{"id":1569,"date":"2011-09-20T18:15:03","date_gmt":"2011-09-20T16:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1569"},"modified":"2011-09-20T18:20:41","modified_gmt":"2011-09-20T16:20:41","slug":"epc-mas-pobres-mas-dociles-mas-esclavos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/09\/20\/epc-mas-pobres-mas-dociles-mas-esclavos\/","title":{"rendered":"EpC: M\u00e1s pobres, m\u00e1s d\u00f3ciles, m\u00e1s esclavos"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el Bar\u00f3n Pierre de Coubertin ech\u00f3 mano de la inspirada m\u00e1xima del sacerdote Henri Didon \u201cCitius, altius, fortius\u201d como lema estandarte del Movimiento ol\u00edmpico, sab\u00eda que su objetivo ser\u00eda pronto abrazado por una Sociedad entregada a la velocidad de los nuevos medios de locomoci\u00f3n, a la desenfrenada carrera de los rascacielos y a un cada vez m\u00e1s descarado culto al cuerpo, cuyo evidente transfondo b\u00e9lico pretend\u00eda expl\u00edcitamente amortiguar por medio del fortalecimiento espiritual que en principio proporcionar\u00eda el deporte a modo de socorrida Cruz Roja psicosom\u00e1tica en la reci\u00e9n estrenada Lucha de Clases a la que llamaba a corneta el Marxismo triunfante, si bien olvidose, a caso omitiera deliberadamente, del soporte visceral  que sustentaba toda la tramoya aparente y oculta que aquellos empezaban a denominar estructura-superestructura, cu\u00e1l es, el aspecto agonal que tan brillantemente expusiera Huizinga en su \u201cHomo ludens\u201d embriagador de toda faceta humana por seria o est\u00fapida que esta sea, haci\u00e9ndonos la vida m\u00e1s llevadera cuando se trata de retos profesionales en trabajos tediosos como puede ser apretar tuercas en una cadena de montaje, o para someternos a un infierno terrenal trat\u00e1ndose de ganar m\u00e1s dinero, m\u00e1s f\u00e1cil, m\u00e1s r\u00e1pido, como sucede en el mundo capitalista donde se ha elevado a rango de Diosa a la Competencia.<\/p>\n<p>Vivimos una \u00e9poca, en la que como nunca antes nuestros particulares intereses exacerbados a la en\u00e9sima potencia, chocan como Titanes en todas las esferas de la vida: En las familias, los tradicionales anhelos de amor, fraternidad, solidaridad y altruismo entre sus miembros, han de v\u00e9rselas con las aspiraciones de libertad individual y espacio vital de cada uno de ellos, cuyas vidas atomizadas, partidas y segmentadas por horarios lectivos, laborales y de ocio, les impiden armonizar su a\u00f1orada convivencia y cuando resulta que disponen de un peque\u00f1o momento juntos, la falta de costumbre se les hace insoportable; En la pol\u00edtica, la pretendida labor de servicio a la comunidad por parte de nuestros representantes democr\u00e1ticos se torna cada vez m\u00e1s afanosa en medio de un colectivo en el que cada individuo s\u00f3lo busca su propio beneficio, no siendo de extra\u00f1ar, que de semejante conjunto, sean los m\u00e1s codiciosos quienes primero se propongan para ejercer de servidores del pueblo y si por un casual hubiera alguno que nadara contracorriente, pronto ver\u00eda flaquear su fuerza moral ante el desgaste que supone trabajar para quienes solo miran por su hacienda y reclaman en todo momento como suyo lo que es de todos. Qu\u00e9 no suceder\u00e1 entonces en el \u00e1mbito laboral en el que todav\u00eda, pasados dos mil a\u00f1os \u2013 que se dice pronto \u2013 de la irrupci\u00f3n en la historia humana de Nuestro se\u00f1or Jesucristo, hay hombres que se ven forzados a trabajar para otros hombres, embruteciendo a los primeros y pudriendo a los segundos sus almas todas condenadas, pues a la sobrentendida fatiga f\u00edsica que por naturaleza le sobreviene a todo trabajador, por no hablar de la pereza mental, ahora se le ha de a\u00f1adir el espejismo intelectual de creerse con derechos irrenunciables a una jornada reducida, un horario flexible compatible con la inexistente vida familiar, vacaciones pagadas, contrato estable, horas sindicales, seguridad social y por si todo ello fuera poco\u2026\u00a1Derecho a huelga! Que \u00a1manda Borbones! la falta que le hace a quien goce de tan s\u00f3lo la mitad de los anteriores privilegios, aberraci\u00f3n del entendimiento sano que evidentemente est\u00e1 abocada a darse de bruces con el inter\u00e9s legal de la Patronal que persigue en todo momento apurar al extremo el enorme potencial que encierra aquella liebre sacrosanta del liberalismo que animaba a obtener \u201cel m\u00e1ximo beneficio al menor coste\u201d, asunto que tambi\u00e9n enfrenta al productor con el proveedor, al proveedor con el comerciante, al comerciante con el cliente y al cliente consigo mismo, ya que un modo sencillo de obtener mayor beneficio a menor coste por este otro lado, consiste en bajar la calidad sin disminuir el precio, cosa que todos saben, incluido el consumidor, de ah\u00ed que el cliente acabe debati\u00e9ndose en una lucha interna entre sus deseos de vivir bien y su malograda dependencia de un sueldo que no alcanza a fin de mes, frustraci\u00f3n que parece llevadera a tenor del \u00e9xito que cosechan los bazares chinos y las Grandes Superficies.