{"id":288,"date":"2010-09-22T19:53:14","date_gmt":"2010-09-22T17:53:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=288"},"modified":"2010-09-23T20:01:23","modified_gmt":"2010-09-23T18:01:23","slug":"teleobediente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/09\/22\/teleobediente\/","title":{"rendered":"Teleobediente"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_328\" aria-describedby=\"caption-attachment-328\" style=\"width: 538px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/nino-y-television.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-328  \" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/nino-y-television.jpg\" alt=\"\" width=\"538\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/nino-y-television.jpg 1280w, https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/nino-y-television-300x199.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/09\/nino-y-television-1024x682.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-328\" class=\"wp-caption-text\">Como en la escuela: Sentadito y en silencio. Pero esta vez...\u00a1Atendiendo!<\/figcaption><\/figure>\n<p>Guy Debord preconizaba el advenimiento de la sociedad del espect\u00e1culo , y lo que nos ha llegado ha sido el mundo de la Televisi\u00f3n. Hubo un tiempo en el que lo apropiado al aparato era describirlo ling\u00fc\u00edsticamente con la misma dignidad que la flora y fauna merecen desde que el sueco Linneo as\u00ed decidiera clasificarlos. Por ello, llamamos televisi\u00f3n a ese electrodom\u00e9stico que parece abrir una ventana al mundo exterior, mucho antes de que apareciera el g\u00fcindos y que significa visi\u00f3n de lejos. Y tambi\u00e9n hubo un tiempo que a quienes ve\u00edan la televisi\u00f3n, empez\u00f3 llam\u00e1ndoseles Tele-espectadores, pues cuando aquello, la tele ten\u00eda como funci\u00f3n entretener al p\u00fablico haci\u00e9ndole m\u00e1s cercano el teatro para quien no tuviera medios de acudir a \u00e9l, la misa de los domingos mientras estaban enfermos postrados en cama, el circo a los ni\u00f1os que viv\u00edan en los pueblos rurales, etc. La tele, en cuanto proyectaba espect\u00e1culos, ten\u00eda tele-espectadores, quienes permanec\u00edan expectantes ante los espect\u00e1culos. Pero pronto los espect\u00e1culos fueron dando paso a otros programas que ya no ten\u00edan propiamente el objeto de entretener, sino de informar, como Telediarios, anuncios publicitarios, etc. Estos programas ya no serv\u00edan al mero entretenimiento, ya no eran contemplados como espect\u00e1culos, pero la gente continuaba viendo la tele por lo que empez\u00f3 a llam\u00e1rsele Televidente, a quienes ve\u00edan la tele indistintamente de si informaba, entreten\u00eda o si acaso se aburr\u00edan. Pero las cadenas de televisi\u00f3n empezaron a especular con la posibilidad de educar y concienciar a las masas por medio de pel\u00edculas, documentales, y una serie de programas de entretenimiento aprovechando la ingenuidad y buena fe de las personas. As\u00ed, se empezaron a dar consignas a la poblaci\u00f3n para que participase en Telemaratones se apuntara a ONG\u2019s, llamase a tal o cual n\u00famero de tel\u00e9fono, respondiera encuestas, participase en concursos, y un sinf\u00edn de imaginativos recursos enormemente potenciados con la aparici\u00f3n de la multimedia. A estas alturas no se sabe c\u00f3mo llamar a la persona que se sienta ante el televisor, pues est\u00e1 por ver, si el individuo que se halla en semejante situaci\u00f3n observa, contempla, mira, o acaso ve, lo que le ponen por delante. Lo que en principio debi\u00f3 entenderse como un instrumento al servicio de ocio y si se quiere, de la propia formaci\u00f3n personal, se ha convertido en una aut\u00e9ntica cadena que nos esclaviza del modo m\u00e1s sibilino que hay, haciendo de todos nosotros, no usuarios de la tele como cabr\u00eda esperar, ni teleespectadores , dado que no hay nada que espectar, ni siquiera, televidentes, por evidente que pueda parecer que la miramos, sino teleobedientes, que es en lo que nos hemos convertido hipnotizados por el fuego en torno al cual nuestros ancestros se reun\u00edan y que hoy se reencarna en lo que en nuestros momentos de lucidez, denominamos Caja tonta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guy Debord preconizaba el advenimiento de la sociedad del espect\u00e1culo , y lo que nos ha llegado ha sido el mundo de la Televisi\u00f3n. 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