{"id":2879,"date":"2012-11-28T15:25:49","date_gmt":"2012-11-28T13:25:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=2879"},"modified":"2012-11-29T18:02:57","modified_gmt":"2012-11-29T16:02:57","slug":"comer-en-el-supermercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/11\/28\/comer-en-el-supermercado\/","title":{"rendered":"Comer en el supermercado"},"content":{"rendered":"<p>El injusto modo en como nuestros mandatarios est\u00e1n distribuyendo la carga de la crisis sobre los m\u00e1s d\u00e9biles de la comunidad, nos est\u00e1 brindando la oportunidad de contemplar estampas que hasta ahora \u00fanicamente conoc\u00edamos de o\u00eddas.<\/p>\n<p>Hace 40 a\u00f1os mis padres regresaron de Nueva York muy impresionados de sus luces y rascacielos, pero tambi\u00e9n de las h\u00famedas sombras y cloacas de aquella sociedad capaz de consentir que la gente se muriese de hambre tirada en las aceras mientras otros ciudadanos les sorteaban para acudir a los mejores restaurantes como algo natural. As\u00ed, durante las sobremesas de mi infancia escuch\u00e9 una y otra vez c\u00f3mo no tuvieron est\u00f3mago de continuar una cena cuando se percataron de la muchedumbre reunida junto al cristal del establecimiento para verles comer, cosa que deb\u00eda ser habitual pues cual ni\u00f1os en periodo navide\u00f1o frente a los escaparates de juguetes, deb\u00edan exclamar algo as\u00ed como \u00a1Me lo pido! en un hipot\u00e9tico reparto sui generis de las potenciales sobras en cuanto los camareros retiraban los platos de los comensales, o c\u00f3mo en otra ocasi\u00f3n fueron testigos de una escena t\u00edpica de Charles Dikens donde unos peque\u00f1os salieron zingando de una fruter\u00eda con manzanas en la mano con el tendero detr\u00e1s suyo. A los relatos paternos, pronto se le unieron los comentarios de amigos que hablaban de algunas costumbres que por estos lares eran ignotas todav\u00eda como lo cotizado que estaban las latas de carne para perrros entre los sin techo del lugar quienes se las disputaban a los bares que dispensaban men\u00fas del d\u00eda, que a su vez rivalizaban en precios con los McDonals o la de acudir a los grandes supermercados a comer.<\/p>\n<p>Hace tiempo que nos hemos acostumbrado a pasear entre despojos humanos yendo de compras con gran felicidad de no ser uno de ellos; tampoco nos incomoda comer en establecimientos con grandes ventanales con vistas a mendigos tumbados entre cartones; en este orden de cosas es a destacar el aumento considerable de ventas experimentado por la industria dedicada a la alimentaci\u00f3n de mascotas precisamente en tiempo de crisis; cada vez nos encontramos con m\u00e1s cajas de galletas, cartones de leche y bolsas de patatas fritas abiertas en el supermercado al ir a adquirirlos; Tambi\u00e9n es cierto que casi est\u00e1 regulado por ley d\u00f3nde, cu\u00e1ndo, cu\u00e1nto y c\u00f3mo el ciudadano libre puede ir a aprovecharse de los productos caducados tirados a los contendores por las grandes superficies; No lo es menos que hace a\u00f1os, los pensionistas acuden a \u201cconseguidores\u201d para que les suministren ciertas mercanc\u00edas b\u00e1sicas como leche buena, frutas y verduras frescas o carne de verdad, a las puertas de las tiendas. Pero ha sido despu\u00e9s de este verano que he visto con mis propios ojos c\u00f3mo personas que hasta hace poco pertenec\u00edan a la Clase Media, hacian acopio de vitaminas, prote\u00ednas e hidratos de carbono en medio del supermercado con toda naturalidad, m\u00e1s all\u00e1 de las cl\u00e1sicas escaramuzas del vanguardismo moral mostrado por los adolescentes de un S\u00e1bado a la tarde, m\u00e1s por vicio que necesidad.<\/p>\n<p>La primera vez fue este Septiembre en un supermercado de mi pueblo natal Castro Urdiales. Me hallaba a punto de salir, cuando escuch\u00e9 un peque\u00f1o alboroto. Una anciana que luc\u00eda su mejor abrigo con el cl\u00e1sico broche, era custodiada con delicadeza por una charcutera del establecimiento \u201cLa he pillado comiendo salchichas\u201d susurr\u00f3 en bajo apesadumbrada por su nuevo oficio de polic\u00eda. La intercepta, ajena a la verg\u00fcenza que la situaci\u00f3n pudiera causarle parec\u00eda m\u00e1s ocupada en la eliminaci\u00f3n de las pruebas que en negar los hechos. De hecho, para cuando lleg\u00f3 a la salida, ya no hab\u00eda nada que negar.<\/p>\n<p>No hab\u00edan transcurrido quince d\u00edas que estando en otro local de Zaragoza pude observar un anuncio en vivo de los esp\u00e1rragos Carretilla pero sin c\u00e1maras a la vista: un hombre acercaba su mano a la estanter\u00eda, cog\u00eda con decisi\u00f3n un frasco del producto, lo abr\u00eda vigorosamente y la que deb\u00eda ser su mujer, reclinando la cabeza se introduc\u00eda sensualmente a lo faquir un ejemplar por su garganta como en la serie V hac\u00edan con los ratones, con toda impunidad.<\/p>\n<p>La \u00faltima ha sido en Valladolid que por su sofisticaci\u00f3n me ha empujado a escribir sin m\u00e1s demora sobre el fen\u00f3meno. Resulta que mientras yo estaba haciendo mi peque\u00f1a compra, una mam\u00e1 daba de merendar a su hijo sentado en la sillita un potito con una cucharilla. Al principio me extra\u00f1\u00f3 que escogiera ese momento para darle de merendar \u00bfNo podr\u00eda haberlo hecho antes o despu\u00e9s? Cuando por su izquierda lleg\u00f3 su otro hijo algo m\u00e1s crecidito con un yogurt en la mano y ella le dio otra cucharrilla salida de su bolso; todo quedaba explicado.<\/p>\n<p>Desde que empez\u00f3 la crisis all\u00e1 por el 2007, siempre me he sentido un afortunado. Soy de esos que puede decir con convicci\u00f3n eso de \u00a1La crisis es buena! Y el enigm\u00e1tico axioma \u00a1Menos es m\u00e1s! Porque, con menos dinero, puedo comprar m\u00e1s que antes; Para mi ir por el supermercado es un chollo ahora comparado con antes de la crisis: las grandes marcas han bajado sus precios a la mitad, las l\u00edneas blancas han mejorado su calidad, los precios se mantienen, hay m\u00e1s ofertas de 2&#215;1, regalan unidades, dan el 33% m\u00e1s de producto, las grandes cadenas bajan el precio de todos sus productos. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s puedo pedir! Pero despu\u00e9s de ver c\u00f3mo la gente va a comer al supermercado, me siento un paria comparado con ellos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El injusto modo en como nuestros mandatarios est\u00e1n distribuyendo la carga de la crisis sobre los m\u00e1s d\u00e9biles de la comunidad, nos est\u00e1 brindando la oportunidad de contemplar estampas que hasta ahora \u00fanicamente conoc\u00edamos de o\u00eddas. 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