{"id":2898,"date":"2012-12-05T15:43:34","date_gmt":"2012-12-05T13:43:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=2898"},"modified":"2012-12-12T18:50:24","modified_gmt":"2012-12-12T16:50:24","slug":"por-que-soy-tan-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2012\/12\/05\/por-que-soy-tan-bueno\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 soy tan bueno?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2012\/12\/untitled4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2923\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2012\/12\/untitled4.png\" alt=\"\" width=\"276\" height=\"183\" \/><\/a><\/p>\n<p>En \u201cEcce Homo\u201d Nietzsche se pregunta \u00bfPor qu\u00e9 soy tan sabio? \u00bfPor qu\u00e9 soy tan inteligente? \u00bfPor qu\u00e9 escribo obras tan magn\u00edficas? Y uno, formado en el calimerismo emocional, no puede menos que acompa\u00f1arle en el sentimiento de autocomplacencia a\u00f1adiendo otras ret\u00f3ricas cuestiones como \u00bfPor qu\u00e9 soy tan majo? \u00bfpor qu\u00e9 soy tan generoso? Que en definitiva bien podr\u00edan subsumirse en esa que el otro d\u00eda me viniera a la cabeza cuando a la salida del supermercado ced\u00ed un bote de garbanzos al Banco de Alimentos, a saber: \u00bfPor qu\u00e9 soy tan bueno?<\/p>\n<p>El bote daba en el mejor de los casos para dos raciones; pero como el milagro de los panes y los peces, en el regocijo de mi mente dio de comer al hambriento cuantas ocasiones fueron precisas. Mi humilde acto de caridad sucedi\u00f3 el pasado Jueves a la ma\u00f1ana. Al rato, tomando un pincho de pat\u00e9 con mermelada de manzana, pens\u00e9 en el pobre que gracias a mi comer\u00eda caliente ese d\u00eda. Huelga decir, que a la hora del almuerzo, mientras daba cuenta de un excelente salm\u00f3n, tambi\u00e9n pens\u00e9 en el indigente llev\u00e1ndose a la boca los sabrosos garbanzos que yo hab\u00eda regalado al Banco de alimentos. Y como se imaginar\u00e1n ustedes, gente de buen coraz\u00f3n como yo, aquella noche, el pobre vergonzante volvi\u00f3 a mi mesa a cenar sus garbanzos con el agradecimiento en los ojos. Cu\u00e1l ser\u00eda mi sorpresa, cuando a la ma\u00f1ana siguiente \u00bfQui\u00e9n me estaba esperando cuchara en mano para recibir sus garbanzos solidarios de desayuno? \u00a1Efectivamente! \u00a1El pobre!<\/p>\n<p>Como las subvenciones, parec\u00eda que mi ayuda \u00fanicamente llegaba al mismo solicitante, resultado del todo pernicioso de cara a recibir el Premio Nobel de la Paz al cual ya me estaba postulando. Sin contemplaciones, obligu\u00e9 a aquel ego\u00edsta glot\u00f3n a repartir mis garbanzos con los dem\u00e1s marginados de la localidad, quienes de inmediato adornaron de solidarida y altruismo mi mesa. \u00a1Eso estaba mejor! Todos los pobres de la ciudad com\u00edan gracias a mi. La nueva Teresa de Calcuta.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda del Viernes, mi filantrop\u00eda sin l\u00edmites ya ten\u00eda preparado todo un comedor social: la gente hac\u00eda cola para comer mis garbanzos del Amor Misericordioso y no s\u00f3lo los desarrapados; tambi\u00e9n las Clases Medias se sumaban al fest\u00edn. Los garbanzos de Nicola hab\u00edan adquirido fama, no tanto por estar buenos, cuanto por ser buenos porque no solo de pan vive el hombre.<\/p>\n<p>Reconozco que hacer tanto bien a los dem\u00e1s, empez\u00f3 a sentarme mal. Ten\u00eda miedo que de continuar as\u00ed, no hubiera garbanzos para todos en el mundo como advirtiera Malthus. Adem\u00e1s esa tarde me dispon\u00eda a viajar a Madrid para pasar el fin de semana, empez\u00e1ndome a sentir un poco culpable de abandonar a su suerte sin mis garbanzos a todos los pobres que gracias a mi desprendimiento pod\u00edan comer. \u00bfSerian capaces de sobrevivir sin mi ayuda tres d\u00edas? Evidentemente&#8230; \u00a1No! \u00a1Me necesitaban!<\/p>\n<p>Sin dudarlo, me los llev\u00e9 a todos conmigo en el Alvia. Y mientras en el vag\u00f3n cafeter\u00eda me preparaban un bocadillito de serrano con roquefort, all\u00ed se metieron todos a comer con entusiasmo los garbanzos que tuve a bien obsequiarles. Pero seg\u00fan \u00edbamos pasando Burgos, Valladolid, Segovia, observ\u00e9 que hordas de mendigos sub\u00edan al tren a comer mis garbanzos. \u00a1Hab\u00eda que hacer algo!<\/p>\n<p>Yo sufr\u00eda por todos ellos y ellos en cambio, zampa que te zampa, como si s\u00f3lo ellos tuvieran hambre. Ninguno de aquellos indigentes se daba cuenta de la enorme suerte que ten\u00edan de haberme conocido. Pero \u00bfY el resto de los hambrientos del mundo? Antes de llegar a Madrid, ya me vi dirigiendo una Oeneg\u00e9 internacional. Para cuando me fui a dormir al hotel despu\u00e9s de haberme metido entre pecho y espalda un buen solomillo con patatas fritas, recuerdo que hasta el Papa se acordaba de mi en sus oraciones y hasta creo que le escuche dirigirse a mi persona como San Nicola. No merezco menos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u201cEcce Homo\u201d Nietzsche se pregunta \u00bfPor qu\u00e9 soy tan sabio? \u00bfPor qu\u00e9 soy tan inteligente? \u00bfPor qu\u00e9 escribo obras tan magn\u00edficas? 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