{"id":2389,"date":"2012-06-18T13:25:50","date_gmt":"2012-06-18T11:25:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=2389"},"modified":"2012-06-18T13:50:11","modified_gmt":"2012-06-18T11:50:11","slug":"el-terrorifico-origen-de-la-sonrisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/06\/18\/el-terrorifico-origen-de-la-sonrisa\/","title":{"rendered":"El terror\u00edfico origen de la sonrisa"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Risitas y los sacos de cemento\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ncQU6iBn5Fc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Reconozco que la observaci\u00f3n del comportamiento de los actuales primates por parte de la etolog\u00eda aporta una valios\u00edsima informaci\u00f3n sobre el origen social de la sonrisa humana: nuestros antecesores en la oscuridad de la jungla con reducido campo visual comparado con el que ofrece el lejano horizonte de la sabana, cuando algo se les aproximaba, ante la incertidumbre, prudentemente se pon\u00edan a la defensiva ense\u00f1ando bien los dientes. Cuando se despejaba la inc\u00f3gnita la situaci\u00f3n le encontraba preparado para disuadir al rival y en caso necesario an\u00edmicamente dispuesto a la lucha. El problema ven\u00eda al comprobarse que lo que se aproximaba era amigo o inofensivo. Entonces, como quiera que dichos mecanismos no est\u00e9n tan resueltos para su desactivaci\u00f3n en caso de falsa alarma como para responder en caso de necesidad como corresponde a un organismo programado para la supervivencia, suced\u00eda que se deb\u00eda corregir el gesto de modo apresurado escondiendo pronto los dientes dejando as\u00ed algo parecido a una sonrisa y con el tiempo una se\u00f1al comunitaria de reconocimiento amistoso.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00eda radicar la sensaci\u00f3n extra\u00f1a que nos provoca ciertas risas cuando no acertamos a codificarlas en su contexto pues de inmediato las traducimos como ofensivas dado que por un lado nos remitir\u00edan a ser identificados como extra\u00f1os, potencial enemigo, aunque, por otro, se nos dar\u00eda a entender que nuestra debilidad es tal que no representamos un peligro real, que casi es peor por afectar a la autoestima rebajando nuestra posici\u00f3n en el grupo.<\/p>\n<p>Sin embargo, la neurociencia ha localizado los mecanismos que concurren en el acto complejo de sonre\u00edr en el l\u00f3bulo frontal asociado con las emociones y conductas del sujeto, centro desde donde se emiten las \u00f3rdenes que controlan el m\u00e1s de medio centenar de m\u00fasculos faciales necesarios para esbozar una simple sonrisa, acto que s\u00f3lo sale bien de ser ejecutado del modo m\u00e1s involuntario posible, dado que de buscarlo intencionadamente tras un acto volitivo de \u00a1quiero sonre\u00edr! la sonrisa aparece abiertamente falsa perdiendo todo su valor social adquirido durante tan largo proceso. En consecuencia, aun aceptando parcialmente el aporte de la observaci\u00f3n etol\u00f3gica, a tenor de la informaci\u00f3n anterior, hemos de profundizar m\u00e1s en los mecanismos involuntarios que rigen tan arraigada acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con este \u00e1nimo complementario evitando reduccionismos, tambi\u00e9n asumo la explicaci\u00f3n ofrecida por el antrop\u00f3logo Desmod Morris en su celeb\u00e9rrima obra \u201cEl mono desnudo\u201d donde tras resaltar la enorme semejanza entre<br \/>\nel llanto y la risa de un ni\u00f1o peque\u00f1o \u2013 cu\u00e1ntas veces no nos hemos sorprendido pensando que un ni\u00f1o est\u00e1 llorando cuando en verdad est\u00e1 riendo y a la inversa \u2013 y su sintomatolog\u00eda casi id\u00e9ntica con un repentino enrojecimiento de la cara, humedecimiento ocular, apertura de la boca, alteraci\u00f3n respiratoria, movimiento de brazos y pies etc, viene a establecer la hip\u00f3tesis de que la risa es un \u201cllanto frustrado\u201d lo que explicar\u00eda la frecuente oscilaci\u00f3n entre ambas en que se mueve la primera infancia.