{"id":1232,"date":"2011-06-02T11:51:57","date_gmt":"2011-06-02T09:51:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1232"},"modified":"2011-07-21T15:20:41","modified_gmt":"2011-07-21T13:20:41","slug":"una-bella-experiencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/06\/02\/una-bella-experiencia\/","title":{"rendered":"Una bella experiencia"},"content":{"rendered":"<p>La vida me ha ense\u00f1ado a desconfiar de cualquier agrupaci\u00f3n humana, incluidas bandas de m\u00fasica y  parques de bomberos, por lo que no negar\u00e9 el pesimismo con el que recib\u00ed las primeras noticias acerca de las espont\u00e1neas protestas callejeras sobre las que proyect\u00e9 la resabida sospecha  de que ni ser\u00edan tan protestas ni tan espont\u00e1neas como se nos dec\u00eda, que antes responderian a alg\u00fan oculto inter\u00e9s de los manipuladores habituales como el ya alcanzado por Mussolini cu\u00e1l fue, la de movilizar a las masas antes de que ellas mismas se pusieran a caminar por la incierta senda de la autogesti\u00f3n&#8230;En cualquier caso, resolv\u00ed robar tiempo al tiempo, tom\u00e1ndome la molestia de pasar un d\u00eda entero por una de esas plazas para observar cuanto suced\u00eda, como quien se acerca a un accidente para ver qu\u00e9 pasa, por si la morbosa imaginaci\u00f3n no fuera suficiente.<\/p>\n<p>Era medio d\u00eda y dos centenares de personas en forma de corro ocupaban un lugar que por lo general s\u00f3lo sirve de paso al consumidor o para que los pol\u00edticos den sus m\u00edtines. No se ve\u00edan siglas ni logotipos de las organizaciones criminales acostumbradas, tampoco de los suced\u00e1neos sociales en forma de Oeneg\u00e9s. Por no haber, no hab\u00eda ni polic\u00eda, que para mi fue toda una decepci\u00f3n y  \u00a1Hasta me indign\u00f3! El caso es que, all\u00ed estaba un jubilado meg\u00e1fono en mano, quej\u00e1ndose de la banca, del FMI, despotricando contra el Poder establecido cuyo discurso era continuamente aplaudido por un auditorio que no habr\u00eda nacido ni para las Olimpiadas del 92. \u00a1Aquel deb\u00eda ser entonces uno de los cabecillas! Pens\u00e9 para mis adentros. Pero no\u2026de inmediato, una joven tomaba la palabra para exponer su situaci\u00f3n de desamparo tras quedarse en paro, con un marido postrado en la cama y tres ni\u00f1os peque\u00f1os entre otras desgracias que para mi asombro eran aplaudidas al t\u00e9rmino de su alocuci\u00f3n, reacci\u00f3n que debe adquirirse viendo esos programas vespertinos en los que una presentadora anuncia a Jose Miguel quien a sus veintidos a\u00f1os ha echado de su casa a los padres, ha dejado embarazadas a dos hermanas vecinas del barrio, ha falsificado el t\u00edtulo de la ESO y se ufana de no dar golpe las veinticuatro horas del d\u00eda gracias a que percibe una subvenci\u00f3n municipal y para quien solicita un fuerte aplauso como representante de la Generaci\u00f3n Ni-Ni\u2026Tras ella, otra persona ocupaba su lugar y hac\u00eda lo propio; De cuando ern cuando, algunos que le hab\u00edan cogido el tranquillo repetian y todo ello sin otro moderador que la propia educaci\u00f3n y el respeto mutuo. Y aunque al principio todo aquello me pareci\u00f3 una gran terapia de grupo al aire libre, en verdad no era otra cosa que la encarnaci\u00f3n pura y dura del ideal que siempre hab\u00eda so\u00f1ado ver en ejercicio y que ahora, que acontec\u00eda ante mis mism\u00edsimas narices, casi estaba a punto de despreciar, como los jud\u00edos hicieron con el Mes\u00edas que esperaban desde hac\u00eda siglos. Se trataba de una asamblea de esas en las que la gente dice lo que quiere, vota lo que le da la gana y a nadie se le pide otro carnet de identidad que su mera presencia f\u00edsica us\u00e1ndose como m\u00e9todo de recuento el ojo de buen cubero\u2026Al final del proceso que dur\u00f3 unas dos horas al Sol, se dio lectura a un listado de propuestas que se parec\u00eda a la carta de los Reyes Magos y que dej\u00f3 paso a algo tan prosaico como el comer y beber, que no s\u00f3lo de ideas vive una protesta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en esto hab\u00eda notables diferencias con otras aglomeraciones. En vez de que cada cual llevara lo suyo para si mismo, un inaudito esp\u00edritu altruista comunitario, hac\u00eda que la gente lo compartiera todo e incluso que vecinos del lugar trajeran tortillas y barras de pan como quien da de comer a las palomas del parque sin otra pretensi\u00f3n que disfrutar de su compa\u00f1\u00eda. Estos momentos de asueto eran aderezados por talleres en los que se pod\u00eda desde aprender a hacer punto, hasta comprender el timo del reciclaje. De pronto, la colorista manada de yogis urbanitas iba conformando un nuevo corro de la patata, en esta ocasi\u00f3n m\u00e1s grande, pues a eso de las cinco de la tarde, hab\u00eda mucha m\u00e1s gente, aproximadamente entre quinientas y mil personas.