{"id":4077,"date":"2014-09-25T13:06:03","date_gmt":"2014-09-25T11:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4077"},"modified":"2014-09-25T13:06:03","modified_gmt":"2014-09-25T11:06:03","slug":"psicoretrato-etnografico-peninsular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2014\/09\/25\/psicoretrato-etnografico-peninsular\/","title":{"rendered":"Psicoretrato Etnogr\u00e1fico Peninsular"},"content":{"rendered":"<p>De entre los distintos pueblos que han jugado un papel en la vertebraci\u00f3n sociopol\u00edtica espa\u00f1ola, indudablemente, Castilla, destaca pronto como sujeto agente del proceso al tiempo que los dem\u00e1s asum\u00edan un rol pasivo por medio de matrimonios como Le\u00f3n o Arag\u00f3n y pleites\u00edas como el Se\u00f1or\u00edo de Vizcaya o forzados por conquista como los reinos musulmanes de Al \u00c1ndalus; acaso por ello tambi\u00e9n se le deba reconocer ser la que m\u00e1s ha contribuido en consolidar La Espa\u00f1a invertebrada denunciada por Ortega, extremo que se deja traslucir a trav\u00e9s de las actitudes, proyecciones y percepciones con las que se relaciona Castilla con el resto de identidades que conforman Espa\u00f1a.<br \/>\nPero antes de dar paso al pintoresco psicoretrato etnogr\u00e1fico peninsular, debo curarme en salud, subrayando que esta mia aportaci\u00f3n que se introduce en aspectos sutiles demasiado subjetivos, tiene por objeto servir de ayuda para la convivencia, aunque para ello sea preciso realizar una escandalosa llamada de atenci\u00f3n y si alguien se siente ofendido por lo que aqu\u00ed exponga, espero se tenga en cuenta que las ofensas en el texto contenidas no nacen del autor que los recoge cuanto de la realidad que se describe.<\/p>\n<p>Mal que bien, Espa\u00f1a es un proyecto mayoritariamente castellano; en consecuencia, sobre su estructura ha imperado la proyecci\u00f3n de su singular idiosincrasia sobre sus vecinos a los que fue asimilando en el despliegue hegeliano triunfal de su esp\u00edritu colectivo. Dicha proyecci\u00f3n, poco a poco, fue calando en la mutua percepci\u00f3n que entre s\u00ed tienen el resto de pueblos que conforman Espa\u00f1a, hasta el punto de que puede parecer capcioso atribuirle a una sola de sus partes la fuente originaria de la misma, pero no hay mejor explicaci\u00f3n para entender lo que se describe a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s noble de Castilla, no se ha proyectado sobre los reinos a los que convenci\u00f3 mediante enlaces matrimoniales para unirse a ella antes de asimilarlos metabolizando su identidad, sino sobre esa difusa entidad de los vascos. El vasco es envidiado por muchas cualidades como su fortaleza f\u00edsica, gallard\u00eda, arrojo, pero sobre todo, por el celo con que defiende desde siempre su libertad e independencia. Esta envidia, se traduce en la expresi\u00f3n \u201c\u00a1Puto vasco!\u201d que m\u00e1s que un insulto, se tratar\u00eda de una reacci\u00f3n propia de quien sufre complejo de inferioridad. Y \u00bfQu\u00e9 hay de noble en todo esto? Muy sencillo: no siendo la envidia una virtud, si lo es lo envidiado. Y de la envidia a la admiraci\u00f3n, s\u00f3lo hay un paso.<\/p>\n<p>Mientras los vascos son un pueblo convencido mediante pactos y juramentos, los catalanes son un pueblo vencido, de modo que, mientras en los primeros sus protestas son recibidas con admiraci\u00f3n como refrendo de su autonom\u00eda, en estos otros se percibe como acci\u00f3n rebelde y levantisca para cuyo sometimiento no se ahorran medios como el insulto. Y as\u00ed, si el vasco es un pueblo envidiado, el catal\u00e1n es un pueblo insultado, donde el insulto tiene como finalidad principal provocar su desprestigio, propiciar su aislamiento y generar el rechazo general. As\u00ed, los catalanes son tildados de agarrados, maleducados, hura\u00f1os\u2026 Por decirlo de alguna manera, el pueblo catal\u00e1n ha heredado el San Benito hist\u00f3rico de Jud\u00edos y moriscos en su d\u00eda expulsados del territorio, que en principio les hubiera correspondido a los reci\u00e9n llegados gitanos.