{"id":4523,"date":"2015-08-16T12:03:58","date_gmt":"2015-08-16T10:03:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4523"},"modified":"2015-08-16T12:03:58","modified_gmt":"2015-08-16T10:03:58","slug":"colibri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2015\/08\/16\/colibri\/","title":{"rendered":"Colibr\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Como les sucede a las palabras esdr\u00fajulas, las agudas se benefician de la abundancia de t\u00e9rminos llanos que hay en castellano. As\u00ed, su agudeza colabora en destacar a las palabras, aunque no tanto como vimos con la esdrujulidad.<\/p>\n<p>En cualquier caso, de cuantas palabras agudas hay, he destacado \u201cColibr\u00ed\u201d por ser quiz\u00e1 representante de esta singular belleza que confiere la agudeza del acento reforzada en su caso por la tilde y su terminaci\u00f3n en (i) porque de todas las voces agudas, ninguna como las terminadas en (i) aprovechan tanto esta cualidad. Es muy dif\u00edcil hallar una voz aguda acabada en (i) que no sea bella de por si, como sucede con alel\u00ed, israel\u00ed, rub\u00ed, o en nombres como Noem\u00ed.<\/p>\n<p>Y es que, la (i), si de por si, hace sonre\u00edr al final de la palabra, cuando la misma es aguda, redunda en dicha caracter\u00edstica de modo incisivo, no pudiendo escapar a la mente su anclaje libre, a diferencia de lo que ocurre en t\u00e9rminos como \u201clat\u00edn\u201d que frena la palabra sin dejar volar al t\u00e9rmino m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, cosa que no sucede en colibr\u00ed cuya (i) contagia su alegr\u00eda a las letras de la palabra que le sigue y a\u00fan a toda la frase; obs\u00e9rvese la diferencia entre:<\/p>\n<p>El anciano vio entrar por la ventana un colibr\u00ed en su sombr\u00eda habitaci\u00f3n.<br \/>\nEl anciano vio entrar por la ventana una lechuza en su sombr\u00eda habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero si las palabras agudas acabadas en (i) son bellas, \u00bfpor qu\u00e9 destaca Colibr\u00ed? La verdad, es que sobresale por muy poco. Estuvo ah\u00ed ah\u00ed con alel\u00ed, pero se llev\u00f3 el gato al agua por lo siguiente: contaba a su favor con la maravillosa secuencia voc\u00e1lica a-e-i y esas dos eles que juguetean en su apertura y cierre; en su contra jugaba la falta de apoyo a la vocal inicial, cosa que Colibr\u00ed tiene solucionado por una (c) con sonido (K) muy agradecido en su caso.<\/p>\n<p>Colibr\u00ed cuenta adem\u00e1s con dos ies finales y una traba (br) que embellece por su brusco contraste con la delicadeza de las ies entre la que se halla.<\/p>\n<p>As\u00ed, poseer un anclaje (K) una liquidez aportada por la (L) junto a la traba (br) provoca una indescriptible fusi\u00f3n fon\u00e9tica en su articulaci\u00f3n que en cambio, no reconocemos en calibre, culebra y algo m\u00e1s distorsionado en calambre que en modo alguno son bellas por no encontrarse el resto de elementos citados.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como les sucede a las palabras esdr\u00fajulas, las agudas se benefician de la abundancia de t\u00e9rminos llanos que hay en castellano. 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