{"id":3200,"date":"2013-03-04T13:29:42","date_gmt":"2013-03-04T11:29:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=3200"},"modified":"2013-03-04T13:30:13","modified_gmt":"2013-03-04T11:30:13","slug":"militante-militanto-militonto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2013\/03\/04\/militante-militanto-militonto\/","title":{"rendered":"Militante, Militanto, Militonto."},"content":{"rendered":"<p>Gracias al sabio consejo materno aprendido por experiencia de que en pol\u00edtica hay m\u00e1s enemigos dentro del Partido que fuera, nunca se me ha pasado por la cabeza afiliarme a organizaci\u00f3n criminal alguna, menos identificarme con carnet o pagar cuota como corresponde a los pobres incautos que caen en sus redes extractoras piramidales a las que contribuyen con tiempo y sueldo sin recibir nada a cambio, cual miembros de una secta destructiva que una vez menguada su capacidad cr\u00edtica de respuesta maneja a su voluntad a los adeptos como si fueran zombis, sea para pegar carteles, sea para acudir a los m\u00edtines a aplaudir a sus dirigentes, siempre con ardor fan\u00e1tico.<\/p>\n<p>Discutir de pol\u00edtica con un militante de base, es como pretender entablar un di\u00e1logo teol\u00f3gico con un feligr\u00e9s. No hay manera de conducir el discurso de forma racional. Muy distinto de lo que acontece cuando delante tuyo te encuentras con un cura con formaci\u00f3n o un alto cargo del Partido. La iglesia no tiene problemas en presentar a unos pocos como Pastores y al resto como reba\u00f1o; son muchas las im\u00e1genes b\u00edblicas que soportan con agrado la comparaci\u00f3n que es lo que ha permitido a Juan Eslava Gal\u00e1n escribir con propiedad \u201cEl Catolicismo explicado a las ovejas\u201d. Empero, los pol\u00edticos no se atreven a tanto, si bien algo farfu\u00f1an sobre l\u00edderes y Masas, Gobernantes y gobernados y si tienen o no tienen carisma, al m\u00e1s puro estilo paulino.<\/p>\n<p>Como quiera que en ello apreciemos cierta envidia sana, a caso necesidad de poner orden en las filas de la vasta militancia para que cada cual sepa el lugar y sitio que le corresponde dentro de un Partido, vamos a dividir a sus miembros en tres grados al objeto de distinguir claramente sus derechos y obligaciones que habr\u00e1n de quedar fijados por escrito en los estatutos de la organizaci\u00f3n criminal en el apartado dedicado a Militantes, Militantos y Militontos.<\/p>\n<p>Los militantes son aquellos que independientemente de su capacidad, inteligencia o pretensiones, supeditan toda su voluntad a lo que determinen los dirigentes. Mostrando su total y absoluta libre obediencia dan testimonio de lealtad y fidelidad al lider y por ello, tarde o temprano se les va haciendo escalar pelda\u00f1os en la organizaci\u00f3n tras superar las debidas pruebas de corrupci\u00f3n de las que ya he tratado en otro art\u00edculo. Por todo ello se le dice propiamente \u201cmilitante\u201d por mostrar un perfil propio de un militar que se halla en el ej\u00e9rcito dispuesto a cumplir \u00f3rdenes de un superior sin pararse a pensar, sin pesta\u00f1ear y sin atreverse a llevar la contraria. En principio no es preciso que pague la cuota de afiliaci\u00f3n; al Partido le viene bien su incorporaci\u00f3n num\u00e9rica pensando en las subvenciones. Si acaso, los dirigentes pueden hacerse cargo del abono formal de sus cuotas por los servicios prestados. De la actitud del militante a la hora de pagar sus cuotas en estos primeros momentos que pueden ser entre 6 y 18 meses, depender\u00e1 en alto grado la posterior asignaci\u00f3n de su condici\u00f3n definitiva. Por lo general, los dirigentes raramente son escogidos de entre aquellos que siempre pagan la cuota voluntariamente sin haber intentado escaquearse.<\/p>\n<p>Los militantos, son aquellos miembros del Partido que participan de los beneficios de la empresa pol\u00edtica a la que pertenecen, a tanto por acudir a una asamblea, a tanto por ir a un mitin, a tanto por estar en una comisi\u00f3n, a tanto por ir al programa de la tele, a tanto por hacer de secretario, a tanto por ser concejal&#8230;de ah\u00ed el nombre \u201cmili-tanto\u201d. Superada con creces su primera prueba de corrupci\u00f3n, cu\u00e1l fue, evitarse en lo posible pagar de su bolsillo la cuota del Partido, ahora por el contrario procura mantenerse al corriente de la misma para no dar motivo de que se le mueva de su silla por defecto de forma denunciado por un \u201cCompa\u00f1ero\u201d. Es m\u00e1s, gracias a tantos tantos percibidos por labores liberadas del Partido, contribuye como el que m\u00e1s con parte de sus emolumentos a sufragar a la organizaci\u00f3n, por lo que ante la militancia de base queda como un benefactor y buen dirigente. Dado que tiene mucho que perder, la estructura del Partido conf\u00eda en su opini\u00f3n en la medida en que un error global de la pol\u00edtica del Partido pueda afectarle en su riqueza personal. Es su obligaci\u00f3n acudir a reuniones remuneradas, aparecer en los medios de comunicaci\u00f3n a dar la cara, y hacer lo que haga falta en beneficio del Partido all\u00ed donde este le coloque al frente de cualquier Instituci\u00f3n o empresa p\u00fablica.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo el militonto, es aquel militante que desde que entr\u00f3 en la organizaci\u00f3n, siempre ha pagado su cuota, obedece a quien mande, est\u00e1 continuamente a disposici\u00f3n del partido para trabajar en puestos no remunerados, pegando carteles, atendiendo el tel\u00e9fono o barriendo la sede, sin que haga falta consultarle la opini\u00f3n, por estar siempre a favor de lo que dicte la direcci\u00f3n del partido sin cuestion\u00e1rselo, obteniendo con ello gran dicha y felicidad, sinti\u00e9ndose enormemente agradecido por la confianza que en su persona le muestran los l\u00edderes de manera reiterada para todas esas labores cada vez que hay una campa\u00f1a electoral. Por su entrega personal de esfuerzo y sacrificio, son los militontos los mayores defensores no ya de la idea que preconiza su Partido, ni siquiera del Partido mismo sino de sus siglas, dispuestos a pegarse en los bares con los militontos de otras siglas que se atrevan a criticar a sus respectivos l\u00edderes. Desde su indudable nobleza de coraz\u00f3n, son gente muy peligrosa por su radicalidad y fanatismo. Pero basta decirles que eres de los suyos para comprobar hasta d\u00f3nde puede llegar su generosidad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gracias al sabio consejo materno aprendido por experiencia de que en pol\u00edtica hay m\u00e1s enemigos dentro del Partido que fuera, nunca se me ha pasado por la cabeza afiliarme a organizaci\u00f3n criminal alguna, menos identificarme con carnet o pagar cuota como corresponde a los pobres incautos que caen en sus redes extractoras piramidales a las &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2013\/03\/04\/militante-militanto-militonto\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Militante, Militanto, Militonto.<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155,4261],"tags":[23497,4398,99676],"class_list":["post-3200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","category-politica","tag-militancia","tag-partidos","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3200"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3205,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3200\/revisions\/3205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}