{"id":4474,"date":"2015-07-02T12:29:24","date_gmt":"2015-07-02T10:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4474"},"modified":"2015-07-02T12:29:24","modified_gmt":"2015-07-02T10:29:24","slug":"contra-nuestras-fiestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2015\/07\/02\/contra-nuestras-fiestas\/","title":{"rendered":"Contra nuestras Fiestas"},"content":{"rendered":"<p>La fiesta es al calendario lo que la plaza a la ciudad: una apertura dentro del Todo al Absoluto, una brecha en la existencia, un hiato metaf\u00edsico, un sagrado par\u00e9ntesis espacio-temporal que introduce en el cuerpo y vida social el necesario trastrocamiento y subversi\u00f3n espor\u00e1dica del orden establecido al objeto de servir de v\u00e1lvula de escape a la tensi\u00f3n acumulada por la hacinada convivencia de ese animal definido como social por naturaleza. As\u00ed, si en la plaza p\u00fablica toda la poblaci\u00f3n est\u00e1 llamada a encontrarse para comerciar, escuchar a la autoridad, protestar o ver el circo, la fiesta, sea religiosa o pagana, civil o corporativa, familiar o institucional, improvisada o programada, peque\u00f1a o multitudinaria, diurna o nocturna, breve o larga, al aire libre o en recintos cerrados, etc, ha de salvaguardar lo que le es primordial, su aut\u00e9ntica esencia, ese matiz junto al cual las caracter\u00edsticas anteriores quedan reducidas a circunstanciales: ese mismo esp\u00edritu universal de concurrencia. Su universalidad no significa, empero, que todo el mundo tenga cabida en toda fiesta, indica mas bien que, en armon\u00eda con el escenario preestablecido en donde acontece, en sinton\u00eda con la comunidad a la que va dirigida, en cuyo nombre se proclama o se convoque, su ef\u00edmera realidad, admita y facilite la participaci\u00f3n a cuantos miembros integran dicha comunidad. Ciertamente en las fiestas la universalidad no elimina la desigualdad inicial que impera en cada uno de sus \u00e1mbitos al que remite, siempre hay grados a la hora de participar y vivir la fiesta; pero es propio del genuino esp\u00edritu festivo que, en lo posible, las evidentes diferencias sociales se diluyan en el transcurso de la celebraci\u00f3n concediendo licencias y privilegios generales entre la mayor\u00eda o en su defecto menguando su ostentaci\u00f3n entre los pudientes, garantizando en todo caso un m\u00ednimo de disfrute b\u00e1sico para los m\u00e1s desfavorecidos, de modo que, por un lapso de tiempo, todos puedan sentirse parte indistinguible de la comunidad a la que pertenecen fortaleciendo con ello los lazos de unidad en un clima donde impera adem\u00e1s de la alegr\u00eda un mayor grado de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que el de la cotidianidad.<\/p>\n<p>Con la llegada del Verano, nuestros pueblos y ciudades se entregan al frenes\u00ed de la convocatoria de fiestas donde impera hacer negocio antes que ofrecer a la poblaci\u00f3n un momento de esparcimiento y ocio. Son fiestas, en el mejor de los casos, dirigidas al turismo y al consumo, donde la inmensa mayor\u00eda hace las veces de figurantes para que una minor\u00eda privilegiada se sienta a gusto con su derroche, cosa que s\u00f3lo puede generar frustraci\u00f3n y odio.<\/p>\n<p>Para comprender en su justa medida cuanto digo, invito a los lectores a realizar un peque\u00f1o ejercicio de imaginaci\u00f3n: sit\u00faense en el periodo de la fiesta grande de su localidad; elimine todo el ruido mental que distraen el pensamiento de bares, cafeter\u00edas, restaurantes, helader\u00edas, barracas, cine, casetas de \u00f1ampa-zampa y cuantas actividades s\u00f3lo son accesibles a cuantos disponen del dinero suficiente como para ir de potes con los amigos, antes de comer con la familia, tomarse un cafecito a media tarde, invitar a los ni\u00f1os a los autos de choque\u2026\u00bfQu\u00e9 queda de la fiesta popular pagada con los impuestos? Yo se lo digo: dos o tres actos, pagados a precio de oro y para de contar. Pero como una imagen vale m\u00e1s que mil palabras, para ver en qu\u00e9 se han convertido nuestras fiestas patronales y locales, lo mejor es echar un vistazo a cualquier programa repleto de logotipos institucionales y publicidad, donde lo de menos son los actos que casi hay que buscarlos con lupa.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese que mientras as\u00ed act\u00faan nuestras autoridades municipales, quienes regentan negocios como discotecas, barcos de recreo, hoteles, parques tem\u00e1ticos, etc, en sus respectivos \u00e1mbitos, se cuidan muy mucho de mantener el aut\u00e9ntico esp\u00edritu apuntado de la fiesta por medio de entradas con derecho a consumici\u00f3n, pulseritas de todo incluido, lotes de regalos para todos, buffet y barra libre\u2026, cierto es, que su acceso es restringido, pero una vez admitido en su dominio, se hace todo lo posible por que su clientela no aprecie diferencias de trato entre los presentes m\u00e1s all\u00e1 del vestido o zapatos que uno lleve de casa para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues bien, ahora que est\u00e1 de moda entender la gesti\u00f3n p\u00fablica como regentar un negocio con \u00e1nimo empresarial \u2013 menuda estupidez \u2013 podr\u00edamos entender que los ciudadanos, todos los d\u00edas desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, como el mejor de los clientes pagamos nuestra entrada y permanencia en la sociedad en la que vivimos mediante impuestos de todo tipo: de aparcamiento, matriculaci\u00f3n, en la gasolina, las autopistas, el IVA del autom\u00f3vil, por s\u00f3lo citar los relacionados con el utilitario. Y sin embargo el trato recibido en una fiesta, casi es peor que el drama cotidiano en el que la gente est\u00e1 inmersa donde tras a\u00f1os de ahorro y sacrificio trabajando llegan a pobres, sin derecho a un momento de ilusi\u00f3n y alegr\u00eda generalizada.<\/p>\n<p>Seguramente este asunto de la fiesta ser\u00e1 contemplado como una preocupaci\u00f3n folkl\u00f3rica o antropol\u00f3gica cuyas implicaciones no traspasar\u00e1n la esfera acad\u00e9mica, de modo que, seguiremos convocando fiesta tras fiesta en el calendario, entre kilos de confeti y chumba chumba, porque como advirtiera Santa Teresa de Jes\u00fas, la verdad padece, aunque no parece.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiesta es al calendario lo que la plaza a la ciudad: una apertura dentro del Todo al Absoluto, una brecha en la existencia, un hiato metaf\u00edsico, un sagrado par\u00e9ntesis espacio-temporal que introduce en el cuerpo y vida social el necesario trastrocamiento y subversi\u00f3n espor\u00e1dica del orden establecido al objeto de servir de v\u00e1lvula de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2015\/07\/02\/contra-nuestras-fiestas\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Contra nuestras Fiestas<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[493,155],"tags":[4486,4282],"class_list":["post-4474","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antropologia","category-general","tag-fiesta","tag-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4474"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4477,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4474\/revisions\/4477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}