{"id":1391,"date":"2011-07-23T09:32:22","date_gmt":"2011-07-23T07:32:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1391"},"modified":"2011-07-29T13:15:20","modified_gmt":"2011-07-29T11:15:20","slug":"carceles-publicas-negocios-privados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/07\/23\/carceles-publicas-negocios-privados\/","title":{"rendered":"C\u00e1rceles p\u00fablicas, negocios privados"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=adMvNGbH4aA\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=adMvNGbH4aA<\/a>\n<p>El repentino cambio de posici\u00f3n gubernamental tipificando como delito la conducci\u00f3n temeraria al extremo de acusar de homicidio a los causantes de accidentes mortales, resoluci\u00f3n que evidentemente va en contra de los intereses de la todopoderosa industria petrolera del autom\u00f3vil, me ha hecho sospechar que, detr\u00e1s de esta medida, como en el caso de las drogas, los inmigrantes ilegales, los manteros y resto de leyes, no hay tanto deseo de corregir el fen\u00f3meno, cuanto de lucrarse con \u00e9l por medio de intermediarios testaferros que inviertan en la prometedora industria de la seguridad, mantenimiento y construcci\u00f3n de centros penitenciarios, pues como sabiamente acertara a advertir el Exministro Asunci\u00f3n al ser interpelado por la crisis de la c\u00e1rcel como m\u00e9todo de reinserci\u00f3n social \u201c\u00bfCrisis? \u00bfQu\u00e9 crisis? \u00a1Cada vez hay m\u00e1s!\u201d De seguir por este camino, en breve veremos enchironar a Okupas, due\u00f1os cuyas mascotas dejen sus costas en la v\u00eda p\u00fablica, amigos de las descargas en Internet y a fumadores compulsivos, que con algo hemos de llenar el vac\u00edo dejado por la supresi\u00f3n de la ley contra \u201cVagos y maleantes\u201d y cuantas permit\u00edan llevar al calabozo a blasfemos, maricas o traidores a la patria. El caso es, que haya necesidad de c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>En la actualidad hay m\u00e1s de 90 prisiones oficiales \u2013 hay c\u00e1rceles secretas y disfrazadas de centros de internamiento para extranjeros y reformatorios para menores, sin contar calabozos militares \u2013 que albergan a una poblaci\u00f3n no inferior a 80.000 reclusos. Esta realidad intramuros esconde adem\u00e1s de torturas, vejaciones, cr\u00edmenes y nuestra hipocres\u00eda social, un gran negocio privado a cargo de las c\u00e1rceles p\u00fablicas que mueve miles de millones de euros y no pocos intereses de empresas espa\u00f1olas de enorme prestigio internacional dedicadas a maquinar mecanismos de seguridad como torres de vigilancia, c\u00e1maras de infrarrojos, aparatos para escuchar en el tumulto, alarmas, e instrumentos como porras el\u00e9ctricas, esposas, grilletes\u2026 y de cuantos gremios intervienen en su mantenimiento, empezando por el grueso de funcionarios que ha de hacerla funcionar en tres turnos de ma\u00f1ana, tarde y noche, psic\u00f3logos, cocineros, suministro, electricidad, etc.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 quedar\u00eda el presupuesto dedicado a la construcci\u00f3n, equitaci\u00f3n y mantenimiento que supone los centros penitenciarios si de pronto se dejara salir por ejemplo a esa pobre gente encarcelada por estar sin papeles o esa otra, cuyos delitos sean la peque\u00f1a posesi\u00f3n de droga o sin ser de sangre est\u00e9n relacionados con ella? \u00a1Mejor no pensarlo! Curiosamente, la respuesta ser\u00eda la misma de plantearse la cuesti\u00f3n \u00bfY si s\u00f3lo fueran a prisi\u00f3n los culpables de delitos de sangre, de corrupci\u00f3n, de delitos econ\u00f3micos, contra la propiedad p\u00fablica, por estafa alimentaria, por explotaci\u00f3n laboral\u2026? Si la respuesta a las preguntas anteriores es sencilla, la soluci\u00f3n a tomar no lo es.<\/p>\n<p>De mantenerse la actual tendencia punitiva que recae m\u00e1s en pobres infelices que en los verdaderos causantes del mal, se estar\u00e1 ejecutando una injusticia similar a la cometida con el Conde de Montecristo siendo previsible que la venganza incubada en el resentimiento colectivo aparezca desde cualquier rinc\u00f3n el d\u00eda menos pensado. La primera v\u00eda de soluci\u00f3n que les vendr\u00eda a la mente a quienes hacen las leyes y por consiguiente las trampas, no consistir\u00e1 comprensiblemente en tirar piedras contra su propio tejado y en consecuencia, apostar\u00edan por no perseguir delito alguno; Mas como quiera que precisen de la represi\u00f3n ajena para desde el Poder continuar favoreciendo sus intereses, sea entonces que tipificaran como delitos un buen n\u00famero de acciones condenadas moralmente por la misma sociedad