{"id":508,"date":"2010-10-15T02:00:32","date_gmt":"2010-10-15T00:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=508"},"modified":"2010-10-15T02:11:49","modified_gmt":"2010-10-15T00:11:49","slug":"economia-obsoleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/15\/economia-obsoleta\/","title":{"rendered":"Econom\u00eda obsoleta"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_517\" aria-describedby=\"caption-attachment-517\" style=\"width: 411px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/china.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-517\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/china.jpg\" alt=\"\" width=\"411\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/china.jpg 411w, https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/china-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 411px) 100vw, 411px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-517\" class=\"wp-caption-text\">Yo muy contenta de sel china. China sel potencia emelgente. A mi gustal tlabaja pa todo a chen. Yo competil muy bien con Corea. Plonto China sel plimera potencia mundial y yo sel diez veces m\u00e1s feliz que espa\u00f1oles. Espa\u00f1a solo sel d\u00e9cima.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hemos basado la econom\u00eda en el consumo, el consumo en la caducidad oculta, la obsolescencia programada y percibida y estas, en la capacidad de los borricos productivos de consumir al mismo tiempo que producen, como si fuera sostenible a perpetuidad una estrategia cuyo movimiento genera roces sociales por donde se pierden ingentes cantidades de energ\u00eda vitales para el funcionamiento del Sistema capitalista, obligando a los temidos c\u00edclicos ajustes que elevan de grado los problemas sin resolverlos, describiendo as\u00ed una espiral cuyo cenit se augura pr\u00f3ximo, seg\u00fan va aceler\u00e1ndose el proceso, acort\u00e1ndose los tiempos entre reajuste y reajuste para mantener la maquinaria en movimiento, pero cada vez precisando de mayores inyecciones de energ\u00eda para ello, intuy\u00e9ndose la futura hecatombe cuando se haya alcanzado el punto m\u00e1ximo que traer\u00e1 consigo hambre, destrucci\u00f3n muerte, y revoluci\u00f3n.<br \/>\nUna econom\u00eda basada en el consumo superfluo y a la vez en obtener el m\u00e1ximo beneficio de pocos- cada vez menos- al menor coste de quienes se benefician, que no en el m\u00e1ximo beneficio de todos, al menor coste social\u2026solo puede conseguirse temporalmente a trav\u00e9s de las siguientes estrategias, ninguna de ellas saludables, a saber: La explotaci\u00f3n de terceros. En este caso, dado que la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, parece abiertamente asumida por sindicatos y la izquierda parlamentaria que sin remilgos acepta el libre mercado, la libre competencia y la libre estupidez, e incluso por la poblaci\u00f3n occidental que la tiene por natural, buena, e inevitable\u2026no vamos a perder el tiempo en algo muy manido. Empero, creo oportuno indicar que actualmente, se da a pecho descubierto, la explotaci\u00f3n de un conjunto a otro conjunto, cuando la mayor\u00eda de pobladores de una regi\u00f3n adem\u00e1s de padecer, hambre, guerra y necesidad, abastece de las materias primas, mano de obra barata, sin contrapartida alguna en condici\u00f3n esclava, a aquellas regiones donde la mayor\u00eda de la gente vive demasiado bien, dentro de lo que cabe. De tomarse en consideraci\u00f3n este aspecto, se nos deber\u00eda caer la cara de verg\u00fcenza de comprar la ropa tan barata o adquirir productos cuyo precio no explica su valor ni por lo m\u00e1s remoto entre nosotros, sumados sus costes de producci\u00f3n, su elaboraci\u00f3n, su trasporte, sus materiales, etc. Si alguna vez nos llegamos a creer eso de, la ley de la oferta y la demanda, va siendo hora de saber que hoy, lo que impera para bajar los precios y mantenerlos bajos, ya no es la competitividad, sino la externalizaci\u00f3n de gastos, cosa que se consigue por el expolio de las materias primas a pa\u00edses como Somalia, Uruguay, Congo, Afganist\u00e1n, etc, y esclavizando a las gentes de lugares como China, Vietnam, Ecuador, Senegal\u2026Somos culpables pues de todos esos horrores que las pel\u00edculas condenan: esclavitud, explotaci\u00f3n, Genocidio, como nunca antes se hab\u00eda hecho.<br \/>\nPero, si alguna vez la famosa ley de la oferta y la demanda ha funcionado, no ha sido en el mercado de los productos, sino en el de la mano de obra; de ah\u00ed que en su d\u00eda se facilitase el acceso de la mujer al campo laboral remunerado, y ahora se nos diga, cada dos por tres, lo necesario que son los inmigrantes, como si ellos y nosotros gan\u00e1semos algo con el proceso, cuando lo justo ser\u00eda que nadie se viera obligado a emigrar lejos de su gente, su entorno y a trabajar m\u00e1s barato, en peores condiciones que los aut\u00f3ctonos, para lucro de los explotadores que se valen de su llegada para abaratar costes, depreciar la mano de obra y recortar derechos b\u00e1sicos de los trabajadores. Claro que, este percance afecta solo a los m\u00e1s desfavorecidos de nuestra sociedad, que son los que carecen de toda capacidad de consumo y de protesta; por ende, casi ni se nota en el mercado, mientras la misma se mantenga en unos l\u00edmites no superiores a un tercio de la poblaci\u00f3n. De ah\u00ed que, todav\u00eda gocemos de adquirir productos a bajo coste por el placer de comprar barato y no por vernos obligado a ello, como les sucede a inmigrantes y nuestra poblaci\u00f3n miserable, lo que se conoce como escoria blanca entre los anglosajones. Es as\u00ed, como se puede meter la energ\u00eda extra que requiere el Sistema, para dar otra vueltita m\u00e1s de tuerca.