{"id":197,"date":"2010-09-04T15:46:28","date_gmt":"2010-09-04T13:46:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/2010\/09\/04\/la-conspiracion-de-las-golosinas\/"},"modified":"2010-09-04T15:49:11","modified_gmt":"2010-09-04T13:49:11","slug":"la-conspiracion-de-las-golosinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/09\/04\/la-conspiracion-de-las-golosinas\/","title":{"rendered":"La conspiraci\u00f3n de las golosinas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-199\" title=\"GOLOSINAS-791741\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/GOLOSINAS-791741.jpg\" alt=\"GOLOSINAS-791741\" width=\"400\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/GOLOSINAS-791741.jpg 400w, https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/GOLOSINAS-791741-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>\u00a1Por fin! Sanidad toma cartas en el asunto ya que Educaci\u00f3n no ha hecho nada por evitar que entre nuestras escuelas, colegios e institutos proliferasen aut\u00e9nticos surtidores de vida insana que han convertido a la joven poblaci\u00f3n espa\u00f1ola en la m\u00e1s expuesta a contraer obesidad m\u00f3rbida y diabetes de toda la Uni\u00f3n Europea, cuando no hace tanto, \u00e9ramos referente para todo el mundo gracias a nuestra saludable gastronom\u00eda, la famosa dieta mediterr\u00e1nea. Mas, como quiera que todos estamos al tanto del colesterol y las da\u00f1inas grasas saturadas, esta vez aprovecho el desliz de las autoridades a favor de la poblaci\u00f3n, para llamar la atenci\u00f3n sobre lo que he denominado \u201cLa Conspiraci\u00f3n de las Golosinas\u201d.<\/p>\n<p>Como un ni\u00f1o reci\u00e9n desenga\u00f1ado de los Reyes Magos que no hace ascos a los regalos de Navidad, as\u00ed deb\u00ed sentirme tras escuchar por primera vez de adolescente en boca del ajedrecista F\u00e9lix Izeta citar el az\u00facar como una droga, pues todav\u00eda andaba yo comprando chuches cuando lo correcto para mi edad hubiera sido estar fumando porros, circunstancia que me avergonzaba, pero no tanto como para renunciar a regalices, gominolas, y dem\u00e1s golosinas a las que me hab\u00eda acostumbrado, que lograba sofocar adquiriendo productos de apariencia m\u00e1s seria, como patas fritas, frutos secos, y aceitunas, cuya funci\u00f3n era esconder en lo posible la presencia del improcedente g\u00e9nero goloso, pues lo salado parec\u00eda m\u00e1s respetable cuando entonces.<br \/>\nEl caso es que, en aquellas palabras de advertencia, di con el principio que justificaba mi comportamiento. Sin embargo, me qued\u00e9 con la copla, sin dejar de ingerir tan tiernos manjares, pues soy de esos vanguardistas morales que no tiene inconveniente en pensar una cosa, opinar lo contrario, decir algo distinto, y hacer lo que me apetezca, que generalmente suele coincidir con algo que detesto intelectualmente. As\u00ed me inform\u00e9 de que, el familiar az\u00facar, a diferencia de la sal, apenas era conocido en la antig\u00fcedad, tanto es as\u00ed que lo llamaban sal India, bautiz\u00e1ndola en tiempos de Ner\u00f3n con el t\u00e9rmino saccharum en referencia a una miel s\u00f3lida apreciada en la \u00e9poca; Y no lo era, no porque aquellas culturas capaces de extraer metales como oro, hierro, elaborar vino, cerveza, pan, fabricar cer\u00e1mica, vidrio, obtener seda, lino, etc fracasaran en su b\u00fasqueda\u2026sino porque dicha sustancia no se da en la naturaleza tal cual, como la coca\u00edna, requiere de un minucioso proceso de refinado que toma como base la ca\u00f1a de az\u00facar o la remolacha, poniendo a disposici\u00f3n del consumidor un potente estimulante de r\u00e1pida absorci\u00f3n sangu\u00ednea que llega de inmediato \u00a1c\u00f3mo no!, al goloso por excelencia: nuestro cerebro, el m\u00fasculo que m\u00e1s consume en estado basal, provocando leves momentos de euforia que r\u00e1pidamente sume en cuantos la ingieren de modo cotidiano en