{"id":4729,"date":"2017-03-17T13:56:01","date_gmt":"2017-03-17T11:56:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4729"},"modified":"2017-03-17T13:56:01","modified_gmt":"2017-03-17T11:56:01","slug":"nenufar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2017\/03\/17\/nenufar\/","title":{"rendered":"Nen\u00fafar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2017\/03\/NENUFAR.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4732\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2017\/03\/NENUFAR.jpg\" alt=\"NENUFAR\" width=\"276\" height=\"182\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es un hecho f\u00e1cilmente comprobable, que \u201cNen\u00fafar\u201d, en cuanto palabra, encierra para literatos y sobre todo poetas, un irresistible encanto que lo sit\u00faa por encima de otras flores a fin de pregnar con su bella fragancia neuroling\u00fc\u00edstica a sus composiciones, sin necesidad de que los lectores y a\u00fan sus autores, tengan presente en sus mentes la imagen del correlato real al que remite voz tan evocadora. Es as\u00ed, como el nen\u00fafar y m\u00e1s a\u00fan, su plural, los nen\u00fafares, se convertir\u00edan en una presencia casi imprescindible en la literatura del siglo XIX.<\/p>\n<p>A priori, no podemos apelar a la rareza de su terminaci\u00f3n dado que en castellano son infinidad los vocablos acabados en (\u2013ar) debido a la abundante primera conjugaci\u00f3n del Infinitivo, la \u00fanica de las tres que todav\u00eda no se ha cerrado para sumar nuevos verbos. Habremos entonces de hallar el secreto de su delicioso atractivo en la ra\u00edz Nenuf- y en su esdrujulizaci\u00f3n del plural, mas como de esto \u00faltimo ya hemos versado suficientemente en otras entradas del DBP, nos centraremos en lo que corresponde, averiguar los motivos subyacentes a su belleza en esas cinco letras que contiene la ra\u00edz Nenuf-.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de una (u) en medio de la palabra ya de por si es algo muy interesante, m\u00e1s, cuando la combinamos con la (a) de la terminaci\u00f3n, porque hay cierta relaci\u00f3n del despliegue de los p\u00e9talos del nen\u00fafar con el brusco paso de una vocal cerrada como la (u) a la m\u00e1s abierta cu\u00e1l es la (a), sutileza que capta la psique tom\u00e1ndolo como un desahogo sensorial pronuncial que se observa, verbigracia en la exclamaci\u00f3n \u00a1Uhaaa!<\/p>\n<p>Este desahogo pronuncial es acrecentado por la presencia de una (f) cuyo valor neuroling\u00fc\u00edstico en toda palabra suele estar asociado a la extensi\u00f3n del significado. As\u00ed tenemos que la (f) aparece en fragancia, perfume, fumigar, flatulencia, fregar, fuego, foco, fuerza\u2026 que no dejan lugar a dudas sobre esta particularidad. De este modo, tenemos que (\u2013ufar) vincula la extensi\u00f3n de los p\u00e9talos de la flor con la expansi\u00f3n de sus colores y fragancias.<\/p>\n<p>Por otra parte, tenemos una doble (n) situaci\u00f3n que introduce ternura como acontece en cualquier duplicaci\u00f3n conson\u00e1ntica por retrotraer el balbuceo a la conciencia adulta. Si a esto a\u00f1adimos que la (n) en su duplicidad responde a una contenci\u00f3n donde la lengua se tensiona conteniendo imperceptiblemente por un instante la respiraci\u00f3n, el anterior desahogo pronuncial se ve multiplicado en el hablante que pasa de la (nn) a la (f).<\/p>\n<p>Ahora bien\u2026debe haber algo m\u00e1s en la palabra Nen\u00fafar para explicar su magnetismo ling\u00fc\u00edstico en la creaci\u00f3n po\u00e9tica, magnetismo que hallamos tambi\u00e9n en la voz Ninfa y es casualidad que en relatos, cuentos, poes\u00edas y canciones, Ninfas y Nen\u00fafares pululen entre versos y exclamaciones compartiendo sus encantos.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 entonces que en la combinaci\u00f3n n-n-f se proyecte inconscientemente una ternura inocente que se abre al exterior, asunto que deber\u00eda hacernos reflexionar sobre el posible remoto entroncamiento v\u00eda s\u00e1nscrito entre la voz de origen \u00e1rabe \u201cNen\u00fafar\u201d una flor que se halla flotando en los estanques con sus p\u00e9talos abiertos de par en par, con la voz de origen griego \u201cNinfa\u201d divinidad de las fuentes y estanques que tambi\u00e9n servia para designar a la novia reci\u00e9n casada.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un hecho f\u00e1cilmente comprobable, que \u201cNen\u00fafar\u201d, en cuanto palabra, encierra para literatos y sobre todo poetas, un irresistible encanto que lo sit\u00faa por encima de otras flores a fin de pregnar con su bella fragancia neuroling\u00fc\u00edstica a sus composiciones, sin necesidad de que los lectores y a\u00fan sus autores, tengan presente en sus mentes &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2017\/03\/17\/nenufar\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Nen\u00fafar<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50012,155],"tags":[4509,58435],"class_list":["post-4729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-de-bellas-palabras","category-general","tag-belleza","tag-flor"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4729"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4733,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4729\/revisions\/4733"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}