{"id":1621,"date":"2011-10-05T12:16:44","date_gmt":"2011-10-05T10:16:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1621"},"modified":"2011-10-05T12:23:36","modified_gmt":"2011-10-05T10:23:36","slug":"pinchogareno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/10\/05\/pinchogareno\/","title":{"rendered":"Pinchogare\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>De siempre, a nada que doy una vuelta por Espa\u00f1a, de regreso me siento como estafado en mis patrias chicas del norte, no ya tanto por la consabida ausencia de tapas incluidas con la consumici\u00f3n, cuanto por los abusivos precios que he de pagar que de ocurr\u00edrseme invitar, podr\u00edan suponerme la ruina. De este modo, me acostumbr\u00e9 a manejarme en dos situaciones distintas: con jolgorio y alegr\u00eda fuera de mi tierra, precauci\u00f3n y mesura arriba del Ebro, que por algo se llama Ebro y no Ebrio.<br \/>\nPero, el pasado Septiembre, tuve la oportunidad de acercarme por Valencia donde, a parte de visitar la magn\u00edfica \u201cCiudad de las Ciencias y las Artes\u201d, corrobor\u00e9 de nuevo, la impresi\u00f3n antes comentada de que, por donde yo me muevo habitualmente, a saber, de Barcelona a Santander, pasqando por Zaragoza, Pamplona, Vitoria, Donosti, Bilbao y Castro, se nos est\u00e1 haciendo pagar muy cara la afici\u00f3n de ir de pinchos por los bares, pues all\u00ed, en la cuna de la rica Horchata, en la terraza de una gran superficie tomarme una jara de medio litro de cerveza con un pincho de los que aqu\u00ed te sacarian un ojo por mirarlos con intenci\u00f3n, me cost\u00f3 unicamente dos euros. \u00a1Lo s\u00e9! Pensais que estoy exagerando. Yo tampoco me lo pod\u00eda creer.<br \/>\nSi ya cuando voy a Valladolid \u2013 mi cuarta patria tras Castro, Portugalete y Estella &#8211; amortizo el viaje con las tapitas, en Valencia casi me pago el hotel. \u00bfC\u00f3mo es posible tan bajo precio, en terraza, en una gran superficie donde todo es m\u00e1s caro, y semejante cantidad y calidad? Lo primero que a uno le viene a la mente, es que se trata de una equivocaci\u00f3n y que te han cobrado de menos, para despu\u00e9s alarmarse porque pueda tratarse de una promoci\u00f3n especial para despachar la mercanc\u00eda revenida del establecimiento; luego viene eso de que el local puede estar blanqueando dinero\u2026Lo que nunca se te pasa por la cabeza, es que la pregunta que te has hecho no es la apropiada y que en vez de cuestionarte ese precio que te parece barato, lo que habrias de preguntarte es \u00bf C\u00f3mo nos pueden cobrar lo que nos cobran por un cul\u00edn de cerveza y una triste aceituna? \u00a1Y nosotros pagarlo!<br \/>\n\u00a1Es verdad! \u00bfC\u00f3mo hemos pasado de la llevadera tradici\u00f3n de ir de pinchos todos los fines de semana junto a familiares y amigos, que sal\u00eda m\u00e1s a cuenta que irse a comer a casa, a casi tener que domiciliar la n\u00f3mina en la barra del bar para hacer frente a las deudas contraidas por dos banderillas que se te clavan en el bolsillo como dardos? \u00a1No lo s\u00e9! Es posible que con la moda de la cocina de la se\u00f1orita Pepis y los premios que cada ciudad otorga a estas esquisiteces culinarias, los laureles se les hayan subido a la cachola y ahora obren en consecuencia y hasta ande de por medio la SGAE con los derechos de autor de las recetas. Claro que, todo ha ido en consonancia. Hoy es el d\u00eda, en que los restaurantes de post\u00edn, esos que tienen cinco tenedores de los que de trincharte sales econ\u00f3micamente m\u00e1s estrellado que un huevo frito en la Gu\u00eda Michel\u00edn, han visto el negocio de la cocina minimalista y al lado de una pincelada de solomillo con aroma de roquefort, ali\u00f1ado con un suspiro de grosella, te lo describe el camarero por si no adivinas el sabor. A caso por ello, todav\u00eda nos resulte barato, como anta\u00f1o, ir de pinchos los fines de semana, en lugar de acudir a comer de cuchillo y tenedor.