m\u00e1s largos periodos de depresi\u00f3n dada la dependencia que genera su prolongado consumo que priva al cuerpo de su natural estado de equilibrio dejando de activar los milenarios mecanismos metab\u00f3licos para obtener su fuente cal\u00f3rica de alimentos como las frutas verduras, l\u00e1cteos, etc. La consecuencia es clara: Tras acostumbrar a nuestro organismo a esta inocente sustancia, su dependencia es tal que no podemos vivir sin ella a todas horas \u00a1literalmente! De ah\u00ed que cada vez m\u00e1s, veamos a personas adultas comer chuches, chocolatinas, bollitos, ya sin inmutarse qu\u00e9 pensar\u00e1 el resto de su regresi\u00f3n infantiloide. Y es que, sin comer galletitas o beber refrescos, estar\u00edamos con el respectivo mono, mostr\u00e1ndonos inquietos, nerviosos, irascibles, a la vez que cansados, deca\u00eddos, inapetentes, casi sin poder pensar. Para evitarlo, recurrimos a lo f\u00e1cil, meternos buenas dosis de az\u00facar bajo cualquier excusa como tomar un cafelito. El resultado es que, cada vez necesitamos dosis mayores para obtener el mismo efecto, acrecentando el defecto. Las sucesivas crisis de glucosa y el aplazamiento continuo de su reequilibrio, somete a estr\u00e9s a las gl\u00e1ndulas adrenales cuya disfunci\u00f3n puede provocar a la larga que el cerebro no distinga entre lo real y lo irreal, apareciendo procesos de esquizofrenia o paranoia, porque para que el cerebro funcione correctamente, el nivel de glucosa en el torrente sangu\u00edneo que lo riega, debe estar en perfecto equilibrio.<br \/>\nPero la ingesta continua de az\u00facar, tambi\u00e9n est\u00e1 asociada a la aparici\u00f3n de caries, la obesidad, y la temible diabetes en los ni\u00f1os y j\u00f3venes. Por si todo ello fuera poco, no faltan los estudios y los especialistas que empiezan a asociar sin tapujos la alta ingesta de az\u00facar en la infancia con el aumento de la hiperactividad de los menores, su incapacidad mayor para aprender, y la aparici\u00f3n de m\u00faltiples alergias. Pero como no deseo parecer exagerado, dejo a su curiosidad y responsabilidad informarse un poco m\u00e1s de los detalles de este asunto, bien en Escohotado y su c\u00e9lebre \u201cHistoria de las drogas\u201d o pinchando en cualquier buscador el cap\u00edtulo dedicado al az\u00facar en la obra \u201cLas drogas tal cual\u201d de la investigadora Karina Malpica.<br \/>\nPorque lo que me interesa es destacar que hay una aut\u00e9ntica conspiraci\u00f3n forjada entre la industria del dulce para garantizarse una clientela adicta de por vida y la de los gobiernos occidentales, para domesticar a las masas, que antes de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, parec\u00edan entregadas a estudiar, leer peri\u00f3dicos, informarse, asociarse y esas insanas costumbres tan magistralmente retratadas por F. Truffault en Fahrenheit 451. Si no\u2026\u00bfen qu\u00e9 cabeza cabe que se exponga como se hace con el concurso de todas las autoridades sanitarias, industriales, comerciales, educativas, deportivas y hasta parroquiales, a los m\u00e1s peque\u00f1os desde su infancia a tan peligroso y descontrolado consumo? Desde que el ni\u00f1o se desteta, siente la necesidad de llevarse algo a la boca, impulso oral freudiano que otrora se calmara, primero con el dedo, luego con el bol\u00edgrafo, despu\u00e9s con el cigarro, para terminar como siempre termina toda elucubraci\u00f3n libidinosa de tan insigne autor, final mucho m\u00e1s sano que el recorrido que ahora trazamos desde el chupete, al pirul\u00ed, del pirul\u00ed a la botella de Coca Trola, y de aqu\u00ed a los donuts, kitkats, filipinos, y cuanto se ponga por delante, que todo es poco para satisfacer el s\u00edndrome de abstinencia colectiva al que nos tienen sometidos, y la indetectable dependencia que nos han generado en apenas dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Por fin! 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