{"id":2793,"date":"2012-10-29T13:43:41","date_gmt":"2012-10-29T11:43:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=2793"},"modified":"2012-10-29T13:50:36","modified_gmt":"2012-10-29T11:50:36","slug":"el-ingles-sirve-para-servir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/10\/29\/el-ingles-sirve-para-servir\/","title":{"rendered":"El ingl\u00e9s sirve&#8230;para servir"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=YUItAjrKVfs\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=YUItAjrKVfs<\/a>\n<p>Seguramente, fue tras perder una partida ganada que un despechado Unamuno profiriese aquello de \u201cEl Ajedrez, desarrolla la inteligencia, s\u00f3lo para jugar al Ajedrez.\u201d En mi caso, no es el despecho, sino el orgullo de hablar una lengua latina el que a menudo hace pronunciarme contra la obligatoriedad de la asignatura de Ingl\u00e9s en nuestras escuelas, imposici\u00f3n inequ\u00edvocamente da\u00f1ina para las mentes m\u00e1s d\u00e9biles todav\u00eda por formar en su desarrollo afectivo-intelectual, en cuyo transcurso, el educando interioriza su inferioridad, v\u00edctima del lavado de cerebro que supone la t\u00e9cnica de repetici\u00f3n anodina de frases verdaderamente est\u00fapidas como \u201cMi sastre es rico y mi madre est\u00e1 en la cocina\u201d en un idioma simpl\u00f3n cuya escritura y pronunciaci\u00f3n ha sido deliberadamente dise\u00f1ado para requerir constantemente que el hablante deletree su nombre porque no hay Dios, cat\u00f3lico, anglicano, presbiteriano, episcopaliano y cuantas confesiones les apetezca introducir en el batiburrillo protestante, que sepa a ciencia cierta c\u00f3mo se escribe lo que se ha dicho, o como se lee lo que est\u00e1 escrito, dificultad alimentada por el propio pueblo ingl\u00e9s, toda vez han detectado el enorme r\u00e9dito que le sacan al asunto cuando medio mundo est\u00e1 pendiente de expresarse correctamente en su idioma para exclamar un vulgar \u201cGood morning\u201d, de ah\u00ed que, por muchas horas que hayas pagado de particulares, por muchas conversaciones que hayas contratado con un \u201cNativo\u201d \u2013 que esa es otra buena, parece que en el mundo no nacen nada m\u00e1s que ingleses, el resto debemos ser abortos \u2013 por muchas libros que hayas le\u00eddo en su lengua, Cds que hayas escuchado&#8230;al llegar a su pa\u00eds para poderlo practicar, resulta que el ingl\u00e9s que t\u00fa has aprendido, no lo hablan en ning\u00fan lado \u00a1es m\u00e1s! los muy sinverg\u00fcenzas, en nada aprecian tu esfuerzo y los mismos que aqu\u00ed te entienden en castellano cuando desean saber d\u00f3nde pueden comer bien, te despachan con desprecio eso de \u201cI don\u00b4t understand\u201d porque de ello depende su negocio, aunque curiosamente no tengas dificultad con cualquier otro estudiante de ingl\u00e9s del mundo entero.<\/p>\n<p>Este es el en\u00e9simo trabajo de combate que emprendo contra la estupidez colectiva de imponer el ingl\u00e9s en nuestras escuelas; en otras ocasiones les he prevenido contra los da\u00f1os neuronales que el educando puede padecer en el transcurso de su aprendizaje; tambi\u00e9n les he mostrado las ingentes cantidades de recursos que los latinos entregamos a los anglosajones cuando de fijar nuestras energ\u00edas en estudiar otras lenguas hermanas como el portugu\u00e9s, el italiano o el franc\u00e9s nuestro mercado com\u00fan de productos, consumidores y servicios se ver\u00eda enormemente beneficiado en todos los sectores; igualmente he versado sobre los perjuicios derivados de pasarnos toda la infancia intentando aprender el ingl\u00e9s como son desde el punto de vista psicol\u00f3gico el mencionado complejo de inferioridad, desde una perspectiva sociol\u00f3gica la adopci\u00f3n de insanos h\u00e1bitos de ocio como ir a un Fast Food a celebrar el cumplea\u00f1os, o festejar a Pap\u00e1 Noel en detrimento de los Reyes Magos&#8230;Pero hoy quiero, sin que sirva de precedente, reconocer un hecho que hasta hace poco me resist\u00eda a aceptar, cu\u00e1l es, que el ingl\u00e9s, efectivamente sirve.