{"id":1748,"date":"2011-12-22T17:23:08","date_gmt":"2011-12-22T15:23:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=1748"},"modified":"2011-12-22T17:28:33","modified_gmt":"2011-12-22T15:28:33","slug":"in-time","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/12\/22\/in-time\/","title":{"rendered":"In time"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=lRLDq1KgzPg\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=lRLDq1KgzPg<\/a>\n<p>De la m\u00e1xima \u201cEl tiempo es oro\u201d Andrew Niccol ha sabido explotar una certera analog\u00eda de nuestra \u00e9poca para escribir y dirigir el gui\u00f3n de esta pel\u00edcula cuya originalidad pone de manifiesto con toda crudeza, el trasfondo existencial del capitalismo brutal en el que nos vemos inmersos, donde los m\u00e1s trabajan para los menos, siendo los desgraciados, la base material sustentadora de los privilegiados, en una ficci\u00f3n bien labrada que nada m\u00e1s presentarse al espectador, este no tiene dificultad alguna en reconocerla como real.<\/p>\n<p>La trama, se proyecta sobre una supuesta sociedad en la que el envejecimiento biol\u00f3gico se detiene a los veinticinco a\u00f1os de edad, momento desde el cual, s\u00f3lo le queda al sujeto &#8211; independientemente de su sexo, raza o posici\u00f3n econ\u00f3mica &#8211; un a\u00f1o de vida, salvo que consiga m\u00e1s tiempo, trabajando, hered\u00e1ndolo, mediante favores o rob\u00e1ndolo. La mayor\u00eda de la gente, vive literalmente al d\u00eda con el estr\u00e9s de que se le agote el tiempo en pocas horas, por lo que no dispone de margen para amarse, educar a los hijos, comer tranquilos, dormir lo suficiente\u2026siempre angustiada por la falta de tiempo.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, el comportamiento humano toma distintas direcciones: Los hay que asumen el statu quo con sus puntuales injusticias, como es el caso de los Guardianes del Tiempo que vigilan su correcto flujo entre las distintas zonas horarias para la buena marcha del Sistema, retrato milim\u00e9trico de la polic\u00eda que custodia la propiedad privada fuera de las pantallas; Por supuesto, est\u00e1n quienes favorecidos por la circunstancia, cuentan con todo el tiempo del mundo computado por siglos y miles de a\u00f1os. Estos aparecen caracterizados como altos ejecutivos u hombres de negocios cuya filosof\u00eda justifica que \u201cmuchos han de morir para que haya algunos inmortales\u201d pues el equitativo reparto del tiempo entre todos los Seres Humanos, no salvar\u00eda a nadie de una muerte m\u00e1s pronto que tarde, cosa que les anima, no ya a beneficiarse del Sistema que tambi\u00e9n a hacer cuanto est\u00e9 en su mano para perpetuarlo. Los privilegiados habitan en una franja horaria muy cara en tiempo, donde un autom\u00f3vil puede llegar a costar cincuenta a\u00f1os, a los hijos se les regala d\u00e9cadas y en los hoteles se dejan meses de propina, al objeto de imposibilitar de facto la indeseable filtraci\u00f3n de pobres en tiempo. Los salarios son m\u00e1s elevados por lo que en proporci\u00f3n, la vida es m\u00e1s placentera comparada con la franja horaria de los desfavorecidos, sirva de bot\u00f3n de muestra que entre ellos abundan las familias con varias generaciones y caminan despacio, todo lo contrario de quienes son pobres en tiempo; Estos \u00faltimos viven contando los minutos que tienen para ir al ba\u00f1o o montar al autob\u00fas, forzados siempre a ir deprisa a todos lados siendo normal que la muerte de familiares y amigos les ronde cerca. Aunque todos sufren la situaci\u00f3n mostrando su enfado, pocos saben o pueden actuar de modo eficiente para paliar su falta de tiempo, pues quienes controlan su tiempo, que casualmente son los privilegiados, tan pronto comprueban que los ciudadanos se las ingenian para acumular tiempo suficiente como para poder vivir algo m\u00e1s desahogados, r\u00e1pidamente les suben el precio del billete del autob\u00fas, el alquiler, el pan, la leche o el recibo del agua que se pagan en tiempo, para mantenerles en su escasead y privarles de libertad.<\/p>\n<p>La genialidad de esta obra maestra del pensamiento inverso, radica en hacer evidente lo evidente: que si os pagan vuestro tiempo con dinero\u2026\u00a1el dinero es tiempo! Y si anidas escasos de dinero, est\u00e1is escasos de tiempo. Cuanto m\u00e1s dinero tienes, de m\u00e1s tiempo dispones para disfrutar de tus hijos, cuidar de tus padres, jugar con tus amigos; Por el contrario, cuanto menos dinero posees, de menos tiempo dispones para vivir, porque has de trabajar de Sol a Sol para poder pagar al contado sin mayor cr\u00e9dito que lo que eres capaz de llevar en el bolsillo. Al trabajar para otros, les entreg\u00e1is lo \u00fanico que pose\u00e9is de verdad: el tiempo de vuestra irrepetible existencia; A cambio, os dan unas monedas met\u00e1licas, en papel o pl\u00e1stico cuyo valor adquisitivo fluct\u00faa al antojo de quienes lo pagan, de modo que, hoy debes meter dos jornadas de trabajo, para adquirir lo que hasta ayer s\u00f3lo te costaba una.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula \u201cIn Time\u201d no pod\u00eda haber llegado en mejor momento para que la ciudadan\u00eda tome conciencia de lo que ocurre en esta crisis y sobre todo, nota de las acciones justas y perfectas que realiza la pareja protagonista, fiel calco iconogr\u00e1fico de los cabecillas de la Banda Bader Mainhof.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la m\u00e1xima \u201cEl tiempo es oro\u201d Andrew Niccol ha sabido explotar una certera analog\u00eda de nuestra \u00e9poca para escribir y dirigir el gui\u00f3n de esta pel\u00edcula cuya originalidad pone de manifiesto con toda crudeza, el trasfondo existencial del capitalismo brutal en el que nos vemos inmersos, donde los m\u00e1s trabajan para los menos, siendo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/12\/22\/in-time\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">In time<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[493,155],"tags":[4290,4347,4332],"class_list":["post-1748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antropologia","category-general","tag-capitalismo","tag-cine","tag-dinero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1748"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1748\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1752,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1748\/revisions\/1752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}