<\/p>\n<p>Muy distinto es el caso de los gallegos, quienes sencillamente son despreciados sin padecer la envidia ni el insulto. Se trata de un desprecio absoluto cuya ra\u00edz estriba en su presunta inferioridad sociocultural, un desprecio genuino que no se toma la molestia ni de explicitarlo; simplemente se da por hecho. Por este motivo, no existen exclamaciones como las apuntadas para vascos y catalanes, referidas a los gallegos.<\/p>\n<p>Y si los gallegos son \u00edntimamente despreciados, los andaluces, \u00a1estos s\u00ed! adem\u00e1s son abiertamente ridiculizados, no por adjudic\u00e1rseles una condici\u00f3n de inferioridad cultural, cuanto por haber sido conquistados. La mejor prueba la tenemos en que nadie se r\u00ede de los acentos vasco, gallego o catal\u00e1n y en cambio todos conocemos los chistes y mofas a costa del ceceo y el seseo. Y esto sucede porque mientras se vence a un semejante como ha podido ser el caso de los catalanes, se conquista a un extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Aragoneses y navarros, por distintos motivos hist\u00f3ricos han sufrido la suerte de los segundones en la aristocracia, es decir, han sido marginados de lo sustancial, si bien, reconoci\u00e9ndoles con cierta guasa su car\u00e1cter noble y afable, que traducido a castellano viejo, es tanto como llamarles tontos.<\/p>\n<p>Portugal, como otras identidades peninsulares aqu\u00ed no citadas, sencillamente ha sido del todo ninguneada desde Felipe II. Para apreciarse lo que digo, baste comparar su situaci\u00f3n con la de los gabachos, franchutes y chovinistas de los franceses. A lo m\u00e1s que pueden aspirar los portugueses, es a participar del secreto desprecio de los gallegos con quienes siempre se les tiene asociados mentalmente.<\/p>\n<p>Esta proyecci\u00f3n y percepci\u00f3n castellana de la envidia, el insulto, el desprecio, la caricatura y el ninguneo de los dem\u00e1s pueblos que forman parte de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, tambi\u00e9n le pasa factura a los castellanos y m\u00e1s concretamente a los Madrile\u00f1os que capitalizan su poder vertebrador, quienes ciertamente, parecen ajenos a la envidia de los otros, a sus insultos sistem\u00e1ticos, a su desprecio estructural, al escarnio de su cultura, a la marginaci\u00f3n de sus costumbres o al imposible ninguneo de su omn\u00edmoda presencia legal, institucional, ling\u00fc\u00edstica, cultural, deportiva\u2026; en cambio son profundamente odiados por todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En la medida que tomemos conciencia de esta pintoresca realidad psicoemocional y lo deseemos cambiar, estaremos en mejores condiciones para alcanzar un mejor marco de convivencia que el actual.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De entre los distintos pueblos que han jugado un papel en la vertebraci\u00f3n sociopol\u00edtica espa\u00f1ola, indudablemente, Castilla, destaca pronto como sujeto agente del proceso al tiempo que los dem\u00e1s asum\u00edan un rol pasivo por medio de matrimonios como Le\u00f3n o Arag\u00f3n y pleites\u00edas como el Se\u00f1or\u00edo de Vizcaya o forzados por conquista como los reinos &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2014\/09\/25\/psicoretrato-etnografico-peninsular\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Psicoretrato Etnogr\u00e1fico Peninsular<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[493,155],"tags":[350,99673],"class_list":["post-4077","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antropologia","category-general","tag-espana","tag-psicologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4077"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4077\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4082,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4077\/revisions\/4082"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}