{"id":3637,"date":"2013-10-14T11:07:53","date_gmt":"2013-10-14T09:07:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=3637"},"modified":"2013-10-14T11:08:48","modified_gmt":"2013-10-14T09:08:48","slug":"l-educacion-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2013\/10\/14\/l-educacion-perdida\/","title":{"rendered":"La Educaci\u00f3n perdida"},"content":{"rendered":"<p>Si el problema de la educaci\u00f3n en Espa\u00f1a se limitara a lo reflejado por los sucesivos informes PISA que nos sit\u00faan a la cola de la OCDE, se podr\u00eda vivir con ello; a fin de cuentas, entre nosotros s\u00f3lo pasan por incultos los hombres de ciencia que no han le\u00eddo el Quijote, mientras a las personas de letras, casi se nos exige mantenernos al margen de cualquier saber pr\u00e1ctico para no vernos afectados en nuestra reputaci\u00f3n. Lamentablemente, no es as\u00ed, porque, si la formaci\u00f3n acad\u00e9mica del alumnado est\u00e1 en franca decadencia, la educaci\u00f3n entendida como urbanidad, respeto, convivencia y comportamiento personal, en la que me formaron durante la infancia parece pasada de moda hasta el punto de darme reparo ponerla en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Pocos son los adultos que saludan al entrar en los establecimientos con un \u00a1Buenos d\u00edas!, a lo m\u00e1s, emiten alg\u00fan peque\u00f1o gru\u00f1ido de soslayo; menos todav\u00eda son los que se despiden con un \u00a1Adi\u00f3s! abandonando el lugar la mayor\u00eda como si hubiera cometido alguna falta; De continuar por este camino, en breve las distintas f\u00f3rmulas de cortes\u00eda ser\u00e1n proclamadas por la UNESCO \u201cPatrimonio cultural de la humanidad\u201d de igual manera que pedir las cosas \u00a1Por favor! o dar las \u00a1Gracias! ser\u00e1 rasgo de distinci\u00f3n entre cuantos se dediquen a la hosteler\u00eda que incluso dan las gracias al cliente cuando son ellos quienes hacen el favor en un absurdo semejante al \u00a1Feliz cumplea\u00f1os! respondido con un \u00a1Igualmente!<\/p>\n<p>Ciertamente, es dif\u00edcil guardar las formas en el ajetreo de las urbes con sus aglomeraciones donde es m\u00e1s pr\u00e1ctico poner entre par\u00e9ntesis algunas normas de cortes\u00eda para no interrumpir a cada paso el paseo de propios y extra\u00f1os con mutuos saludos. Ahora bien, no saludar a un paisano con un perro al cruz\u00e1rselo en el camino solitario de un parque, supone dispensar el mismo trato a la persona y al animal que lo acompa\u00f1a. Otro tanto sucede en el ascensor, antigua prueba de la capacidad de los hablantes para mantener conversaciones meteorol\u00f3gicas cuya secuela ahora pagamos con programas del tiempo de media hora de duraci\u00f3n tras los Telediarios, donde con mayor frecuencia observo c\u00f3mo quienes entran y salen se toman por invisibles; eso o est\u00e1n enfadados. La escena se repite entre vecinos de viaje en un autob\u00fas no digo urbano, sino de l\u00ednea donde cada vez es m\u00e1s habitual no cruzarse palabra alguna ni al encontrarse ni separarse siquiera durante el trayecto de 12 horas por riesgo de que se rompa el hielo con un \u00bfQu\u00e9 tal? y demos con el pesado que nos lo cuente. El otro d\u00eda, yo mismo me sorprend\u00ed alarmado cuando estando en una aldea un lugare\u00f1o al que no conoc\u00eda de nada se atrevi\u00f3 a dirigirse a mi persona con un repentino \u00a1Hola! R\u00e1pidamente me puse en guardia \u00bfQu\u00e9 querr\u00e1? \u00bfEstar\u00e1 bien de la cabeza? \u00bfNo se le ocurrir\u00e1 acercarse m\u00e1s? \u00bfNo pretender\u00e1 entablar conversaci\u00f3n? Y un sinf\u00edn de interrogantes que se agolparon sobre la mente en un angustioso instante que s\u00f3lo remitieron en la medida que aquel extra\u00f1o sujeto se alejaba por el mismo camino que hab\u00eda llegado.