{"id":4917,"date":"2021-03-05T14:13:14","date_gmt":"2021-03-05T12:13:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/?p=4917"},"modified":"2021-03-05T14:28:29","modified_gmt":"2021-03-05T12:28:29","slug":"dbp-incognito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2021\/03\/05\/dbp-incognito\/","title":{"rendered":"DBP: Inc\u00f3gnito"},"content":{"rendered":"<p>Esta palabra procedente del t\u00e9rmino latino \u201cincognitus\u201d conformado por el prefijo in- (no; sin) el verbo gnoscere (conocer) m\u00e1s el sufijo -ito (receptor de la acci\u00f3n) significa (no conocido o sin conocer). Pero su empleo no es as\u00e9ptico, es decir, no es un no conocer de desconocido o ignorado, sino con intenci\u00f3n de remarcar perfil de oculto, escondido, camuflado, disfrazado, disimulado\u2026envolviendo su aparici\u00f3n en un halo de misterio, enigma o secreto con la necesidad inefable de pronunciarlo en su susurrabilidad y aunque casi sea inapreciable tambi\u00e9n le otorga los matices activo y sorpresa, caracter\u00edsticas todas que pasamos a desmenuzar en sus partes m\u00e1s simples.<\/p>\n<p>Cuando introducimos la palabra \u201cinc\u00f3gnito\u201d en un discurso no lo hacemos ajenos a lo apuntado, pues es una voz muy hermosa que deleita tanto a quien la pronuncia como a quien la escucha. Sin duda alguna su belleza emana a borbotones de la exquisita combinaci\u00f3n ac\u00fastica de esa \u201cg\u201d con sonido (j) provocando una falla al chocar con la n de la s\u00edlaba siguiente.<br \/>\nEn principio, el fonema (j) dada su rozadura gutural fuerte no deber\u00eda contribuir a la belleza de una palabra aunque, de cuando en cuando, depare agradables registros como \u201cJazm\u00edn\u201d. Pero esto cambia cuando con su sonoridad jaspeada introduce una tonalidad de falla pues parte en dos la palabra en que aparece como en \u201csegmento\u201d, suscitando en el hablante el suficiente detenimiento en su contemplaci\u00f3n pero permitiendo un deslizamiento conceptual que fonemas fuertes como la (p) o la (k) no posibilitan en \u201cabrupto\u201d o en \u201cestricto\u201d y es precisamente esta cualidad de desplazamiento transacional de s\u00edlaba hacia la n nasal que le da a la voz la cobertura fon\u00e9tica apropiada para conectar los valores de misterio e inefabilidad citados, pues, el tr\u00e1nsito del aire de la garganta a la nariz reproduce la musicalidad oqueante apreciada en los rezos, oraciones, mantras, y dem\u00e1s procedimientos vinculados a las pr\u00e1cticas misticoreligiosas como se comprueba sin dificultad en \u201cOm\u201d. Posiblemente, en origen, la inserci\u00f3n de gn en la conformaci\u00f3n del lexema de la familia ling\u00fc\u00edstica que ha dado lugar estuviera emparentada con alguna t\u00e9cnica cham\u00e1nica de concentraci\u00f3n para contactar con los dioses y obtener sus conocimientos mediante la meditaci\u00f3n.<br \/>\nSabemos que en griego la voz \u201cgnosis\u201d identifica al conocimiento y como el verbo latino su etimolog\u00eda procede de la ra\u00edz indoeuropea gno- (conocer). Como vemos, el asunto estuvo presente desde su remoto inicio y esta hermandad de la g con la n debi\u00f3 ser algo pretendido y cuya distinguida presencia ha sido preservada pese al paso de los milenios en una corriente de pensamiento como el \u201cGnosticismo\u201d cuyo conocimiento no se basa en el proselitismo sino en la iniciaci\u00f3n de quienes deseaban acceder a su secreta doctrina.<br \/>\nPara adelantarme a la objeci\u00f3n de que la conjunci\u00f3n gn en lenguas romances como portugu\u00e9s, franc\u00e9s, italiano, etc suena (\u00f1) he de decir dos cosas: primero, respecto a la hip\u00f3tesis esbozada de que la gn deb\u00eda reproducir un sonido propio de la t\u00e9cnica cham\u00e1nica de acceso a conocimientos nada afecta porque sea cual fuere su sonido la hip\u00f3tesis apunta a ello sea gn, \u00f1 o cualquier otro fonema designado hace m\u00e1s de seis mil a\u00f1os. Y segundo, respecto a que gn es \u00f1 en otros idiomas, ello no afecta a la belleza de la palabra en espa\u00f1ol donde no suena \u201cinc\u00f3\u00f1ito\u201d sino \u201cinc\u00f3(j)nito\u201d que es de la que nos ocupamos en el DBP. Solventada esta posible objeci\u00f3n podemos continuar.