<\/p>\n<p>A la explotaci\u00f3n de terceros, y la competencia entre trabajadores, tambi\u00e9n se le ha de sumar el concurso c\u00f3mplice de aquella masa cr\u00edtica necesaria de co-laboradores que se hallen c\u00f3modos en la situaci\u00f3n, permiti\u00e9ndoles dotarse de bienes de consumo arrebatados a sus compa\u00f1eros, convirti\u00e9ndoles en privilegiados de la clase trabajadora y a quienes identificaremos como clase consumidora, por ser ella, la que mantiene engrasada la maquinaria. Pues bien, es para ellos que se ha dise\u00f1ado las tres mejores estrategias de mercado, la caducidad oculta, la obsolescencia programada y la obsolescencia percibida:<br \/>\nLa caducidad oculta, consiste en producir bienes cuya utilidad viene establecida de antemano, para que a x a\u00f1os de haberlo adquirido, no est\u00e9 en condiciones adecuadas de prestar servicio, de este modo, la industria se garantiza c\u00edclicas acometidas de clientes en busca de coches, electrodom\u00e9sticos, maquinaria, por dejarles de funcionar lo que hubieron comprado en su d\u00eda, o por un repentino cambio legislativo que lo deja fuera de juego. Por supuesto, tan sofisticada estratagema se ve acompa\u00f1ada de la paulatina desaparici\u00f3n de garant\u00edas, piezas de repuesto y posible reparaci\u00f3n a coste razonable.<\/p>\n<p>La obsolescencia programada, viene establecida por el control de los tiempos en que se han de ir incorporando los avances cient\u00edfico-t\u00e9cnicos a la industria destinada a producir bienes de consumo, de este modo primero se espera a que un mercado est\u00e9 suficientemente saturado de un producto, para introducir una peque\u00f1a novedad en su dise\u00f1o, o un significativo avance; cuando esto sucede en la vanguardia de Occidente, o sea en, el mundo Anglosaj\u00f3n, se retira de su mercado los productos ya obsoletos y se distribuyen en el mercado secundario occidental, el mediterr\u00e1neo, Europa del Este y latinoamericano, y cuando las novedades llegan aqu\u00ed, el resto pasa a distribuirse entre los pa\u00edses subdesarrollados\u2026De este modo se optimiza la estrategia de la obsolescencia programada en tres o cuatro tiempos, realidad que cualquiera que haya viajado por los continentes puede observar sin dificultad. Por supuesto, en cada mercado hay personas y grupos que representan a escala m\u00e1s peque\u00f1a este proceso, que hasta se puede rastrear por barrios.<br \/>\nPor \u00faltimo, la obsolescencia percibida, es lo que vulgarmente conocemos como moda que a d\u00eda de hoy no es cosa s\u00f3lo de ropa y m\u00fasica, sino que afecta a los nuevos modelitos de m\u00f3vil, ir a la \u00faltima en tecnolog\u00eda digital, hacerse con la nueva gama de electrodom\u00e9sticos, etc. La cuesti\u00f3n es que la gente deje de usar hoy lo que adquiri\u00f3 ayer, para comprar lo que abandonar\u00e1 ma\u00f1ana. Para ello debe sentirse muy a disgusto consigo mismo y con cuanto le rodea, asunto del que se encarga la publicidad, para de este modo, buscando la aprobaci\u00f3n de sus iguales, crea hallar refugio en la compra compulsiva que le permita renovarse, actualizarse, ponerse al d\u00eda con el grupo y no desentonar diciendo \u00a1Eh! \u00a1Miradme! \u00a1Soy de los vuestros! \u00a1Yo tambi\u00e9n contribuyo a la econom\u00eda\u2026.<br \/>\nPues bien, este modelo basado en el consumo esclavista y en el consumo esclavo, no da m\u00e1s de si, porque en breve, la gran mayor\u00eda de consumistas en nada se distinguir\u00e1n de la gran mayor\u00eda de esclavos.<br \/>\nTodos vivir\u00e1n para trabajar y trabajar\u00e1n para consumir. Y eso, eso no es econom\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos basado la econom\u00eda en el consumo, el consumo en la caducidad oculta, la obsolescencia programada y percibida y estas, en la capacidad de los borricos productivos de consumir al mismo tiempo que producen, como si fuera sostenible a perpetuidad una estrategia cuyo movimiento genera roces sociales por donde se pierden ingentes cantidades de energ\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/15\/economia-obsoleta\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Econom\u00eda obsoleta<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4262,155],"tags":[546,99677],"class_list":["post-508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-general","tag-consumismo","tag-economia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=508"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":516,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions\/516"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}