<\/p>\n<p>Dejando a un lado el asunto de los saludos, que representan la punta del Iceberg, raramente observo que la gente ceda su sitio en los medios de transporte p\u00fablicos en cuanto aparece un anciano, una embarazada o personas con muletas, antes se mira por la ventana en un reto colectivo de resistencia denominado \u201cEl altruista\u201d estudiado por el MIT en la \u201cTeor\u00eda de juegos\u201d, donde todos los concursantes esperan a que sea otro el primero en sacrificarse, asunto que supone un perjuicio global en el caso de que salte la luz un edificio hasta que un vecino se digne a bajar al cuadro de mandos situado en el s\u00f3tano para repararlo en beneficio de todos, pero que, por lo que se puede apreciar, en el caso de los asientos del autob\u00fas, metro o tren, no parece haber nada disuasorio para animar en dicha direcci\u00f3n a los implicados, salvo la verg\u00fcenza, que como la educaci\u00f3n tambi\u00e9n se halla perdida.<\/p>\n<p>As\u00ed, desaparecidas educaci\u00f3n y verg\u00fcenza, la costumbre de arrojar al suelo de los bares servilletas de papel, huesos de aceituna, palillos de dientes, etc, ya est\u00e1 extendida por aceras, calles, plazas y all\u00e1 donde vayamos de excursi\u00f3n, playas, r\u00edos y bosques, con las cl\u00e1sicas colillas, chicles, latas de refrescos, bolsas de aperitivos, etc. El n\u00famero de viajeros de cualquier edad con los pies colocados encima del asiento de enfrente, ha aumentado en la \u00faltima d\u00e9cada; igual ascenso porcentual ha experimentado la cochina costumbre de sentarse sobre el respaldo de los bancos de los parques con las patas sobre sus asientos; las pintadas en las fachadas de las casas particulares; los ni\u00f1os de corta edad estorbando a terceros mientras sus papis no hacen nada a su lado; usuarios hablando por el m\u00f3vil a grito pelado en la biblioteca; veh\u00edculos con la m\u00fasica a todo volumen junto a residencias; corrillos armando jaleo a altas horas de la madrugada bajo los edificios; y un sin fin de escenas que para qu\u00e9 enumerarlas si todos las estamos padeciendo a diario unos de otros mutuamente, siendo la degradante programaci\u00f3n televisiva, la indolencia en el puesto de trabajo, la contaminaci\u00f3n del medio ambiente y la corrupci\u00f3n generalizada, s\u00f3lo el reflejo l\u00f3gico de la perdida educaci\u00f3n a la que por momentos estamos asistiendo. De la quema, moment\u00e1neamente se salva ceder el paso a las mujeres, aunque s\u00f3lo sea para darlas un masaje visual.<\/p>\n<p>En el instituto Ntra. Sra. del Puy de Estella, mi profesor de Filosof\u00eda, Don Alfonso, insist\u00eda en que, la inversi\u00f3n social en educaci\u00f3n entendida esta como cultivo de la Virtud, revierte en la econom\u00eda y organizaci\u00f3n del Estado que podr\u00e1 gobernarse con mayor eficacia al ser cada ciudadano su propio gobernante, sin necesidad de tanta ley, polic\u00eda y c\u00e1rcel, como en la actualidad existe. Cuando aquello, me pareci\u00f3 una exageraci\u00f3n. Hoy estoy convencido de ello.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el problema de la educaci\u00f3n en Espa\u00f1a se limitara a lo reflejado por los sucesivos informes PISA que nos sit\u00faan a la cola de la OCDE, se podr\u00eda vivir con ello; a fin de cuentas, entre nosotros s\u00f3lo pasan por incultos los hombres de ciencia que no han le\u00eddo el Quijote, mientras a las &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2013\/10\/14\/l-educacion-perdida\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La Educaci\u00f3n perdida<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155,442],"tags":[401],"class_list":["post-3637","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","category-pedagogia","tag-educacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3637"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3640,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3637\/revisions\/3640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}