<\/p>\n<p>Por otra parte, el comentado deslizamiento transferido por el fonema (j) favorece ese aspecto de movimiento contenido conceptualmente en la voz \u201cinc\u00f3gnito\u201d. \u00a1Efectivamente! Inc\u00f3gnito supone que lo que est\u00e1 de inc\u00f3gnito ejerza una acci\u00f3n, para entendernos, un tesoro por muy escondido que se encuentre nunca estar\u00e1 de inc\u00f3gnito. Para que alguien o algo sea presentado de inc\u00f3gnito es imprescindible que sea activo de alg\u00fan modo, por ejemplo, un esp\u00eda est\u00e1 de inc\u00f3gnito, pero un soldado que se esconde no est\u00e1 de inc\u00f3gnito. El fonema (j) transmite ese desplazamiento, pero lo hace de modo muy distinto a la resbalabilidad de una biscosa s o r ramplante, porque lo que est\u00e1 de inc\u00f3gnito debe ir despacio, cualidad imposible para la s o la r suscitadoras de velocidad; en cambio, el movimiento evocado por la (j) es un movimiento lento como procede al sigilo requerido por lo inc\u00f3gnito. En este sentido, es asombrosa la coincidencia con un t\u00e9rmino como \u201cinadvertido\u201d donde la d con sonido (z) hace lo propio junto al fonema (b) en un caso similar y por ello bello tambi\u00e9n.<br \/>\nEste movimiento del fonema (j), empero, no es suficiente para eclipsar la falla de gn que como toda buena falla interrumpe la palabra. Es en su lapso que se dan cita mentalmente los distintos elementos aqu\u00ed tratados y que en la pronunciaci\u00f3n de \u201cinc\u00f3gnito\u201d pasan de puntillas al consciente pero no al inconsciente generando ese gustirrin\u00edn sentido por el hablante al emplearla. Es en ese fugaz instante en que todo el conjunto sem\u00e1ntico evocador del t\u00e9rmino se repliega sobre si mismo para irrumpir de s\u00fabito en la conciencia en forma de placer psicoling\u00fc\u00edstico que reparamos en la primera parte de la falla, la g sustentadora de todo el m\u00e9rito de su gracia y esplendor.<\/p>\n<p>El motivo por el cual la g se convierte en el elemento principal sobre el que se cimenta la belleza de esta palabra es doble: de una parte, tenemos que mientras la n por ser principio de s\u00edlaba debe repartirse entre la funci\u00f3n de ser parte de una falla y ser a su ver indispensable para la s\u00edlaba, en su caso -ni-, la g aunque perteneciente a una s\u00edlaba al ser consonante final de la misma queda colgada en su pronuncia, es decir, aislada y es en su soledad que destaca manteniendo su identidad separada. Justamente es esta soledad, este aislamiento, esta particularidad en que ponemos el foco, pues no hay multitud inc\u00f3gnita, porque lo inc\u00f3gnito es siempre algo peque\u00f1o en n\u00famero cuando no la mera unidad.<br \/>\nLa g aislada remite a la mente todo lo dicho sobre esta letra y sonido al tratar del \u201cGazapo\u201d conexi\u00f3n entre \u201cInc\u00f3gnito \u201c y \u201cGazapo\u201d que no se antoja casual porque el gazapo es gazapo en cuanto pasa inadvertido en un primer momento al lector. Y este detalle es de suma importancia porque se da la feliz circunstancia de que el t\u00e9rmino \u201cInc\u00f3gnito\u201d en su empleo connota cierto descubrimiento y sorpresa de su realidad oculta. Y as\u00ed como el gazapo \u00fanicamente es gazapo cuando se localiza en un texto habiendo pasado desapercibido hasta entonces a diferencia de una vulgar errata o falta ortogr\u00e1fica, la condici\u00f3n de inc\u00f3gnito necesita, per se, parad\u00f3jicamente, ser conocido para ser identificado como inc\u00f3gnito, asunto nada balad\u00ed como puso de manifiesto Kant al tratar la cuesti\u00f3n de la \u201ccosa en si\u201d o noumeno desconocido e incognoscible frente al fen\u00f3meno conocido y cognoscible.<br \/>\nPues bien, es gracias a la g que la palabra reproduce en su confecci\u00f3n neuroling\u00fc\u00edstica esta sutileza del siguiente modo: lo inc\u00f3gnito precisa ser conocido como tal para cumplir su condici\u00f3n. Si algo o alguien es inc\u00f3gnito y nadie lo sabe, no es inc\u00f3gnito ni est\u00e1 de inc\u00f3gnito. Solo su descubrimiento por terceros, su revelaci\u00f3n a terceros o su propio conocimiento como tal le permite a lo inc\u00f3gnito ser inc\u00f3gnito. En el grado m\u00e1ximo de su intimidad conceptual, de su aislamiento ps\u00edquico y de su inefabilidad social, la parte activa del concepto inc\u00f3gnito a la que m\u00e1s arriba hemos aludido, hace que en origen lo inc\u00f3gnito no lo sea para una conciencia al tanto de su realidad inc\u00f3gnita.