{"id":1189,"date":"2011-04-18T13:29:58","date_gmt":"2011-04-18T11:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1189"},"modified":"2011-04-18T13:29:58","modified_gmt":"2011-04-18T11:29:58","slug":"las-venas-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/18\/las-venas-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"Las venas de los pobres"},"content":{"rendered":"<p>Si ech\u00e1semos un vistazo a \u201cLas venas abiertas de Am\u00e9rica Latina\u201d de Eduardo Galeano, hallar\u00edamos en sus p\u00e1ginas elementos pol\u00edtico-econ\u00f3micos tan nocivos para aquella parte del mundo, como lo son para nuestra salud la presencia de mercurio y plomo en la sangre que corre por las venas, generalmente de las personas m\u00e1s desfavorecidas de nuestra sociedad, cosa que ha evitado comentar el estudio cient\u00edfico titulado \u201cPresencia y vigilancia de los productos qu\u00edmicos\u201d elaborado por la elitista Universidad Carlos III y dirigido por la Doctora Casta\u00f1o, que sin embargo, si ha tenido a bien aportar con todo lujo de detalles, los resultados obtenidos de su investigaci\u00f3n por sexos, edad, zona geogr\u00e1fica, tasas, estad\u00edsticas, comparativas\u2026pero como digo, nada sobre la clase social a la que pertenec\u00edan esos casi dos mil  voluntarios, que representan a la poblaci\u00f3n adulta espa\u00f1ola de entre 16 y 65 a\u00f1os de edad de 12 \u00e1reas geogr\u00e1ficas y a lo largo de cuatro periodos de muestreo en varios sectores laborales entre el 2008 y 2010 a los que se ha tomado muestras de sangre, orina y pelo.<br \/>\nCon todo, conviene atender su contenido por cuanto revela que la tasa de mercurio en sangre de los espa\u00f1oles es entre 6 y 10 veces m\u00e1s alto que la media de Alemania y Estados Unidos aunque similar a la de otros pa\u00edses grandes consumidores de pescado como los mediterr\u00e1neos y Jap\u00f3n. Y es que, el mercurio llega al cuerpo humano sobre todo a trav\u00e9s de la ingesta de pescado, dice el estudio; \u00bfpero c\u00f3mo llega a los peces?.<br \/>\nEl problema viene de lejos y es bien conocido por la FAO, la OMS, la OTAN\u2026hasta Pescanova anda preocupada. Los animales marinos no es que hayan desarrollado, como dir\u00eda mi buen amigo Jes\u00fas Pel\u00e1ez, una estrategia evolutiva para no ser ingeridos, como les ocurre a algunos lomos de merluza congelados de aspecto negruzco y olor f\u00e9tido que llega a algunos comedores sociales legados por nuestra solidaridad\u2026este alqu\u00edmico elemento, arriba al mar cual tributo a Poseid\u00f3n ofrecido por las industrias qu\u00edmicas, como las f\u00e1bricas de cloro, y se introduce r\u00e1pidamente en la cadena tr\u00f3fica absorbido por el plancton en un medio en el que el pez grande se come al peque\u00f1o, por lo que ejemplares como el at\u00fan o el pez espada de los que llegan a nuestra mesa, son los que nos aportan m\u00e1s mercurio al cuerpo. El asunto es preocupante, porque est\u00e1 demostrado que en dosis altas afecta al feto en su desarrollo mental y provocar alteraciones nerviosas. Pero, preocupante\u2026\u00bfpara qui\u00e9n?<br \/>\nComo siempre, al perro flaco todo son pulgas, y no me es necesario realizar estudio hematol\u00f3gico alguno para saber que los m\u00e1s afectados por este mal evitable como el del plomo y tantos m\u00e1s, no son otros que los de siempre, quienes han de trabajar en contacto directo con estas sustancias y quienes no disponen de informaci\u00f3n ni recursos suficientes para dotarse de un entorno saludable y una alimentaci\u00f3n sana, asumiendo su riesgo con la agradable resignaci\u00f3n de que \u00a1De algo hay que morirse! Aunque bien es verdad que \u00a1los hay que est\u00e1n peor! como nos lo demostr\u00f3 el presidente de Etiop\u00eda, quien en cuanto se enter\u00f3 que Alemania iba a incinerar las chuletas y solomillos de las vacas locas, no dud\u00f3 en reclamar oficialmente que se las enviaran por valija diplom\u00e1tica a su gente, dado que entre morir de hambre o de encefalopat\u00eda espongiforme, como que lo segundo les parec\u00eda m\u00e1s apetecible.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si ech\u00e1semos un vistazo a \u201cLas venas abiertas de Am\u00e9rica Latina\u201d de Eduardo Galeano, hallar\u00edamos en sus p\u00e1ginas elementos pol\u00edtico-econ\u00f3micos tan nocivos para aquella parte del mundo, como lo son para nuestra salud la presencia de mercurio y plomo en la sangre que corre por las venas, generalmente de las personas m\u00e1s desfavorecidas de nuestra &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/04\/18\/las-venas-de-los-pobres\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Las venas de los pobres<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4280,540,455],"class_list":["post-1189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-alimentacion","tag-pobreza","tag-salud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1189"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1192,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1189\/revisions\/1192"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}