<\/p>\n<p>Expectante por c\u00f3mo se conducir\u00eda el asunto, ahora que el tama\u00f1o de la concentraci\u00f3n auguraba los problemas de orden p\u00fablico de los que nos hablan las autoridades cada vez que hay una concurrencia por ellos convocada, result\u00f3 que los all\u00ed congregados se portaban igual de bien que como lo hab\u00edan hecho anteriormente, tanto es as\u00ed que el lugar todav\u00eda estaba m\u00e1s limpio de como lo hubiera encontrado a esas horas en el centro de la ciudad una jornada cualquiera; La din\u00e1mica, as\u00ed como la infraestructura, continuaban siendo las mismas: ni mesas, ni sillas, ni tarimas ni pancartas, a penas cuatro cartones con lemas a rotulador que decian \u00a1Falta pan para tanto chorizo! aparte de algunas fotocopias apresuradas que circulaban de mano en mano para que el mensaje llegara a \u00a1cuantos m\u00e1s mejor! Sin embargo, el entusiasmo y respeto del colectivo, no s\u00f3lo parec\u00eda inalterable, sino que aprovechando la sinergia generada estos iban en aumento, pues cuanto menos se oia por el min\u00fasculo meg\u00e1fono lo que se dec\u00eda, con mayor atenci\u00f3n y silencio la gente escuchaba y m\u00e1s rabiosamente aplaudian. Y todav\u00eda segu\u00ed sin poder dar con los cabecillas de aquel tinglado popular que me resist\u00eda a concebir como improvisado.<\/p>\n<p>Em medio de aquel maremagnum empec\u00e9 a detectar peque\u00f1os grup\u00fasculos muy activos que en distintos lugares aleda\u00f1os al espacio asambleario parecian llevar el peso de la tramoya sobre la que se sustentaba todo lo dem\u00e1s. Buscando en ellos la vanguardia escogida, el Politbur\u00f3 que conduc\u00eda a las masas, los ocultos pastores del reba\u00f1o, o cualquier clave explicativa que diera raz\u00f3n de un \u00e9xito medi\u00e1tico, convocatorio y c\u00edvico, como al que estaba asistiendo, resisti\u00e9ndome a que el mismo fuera fruto simple y llanamente de la solidaria coordinaci\u00f3n de la que es capaz el Pueblo cuando se pone a ello, aunque s\u00f3lo sea por necesidad y hartazgo, me acerqu\u00e9 lo suficiente como para que me invitaran a trabajar en lo que estaban haciendo, fuera confeccionando letreros con lo que se me ocurriese, ir a pedir firmas por las aceras colindantes, repartir fotocopias\u2026labores que por supuesto rechac\u00e9, al\u00e9rgico como soy a todo trabajo manual, por lo que decid\u00ed sentarme en una de las pocas sillas de Pepsicola que alg\u00fan despistado con toda su buena intenci\u00f3n habr\u00eda birlado de alguna terraza. Para mi estupefacci\u00f3n, por el mero hecho de estar all\u00ed tras una mesa de playa, bajo una sobrilla, la gente empez\u00f3 a pedirme permiso para coger esto y aquello y a preguntarme d\u00f3nde estaba tal y si sab\u00eda qui\u00e9n era fulanito\u2026La vida de Brian pas\u00f3 fugazmente por mi cabeza d\u00e1ndome los reflejos suficientes para negarme en redondo a ser entrevistado por una pareja de periodistas que se habian fijado en mi persona, ayud\u00e1ndome a vencer mi narcisista ansia de protagonismo, que gracias a Dios, se circunscribe cuando mia es la iniciativa.<\/p>\n<p>El episodio anterior, empez\u00f3 a convencerme de que aquello, si bien pudo haberse iniciado con cierta maquinaci\u00f3n indispensable para prender la mecha de un movimiento semejante, todo indicaba que la realidad de una sociedad l\u00edquida que fuye en la adultez empieza a ensamblarse con la vaporosa virtualidad juvenil, porque las generaciones crecidas en internet, familiarizadas con la red han empezado a trasladar su aprendido modus operandi cibern\u00e9tico de foros, messenger, twitter, facebook, blogs y dem\u00e1s a una textura m\u00e1s comprometida con  el aqu\u00ed y ahora donde se materializa el Matrix de todos los Matrix, dando origen a un cuarto estadio, aut\u00e9ntico plasma al que no acertamos definir todav\u00eda en sus caracter\u00edsticas, pero en el que vislumbramos la quintaesencia indispensable para convertirse en el magama primig\u00e9neo del que puede llegar a brotar una nueva vida social, m\u00e1s consistente de la que hemos tenido hasta ahora, pero sin regresar a los agarrotamientos materiales doctrinarios de las ideologias y la Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Perdido en mis especulaciones, me pas\u00f3 por alto que la asamblea de las cinco, hab\u00eda finalizado y que en la que ahora me encontraba mucho m\u00e1s grande y abarrotada