<\/p>\n<p>Esta soterrada pugna civil entre hombres y mujeres, padres e hijos, Gobernantes y Pueblo, empresarios y empleados, vendedores y clientes, etc, que ya no da para presentarla como hicieran Marx y Engels como \u201cLucha de Clases\u201d sino s\u00f3lo como bullicio de todos contra todos, sin embargo, parece seguir una pauta bien conocida por las \u201cleyes del caos social\u201d, cuya flecha indica siempre la correlaci\u00f3n entre pobreza, docilidad y esclavitud que no les pasa desapercibida a todo aquel que detente la condici\u00f3n de opresor.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como, avergonzados por el pseudocientificismo del milenario mensaje religiosos de Esperanza y Salvaci\u00f3n, ca\u00eddo el Muro de Berl\u00edn y con sus ladrillos venido abajo la \u00faltima posibilidad de hacer la voluntad de Dios aqu\u00ed en la Tierra como en el Cielo, desaparecidos los paladines espor\u00e1dicos de nuestra causa en Alemania, Italia, Irlanda y Espa\u00f1a, se le dijo a la poblaci\u00f3n que deb\u00edamos competir m\u00e1s y mejor; Por supuesto, el tema de la competencia, primeramente no se present\u00f3 como una competencia entre nosotros. \u00a1Nada de eso! Se trataba de competir contra otros, objetivo sumamente persuasivo en cuantos hemos sido educados en la historia de batallitas y conquistas, pero que parec\u00eda contrario al esp\u00edritu de la Uni\u00f3n Europea por aquel entonces. Por consiguiente, nada de competir con los franceses o los ingleses a los que les tenemos ganas, la rivalidad para con nuestros ancestrales enemigos patrios deb\u00eda resarcirse en el c\u00e9sped de un campo de futbol \u2013 as\u00ed que nos pusieron finos a patadas los Holandeses. Tampoco era bueno enemistarse con nuestros queridos aliados de la OTAN como Canad\u00e1 o EEUU compitiendo contra ellos. Y contra los japoneses \u00bfC\u00f3mo \u00edbamos a competir contra quienes nos inculcaron los m\u00e1s altos valores de amor y amistad durante nuestra infancia a trav\u00e9s de los m\u00e1s tiernos dibujos animados que haya conocido la televisi\u00f3n? obligarnos a ello, hubiera sido para la clase trabajadora una tragedia superior a la de Edipo. Estaba claro \u00a1Hab\u00eda que competir contra Corea! Este pa\u00eds reun\u00eda todos los requisitos necesarios para que pudi\u00e9ramos competir contra sus gentes y empresas en los mercados: estaba lejos, son de otra raza, de otra religi\u00f3n, lengua extra\u00f1a, a penas se los distingue de otros asi\u00e1ticos\u2026y sobre todo \u2013 atrevida es la ignorancia &#8211; \u00a1Parec\u00eda f\u00e1cil! Y sorprendentemente, como en el futbol\u2026\u00a1Perdimos! Lo que no significa que ellos, los coreanos ganaran\u2026\u00a1Ni mucho menos! Ellos por su parte ten\u00edan que competir con los camboyanos, filipinos y vietnamitas y estos a su vez, todos con los chinos que son quienes a la postre han ganado toda la partida.<\/p>\n<p>Tras la derrota inflingida por el Gigante dormido, sin tiempo para lamer las heridas Europa entera ha desempolvado sus antiguas armaduras para librar sus \u00faltimas guerras intestinas disfrazadas bajo el eufemismo de la \u201cDefensa del euro\u201d sin esconder que ahora toca de nuevo competir, pero esta vez, entre las mismas potencias europeas y en un futuro inmediato entre los propios ciudadanos, vecino contra vecino, hermano contra hermano\u2026contienda que se procurar\u00e1 retransmitir como si de una lid deportiva se tratara con el fin de insuflarnos ese esp\u00edritu de superaci\u00f3n, de sacrificio y de reto personal del que hacen gala los deportistas ol\u00edmpicos, pero en este caso, los aros se me antojan cadenas y el lema que parece lucir en el frontispicio del horizonte social es ese otro que nos dibuja \u201cM\u00e1s pobres, m\u00e1s d\u00f3ciles, m\u00e1s esclavos\u201d pues sabido es desde antiguo que, cuanto m\u00e1s pobre es una persona, m\u00e1s sumisa se muestra y con m\u00e1s sencillez se la puede explotar, porque como muy bien razon\u00f3 Julio Anguita, \u201ces m\u00e1s f\u00e1cil someterse que luchar\u201d Ello explica el frenes\u00ed con el que los j\u00f3venes se entregan denodadamente a estudiar ingl\u00e9s y prepararse para situarse mejor que sus compa\u00f1eros, al tiempo que tienen baja autoestima, muestran una muy baja aspiraci\u00f3n laboral y una nula resistencia.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el Bar\u00f3n Pierre de Coubertin ech\u00f3 mano de la inspirada m\u00e1xima del sacerdote Henri Didon \u201cCitius, altius, fortius\u201d como lema estandarte del Movimiento ol\u00edmpico, sab\u00eda que su objetivo ser\u00eda pronto abrazado por una Sociedad entregada a la velocidad de los nuevos medios de locomoci\u00f3n, a la desenfrenada carrera de los rascacielos y a un &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/09\/20\/epc-mas-pobres-mas-dociles-mas-esclavos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">EpC: M\u00e1s pobres, m\u00e1s d\u00f3ciles, m\u00e1s esclavos<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4284,155],"tags":[99682,4447,99680],"class_list":["post-1569","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-epc-2","category-general","tag-deporte","tag-esclavitud","tag-resistencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1569"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1569\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1574,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1569\/revisions\/1574"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}