{"id":4745,"date":"2017-05-04T13:46:54","date_gmt":"2017-05-04T11:46:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=4745"},"modified":"2017-05-04T13:46:54","modified_gmt":"2017-05-04T11:46:54","slug":"chicle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2017\/05\/04\/chicle\/","title":{"rendered":"Chicle"},"content":{"rendered":"<p>En la entrada \u201cAzabache\u201d comentamos que el fonema (ch) imprime vulgaridad y degradaci\u00f3n a los t\u00e9rminos en que se introduce, presentando numerosos casos como chabacano, chamizo, chabola, etc o en su defecto cierta gracia como sucede en \u201cParlanch\u00edn\u201d, dicharachero, ch\u00e1chara\u2026si bien, anunciamos ciertas excepciones como la voz \u201cChicle\u201d de la que ahora nos ocupamos, excepcionalidad que se debe en buena medida a la traba (cl) de su terminaci\u00f3n, asunto este de la traba que ya ha aparecido en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n y que aprovecharemos su actual protagonismo para profundizar en el tema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Denomino \u201cTraba\u201d al entrelazamiento de dos fonemas correspondientes a dos grafemas en una misma s\u00edlaba, de modo que, en \u201cSegmento\u201d no hay traba y s\u00ed en \u201cTradici\u00f3n\u201d. Las consonantes susceptibles de ser trabadas son: b,c,d,f,g,p y t de las cuales la (t) es la que aporta mayor fuerza o brusquedad en la pronuncia y (g) la de menor dificultad. Las consonantes facultadas para trabar son: r y l correspondiendo a la primera la fuerza y a la segunda debilidad. De este modo se entiende que la traba m\u00e1s en\u00e9rgica ser\u00e1 entonces la combinaci\u00f3n (tr) como en tractor y la m\u00e1s suave (gl) como en glamur.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un primer momento, podr\u00edamos apuntar a su ex\u00f3tica procedencia etimol\u00f3gica del Maya que un bis\u00edlabo con fonema (ch) haya sorteado su dificultad para acceder al DBP. Y ciertamente, algo de ello podr\u00eda observarse en el inconsciente colectivo de ser el maya una lengua vencedora como lo es el ingl\u00e9s donde hasta la palabra \u201cSchit\u201d suena genial. Pero, como quiera que de las lenguas precolombinas al espa\u00f1ol hayan llegado numerosas voces como chocolate o aguacate que pueden ser igualmente ex\u00f3ticas y a\u00fan sabrosas pero de ning\u00fan modo bellas, habremos de buscar en la misma palabra otra cualidad que la haga merecedora del privilegio que goza entre la comunidad hablante que todav\u00eda no la encuentra sustituto adecuado, si quiera, con nombre de marca comercial como les ha sucedido a otros productos como yogures, pa\u00f1uelos o cigarros, asunto este que habla por si solo del cari\u00f1o que se le tiene a su sonoridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y efectivamente, es en su fon\u00e9tica, que detectamos el secreto de su \u00e9xito, porque \u201cChicle\u201d puede ser tomada por onomatopeya al reproducir la pastosidad salivar al morder goma de mascar, es decir, chicle. Sin embargo, que chicle sea una onomatopeya no explica suficientemente su belleza, porque que sea onomatopeya puede a\u00f1adir atractivo a la voz, pero si el sonido que reproduce no es bello, poco favor la har\u00eda con reproducirlo como sucede en \u201cpedorreta\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sea entonces, que la pronuncia de Chicle por si sola deleita a la conciencia del hablante, probablemente al hacer coincidir el fonema (ch) con una traba suave que son las forjadas con la (L). Este extremo lo podemos corroborar en el top\u00f3nimo Chiclana y en la palabra chancla, no habiendo mayor placer en el mundo entonces que masticar chicle en chanclas por Chiclana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque al placer de la pastosidad de la \u201cch\u201d se suma la suavidad licuosa que siempre introduce la \u201cL\u201d en toda traba, de ah\u00ed que las palabras terminadas en \u2013ble suenen bien incluso \u201cdesapacible\u201d. Por lo dem\u00e1s, el lector ha de tener presente que el fonema (L) es probablemente el m\u00e1s bello de cuantos estamos familiarizados y me atrever\u00eda a afirmar que estar\u00eda entre los tres primeros en belleza a nivel intercultural s\u00f3lo por detr\u00e1s de un sonido muy familiar a la propia \u201cL\u201d pero de mayor contundencia pl\u00e1stica empleado por los bosquimanos denominado clickeo o chasquido parecido a la conjunci\u00f3n (nl). Pero me reservo tratar el caso de la \u201cL\u201d para entrada m\u00e1s oportuna donde su sonido, libre de trabas pueda apreciarse con mayor nitidez. Aunque todo cuanto aqu\u00ed se dice sea igual de riguroso y objetivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la entrada \u201cAzabache\u201d comentamos que el fonema (ch) imprime vulgaridad y degradaci\u00f3n a los t\u00e9rminos en que se introduce, presentando numerosos casos como chabacano, chamizo, chabola, etc o en su defecto cierta gracia como sucede en \u201cParlanch\u00edn\u201d, dicharachero, ch\u00e1chara\u2026si bien, anunciamos ciertas excepciones como la voz \u201cChicle\u201d de la que ahora nos ocupamos, excepcionalidad &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2017\/05\/04\/chicle\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Chicle<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50012,155],"tags":[4509,12777],"class_list":["post-4745","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario-de-bellas-palabras","category-general","tag-belleza","tag-palabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4745","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4745"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4745\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4749,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4745\/revisions\/4749"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}