<br \/>\nFamiliares, amigos y profesores se han esforzado en convencerme de la enorme utilidad de aprender ingl\u00e9s: que el ingl\u00e9s sirve para esto, que el ingl\u00e9s sirve para lo otro. Pero yo impasible, a cualquier prueba aducida en su favor, contrapon\u00eda un recurso de comunicaci\u00f3n alternativo en respetuosa igualdad de condiciones que funciona con oriundos de otras culturas como la m\u00edmica, la buena voluntad, o en su defecto un improvisado Esperanto. Porque, aquello de poder leer las instrucciones de un aparato o entender una canci\u00f3n de los Beatles, como que no me atra\u00eda demasiado. De haberme advertido que serv\u00eda para ligar, a d\u00eda de hoy habr\u00edamos entendido mejor por qu\u00e9 a los ingleses les fastidia tanto que les follen.<\/p>\n<p>El caso es, que la pasada semana, estando en Escocia, tierra de insignes fil\u00f3sofos de la que vengo profundamente enamorado de su historia y sobre todo, de su capacidad para transformar el delirium tremens intergeneracional provocado por la ingesta de whisky clandestino, en toda una industria tur\u00edstica de las tramas conspirano\u00edcas y fantasmagoriles, a la que he viajado para investigar asuntos relacionados con la ruta Templar\u00eda hac\u00eda Am\u00e9rica, he constatado por mi mismo, la gran verdad de la que todos me intentaban convencer. En apenas cinco d\u00edas entre chicos que iban con faldas y a lo loco, con cuidado de que no me atropellaran por la izquierda despu\u00e9s de haber bebido dos cervezas, perseguido en cada escaparate por la penetrante mirada de su Rid\u00edcula Majestad, me encontr\u00e9 con que all\u00e1 donde dirigiera mis pasos, hallaba a un espa\u00f1ol a mi servicio: Patricia en la recepci\u00f3n del hotel, Sandra atendiendo la mesa en la pizzer\u00eda, Ver\u00f3nica en la caja del Pub, Carmen a la entrada del Palacio Real, Jorge de camarero en una cafeter\u00eda, Susana en una Agencia de turismo&#8230;la mayor\u00eda llevaba poco tiempo en Escocia empujadas por la crisis. Todas nos dec\u00edan que Edinburgo y Escocia est\u00e1n llenos de espa\u00f1oles trabajando de lavaplatos, haciendo camas, pedaleando en los carritos tur\u00edsticos&#8230;\u00a1Vamos! que por all\u00ed nos aprecian tanto cuanto nosotros hemos sido capaces de hacerlo con los ecuatorianos&#8230;<\/p>\n<p>Pues bien, al margen de denunciar nuevamente la vampirizaci\u00f3n internacional de la que somos objeto por la evidente asimetr\u00eda de que cualquier panguato suyo venga aqu\u00ed a darnos lecciones, mientras nuestros mejores j\u00f3venes van all\u00e1 para ejercer de criados o dicho m\u00e1s finamente de \u201cAu pair\u201d, es cierto que el ingl\u00e9s sirve&#8230;pero s\u00f3lo para servir a los hijos de la Gran Breta\u00f1a. En consecuencia, deseo terminar la reflexi\u00f3n sobre la utilidad de estudiar ingl\u00e9s, subrayando el hecho parad\u00f3jico de que, a mi, precisamente por no haber aprendido ingl\u00e9s, no me ha hecho ninguna falta mientras he estado en Escocia, de modo que como enfatizar\u00eda el ilustre Unamuno \u201cVencer\u00e9is. Pero no convencer\u00e9is.\u201d<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguramente, fue tras perder una partida ganada que un despechado Unamuno profiriese aquello de \u201cEl Ajedrez, desarrolla la inteligencia, s\u00f3lo para jugar al Ajedrez.\u201d En mi caso, no es el despecho, sino el orgullo de hablar una lengua latina el que a menudo hace pronunciarme contra la obligatoriedad de la asignatura de Ingl\u00e9s en nuestras &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/10\/29\/el-ingles-sirve-para-servir\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El ingl\u00e9s sirve&#8230;para servir<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155,442],"tags":[4378,540,16165],"class_list":["post-2793","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","category-pedagogia","tag-ingles","tag-pobreza","tag-servidumbre"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2793"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2793\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2802,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2793\/revisions\/2802"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}