por asociar su sabor con aquel estado primigenio de plena felicidad cuando tomaba el biber\u00f3n y le daban la comidita a la boca ajeno a toda preocupaci\u00f3n o responsabilidad, estado desde entonces a\u00f1orado y buscado infructuosamente por religiones que lo sit\u00faan en un Para\u00edso perdido y por propuestas pol\u00edticas que lo remiten a un futuro ut\u00f3pico y que sin embargo est\u00e1 a nuestro alcance con un gran baso de leche en cada tableta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perm\u00edtanme que les narre una an\u00e9cdota culinaria muy instructiva al objeto de facilitar su posterior adhesi\u00f3n a cuanto aqu\u00ed les exponga: en cierta ocasi\u00f3n, fui invitado a comer a un hind\u00fa, cosa a la que este chicarr\u00f3n del norte se hubiera opuesto en redondo, de no ser, que la misma fuera cursada por una chica &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/17\/la-conspiracion-de-los-potitos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La conspiraci\u00f3n de los potitos<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4280,4299,455],"class_list":["post-1186","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-alimentacion","tag-conspiracion","tag-salud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1186","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1186"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1186\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1190,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1186\/revisions\/1190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}