<br \/>\nEn nuestro verbo \u201cconocer\u201d ha desaparecido la g y para quienes ignoran su etimolog\u00eda la g no solo no est\u00e1 es que ni se la espera. Para la mayor\u00eda de los hablantes no es que no haya g, que falte la g, que est\u00e9 oculta\u2026simplemente no hay g como en hijo no hay f, enti\u00e9ndanme la gracia. Nadie piensa en ello, nadie se queja, nadie echa de menos a la g, no hay manifestaciones exigiendo a la RAE \u00a1Que nos devuelvan la g! Lo mismo sucede con sus derivados, conocido, desconocido, conocimiento, etc. Pero, cuando nos viene a la boca y al o\u00eddo esa deliciosa palabra \u201cinc\u00f3gnito\u201d de inmediato caemos en la cuenta de su existencia agazapada, inadvertida y perenne porque la g siempre estuvo ah\u00ed escondida, callada, agachada, cabizbaja. Esa misteriosa g aparece ex nihilo para que nos percatemos del detalle de lo inc\u00f3gnito, eso que estaba en la neblina del anonimato, de cuya presencia no ten\u00edamos noticia pero que se nos revela imperceptiblemente en la propia palabra inc\u00f3gnito, porque lo que est\u00e1 de inc\u00f3gnito debe ser prudente, delicado, sigiloso, detallista, tranquilo, matizado\u2026nada estruendoso ni ostentoso.<br \/>\nLa g detiene la palabra por su falla con la n y repliega el significado en su laber\u00edntica graf\u00eda donde el gato de la sabidur\u00eda de Schr\u00f6dinger se relame regocijado en la curiosidad de su extra\u00f1eza, sorpresa y deleite al descubrir por si mismo la realidad m\u00e1gica de su condici\u00f3n sem\u00e1ntica, intuida desde su inicio estando y no estando a la vez.<br \/>\nEsta singularidad sem\u00e1ntico-neuronal se ve acentuada &#8211; nunca mejor dicho &#8211; por el golpe de voz en la s\u00edlaba -c\u00f3g- premiada con tilde, de modo que se percibe un hundimiento del vocablo en el tejido espaciotemporal de su pronuncia antes de implosionar en su repliegue cual supernova en el firmamento de nuestro vocabulario. Es con su acentuaci\u00f3n, que la g se encoge para soportar sobre sus hombros cual Atlas todo el universo de su connotaci\u00f3n aqu\u00ed expuesta, peso de proporciones c\u00f3smicas que nada debe envidiar al castigo del T\u00e1rtaro si no fuera porque esa misma g hundida renace como el ave F\u00e9nix para hacer patente su inc\u00f3gnita condici\u00f3n.<br \/>\nFinalmente es una suerte que a la g le acompa\u00f1e en la s\u00edlaba -co- un anticipo simb\u00f3lico de lo apuntado pues el hermetismo de la o el c\u00edrculo cerrado de su vertiente esot\u00e9rica contrasta con la apertura de la c y es que su conjunci\u00f3n gr\u00e1fica reproduce la g si se disponen del modo apropiado o arriba y c invertida debajo reproduciendo el laberinto de la g, pues un laberinto no es otra cosa que algo cerrado y abierto a la vez como inc\u00f3gnito es conocido y desconocido.<br \/>\nA fin de que el lector del DBP pueda reproducir en su laboratorio mental la verdad cient\u00edfica de todo esto, invito a comparar la palabra \u201cinc\u00f3gnito\u201d con la posibilidad ling\u00fc\u00edstica, hoy por hoy, fallida de \u201cinc\u00f3nito\u201d. Habr\u00eda que preguntarse por qu\u00e9 en un idioma donde la g ha desaparecido de \u201cconocer\u201d y \u201cconocimiento\u201d, se mantiene en \u201cinc\u00f3gnito\u201d y la respuesta no puede ser otra que el inconsciente del hablante siente el inconfesable placer aqu\u00ed descrito y explicado.<br \/>\nLa belleza de inc\u00f3gnito se evidencia al compararla con otros t\u00e9rminos como desconocido, an\u00f3nimo e incluso por otras razones que tienen que ver con su terminaci\u00f3n con ignoto. Sin embargo, destellos de lo argumentado pueden observarse en palabras como \u201cinadvertido\u201d o \u201cdesapercibido\u201d aunque no lo suficiente para protagonizar una entrada del DBP.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta palabra procedente del t\u00e9rmino latino \u201cincognitus\u201d conformado por el prefijo in- (no; sin) el verbo gnoscere (conocer) m\u00e1s el sufijo -ito (receptor de la acci\u00f3n) significa (no conocido o sin conocer). 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