<\/p>\n<p>El llanto aparece con el nacimiento, mientras la risa no lo hace hasta el tercer o cuarto mes, momento en el que casualmente empieza a reconocer facialmente a su madre. Ser\u00e1 entonces que el beb\u00e9 reacciona ante el rostro desconocido como lo har\u00eda ante una amenaza, \u00a1llorando! mientras que ante el rostro materno ofrecer\u00eda el gorgoteo que traducimos como risa. Ahora bien, de ponernos en el lugar del peque\u00f1o al que le acarician manos grandes, le zarandean por los aires, le persigue una masa enorme y es cogido en brazos de gigantes, podr\u00edamos dudar del verdadero sentido emocional de esa risa que desde nuestra seguridad adulta nos parece entra\u00f1able, adorable y sumamente enternecedora, cuando puede ser ni m\u00e1s ni menos que todo un grito desgarrador que vendr\u00eda a decirnos \u00a1por favor! \u00a1No me haigas da\u00f1o! \u00a1Estoy aterrado!<\/p>\n<p>Sin embargo, este agudo autor arrastrado por la concomitancia de los fen\u00f3menos, tambien hace provenir la sonrisa de la risa, extremo que ya no comparto. Para mi, la sonrisa es una mueca producida por el espanto que sobreviene a la Conciencia cuando descubre que no est\u00e1 sola en la absolutez de su Existencia, ancestral experiencia de aquel ser primigenio que comprendi\u00f3 que adem\u00e1s de comer, pod\u00eda ser comido. En consecuencia, creo que sonrisa y llanto son las caras visible y sonora de una misma moneda que se nos entrega al llegar al mundo. Lo que sucede, es que el esc\u00e1ndalo ac\u00fastico distrae nuestra atenci\u00f3n sobre el gesto de la boca que es de aut\u00e9ntico terror, gesto que con el tiempo se ir\u00e1 suavizando hasta conseguir esbozar una sonrisa reconocible por los adultos en cuyas manos est\u00e1 su supervivencia.<\/p>\n<p>Las personas profundamente topas de visi\u00f3n \u2013 que no de entendimiento \u2013 r\u00e1pidamente percibimos el mecanismo pues a diario nos sucede que ante la incertidumbre nos aparece un esbozo de proto-sonrisa que no es otra cosa que un retraimiento facial por la angustia de la inseguridad. Cierto es, que un ciego de nacimiento tiene dif\u00edcil sonre\u00edr con naturalidad de no ense\u00f1\u00e1rsele adecuadamente a ello; pero aunque hoy la sonrisa pueda parecernos un intercambio de reconocimiento amistoso, en su origen es m\u00e1s que curioso que consista en ense\u00f1ar los dientes, aunque como en el caso de los beb\u00e9s, todav\u00eda no los tengan, detalle que me permite aventurar que la sonrisa es anterior al re\u00edr aunque su forma reconocible para el adulto evidentemente sea por necesidad posterior a la risa sucediendo que no es que abra la boca para ense\u00f1ar los dientes sino que ense\u00f1a los dientes al abrir la boca.<\/p>\n<p>La ra\u00edz neurobiol\u00f3gica de la sonrisa como la del bostezo, todav\u00eda est\u00e1 por explicar. Sin embargo, basta observar c\u00f3mo y por qu\u00e9 empiezan a sonre\u00edr los beb\u00e9s para darnos cuenta de que su sonrisa nace del enorme terror que deben sentir ante lo desconocido y lo d\u00e9biles e impotentes que se sienten ante la realidad que les circunda. Es posteriormente que asocian el sonre\u00edr al acceso de alimento, sonidos agudos, caricias, etc, que le refuerzan de por vida la sonrisa a la felicidad. De hecho, en situaciones de p\u00e1nico, la risa y la sonrisa suelen aparecer inesperadamente, haciendo trizas nuestros esquemas culturales, pero no su aut\u00e9ntico fundamento, cuyo secreto conoce la sabidur\u00eda popular que recomienda poner \u201cAl mal tiempo buena cara\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reconozco que la observaci\u00f3n del comportamiento de los actuales primates por parte de la etolog\u00eda aporta una valios\u00edsima informaci\u00f3n sobre el origen social de la sonrisa humana: nuestros antecesores en la oscuridad de la jungla con reducido campo visual comparado con el que ofrece el lejano horizonte de la sabana, cuando algo se les aproximaba, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/06\/18\/el-terrorifico-origen-de-la-sonrisa\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El terror\u00edfico origen de la sonrisa<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[493,155],"tags":[12502,4492,12769],"class_list":["post-2389","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antropologia","category-general","tag-humor","tag-risa","tag-sonrisa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2389"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2389\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2395,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2389\/revisions\/2395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}