{"id":1465,"date":"2011-08-09T17:57:06","date_gmt":"2011-08-09T15:57:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1465"},"modified":"2011-08-09T18:49:31","modified_gmt":"2011-08-09T16:49:31","slug":"nada-es-gratis-en-un-estado-de-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/08\/09\/nada-es-gratis-en-un-estado-de-derecho\/","title":{"rendered":"Nada es gratis en un Estado de Derecho"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Jessie J - Price Tag ft. B.o.B\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qMxX-QOV9tI?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Los estudiantes chilenos que con justicia reclaman a su Gobierno una educaci\u00f3n p\u00fablica hacen mal en decirla \u201cgratuita\u201d, pues supongo que all\u00e1 como aqu\u00ed, el Estado no da nada gratis a sus ciudadanos; Como mucho, les devuelve en forma de prestaciones, servicios e infraestructuras parte del dinero que previamente se paga en impuestos.<\/p>\n<p>La forzosa retenci\u00f3n de la n\u00f3mina a la clase trabajadora y los impuestos indirectos camuflados en el precio global de los productos que consumimos, facilitan poderosamente que la mente se olvide de lo mucho que desde sus maltrecha econom\u00eda se aporta para que el sistema funcione, de modo que, cuando se tumba en el sof\u00e1 a ver la tele tras llegar agotado del trabajo, cree que le sale gratis ese momento de esparcimiento; cuando acude al m\u00e9dico atendi\u00e9ndole sin necesidad de aflojar la bolsa tras la consulta, casi se retira dando uno las gracias como si el m\u00e9dico le hubiera hecho una obra de caridad; cuando pasea por las avenidas de su ciudad contempla con alivio como otros limpian lo que su persona y los vecinos ensucian sin importarle la relaci\u00f3n invisible que pueda haber entre el mal uso que hace de su propiedad colectiva y lo caro que le sale\u2026<\/p>\n<p>Lo sucedido es explicado con sencillez por el refr\u00e1n \u201cOjos que no ven, coraz\u00f3n que no siente\u201d que en el caso que nos ocupa, vendr\u00eda a decirnos que, el ciudadano medio, empe\u00f1ada su mente como est\u00e1 en trabajar diariamente para mantener a la familia, distra\u00edda su cabeza en programas del coraz\u00f3n o competiciones deportivas, no tiene conciencia de la cantidad ingente de capital que sale literalmente de su cartera para sufragar lo que le cuesta al pa\u00eds todo cuanto le rodea, a saber: carreteras, hospitales, colegios, c\u00e1rceles, universidades, edificios institucionales y sus correspondientes plantillas de m\u00e9dicos, profesores, jueces, polic\u00edas, funcionarios todos, que est\u00e1n a nuestro servicio, pues somos nosotros los ciudadanos quienes les contratamos a cargo de nuestros impuestos que es uno de los peores nombres para mencionar el dinero, a caso al objeto de que cedamos pronto su custodia y perderlo de vista cuanto antes, como sucede, sin acordarnos de que somos en verdad sus aut\u00e9nticos due\u00f1os, aunque sean ellos, los representantes democr\u00e1ticos quienes en virtud de nuestra confianza delegada gestionen la riqueza com\u00fan fruto de nuestro trabajo y por ello mismo parezca a ojos de los que cobran que es suya en vez de nuestra.<\/p>\n<p>Otro gallo cantar\u00eda, si cada mes los trabajadores tuvieran que depositar en Hacienda la cantidad correspondiente o sencillamente, que cualquier producto en su etiquetado distinguiera que parte del importe obedece al PvP y cual al impuesto que se le suma, es posible que al echar gasolina, beber una copa o encender un cigarro, m\u00e1s de uno dejara de conducir, beber y fumar de golpe. Seguramente, el continuo ejercicio diferenciado de pagar impuestos, fortalecer\u00eda nuestra endeble percepci\u00f3n actual de la riqueza colectiva cuya laxitud ha alcanzado tal grado de debilidad, que hasta nos hace reclamar como \u201cgratis\u201d algo que de principio a fin es de nuestra entera pertenencia.<\/p>\n<p>En la medida en que como sociedad paguemos impuestos, tenemos todo el derecho a reclamar Justicia, v\u00edas de comunicaci\u00f3n, Seguridad, Sanidad o Educaci\u00f3n p\u00fablica sin que ello nos suponga un gasto a\u00f1adido al logro social de tener derecho y obligaci\u00f3n de pagar impuestos. Porque, lo que no puede ser, es que, para formar a los cuadros de las profesiones liberales como abogados, m\u00e9dicos, arquitectos y profesores, nuestros impuestos sean p\u00fablicos, pero para cuando sus miembros est\u00e9n en disposici\u00f3n de devolver al Pueblo algo de lo que el Pueblo les ha dado, entonces el canal m\u00e1s adecuado sea el privado.<\/p>\n<p>Cuando los pol\u00edticos paguen de su bolsillo a los funcionarios, los bancos donen las infraestructuras aeroportuarias y autov\u00edas, las empresas sufraguen con sus beneficios la sanidad o la educaci\u00f3n, los jueces, m\u00e9dicos y profesores desempe\u00f1en por amor al arte su profesi\u00f3n\u2026entonces, es posible que los ciudadanos podamos pensar que algo de lo que recibimos nos es dado gratis. Y a\u00fan as\u00ed, ser\u00eda para sospechar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los estudiantes chilenos que con justicia reclaman a su Gobierno una educaci\u00f3n p\u00fablica hacen mal en decirla \u201cgratuita\u201d, pues supongo que all\u00e1 como aqu\u00ed, el Estado no da nada gratis a sus ciudadanos; Como mucho, les devuelve en forma de prestaciones, servicios e infraestructuras parte del dinero que previamente se paga en impuestos. 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