<br \/>\nFue tomando aquellas jarras de cerveza y zampando aquellos deliciosos bocadillitos de salm\u00f3n con queso fundido, de revuelto de champis con gambas, jamoncito con l\u00e1mina de foie gras\u2026con la misma satisfaci\u00f3n y ansiedad con la que se disfruta de una oportunidad que no sabes lo que va a durar \u2013 debe ser sensaci\u00f3n parecida a la ancestral inclinaci\u00f3n de comer fruta robada \u2013 que empec\u00e9 a darle vueltas a dos ideas hasta que confluyeron en este nuevo concepto \u201cpinchogare\u00f1o\u201d que aqu\u00ed presento: La primera idea, tiene que ver con lo que siempre contaba mi madre, de que all\u00e1 en Brasil, donde ella se ha criado, ni las pandillas de j\u00f3venes, ni las cuadrillas de mayores, tienen por costumbre ir de bares; Hacen las fiestas en sus casas. La segunda idea est\u00e1 relacionada con el \u201cFen\u00f3meno del botell\u00f3n\u201d procedimiento por el que la juventud bebe cuanto quiere fuera de los locales a precios mucho m\u00e1s asequibles. Pues bien, la gente deber\u00eda plantearse seriamente practicar el \u201cPinchogare\u00f1o\u201d consistente en que cada uno en su casa prepara su especialidad, pongamos mi caso \u201cRaviolis de Parmesano aderezados con melocot\u00f3n en almibar\u201d yendo de casa en casa, para entre trago y trago criticarnos nuestras capacidades de envenenamiento. As\u00ed disfrutar\u00edamos de las tres fases del rito de ir de pinchos: primero del encanto que supone pensar en los dem\u00e1s e intentar dar lo mejor de uno a la sociedad por medio de la elaboraci\u00f3n personal nada m\u00e1s y nada menos que de la comida; segundo del propio deleite de lo trabajado entre todos en grata compa\u00f1\u00eda y finalmente, del recuerdo en conversaciones de lo acontecido, bien para repetirlo o para evitarlo, en todo caso para mejorarlo. No tengo duda alguna que adem\u00e1s de m\u00e1s sano y divertido, ser\u00e1 mucho m\u00e1s barato. Porque hoy en d\u00eda la expresi\u00f3n \u201cir de pinchos\u201d casi podr\u00eda traducirse como \u201cir de sablazo en sablazo\u201d.<br \/>\nUna de dos, o los hosteleros o cuantos se enriquecen con sus alquileres o los Exmos Aytos con los impuestos, toman nota de cuanto aqu\u00ed se ha expuesto y empiezan a poner precios anticrisis como han hecho ya en Vitoria con el famoso \u201cPintxopote a un euro\u201d o la poblaci\u00f3n se ver\u00e1 obligada a \u201cir de pinchos\u201d por las casas, costumbre que de iniciarse ya no ser\u00e1 reversible, toda vez los ciudadanos hayan probado su ahorro y la faceta l\u00fadicosexual de la gastronom\u00eda, que como ense\u00f1a la obra \u201cTomates verdes fritos\u201d es una forma sutil que tienen las mujeres de penetrarnos a los hombres. Y no me negar\u00e1n ustedes que de clav\u00e1rnosla es mejor as\u00ed que con un pincho.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De siempre, a nada que doy una vuelta por Espa\u00f1a, de regreso me siento como estafado en mis patrias chicas del norte, no ya tanto por la consabida ausencia de tapas incluidas con la consumici\u00f3n, cuanto por los abusivos precios que he de pagar que de ocurr\u00edrseme invitar, podr\u00edan suponerme la ruina. 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