{"id":4130,"date":"2014-10-31T12:06:20","date_gmt":"2014-10-31T10:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4130"},"modified":"2014-10-31T12:06:20","modified_gmt":"2014-10-31T10:06:20","slug":"el-ejemplo-de-don-juan-carlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2014\/10\/31\/el-ejemplo-de-don-juan-carlos\/","title":{"rendered":"El ejemplo de Don Juan Carlos"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Lo Siento Mucho HD La Bella y Los Bestias\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/tWX8PbdTY2A?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Al final, ha resultado que los hechos, poco a la vez, dan la raz\u00f3n a quienes desde el m\u00e1s absoluto de los descr\u00e9ditos, manten\u00edan contra las apariencias que vuestro Rey Don Juan Carlos, era una figura ejemplar, no ciertamente en el sentido cineg\u00e9tico del t\u00e9rmino potencial objeto de pr\u00e1cticas taxidermistas como en su d\u00eda propuse en el texto Monarqu\u00eda disecada, sino con el expresado por la m\u00e1xima kantiana \u00abObra de tal manera que tus actos puedan ser tomados como normas universales de conducta.\u00bb Pues, si errar es de humanos y de sabios corregirse, de buena gente es pedir perd\u00f3n y obrar en consecuencia, cobrando hoy valor en alza, la secuencia iniciada con aquel sencillo \u201cLo siento mucho; me he equivocado; no volver\u00e1 a ocurrir.\u201d Y finalizada en tiempo y forma con su abdicaci\u00f3n. Lecci\u00f3n magistral que Don Juan Carlos ofreci\u00f3 en sacrificio para toda la casta pol\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de sopor\u00edferos discursos y brindis al sol, predicando con el ejemplo, aparentemente en el desierto de una Espa\u00f1a entregada a la picaresca, el disimulo y la impostura, donde nadie dimite hasta que se le cese y nadie es cesado por miedo a que tire de la manta, desmantelando todo el tinglado montado con la excusa de la democracia, el Estado de Derecho y la Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, quiz\u00e1, por primera vez en la historia, la abdicaci\u00f3n de un Borb\u00f3n, lejos de perjudicar al pa\u00eds m\u00e1s que su propia presencia en el trono, haya servido para algo, a saber: para iluminar el camino descubriendo los pasos que deben dar aquellos que ocupando puesto p\u00fablicos, representativos, institucionales de responsabilidad, su comportamiento deja mucho que desear, inhabilit\u00e1ndoles para el cargo ante los ojos de la ciudadan\u00eda, sin esperar a que se pronuncien los tribunales y la prensa distinga entre investigados, imputados, procesados, retenidos, detenidos, sentenciados con recurso y sentenciados en firme, esperando el indulto, camino de luz que se recorre en tres pasos b\u00e1sicos:<\/p>\n<p>Primero \u00a1Lo siento mucho! Aunque desde una \u00e9tica Nietzscheana no tenga mucho sentido el arrepentimiento por cuanto en una realidad c\u00edclica del Eterno Retorno, volveremos a cometer las mismas faltas una y otra vez, como sucede en mi caso con las de ortograf\u00eda, es bueno, que el sujeto tome conciencia del mal que hace y si este es privado lo exprese en privado y si el da\u00f1o es p\u00fablico lo declare en p\u00fablico; es bueno por cuanto contribuye a la pedagog\u00eda social reforzando la escala de valores colectivamente compartida. Segundo, \u00a1Me he equivocado! Asumir la responsabilidad de lo hecho en primera persona y declararlo un error, un fallo, una equivocaci\u00f3n\u2026un mal. Y en tercer lugar \u00a1No volver\u00e1 a ocurrir! Expresar la intenci\u00f3n personal de no volver a incurrir en dicho comportamiento.<\/p>\n<p>Ciertamente, el conjunto de la f\u00f3rmula tripartita empleada por el pillo compungido de Don Juan Carlos, es muy b\u00e1sica, por adolecer de un acto de contrici\u00f3n, una reparaci\u00f3n de los efectos del da\u00f1o y a caso, en sentido estricto, no alcance la categor\u00eda de una petici\u00f3n de perd\u00f3n, como a las que \u00faltimamente estamos asistiendo salidas de la boca de la Presidente del PP Madrile\u00f1o Esperanza Aguirre o del mism\u00edsimo Presidente del Gobierno Mariano Rajoy.<br \/>\nY \u00a1Efectivamente! Don Juan Carlos, no pidi\u00f3 perd\u00f3n, porque era consciente de que en su situaci\u00f3n, lo correcto, lo coherente, lo esperado, lo \u00e9tica y moralmente adecuado, no era pedir perd\u00f3n como hacen los fieles en el confesionario\u2026Vuestra Majestad Don Juan Carlos, pidi\u00f3 perd\u00f3n como s\u00f3lo un Rey puede hacerlo: \u00a1Abdicando! Acto que por si solo lo engrandece en una de esas piruetas que el destino tiene reservado cuando dios mira en los corazones de los hombres y no en sus posesiones, t\u00edtulos o nombres, como bien ilustrara Tirso de Molina en El condenado por desconfiado.<\/p>\n<p>Y, suyo es el m\u00e9rito, entonces, de que hoy, desde las casas hasta las empresas, los ni\u00f1os a sus padres, los alumnos a sus profesores, los empleados a sus jefes, hayan perdido el miedo y hasta la verg\u00fcenza en reconocer sus faltas, sus pecados, sus errores, cuando han roto una vajilla entera por ir con patines en el comedor, por copiar en los ex\u00e1menes, por llegar tarde al trabajo\u2026sana actitud que pese a su contumaz resistencia colectiva, ha terminado por alcanzar a sindicalistos y politicastos que piden perd\u00f3n por las tarjetas, por las comisiones del 3%, por el dinero en para\u00edsos fiscales, etc.<\/p>\n<p>No est\u00e1 mal para empezar. Pero en pol\u00edtica, la petici\u00f3n de perd\u00f3n a los ciudadanos \u00a1sobra! La politolog\u00eda no entiende de pecado, culpa, remordimiento, sacramento de la confesi\u00f3n\u2026eso es propio de la Teolog\u00eda; y si se va por este camino, lo suyo ser\u00eda despu\u00e9s de otorgarles el perd\u00f3n, encomendar su alma a Dios y darles la Extremaunci\u00f3n. Pero, trat\u00e1ndose de pol\u00edtica, lo que procede a nivel personal de parte de los presidentes, ministros, diputados, congresistas, senadores, alcaldes y concejales \u00a1es la Dimisi\u00f3n! Y cuando se trata de Partidos que han amparado, consentido, encubierto, fomentado y orquestado las tramas de corrupci\u00f3n como el PP y el PSOE, entonces toca hablar de \u00a1Disoluci\u00f3n!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al final, ha resultado que los hechos, poco a la vez, dan la raz\u00f3n a quienes desde el m\u00e1s absoluto de los descr\u00e9ditos, manten\u00edan contra las apariencias que vuestro Rey Don Juan Carlos, era una figura ejemplar, no ciertamente en el sentido cineg\u00e9tico del t\u00e9rmino potencial objeto de pr\u00e1cticas taxidermistas como en su d\u00eda propuse &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2014\/10\/31\/el-ejemplo-de-don-juan-carlos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El ejemplo de Don Juan Carlos<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4359,155],"tags":[],"class_list":["post-4130","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comunicacion","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4130","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4130"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4130\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4134,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4130\/revisions\/4134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4130"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4130"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4130"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}