que la anterior, era la correspondiente a la programada para las ocho de la tarde. Aquello era como una sesi\u00f3n continua del cine matinal, solo que en lugar de echar una de romanos o de vaqueros, los protagonistas eran la OTAN, el Gran Capital o los pol\u00edticos, en plan documental, lo que no evit\u00f3 momentos tragic\u00f3micos como el escenificado sin pretenderlo por un anciano que se quejaba de percibir una pensioncilla de apenas 642 euros al mes, despues de haber trabajado ininterrumpidamente durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y haber cotizado todo ese tiempo a la Seguridad social, porque tal y como est\u00e1n las cosas, para la mayor\u00eda de los que est\u00e1bamos all\u00ed, no nos pas\u00f3 inadvertida la paradoja de que en vez de contemplarle como un pobre desgraciado, a caso se le miraba con envidia no exenta de rencor por ser un privilegiado\u2026Pero a diferencia de las dos asambleas anteriores, en esta ocasi\u00f3n se le iba a dar gusto al cuerpo para votar a mano alzada un elenco de propuestas que habian sido realizadas a lo largo de la jornada. Y fue este para mi el momento m\u00e1s tenebroso de cuantos pude observar, cuando de repente, tuve ante mi extendido un homog\u00e9neo mar de brazos alzados y manos extendidas por cuanto me recordaba estampas m\u00e1s siniestras, a caso diestras, de las que s\u00f3lo se diferenciaba por la inclinaci\u00f3n de las palmas, que es el riesgo impl\u00edcito que comportan todas estas formas asilvestradas a las que la ciudadan\u00eda se ve empujada cuando no funcionan como debieran funcionar, los racionales mecanismos democr\u00e1ticos institucionales en los que t\u00e1citamente, en prinicipio confiamos.<\/p>\n<p>Aunque para confianza, la all\u00ed mostrada por todos los presentes: una especie de despensa que hac\u00eda las veces de banco de alimentos de la que cada cual se serv\u00eda ingresando lo que pod\u00eda, llevabandose cuanto deseara sin que nadie pidiera explicaciones a nadie, hac\u00eda gaseosa mi utop\u00eda de una sociedad en la que cada uno contribuya seg\u00fan sus posibilidades y reciba en funci\u00f3n de su necesidad; mochilas, radios, gafas de sol, bol\u00edgrafos, chaquetas\u2026se hallaban a merced de cualquiera que pasara al lado y sin embargo, a nadie parec\u00eda preocuparle la tan cacareada inseguridad ciudadana ni la tan temida naturaleza humana descrita por Hobbes ampliamente difundida por el neoliberalismo, embriagdos como estaban de la efervescencia rousseauniana del buen salvaje tras haber ejercido hasta la saciedad su modelo de democracia real pronunci\u00e1ndose contra las arrugas y la celulitis del vetusto sistema representativo nacido de la traici\u00f3n burguesa a la revoluci\u00f3n francesa; Y lo que me admir\u00f3 de verdad dando la puntilla a cualquier sombra de duda sobre los hist\u00f3ricos momentos que all\u00ed acampaban a sus anchas, fue verles dormir en sus sacos, tumbados sobre cartones, compartiendo cielo y tierra con los despojados del sistema que no tienen otra sin que en ello se les vea protestar por adscrib\u00edrseles a la indigencia no faltando los tetrabrik de Don Sim\u00f3n y alguna que otra colilla reservada para el amanecer, sabedores como somos todos que es durante la noche cuando los humanos somos m\u00e1s vulnerables a los potenciales enemigos que con nocturnidad y alevos\u00eda merodean hacechando nuestras vidas durante el sue\u00f1o y nuestros sue\u00f1os en vida, del todo despreocupados a lo que el resto del mundo hablaba de ellos por radio televisi\u00f3n e internet.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida me ha ense\u00f1ado a desconfiar de cualquier agrupaci\u00f3n humana, incluidas bandas de m\u00fasica y parques de bomberos, por lo que no negar\u00e9 el pesimismo con el que recib\u00ed las primeras noticias acerca de las espont\u00e1neas protestas callejeras sobre las que proyect\u00e9 la resabida sospecha de que ni ser\u00edan tan protestas ni tan espont\u00e1neas &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/06\/02\/una-bella-experiencia\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Una bella experiencia<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4425,155],"tags":[4404,4403],"class_list":["post-1232","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-15-m","category-general","tag-organizacion","tag-protesta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1232"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1232\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1389,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1232\/revisions\/1389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}