que las comete con profusi\u00f3n verbigracia las irrefrenables ganas de tener lo mismo que el pr\u00f3jimo que se corresponde jur\u00eddicamente con el sacrosanto derecho a la propiedad y su castigo implacable seg\u00fan quien lo cometa y qui\u00e9n lo padezca. Ahora bien: ello, a la larga nos trae a presencia del problema apuntado; Para atajarlo, tanto al ejecutivo canalla, como al legislador criminal, como al juez c\u00f3mplice, s\u00f3lo se les ocurre amnistiar, condonar e indultar a los apresados decisi\u00f3n que no pone en tela de julio las leyes injustas que los encarcela, para de este modo, mantener la necesidad de polic\u00eda que persiga el delito y parezca que se lucha contra el crimen y la delincuencia ante la ciudadan\u00eda ingenua y por otra parte, se transmita la imagen de magnanimidad al objeto de atraer hacia la autoridad adem\u00e1s del respeto, la adhesi\u00f3n de los corazones. Claro que, esta actitud a la larga, socava los cimientos de la legalidad y la chusma empieza a advertir la incoherencia del sistema contemplando juzgados y comisar\u00edas como puertas giratorias. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? \u00bfC\u00f3mo salvar el negocio penitenciario? Ante este panorama, los teledurmientes se sobresaltan reclamando el endurecimiento de las penas o el cumplimiento \u00edntegro de las condenas del vigente sistema criminal\u2026dulces compases que con complacencia son escuchados por la demagogia que escud\u00e1ndose en la alarma social abunda en su mezquindad como lo prueba el caso de Miguel Montes Neiro y tantos otros de los que no se sabe el nombre&#8230;Sin embargo, al mismo tiempo, sucede que la plebe, aunque haya llegado a ello a trav\u00e9s de un camino equivocado, o por pel\u00edculas como \u201cCelda 211\u201d o series como \u201cLos ladrones van a la oficina\u201d, empieza a caer en la cuenta de que, en nuestras mazmorras no est\u00e1n todos los que son, ni son todos los que est\u00e1n alcanzando la conclusi\u00f3n de que, a lo mejor, hay m\u00e1s fuera que dentro. Asunto, \u00e9ste s\u00ed, verdaderamente merecedor de respeto a la mal\u00e9fica Trinidad del Poder que le fuerza a optar por meter a todos a la c\u00e1rcel, a saber: pol\u00edticos corruptos, empresarios estafadores de subvenciones, traficantes de armas, de drogas, de inmigrantes, de \u00f3rganos, de ni\u00f1os, de mujeres, notarios colaboradores con la burbuja inmobiliaria\u2026<\/p>\n<p>Esta arriesgada apuesta por acercar la legalidad a la justicia para lavar la cara a nuestros vergonzosos Tribunales aut\u00e9nticos focos de inmundicia moral, supone un peaje que la clase dominante ha de pagar si quiere mantener los ping\u00fces beneficios visibles e invisibles de la realidad carcelaria. Ir\u00f3nicamente, qui\u00e9n se lo iba a decir, es muy posible que ayude a expandir los r\u00e9ditos del negocio penitenciario hasta l\u00edmites nunca antes sospechados. Tan prometedor horizonte se lo presenta la oportunidad que supondr\u00e1n las c\u00e1rceles privadas imprescindibles para acoger a personas tan distinguidas y de enorme poder adquisitivo como las citadas, cuyas instalaciones ciertamente han de servir para privarles de libertad, pero tambi\u00e9n garantizarles la seguridad y atenciones que comporta su estatus social, pues la justicia no consiste en tratar a todos por igual, cuanto en hacerlo a cada cual como se merece. Y no ser\u00eda nada justo que los ricos a\u00f1adieran a su pena de privaci\u00f3n de libertad la de incomodidad, mientras el resto de la poblaci\u00f3n reclusa, casi se encuentran mejor que en casa a ese respecto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El repentino cambio de posici\u00f3n gubernamental tipificando como delito la conducci\u00f3n temeraria al extremo de acusar de homicidio a los causantes de accidentes mortales, resoluci\u00f3n que evidentemente va en contra de los intereses de la todopoderosa industria petrolera del autom\u00f3vil, me ha hecho sospechar que, detr\u00e1s de esta medida, como en el caso de las &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/07\/23\/carceles-publicas-negocios-privados\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">C\u00e1rceles p\u00fablicas, negocios privados<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[378,155],"tags":[4426],"class_list":["post-1391","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-derecho","category-general","tag-carcel"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1391"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1411,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391\/revisions\/1411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}